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Juego de Educación Física: Tocar cosas en el patio

Muchas veces, en todas las profesiones, nos complicamos la vida. No somos conscientes de lo que nos rodea y por ese motivo no lo aprovechamos al máximo. Un día me hice esta misma reflexión estando en el patio del colegio en el que trabajo.

En cuanto a espacio, tengo suerte. Dispongo de dos patios grandes. Uno tiene una pista de baloncesto dibujada pero perfectamente podrían ser más hasta tres sin contar un porche que no está nada mal. El otro tiene una pista de futbol sala más otro porche con espacio a considerar. Estos espacios están unidos por unas escaleras y entre ellos se encuentra una zona amplia semicubierta que acoge los vestuarios en la que también puedes desarrollar actividades. Por todo esto, es habitual que durante mis clases se escuche que jugamos en los tres patios.

Procuro aprovecharlos y adaptar o crear actividades para hacerlo y generar así un espacio de juego amplio y con multitud de posibilidades. Uno de los juegos que utilizo se basa en tocar cosas u objetos que se encuentran en el patio. En ocasiones también valen personas pero no siempre para no molestar, aunque cuando está opción es posible la motivación sube aún más. Lo explique brevemente en el artículo 3 juegos de memoria y concentración, pero he decidido ampliar la explicación ya que, además de las ya explicadas, cada vez que lo pongo en práctica veo crecer sus posibilidades como herramienta de ayuda al desarrollo de los niños y niñas.

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El juego consiste en tocar un número de cosas en un tiempo determinado. Una norma que siempre está es que a partir de que el juego da comienzo, una vez empiecen a correr, no pueden dejar de hacerlo. Claro está que pueden bajar el ritmo por cansancio y que en función de la edad se es más o menos flexible con la norma. El motivo es para que piensen en movimiento ya que observé que pensaban antes de empezar a correr, pocos la verdad, pero que durante el juego, para pensar y hacer memoria de lo que les faltaba por tocar se volvían a parar.

Las variantes son múltiples: tocar cierto número de cosas en un patio, en dos o en tres, un número en cada patio pero que los objetos se puedan repetir o no, tocar objetos concretos, ir en parejas cogidos o por separado,… Y muchas más en función de lo que se quiere trabajar ese día.

Al terminar el tiempo o cuando todos vuelven empieza la segunda parte según la opción de juego escogida. Deben decir de memoria lo que han tocado. En este aspecto, con el tiempo observas una mejora considerable.

Otra clave de porqué este simple juego cada vez engancha más a mis alumnos es el aumento progresivo de dificultad. Esto les obliga a ser creativos y los que hace unos meses tocaban la portería y era un único objeto ahora tocan el poste, la cruceta, el larguero,… y los que tocaban la puerta ahora tocan el pomo, la cerradura, el marco… Y otras soluciones que os sorprenderían. Según la edad también están ampliando el vocabulario de una forma muy práctica y divertida.

Cada vez que jugamos busco una nueva variante para la próxima ocasión. Muchas me las han proporcionado ellos y ellas con su forma de actuar. Todo por aprovechar lo que forma parte de nuestras clases y está ahí aunque no lo usemos. Pues ya que está…

Daniel Barreña

Coach deportivo y educativo

@dbarresi5

¡AYUDA!

Las clases de educación física en primaria se basan en juegos mediante los que se trabajan todos los contenidos, objetivos, competencias, valores,…a experimentar, conocer, lograr, adoptar, aplicar…por parte del alumnado. Existen multitud de juegos y posibilidades infinitas de variantes que puedes aplicar para adaptarte a las características individuales de tus alumnos y que estos puedan tener una experiencia lo más rica posible.

Personalmente tiendo  a trabajar con una base de juegos adaptada a cada nivel y que también puedo adaptar fácilmente a todas las características de mis alumnos. A partir de ahí entre todos (propuestas mías y de ellos/as) vamos creando variantes que nos permiten trabajar cada vez más aspectos. Con estos juegos base y sus variantes y todo el resto de actividades y juegos necesarios para mostrar y trabajar todo el abanico de aspectos a experimentar en primaria, suelo conseguir unas clases que funcionan con un ritmo ágil y una alta implicación por parte de los protagonistas: los niños y las niñas.

Desde el curso pasado he añadido un nuevo juego a este repertorio base y que utilizo a partir del tercer trimestre de tercero de primaria. El juego se llama ¡AYUDA!pilla_pilla

La base del juego y su inicio es el clásico Pilla Pilla. Uno persigue al resto. Cuando consigue tocar a alguien, los tocados se dirigen al lado izquierdo del maestro que se encuentra en un punto fuera del campo de juego (suelo colocarme entre fuera de la pista y entre las dos mitades del campo) y esperan allí. Cuando el perseguidor lo considera oportuno pide ayuda gritándolo y añadiendo el nombre del maestro (en este caso: ¡AYUDA DANI!). En ese momento el primer tocado que se encuentra a la izquierda del maestro vuelve a entrar en juego y se une a su compañero en el objetivo de tocar al resto. El maestro responde a la petición de ayuda con un “Ayuda….” (más el nombre del que entra).Ahora pillan dos. El que acaba de entrar es el único que podrá pedir ayuda en la próxima ocasión. Así de forma sucesiva hasta que todos sean tocados (suelo acabar el juego cuando queda una persona por pillar).

A este simple juego le aplico diversas variantes. La primera y más utilizada son las limitaciones de espacio. El juego suele empezar desarrollándose en media pista. En algún momento o en función de quién o cuántos pillen se pasa a toda la pista e incluso a todo el patio o patios en función del espacio disponible u objetivos a trabajar. Esto recuerda u obliga a los que pillan a pedir ayuda y a colaborar entre sí para conseguir el objetivo.

Otras variantes son: todos llevan una pelota y van botando, todo el mundo va en parejas y cogidos de la mano, variar la forma de desplazamiento de una de las dos partes (sin mover brazos o brazos arriba por ejemplo), dificultar la forma de comunicarse entre los que pillan incluso para pedir ayuda (trabajar la comunicación no verbal), que establezcan criterios para escoger los objetivos para ser tocados (ahora alguien de azul, alguien rápido, número par e impar de la lista de la clase), etc.

Con este juego se trabajan muchos aspectos pero seguramente dos me llaman más la atención. El primero es el paso de un juego individual a uno colectivo, colaborativo y cooperativo. Este aprendizaje se transfiere muy fácilmente posteriormente a otros juegos colaborativos. El segundo es como ven y entienden que algo tan sencillo como el Pilla Pilla se puede cambiar y llegar a ser algo totalmente diferente, una evolución que no para y no tiene límite, y que pese a ser cada vez más complejo lo siguen entendiendo como algo sencillo ya que no deja de ser el Pilla Pilla.

Seguiré buscando, experimentando, escuchando y poniendo en práctica sus sugerencias en este y otros juegos y aprendiendo como enriquecer algo simple para hacerlo complejo pero que siga pareciendo simple aplicando multitud de aspectos que incorporan, aplican y reflexionan mientras los experimentan y se divierten.

Daniel Barreña

Coach deportivo y educativo

@dbarresi5