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Demasiado pronto. De la escuela al instituto

Con cada cambio legislativo educativo estamos en las mismas de siempre. Los criterios que se siguen nunca son estrictamente educativos, las leyes están hechas desde los despachos y no desde la realidad y por supuesto no están dotadas del presupuesto económico para ponerlas en práctica, estés de acuerdo con ellas o no lo estés.

Una de esas leyes, la LOGSE, introdujo diferentes novedades, siendo una de ellas la enseñanza obligatoria hasta los 16 años. La estructura quedó en Educación Infantil y Primaria y Educación Secundaria Obligatoria. Este cambio también provocó la llegada de los niños y niñas de 12 años al instituto y no con 14 como pasaba hasta entonces. Esto es algo que las siguientes leyes educativas no han tocado.

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Personalmente fui protagonista de ese cambio educativo. Cursé 8º de EGB y posteriormente 3º de ESO. Fue en Bachillerato cuando desembarcaron los primeros alumnos de 1º de ESO en mi instituto. Posteriormente, gracias a mis profesiones, he tenido contacto de forma permanente con este cambio. Como maestro de primaria me he encontrado y conversado con más de un ex alumno/a de primaria y con alguna familia. La conclusión en la mayoría de ocasiones y por todas las partes implicadas es la misma: es un cambio de institución educativa que se produce demasiado pronto.

Vaya por delante que los culpables no son ni los colegios ni los institutos. Simplemente son dos entornos muy diferentes, un cambio excesivamente brusco para los alumnos. En sus inicios, los tutores de 1º y 2º de ESO provenían de la antigua EGB, tenían otra forma de proceder e incluso de tratar a los alumnos. Aunque por desgracia también hay muchos que no, dedicarse a la primaria suele ser más vocacional que a la secundaria. Además, por más que se ataque a la formación del profesorado de primaria, está más enfocada a la educación que la gran mayoría de formaciones, por más máster que se le añada para poder impartir clases. Y esto se nota, le pese a quien le pese.

Otro aspecto es la tutoría. Por lo general, en primaria los alumnos pasan una gran parte del tiempo con su tutor. En secundaria esto se ve reducido al mínimo en muchos casos. La falta de referentes en secundaria es una de las quejas que más me han transmitido, principalmente referentes adultos a nivel humano.

Esos referentes adultos son sustituidos en demasiadas ocasiones por los adolescentes con los que conviven en el instituto. Niños y niñas de 12 años comparten sus vivencias con adolescentes de 16, 17 y 18 años. Los intereses son muy diferentes y la forma de actuar también lo es, pero algunos los acogen como modelos a seguir. Además hay que sumar las tecnologías de comunicación que se utilizan y las redes sociales. Estas redes multiplican exponencialmente cualquier aspecto vivido ejerciendo en muchos casos una presión inapropiada para estos preadolescentes.

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Todo este coctel hace que los niños y niñas de 12 años se vean forzados a madurar de forma prematura. Esto es algo observable en su forma de vestir, de relacionarse, en el vocabulario que utilizan…en sus conductas y actitudes ante lo que viven.

Hay muchos cambios a asimilar en poco tiempo que cada uno intenta sobrellevar a su manera, con los recursos de los que dispone. La sensación de abandono a su suerte está presente en muchos y ya no les deja de acompañar hasta que acaban su periodo formativo obligatorio. No tengo muy claro que esta sea la mejor manera de que los niños y niñas maduren.

Daniel Barreña

Coach deportivo y educativo

@dbarresi5

Mi primera casa

Si alguno de mis ex alumnos/as lee esto, sobretodo de los que me han tenido que aguantar todo un curso como tutor, les sonará mucho lo que ahora explicaré.

Como maestro, también como entrenador y persona, soy bastante exigente en cuanto a la responsabilidad. Siempre empiezo por mí que quede claro, pero con el resto, compañeros/as de trabajo, equipo directivo, alumnos/as, familias y administración, también lo soy. Existen momentos y momentos, y sobretodo muchas circunstancias a tener en cuenta en todos los casos.

De la administración no voy a hablar. No me apetece. Es sin lugar a duda la que más falla y mantiene una dura lucha por ser inútil y molestar a los profesionales de la educación y a los verdaderos protagonistas de ella, los niños/as,  con los sindicatos. Del resto, tampoco o casi, excepto de los niños/as.

Exigir un mínimo de responsabilidad se convierte en muchas ocasiones en el trabajo más duro del curso. Existen bastantes niños, de diversas edades, que no tienen una figura responsable en su entorno familiar. Así que cuando le hablas de responsabilidad, aunque conozcan la palabra de haberla escuchado multitud de ocasiones, no tienen muy claro el significado real de la palabra.

Después de ver una y otra vez esto, decidí coger el ejemplo educativo clásico de ¿eso lo haces en casa? y darle una vuelta más. Lo cambié, básicamente porqué también me encontré con reacciones de algunos alumnos/as que me daban a entender que, esa acción concreta, sí la realizaban en casa.

Un día, según hablaba cambié la frase y dije:

–          ¿Por qué haces esto en casa?

La reacción, tanto del niño al que se lo dije como del resto de la clase fue inmediata. Un silencio instantáneo acompañado de la clásica mirada de niño pidiendo explicaciones. Así que continué explicándome y hablando con él:

–          Esta es casa. ¿Por qué la tratas así?

–          Está no es mi casa, es el cole.

–          ¡Ah! No es casa.

–          Claro que no. Mi casa es la casa de mis padres.

–          No. Tú lo acabas de decir. La casa de tus padres es de tus padres, no tuya.

–          Pero yo vivo allí.

–          Claro. ¿Pero quién pone las normas?

–          Mis padres.

–          Entonces es su casa.

–          Aquí tampoco pongo las normas.

–          ¿Seguro? ¿No votaste y participaste en las normas de la clase?

–          Si.

–          ¿No llevasteis a la reunión de delegados del colegio, normas propuestas y votadas por vosotros?

–          Si.

–          Entonces, diría que el cole es igual o incluso un poco más tú casa, tú hogar, que donde vives con tus padres.

–          Puede ser….

–          A partir de hoy pensad así. El cole es vuestra primera casa, vosotros decidís en buena parte lo que pasa en él. La clase es vuestra habitación. No hagáis ni permitáis que nadie haga algo que no os gustaría que hicieran en vuestra casa, en vuestro piso. Esta es vuestra primera casa.

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Así lo hicieron a partir de aquel día. Incluso un día se plantaron ante una compañera que pensaba dejar la clase hecha un desastre, llevándole la escoba y el recogedor para que limpiara todo lo que había tirado al suelo en su mesa y pensaba dejar allí… No le hizo ninguna gracia, pero limpió tal y como ellos/as habían hecho en su sitio correspondiente y al día siguiente vino a quejarse porqué ella tuvo que limpiar… ¡Qué bien me lo pase!

Después de esta explicación, adaptada a las edades correspondientes, con cuidado en según qué casos y más hoy en día con los problemas de muchas familias para tener su propio hogar, todos los grupos han mejorado en su responsabilidad individual y grupal. También se ha visto reforzado el sentimiento de grupo, ese sentimiento de pertenecer a algo común, compartirlo con iguales, que en el contexto apropiado favorece que se multipliquen las experiencias positivas para los niños/as. Por
desgracia, también hay casos de niños/as que por fin han encontrado un sitio
donde poder estar tranquilos/as,

Esta experiencia no deja de ser una más en el sinfín de opciones existentes para trabajar la responsabilidad individual, colectiva, la implicación en un proyecto común… Así, en un futuro, exigirán responsabilidad a la sociedad y a sus representantes que no les podrán decir que ellos no son responsables.