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Cuando no ganan los de siempre

Siempre hay favoritos. Para todo. Al ser humano le gusta jugar y también apostar de diferentes formas. Y cuando entras en estos juegos, entran las predicciones, los análisis, la estadística,… y todo tipo de información que te ayuda a clasificar las opciones y que obtengas tu favorito.

ACB Photo

En el deporte esto se ve en toda competición, ya sea amateur o profesional y da igual la edad. Las competiciones profesionales de los diferentes deportes no van a ser distintas. Los favoritos son Barça y Real Madrid. Si alguno no está uno de los dos, puede que tengamos un favorito único como en balonmano o que haya una alternativa de un club clásico del deporte como en fútbol sala. Otra opción es que no esté ninguno de los dos como en waterpolo tanto masculino como femenino pero haya los que ocupen su lugar como favoritos. En general, con estas opciones están todas cubiertas.

¿Qué pasa cuando esto no pasa? Drama. ¿Para quién? ¿Para los  aficionados? Pues no, el drama es mediático principalmente. A mi modo de ver las cosas, para el aficionado de los equipos favoritos es más fácil encajar y aceptar deportivamente la opción de no ganar que para los medios de comunicación. Ejemplos hay muchos. Ahora podremos ver y analizar todo lo que pase por la victoria de Valencia BC en la final de la liga ACB.

Pero ya se han podido observar reacciones clásicas buscando culpables y, en breve, saldrán las que, por decirlo de una forma fácil, menospreciaran esta temporada en la competición. Otra reacción clásica.

No quiero decir que no se valore lo realizado por Valencia BC esta temporada o por otros en otras competiciones. Se hace y en función del medio y del periodista, mucho y bien. Pero la dimensión del fracaso de los favoritos, por lo general, se vende más. Se habla más de lo que han hecho mal los favoritos que no de lo buen trabajo de los ganadores. Otro caso fue el Leicester la temporada pasada.

Para mi forma de entender el deporte, debe ganar el que se lo merezca, juegue mejor y compita mejor. Hay veces que el talento individual decide y echa por tierra todo lo anterior, es cierto.

No es un drama que ganen diferentes equipos y clubs. Para mí enriquece, crea opciones de replantear los enfoques de las competiciones, genera ilusión, etc. Y esto no debería chocar con la exigencia a los favoritos, que normalmente lo son por algo (presupuesto en general), para que logren sus objetivos. ¿Sólo ganar? Es un planteamiento pobre.

Cuantos más ganen mejor, mejor para el espectador sobretodo.

Daniel Barreña

Coach deportivo, educativo y de desarrollo personal

@dbarresi5

 

Transmitir emociones como idea de equipo

Para que un deporte pueda tener repercusión es básico que sea capaz de transmitir emociones. Sin ellas no engancha. No sólo es básico para un deporte, lo es también para cualquier cosa que quiera subsistir hoy día. Sin transmitir emociones, algo que te diferencie y que aporte un toque de distinción y diferenciación respecto al resto, estás muerto.

Si nos centramos en el deporte pienso que todo esto se ve con muchísima claridad. Además de por la imagen o por los seguidores de su deporte o de su equipo, los deportistas más seguidos son aquellos/as capaces de transmitir emociones diferentes  a cualquiera. Los que rompen la barrera del aficionado cercano (de su club, equipo o incluso deporte) son los que consiguen llevarlo más allá de las sensaciones habituales.

Ejemplos hay muchos y en muchos deportes. A nivel individual seguro que os han venido multitud de ejemplos a la cabeza. Espero que incluso os haya aparecido la imagen o el recuerdo de alguna persona fuera del deporte.

Foto de Sport

Pero equipos completos que por su forma de jugar consigan transmitir emociones distintas hay menos. Equipos para los cuales conseguir eso forme parte de su idea de equipo, de los valores que los hacen ser equipo, hay muy pocos. Como entrenador siempre he intentado que eso forme parte del ADN de los equipos en los que he estado y he recurrido a ejemplos para transmitir la idea. Los Lakers de Magic (aunque yo los he disfrutado en vídeo), el Dream Team, etc.  Últimamente el ejemplo más claro es el Real Madrid de baloncesto.

Prácticamente en cada uno de sus partidos pasan cosas. Pero sobre todo transmiten diferentes emociones sin parar. Casi todos sus jugadores lo hacen, no siempre para bien. Su entrenador también transmite. Asumen riesgos y se equivocan pero siguen con su idea de juego o incluso buscan una vuelta más de tuerca. Han conseguido trascender de sus aficionados y los de otros equipos también desean verlos. No por su nombre, que ayuda, por lo que consiguen transmitir y las sensaciones que se generan en sus partidos.

En otros niveles y deportes también existen equipos así. Equipos que tienen a su Sergio Llull particular, acompañado de su Nocioni, Felipe Reyes, Ayón y Rudy. Incluso alguno tiene lo que vendría a ser su Luka Doncic. Pero el deporte sigue necesitando más ejemplos así  y la sociedad necesita que estos ejemplos positivos se transmitan a otras situaciones cotidianas.

Transmitir emociones como base, idea sobre la que crecer como equipo me parece una de las más atractivas para que un equipo, en el campo en el que realice su actividad, desarrolle el máximo potencial de todos sus elementos y se generen las asociaciones, sinergias imprescindibles para ofrecer todo el máximo rendimiento del grupo.

Daniel Barreña

Coach deportivo y educativo

@dbarresi5