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Hábitos comunicativos de hoy que se deberían evitar

Cada día de nuestra vida, el proceso comunicativo está presente en nuestras vidas. Ya se trate de comunicación verbal, no verbal, escrita o de cualquiera de las otras formas que adopta hoy día la comunicación entre las personas. Las personas y las sociedades tienen desarrollados unos hábitos comunicativos que por lo general pueden entorpecer que el mensaje transferido llegue al receptor como el emisor realmente desea.

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Uno de los que más me sorprende es la permisividad que existe por parte de los adultos cercanos con los niños y niñas cuando estos se van al estarles hablando. No se le otorga importancia a ese gesto de comunicación no verbal. Más de una vez al explicarlo en clase se han sorprendido al entender lo que generalmente transmite y produce en el proceso comunicativo. Incluso alguno no entendía por qué en su casa nunca le habían dicho nada, admitiendo también que cuando lo hacía no prestaba ninguna atención en el mensaje que le transmitían y no recordaban de qué le estaban hablando, y se habían limitado a repetírselo de nuevo más tarde.

Otro fenómeno curioso es el transformar un mensaje asertivo en uno agresivo o irrespetuoso. Varias profesiones tienen este problema, pero las que tratan con familias suelen ser las más visibles. También porque se suelen tener protocolos comunicativos, escritos o no, que no contemplan el lenguaje asertivo ya que dan por hecho que este no es comprensible. De forma incomprensible, según que profesión del mismo ámbito si que se encuentra en su derecho y obligación de utilizar un lenguaje incomprensible. La escuela es un buen sitio para observar esto.

Los maestros y los equipos directivos deben tener mucho cuidado cuando hablan con las familias para que estas entiendan lo que se les quiere decir de forma clara, sea el motivo que sea el que inicie la comunicación, y no se ofendan por ejemplo. Esto suele provocar que el mensaje no llegue con la claridad que la parte emisora desea. La comunicación no ha sido efectiva y suele generar a posteriori nuevos procesos e incluso acciones de otra índole. Sin embargo, un psicopedagogo escolar puede acribillar a una familia en una entrevista de términos ininteligibles y no pasa nada. Incluso cuando alguno de esos términos, si se entendieran por el receptor, sí que sería ofensivo. Ni un extremo ni otro. La información debe llegar por el bien de los niños. Otra cosa es que la quieran escuchar o entender, eso ya depende del receptor.

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Muy ligado al anterior, muchas veces se transmite un mensaje que podría constar de 10 palabras en 50 o más. Esto no ayuda a la comunicación eficaz por diversos motivos, entre ellos estos:

  • Alarga el proceso facilitando la pérdida de atención. Dicho sea de paso, existen auténticos especialistas que lo que desean en realidad es que el receptor pierda interés en la explicación, para después llamar su atención con la conclusión que a ellos les interesa. Muy utilizado en ventas y en política.
  • Se presupone que el mensaje no se entiende por sí sólo y necesita de una explicación más amplia. Lo que esto indica es un error en la creación del mensaje por no estar adaptado al receptor o no estar expresado de la forma adecuada principalmente.
  • El mensaje no es importante. El emisor sólo quiere ser escuchado, aunque lo que realmente le gusta es escucharse a sí mismo. El problema viene cuando realmente desea transmitir y al haber habituado a su público a la situación anterior, su mensaje no es comprendido ni asimilado.
  • Se cae fácilmente en el uso de un vocabulario poco específico perdiendo riqueza lingüística. Cierto es que hay veces en los que es necesario un trabajo inicial sobre el vocabulario a utilizar que puede restar efectividad, pero a la larga las ganancias superan ampliamente a les pérdidas iniciales.

Realmente opino que todos saldríamos ganando si el lenguaje asertivo estuviera más presente socialmente y a su vez se dotara de la importancia que tiene al lenguaje no verbal. Todo sería más entendible y no se darían tantas situaciones de manipulaciones lingüísticas como se observan y se aceptan hoy día.

Daniel Barreña

Coach deportivo y educativo

@dbarresi5

Comunicación forzosa

Cada día disponemos de más formas y más fáciles de establecer un proceso comunicativo con la persona que lo deseemos. Sin lugar a dudas esto es algo positivo. ¿Pero esto no se está convirtiendo en una obligación?

Si hablamos de comunicación de forma simple sabemos que un emisor crea un mensaje destinado para un receptor utilizando un canal y un código determinados. Existen otros aspectos a tener en cuenta pero con los anteriormente mencionados ya tengo para lo que quiero transmitir en este post.comunicacion_01

Voy a proponeros una cosa. Pensad en todos los procesos comunicativos que habéis establecido hoy. Si tuvierais que clasificarlos ¿qué etiqueta les pondríais? Útiles, por necesidad, por obligación, no sé por qué,… Y todas las que queráis o se os ocurran.

¿Estamos utilizando de forma correcta el proceso comunicativo? Soy consciente que existen muchas variables, pero pienso que igualmente se puede realizar una reflexión interesante. Me voy a centrar en un escenario presente hoy día y que se puede extrapolar a otras situaciones.

Gran parte de colegios e institutos han realizado o están realizando por estas fechas las colonias o viajes de fin de curso. Prácticamente todos tienen su normativa adaptada a la edad de los alumnos/as. ¿Qué pasa con el móvil?

Por lo general, hasta cierta edad, está la prohibición de llevar el móvil a los colegios y/o institutos. Esa norma en ocasiones se flexibiliza en las colonias o viajes. Existen diversos motivos para ello pero se pueden resumir en la incapacidad de los padres de darle un espacio controlado a sus hijos durante tres días o la de los hijos/hijas de estar sin sus padres durante el mismo tiempo.

Dos posibles problemas. Se prohíbe llevar móvil, padres que no lo aceptan y otros que sí o no dicen nada, pero al final durante el viaje aparecen móviles, te encuentras a los alumnos hablando con sus padres o recibiendo mensajes. Se permite llevar móvil y se establece una franja horaria para que si lo desean puedan llamar a sus hijos/as. Por lo que sea, esa franja horaria no se puede cumplir. Padres llamando preocupados al móvil del colegio, al albergue…a cualquier sitio porqué no han podido hablar con su hijo/a a la hora que tenía que ser.

En ambas situaciones al volver del viaje, padres justificándose. “Es que aquél le daba su móvil y claro que  iba a hacer yo” o “Es que no había hablado con mi hijo en todo el día y me puse nerviosa….no pensé que pudieran habérselo pasado también en la actividad que esta se hubiese alargado o que estuvieran cenando” o “Si es verdad, llevaba el móvil por si había alguna urgencia y no había nadie que le ayudara, pero ya que lo tenía pues llame para ver cómo iba y para que no pensará que no le quería. Estaba obligado, cómo llevaba el móvil…” ¿Qué estamos transmitiendo a nuestros hijos/as?

Pienso que cada vez tendemos más a comunicarnos por el mero hecho de comunicarnos, sin una necesidad, objetivo o preocupación real. Sin embargo, después queremos que la gente tenga autonomía, iniciativa, sean emprendedores,… No sé yo… pero creando una burbuja a su alrededor… a mí me parece complicado que lo consigan.

Además este afán comunicativo porque si le resta valor a los procesos comunicativos que de verdad son necesarios para el desarrollo de la persona. Prefiero un padre o madre que no dice nada a sus hijos/as durante todo el día, ni un whatsapp, pero que al llegar a casa charlan de forma continuada, con verdadero interés por lo que se explican, o que juegan con ellos/as, a uno o una que le envía o llama cada dos por tres a lo largo del día. Los primeros crean personas y los segundos seres dependientes o que se rebelaran a la mínima que puedan para poder coger algo de aire.