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Transmitir emociones como idea de equipo

Para que un deporte pueda tener repercusión es básico que sea capaz de transmitir emociones. Sin ellas no engancha. No sólo es básico para un deporte, lo es también para cualquier cosa que quiera subsistir hoy día. Sin transmitir emociones, algo que te diferencie y que aporte un toque de distinción y diferenciación respecto al resto, estás muerto.

Si nos centramos en el deporte pienso que todo esto se ve con muchísima claridad. Además de por la imagen o por los seguidores de su deporte o de su equipo, los deportistas más seguidos son aquellos/as capaces de transmitir emociones diferentes  a cualquiera. Los que rompen la barrera del aficionado cercano (de su club, equipo o incluso deporte) son los que consiguen llevarlo más allá de las sensaciones habituales.

Ejemplos hay muchos y en muchos deportes. A nivel individual seguro que os han venido multitud de ejemplos a la cabeza. Espero que incluso os haya aparecido la imagen o el recuerdo de alguna persona fuera del deporte.

Foto de Sport

Pero equipos completos que por su forma de jugar consigan transmitir emociones distintas hay menos. Equipos para los cuales conseguir eso forme parte de su idea de equipo, de los valores que los hacen ser equipo, hay muy pocos. Como entrenador siempre he intentado que eso forme parte del ADN de los equipos en los que he estado y he recurrido a ejemplos para transmitir la idea. Los Lakers de Magic (aunque yo los he disfrutado en vídeo), el Dream Team, etc.  Últimamente el ejemplo más claro es el Real Madrid de baloncesto.

Prácticamente en cada uno de sus partidos pasan cosas. Pero sobre todo transmiten diferentes emociones sin parar. Casi todos sus jugadores lo hacen, no siempre para bien. Su entrenador también transmite. Asumen riesgos y se equivocan pero siguen con su idea de juego o incluso buscan una vuelta más de tuerca. Han conseguido trascender de sus aficionados y los de otros equipos también desean verlos. No por su nombre, que ayuda, por lo que consiguen transmitir y las sensaciones que se generan en sus partidos.

En otros niveles y deportes también existen equipos así. Equipos que tienen a su Sergio Llull particular, acompañado de su Nocioni, Felipe Reyes, Ayón y Rudy. Incluso alguno tiene lo que vendría a ser su Luka Doncic. Pero el deporte sigue necesitando más ejemplos así  y la sociedad necesita que estos ejemplos positivos se transmitan a otras situaciones cotidianas.

Transmitir emociones como base, idea sobre la que crecer como equipo me parece una de las más atractivas para que un equipo, en el campo en el que realice su actividad, desarrolle el máximo potencial de todos sus elementos y se generen las asociaciones, sinergias imprescindibles para ofrecer todo el máximo rendimiento del grupo.

Daniel Barreña

Coach deportivo y educativo

@dbarresi5

 

Preocupados por la imagen

Existen profesiones es las que la imagen exterior proyectada es un factor determinante para poder ejercerla con éxito. Cada día esto se extiende a más profesiones, como si todo se convirtiera en un mercado continuo. Eres lo que vendes o lo que los demás perciben que eres en función de lo que vendas. Ya escribí sobre este tema hablando sobre entrenadores en Confundiendo lo importante. ¿Pero esto debe formar parte del día a día de una escuela?

Como en la mayoría de cosas, hay de todo por todos sitios. También existen diferencias entre colegios públicos, concertados y privados. Otro aspecto que suele influir es el sitio en el que el colegio este ubicado y el perfil de las familias que forman parte de la comunidad educativa que forma todo colegio.

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Muchas veces los maestros se ven obligados a realizar según qué actividades por designios de la escuela en la que trabajan. También puede influir en estos casos la inspección educativa correspondiente. El objetivo es buscar la visibilidad del colegio mediante actividades a las que las familias tengan acceso de forma directa. Una forma de publicidad ante la sociedad, en función de la repercusión que tengan las actividades.

En otras ocasiones son los propios maestros los que complican una actividad educativa concreta. Cambian el objetivo de la misma o priorizan aspectos secundarios de esta. Varían los aspectos más visibles para los ojos externos al colegio. Los priorizan ante otros y les dedican un tiempo excesivo. También están los maestros que descuidan su día a día pero que en las ocasiones puntuales de imagen exterior rinden muy por encima de su media habitual.

No estoy ni a favor ni en contra de realizar alguna actividad de cara a las familias. Lo que sí que tengo claro es que no deben ser estas actividades las prioritarias dentro de un centro escolar. Si que pienso que debe existir alguna en la que las familias formen parte activa de la actividad, como parte imprescindible en el proceso de aprendizaje que son. El resto de actividades que se muestran, el simple hecho de mostrarlo en público es una parte más de la actividad, no la principal. Incluso deberíamos tener presente que todo trabajo que se realiza en una escuela, tarde o temprano es mostrado en público. Aunque esto puede ocurrir años más tarde, el día a día en las escuelas es lo realmente importante para la formación de los niños y niñas.

La clave para mí no está en la cantidad de actividades que se muestran sino más bien en la participación en las mismas. Las familias no deben estar limitadas a ser espectadores de conciertos, danzas o pasearse por la escuela para mirar trabajos. Hay que implicarlos y esta parte la echo de menos en muchos colegios que si que se preocupan de esta imagen pública. Es como si olvidaran que la familia es la principal fuente educadora de los niños/as.

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Aquí las diferencias entre los diferentes centros y sus características son abismales. Existen centros que por más que lo intenten de diferentes formas no consiguen implicar a las familias. Se ve en cosas tan sencillas como no conseguir tener una AMPA por falta de madres y padres. Otros sin embargo no quieren encauzar el gran potencial familiar que tienen en su entorno simplemente para marcar una distancia. Sin embargo algunos de estos son superactivos en sus webs y blogs y cuando organizan algo interno, lo primero que hacen es encargar a alguien las fotos y la publicación de las mismas en sus respectivos medios.

En una sociedad en la que se valora tanto la imagen, las escuelas deben marcar un estilo propio, ser referentes. Tener claro el objetivo primordial de su existencia, sus compromisos sociales, etc. pero ante todo el compromiso, deber, obligación de realizar el mejor trabajo posible para que sus alumnos se desarrollen al máximo de su potencial. Esta es su labor y este cometido es el que conformará su imagen exterior por encima de otras actividades publicitarias realizadas.

Daniel Barreña

Coach deportivo y educativo

@dbarresi5

Trabajo cooperativo en educación física: crear una coreografía

Aunque en alguna ocasión esporádica me había tocado preparar danzas para alguna fiesta escolar, desde un par de años es algo fijo en mi programación anual. En el colegio en el que trabajo, los alumnos de quinto y sexto de primaria no bailaban una danza tradicional de algún lugar del mundo. Ellos bailaban una coreografía de alguna canción conocida o actual. Coreografía creada con más o menos ayuda directa del profesor/a.

Decidimos seguir con esta tradición que los alumnos ya daban por segura. Pero decidí cambiar el enfoque: en lugar de trabajar un baile para una fiesta del colegio realizaríamos un trabajo cooperativo todo el grupo clase que consistiría en crear una coreografía sin mi ayuda.

Las primeras reticencias a esta propuesta me llegaron por parte de algunos compañeros y compañeras más preocupados por la imagen que se podría dar el día de la fiesta ante las familias que por lo que podrían aprender los alumnos. Poco a poco fueron superadas al ver mi tranquilidad ante el proyecto, pasando del miedo inicial al apoyo sin reservas.

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Los alumnos reaccionaron con ilusión y miedo. Ilusión por poder crear y dar rienda suelta a la creatividad. Miedo por la responsabilidad que eso conlleva. La ilusión nos ayudó a implicar al grupo en todo momento. El miedo nos dio ocasión de trabajar individualmente y en grupo aspectos de autoconfianza, confianza en el grupo, respeto y otros aspectos y valores importantes a nivel educativo.

A partir de ese año, contando con las aportaciones de los distintos grupos que han ido realizando la actividad, hemos establecido el procedimiento en el que todo esto se desarrolla. Un procedimiento flexible en el que lo más importante es procurar que todo el mundo pueda exponer su talento y su creatividad,  contribuir, sentirse respetado y, por encima de todo, sentir que están creando algo propio y que el reto, trabajando en equipo, es asumible y realizable.

Primer paso. Propuestas de canciones. Los alumnos proponen canciones bajo las normas y consejos siguientes:

  • Letras adecuadas para un colegio.
  • Se recomiendan canciones que tengan una duración máxima de 4 minutos o que en su defecto se puedan cortar de forma que la canción no pierda su protagonismo.
  • Deben imaginarse a ellos y a sus compañeros bailando esa canción. En este aspecto, se nota una gran diferencia entre las canciones que proponen los de quinto y los de sexto que ya tienen la experiencia del curso anterior. Las de estos últimos se adaptan más a sus posibilidades.
  • No se pueden copiar las coreografías que aporte la propia canción o su vídeo musical.
  • Prohibido Esta norma está básicamente por mi salud mental.

Segundo paso. Elección de la canción. De todas las canciones propuestas, escojo entre 8-10 de las de los alumnos en función de las que cumplan los anteriores requisitos. Yo les aporto entre 4-6 canciones más hasta un máximo de 15 canciones. Mis propuestas aportan variedad a las que ellos has proporcionado y también ofrecerles la opción de conocer algún grupo o canción que por su edad se les pueda escapar.

Se escuchan las canciones y se les otorga un tiempo de reflexión individual máximo de una semana. Después de ese tiempo, se escuchan de nuevo en formato abreviado y se procede a la primera votación en la que cada uno de los alumnos debe votar dos canciones. En función del reparto de los votos, se procederá a otra votación hasta quedarnos con las dos canciones finalistas.

La votación final se realizará en la siguiente clase de educación física para facilitar otro pequeño intervalo de reflexión. De esta forma en la votación final todo el mundo puede formular su voto. Así se consigue que todos acepten la decisión final ya que todos han podido expresar su opinión durante todo el proceso, hecho que ayuda a la implicación en el proyecto.

 

Tercer paso. Crear la coreografía: Una vez escogida la canción y conocida la fecha para la que la coreografía debe estar finalizada, mis funciones son de mero facilitador. El tiempo del que suelen disponer es de unas 8 semanas. Durante ese tiempo, en las clases de educación física se seguirán trabajando otros contenidos, que se combinaran en la distribución del tiempo. Existe la opción de ensayar de forma voluntaria durante 10 minutos durante el recreo algún día de la semana en los que yo pueda estar presente, pero deben avisarme con anterioridad y ser un mínimo del 50% del grupo para poder realizar dicho ensayo.

Con todos estos aspectos claros, yo me dedico a poner y quitar la música y aconsejar la distribución del tiempo en las partes que van trabajando de la canción, para ayudar en la focalización de su energía creativa. También les hago muchas preguntas durante todo el proceso, principalmente orientadas al proceso de creación y las aportaciones de todos ellos.

Un aspecto muy enriquecedor se produce cuando en un ensayo voluntario del recreo se juntan los grupos de quinto y sexto y cada uno opina sobre el proceso del otro. A partir de ese feedback, la unión y cooperación de cada grupo se incrementa de forma espectacular.

Cuarto paso y final. Ensayo general: Pocos días antes de la fiesta, se realiza un ensayo general. Ese día, generalmente sin margen para la corrección posterior antes de la fiesta, se muestra por primera vez la coreografía por completo a otros grupos o maestros.

aprendizaje-cooperativo-1-638Aquí concluye el trabajo. El día de la fiesta es un día de disfrute que yo no tengo en cuenta para valorar el trabajo que han realizado.  Para mí ya han cumplido y se lo he hecho saber para qué aún valoren más lo que han creado y se sientan más orgullosos del esfuerzo invertido. Llegan con el trabajo hecho y, al margen de la calidad de la coreografía, todos y todas disfrutan de mostrar su creación.

Esta actividad también se convierte en un punto de inflexión en las dinámicas de los grupos. Si con anterioridad al proyecto y durante su creación existen conflictos relacionales entre ellos, estos se reducen considerablemente a partir del día de ensayo general. Incluso cuando los alumnos de quinto, llegan a sexto, lo primero que hacen es preguntarte si este año podrán crear otra coreografía y ahí ya nace otra nueva conexión entre ellos que los hace crecer como colectivo.

Daniel Barreña

Coach deportivo y educativo

@dbarresi5

El talento primero, los sistemas después

No le expliques a Navarro, Jordan, Bryant o Rudy, nada de sistemas…

Últimos minutos de un partido ajustado, Navarro, Rudy, Jordan, Bryant, Petrovic, etc… no deja de ser curioso que siempre salgan los más talentosos en esos momentos, pero mi pregunta es… ¿Por qué les dejamos que salgan solo en esos minutos? ¿Por qué no desde el primer minuto dejamos fluir el talento natural de los jugadores?.

Cuando empecé a entrenar hace unos años en categorías cadete-júnior-senior, lo hice utilizando sistemas (imagino que como la gran mayoría), pero cada temporada me convencía menos, no estaba identificado con esta forma de jugar. Continuamente me preguntaba a mi mismo, que me gustaba y que no en los 16 años que pasé como DSCF2178jugador. La respuesta era bastante sencilla, si algo no me gustaba, era jugar con sistemas… maldecía cuando mi base mandaba eso de “Puño”, “Cuernos”, “Camiseta”, etc… y pensaba para mi, “en esta jugada no tocaré balón, en esta otra puede que si, y en esta, si cogemos rebote ofensivo y mandan otra, a lo mejor me toca participar del ataque, en esta otra solo pondré bloqueos para que otro tire”. Y la verdad, si por lo que fuera, la pelota llegaba a mis manos, la concentración en ese ataque en el que ya no tenía previsto tirar, hacia que normalmente nada bueno saliera de esa acción. Y otra cosa que me venía a la cabeza continuamente era la de que a mí me costaba menos defender un sistema en el que ya sabía dónde podía ir el balón, que la improvisación de mí oponente cuando decidía encararme en 1c1.

Mis conclusiones a todo esto como entrenador son fáciles. No sé qué jugador viene “enchufado” a cada partido. Por lo tanto, ¿para qué jugar para él? Si igual ese día tira 10 y no mete ni una y otro jugador que igual venia motivado, no le hemos dejado demostrar su potencial ni sus buenas vibraciones, porque había que ceñirse a los sistemas monótonos y preestablecidos de cada fin de semana.

Los últimos años he decidido atacar por conceptos sea la categoría que sea, conceptos en los que priman que todos los jugadores estén de cara a balón siempre (nada de jugadores que se pierden el partido haciendo bloqueos de espalda al balón), donde ni yomismo se quien va a tirar en cada posesión, ni quién va a tomar la iniciativa para mover a todos sus compañeros. Es decir, dejar salir el talento y la inspiración de cada jugador y ver quién está en condiciones de afrontar ese partido, pero desde el minuto uno, no solo cuando quedan 5 minutos. Curiosamente, cuando todo el mundo deja de jugar sistemas y le da el balón al “enchufado” del día.

Es algo que siempre me ha llamado la atención, basquet control 35 minutos, todo sistematizado y en esos 5 minutos sale el talento, el juego libre, el entusiasmo, y se anota más y más divertido que en los 15 minutos anteriores. Comentarios habituales de gente que no es tan apasionada del baloncesto y que todos habremos escuchado… “yo solo miro los últimos 5 minutos que son los divertidos”.

Por mi experiencia con esta forma de jugar, he comprobado dos cosas muy satisfactorias para mi manera de entender el baloncesto.

La primera, es que jugadores que empezaron la temporada jugando apenas minutos, al utilizar formas jugadas donde todos pueden tener protagonismo, y por lo tanto, posibilidad de probar y evolucionar, y no convertirse en un jugador especialista (reboteador, ponedor de bloqueos, en la esquina sin participar, defensor, etc…), sino DSCF2181todo lo contrario, un jugador al que se le permite hacer de todo y ser más completo que cuando empezó la temporada. Y la segunda, no deja de ser curioso, que los dos máximos anotadores en un partido, no son habitualmente los mismos que en el siguiente ni el anterior. Como me gusta decir, “vamos a ver quién se ha levantado con el pie derecho hoy y quién merece los minutos”. De esta forma, los jugadores también saben que depende de ellos estar en el partido y el nivel competitivo del grupo aumenta en cada entreno y partido, todos se sienten importantes, y esto no hace más que defender mi teoría, de que es bueno, dar oportunidades a todos de inicio y ver el feeling que te transmite cada jugador. Porque aunque muchos entrenadores nos cerremos, no a cada jugador le va igual jugar contra todos los equipos, y eso, como entrenadores, creo que deberíamos averiguarlo durante el partido y no estipularlo de antemano. Algo que hace que el día que no tienes a los habituales, no pase nada y como todos los jugadores se sienten protagonistas domingo tras domingo y con la libertad de participar en cada momento del ataque, y no simplemente verse forzados a seguir un sistema, pasarla aquí o pasarla allá, hace que todo el mundo tenga confianza en sus posibilidades y no solo el día que se lesionan los tres titulares de turno.

En estas últimas temporadas he dejado de dedicar horas y horas a robotizar mis jugadores en los entrenos practicando insaciablemente los sistemas, para pasar a dedicar todo ese tiempo a la mejora individual de los jugadores y que sobretodo, aprendan a dar un paso adelante en los partidos, nadie se esconde, todo el mundo con este forma de jugar aprende a tomar decisiones y ser valiente.

Obvio que siempre introduzco algún sistema, no soy tonto, y sé que no cada equipo es igual, y un equipo necesitará la ayuda de 2 sistemas y otro, por sus características, puede necesitar 4 o 5. Pero llega un momento, que hay partidos que no se llegan a utilizar, y si hemos atacado 70 veces, todas han sido conceptualmente. Creo que el baloncesto se ha vuelto monótono y previsible y llega un momento que si te enfrentas a 15 rivales, 10 o 12 de ellos tienen sistemas parecidos y juegan a lo mismo (excepto los últimos minutos o cuando toca remontar, que entonces sale la improvisación tan reclamada por mi parte).

Y por último, para resumir esta filosofía. Mejor ir dando los conceptos que tu equipo necesite durante la temporada, ir metiendo los recursos solo necesarios, más cerrados o más abiertos, pero no inundarlos de 20 sistemas en agosto y cohibir por completo la máxima expresividad que tiene un jugador, efectivamente…

¡¡¡SU TALENTO!!!

Se pueden ganar o perder partidos por esto, pero también se ganan y pierden con la otra forma… ¿Por qué no probarlo?

Iván Faure

Fotógrafo y viajero.

www.ivanfaure.com