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¿Quién asesora a estos deportistas?

Da igual el momento. Puede ser a mitad de una temporada, a principios de ella, entre una y otra, en una concentración de una selección,… Da igual. Cada año, cada temporada conoces a algún deportista que mete la pata en alguna declaración pública, en caso de ser profesional o famoso, o la mete en otras situaciones si es amateur.

Típico jugador de equipo, que sin ninguna necesidad en una rueda de prensa expresa su disconformidad con su situación personal sin que nadie le pregunte o casi. Aprovechan el micrófono para propagar su visión personal. Lo malo de esto es que obvia el contexto general y estas explosiones se producen en cualquier momento, sin tener presente si el grupo las puede asumir o no en ese momento. También nos lo encontramos con deportistas de deportes individuales, sobre todo si tienen un equipo detrás como puede ser en el ámbito del motor.

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Estas situaciones no son patrimonio exclusivo de los profesionales. En el ámbito no profesional e incluso en formación te encuentras las mismas situaciones, adaptadas al deporte y a la repercusión que tenga todo el entorno en sí.

Lo común en todos estos deportistas es que la gran mayoría tienen alguien que los asesora en sus vidas, decisiones, comportamientos, etc. También es bastante común que estas explosiones hayan sido consensuadas con estos asesores (o sea que 100% respuestas impulsivas no son). Estos asesores pueden ser parejas, familia, managers, representantes o vete a saber qué en función de la persona, nivel, expectativas,…

Llegamos a la cuestión en si. ¿Qué clase de asesor (sea lo que sea además de asesor como amigo, padre, representante,…) piensa que es bueno para su deportista asesorado hacer según que declaraciones o tener según que actitudes?  ¿Qué les hace pensar que actuar de esa manera es positivo para su situación actual y/o futura? Podríamos poner aquí multitud de preguntas por el estilo.

Estos asesores no pueden ser inconscientes de lo que en general provocan y en algunos casos dudo que no sean conscientes. Demuestran egoísmo ya que les da igual la situación del equipo y las repercusiones que esto puedan tener en el grupo. Demuestran falta de respeto hacia el grupo, sea un equipo en deportes colectivos, o hacia la propia competición en algunos casos individuales. Demuestran no vivir en el presente y pensar que son los deportistas que en algún momento fueron a lo largo de su carrera o ya son los deportistas que pueden llegar a ser por el potencial que tienen. Y ligado a este último en general, demuestran un descontrol en sus expectativas y una falta de asunción del error en ellas al ver la realidad y buscar culpables.

Hay más, pero pienso que es suficiente. Igualmente, os animo a añadir más opciones para poder enriquecer el artículo.

Por suerte, conozco algún caso que después de estas salidas de tono o como lo queráis llamar, ha prescindido o cambiado de asesor (incluido algún padre o madre), pero son los que menos. En muchos casos estos actos suelen marcar, puede que no el futuro entero pero si a corto plazo, y hacerlo en negativo.

La solución no sé cuál es. Puede que un poco de reflexión desde distintos puntos de vista ayude. Y por supuesto, también ayuda que los deportistas estén mejor formados, aunque se pueden equivocar igual pero que por lo menos tengan un criterio propio. Esperemos que poco a poco estos casos se reduzcan.

Daniel Barreña

Coach deportivo y educativo

@dbarresi5

Empezando en positivo

Septiembre es junto con enero el mes de los propósitos. Los inicios de la gran mayoría de competiciones deportivas, sobre todo en deportes colectivos, o de los cursos académicos son los dos ejemplos más claros. Aunque no es necesaria una vinculación directa con estas dos actividades. Gran parte del mundo laboral actual tiene un “periodo de pausa en su actividad” claro en el mes de agosto. Junto con las colecciones por fascículos de los kioscos, empieza de nuevo la vida activa postvacacional.

Algunos de los clásicos objetivos para el año nuevo también surgen ahora y generalmente, tampoco se cumplen. Personalmente creo que el porcentaje de cumplir uno de estos clásicos puede ser un pelín más elevado en septiembre que en enero.

Al empezar algo, todos generamos unas expectativas/propósitos en positivo. Si esto no es así ya tenemos el primer problema. Dependerá de lo que cada uno entienda por “positivo”. Se genera una predisposición de la persona para hacer realidad esos propósitos. ¿Cuánto dura esta predisposición? Esa es la clave.

Puede durar hasta que se pierda un partido, te manden los primeros deberes, una reunión donde te pongan más trabajo del esperado, el primer examen que no te vaya del todo bien, sufras una lesión, …. Vamos, hasta que te encuentres con el primer contratiempo o la primera dificultad no esperada. Es posible que ahora a finales de septiembre esa predisposición ya sea historia.

La idea personal de cada uno sobre “lo positivo”, cómo escoger estos propósitos, la conciencia sobre lo necesario para conseguirlo y tener claro lo que depende de mí y lo que no (sobre lo que puedo influir y lo que no) son el punto de partida.

Encuentro que hoy día demasiada gente no tiene clara su idea sobre lo que es positivo, bueno para él y para ella en definitiva. A partir de esto se generan unas expectativas falsas, irreales sobre las actividades que realizamos diariamente que por más que las enfoques y encares con la mayor energía y tu mayor confianza, no dejan de nacer de una idea errónea lo que incrementa sus opciones de fracaso. Fracaso que nos llevará a la tristeza y al pesimismo. ¡ROMPE ESA DINÁMICA!

El potencial humano es infinito, siempre que nazca de la realidad de uno mismo y a partir de ella cambiarla, modificarla, enriquecerla, transformarla,…. hasta llegar a llenarla por completo y crearte tú realidad dentro de la realidad social en la que vives (para después luchar por cambiar lo que no te guste de esa realidad social). Y así crecer, crecer sin parar.

Empezar en positivo es fácil. Mantener ese positivismo… no es tan complicado como algunos se piensan. No será exactamente igual, pero ese positivismo adaptado al momento real mantendrá la base del principio. Ser positivo un día no tiene gracia. Serlo cada día y tener, buscar más motivos para serlo un poco más al día siguiente o por lo menos mantener el mismo nivel, es factible, claramente factible en la gran mayoría de las realidades personales de hoy día. Afrontar las trabas que te encuentras desde esta perspectiva ya es un buen inicio para superarlas.

Las personas y los equipos que mantienen ese positivismo inicial durante más tiempo son las que más opciones tienen de hacer realidad sus expectativas.

“Cuando todos los días resultan iguales es porque el hombre ha dejado de percibir las cosas buenas que surgen en su vida cada vez que el sol cruza el cielo”

Paulo Coelho