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El cuento de los propósitos de año nuevo

“¡Familia! Estos son mis propósitos para este nuevo año… Esta es la forma en la que mi tía empezaba todos los años desde que tengo memoria. El brindis y después los propósitos.

He escuchado de todo: cambiar de trabajo, crear una empresa, hacer deporte, dejar de fumar, comer de forma más saludable, aprender inglés,… y un sinfín más. Bueno, la verdad es que tampoco tantos porque muchos se repetían año tras año. En la familia hacíamos apuestas a ver quien acertaba los de este año.

Durante enero y febrero todo iba bien. Cumplía sus propósitos a rajatabla. Sin excusas de ningún tipo. Marzo ya era distinto alguna que otra excusa caía algún día. En abril tres cuartos de lo mismo. En mayo miraba de forzarse un poco para seguir cumpliéndolos. Esto duraba hasta San Juan. El verano era la etapa de relax para llegar al otoño, recordar los propósitos, ver que no se estaban cumpliendo y con el invierno y el año nuevo volverlos a decir. Esos u otros que le pasaran por la cabeza.

Lo malo es que esto pasaba con toda clase de propósitos y eso para el resto ya no era divertido. Para ella sí.”

Con los cambios que queráis, este cuento encaja con muchas personas que realizan estos tan conocidos y publicitados propósitos de año nuevo. Yo no creo en ellos. Es más, lo peor que veo en ellos es que para muchas personas son un simple juego de año nuevo. Sin darse cuenta de lo que eso puede conllevar.

Aunque el cuento anterior tiene poca magia, a veces parece que muchas personas consideran que los propósitos de año nuevo sí que tienen ese algo especial que hará que mágicamente se hagan realidad… Incluso las personas que tienen experiencia en fracasar con sus propósitos de año nuevo, o mucha experiencia, siguen pensando y actuando de la misma manera…

Lograr hacer realidad algo no es mágico. Necesita de un plan de acción bien construido y adaptado a cada persona. La realidad de cada uno de nosotros es distinta a la que tiene la persona que tenemos al lado. Cada plan es personal e intransferible en su conjunto.

Además de un plan, lograr un propósito, ya sea realizar un cambio, instaurar un hábito o lo que cada uno decida, nos costará algo. Sin estar dispuestos a pagar el precio que eso conlleva es imposible. Por otro lado, si ese propósito no es ecológico con lo que somos o queremos conservar de lo que somos ahora mismo, tampoco será posible.

Con estos y algún otro aspecto que cada persona determina, lograr tus propósitos es mucho más factible. ¡Ah! Y por supuesto lograrlos cuando tú decidas, no cuando el calendario te “obligue” a plantearte algo.

La magia de hacerlos realidad la aportarás tú con tu esfuerzo y tu forma de actuar.

Daniel Barreña

Coach deportivo y educativo

@dbarresi5

Una detrás de otra. Encadenar acciones

En la actualidad, principalmente debido a la evolución tecnológica constante, parece que todo lo que hagas debe ir acompañado. Vamos, que no puedes hacer sólo una cosa y que debes de hacer varias acciones a la vez. He dicho debes conscientemente. Parece una obligación, incluso una necesidad en algún caso.

Todo esto te permite escribir un email mientras escuchas música, consultas otra página de internet, atiendes los WhastApps entrantes o envías alguno, escuchas y hablas a la persona que tienes al lado y…sumadle todas aquellas acciones que queráis. Podemos debatir sobre lo que realmente es hacer diferentes acciones a la vez y lo que no lo es, incluso de la calidad con las que las hacemos (¿realmente estamos escuchando a esa persona?) pero además hay otro problema. ¿Y después?

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Hay un problema con el hecho de encadenar acciones una detrás de otra. Antes de la explosión tecnológica ya se observaba. Personas que podían hacer actividades simultáneas pero al acabarlas les costaba realizar la siguiente, necesitaban su tiempo. Ahora se observa muchas veces de forma más clara. Somos capaces de realizar esas acciones a la vez, pero cuando acaba ese grupo de actividades nos sigue costando a horrores pasar a las siguientes.

En el deporte y en la educación todo esto es observable claramente. Un jugador o una jugadora defiende teniendo que realizar una serie de multitareas y necesita su tiempo para pasar al ataque (al revés suele ser más notorio, pasar de atacar a defender). En este lapso de tiempo suelen cometerse muchos errores.

En educación se ve de distintas formas en función de las actividades. Pero es observable tanto en las clases como en los patios o espacios donde se realiza la educación física. Yo lo observo muy claramente en mis clases de educación física. Miran de hacer muchas acciones a la vez y eso no les permite aprovechar la actividad al 100%.

Por eso procuro hacer actividades secuenciales para ayudarles a tomar consciencia de todo lo que hacen de forma automática en multitud de ocasiones. Que quede claro que hacerlo automático no es malo. Lo que puede ser malo (aunque no me gusta la palabra pero deja más claro el concepto) es la poca consciencia que tienen sobre lo que hacen y eso no les permite, en ocasiones, apreciarlo, valorarlo e incluso buscar formas de mejorarlo.

Con las actividades secuenciales eso no pasa. Detectan dónde han cometido el error, mejoran cada proceso de forma consciente, etc. Pero además, todo esto permite que cuando pasas de grupos de acciones de un tipo a otro distinto (de atacar a defender como he dicho antes, aplicado a juegos como la bandera por ejemplo) la calidad global mejora.

Y lo mejor es que, poco a poco, te dicen que piensan más rápido antes de empezar a moverse. Saben que lo han hecho pero ha sido tan rápido que casi ni lo notan. Y también piensan mejor, deciden mejor, cuando ya están en movimiento y los estímulos se incrementan.

A veces olvidamos que, aunque ya se haga de forma automática, puede que separar las acciones para poder unirlas después y encadenarlas a las siguientes, ayude mucho más a integrarlo globalmente y transferirlo a otras actividades.

Daniel Barreña

Coach deportivo y educativo

@dbarresi5

La reflexión conduce al cambio

Por lo general, a las personas les gusta llegar a un cierto nivel que les proporcione una rutina. En muchos casos el esfuerzo necesario para llegar a lograr esa rutina, conseguir una forma de actuar y organizarse que casi convierta el día a día en una cadena de automatismos, ha sido grande, incluso muy grande. Por eso, una vez logrado ese objetivo, el siguiente suele ser vivir esa rutina sin darle muchas más vueltas.

Pero, ¿qué pasa cuando esto se altera? Puede ser de mil formas: un hecho inesperado, alguien te comenta algo que te parece atractivo, te das cuenta de que los días pasan sin más,… Muchas veces esto activa una parte de ti que empieza a hacerte preguntas. Estas preguntas también suelen activar en ti otra parte de ti que intenta acallarlas. Pero empiezas a pensar sobre lo que haces.

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Esta reflexión te hace descubrir y valorar aspectos de esa rutina que te pasaban desapercibidos. En numerosas ocasiones, tu percepción sobre cómo estás viviendo el tiempo, tu tiempo, empieza a hacerte ver que no lo estás viviendo, simplemente lo estás pasando, seguramente ni lo ves pasar. Pero ahora que te has parado y reflexionas sí que lo ves. De forma automática te surgen una serie de preguntas.

Más reflexiones y cada vez ves más aspectos que no te acaban de convencer u opinas que de otra forma podrían gustarte más. En ese momento la otra parte de ti, esa activada por las preguntas que te cuestionan, se alza con fuerza para recordarte lo que te ha costado llegar hasta donde estás, que todo va bien, para qué arriesgarte,…

Es el momento. ¿Qué decides hacer? Las opciones son múltiples y certeza lo que se dice realmente certeza de cómo va a salir todo, no la tienes. ¿Hacia dónde se inclina la balanza dentro de tu cerebro?

Todo esto es fruto de pensar. Reflexionar y ver cosas a cambiar, a muchos les asusta. Por eso deciden pasar su tiempo en lugar de vivirlo. ¿Qué tiene de malo cambiar? Nada, pero los humanos muchas veces lo enjuiciamos todo y ese juicio nos frena.

Pensar, reflexionar sobre lo que haces en sí no es ni bueno ni malo. Y si pensar te lleva a cambiar algo en la forma de afrontar, de vivir tu vida, es tu decisión. El problema no es reflexionar y cambiar, el problema es cuando cambias por lo que otros reflexionan. Eso sí que es un problema.

Daniel Barreña

Coach deportivo y educativo

@dbarresi5

La presión de ser líder

La competición y la presión en determinados niveles van unidas. Muchas veces se escuchan debates sobre que equipos sufren más la presión, los que encabezan la clasificación o los que la cierran. Todo depende principalmente de los objetivos iniciales que cada uno tuviera. Pero tiendo más a pensar que en todas las situaciones la presión está presente, siempre y cuando se quiera mejorar o mantener la situación presente. En muchas ocasiones, no se entiende que el que va líder hable de la presión ya que muchas veces se da por hecho que cuando te encuentras en una posición de privilegio, la presión es para el resto. Eso sí, si fallas, todos dicen que te pudo la presión.

Hablando con amigos entrenadores que se han encontrado en situaciones de encabezar sus clasificaciones correspondientes, cada uno a su nivel pero todos en categorías senior, todos me dicen que han notado más la presión estando en los puestos de cabeza, campeonato o ascenso que en los puestos finales o de descenso.

Motivos puede haber muchos pero dos sobresalen por encima del resto. El primero es que todos los que están luchando contigo por esos puestos o te persiguen en la clasificación o tenían tus mismos objetivos y ahora ya no pueden lograrlos…desean que las cosas dejen de irte bien. Ese deseo actúa en muchas ocasiones como motivador para muchos de tus rivales en los partidos, que junto con otros aspectos que se pueden dar (batir al líder, al invicto, conseguir lo que otros no, rivalidades geográficas o históricas) y las propias necesidades de cada equipo, les hace dar un plus en el partido jugando por encima de su nivel medio hasta la fecha. Esto es algo que no depende de ti, así que tenerlo presente te ayuda a dibujar de forma más completa el escenario competitivo, pero si intentas controlarlo vas a destinar energía a aspectos sobre los que no tienes margen de acción.

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El segundo me lo han expresado de diversas formas, algunas muy particulares de la persona, pero se puede resumir en a qué atribuyes tú tu situación actual. Es decir, ¿por qué piensas que estás en ese puesto? ¿Nos merecemos estar ahí? La multitud de respuestas posibles es interminable. La cuestión es que esos pensamientos pueden empezar a despertar en ti unas emociones que hasta ese momento no habías sentido y que te lleven a actuar de una forma distinta que la que has hecho hasta la fecha. Esto en sentido positivo o negativo. En positivo entrarían aspectos de superación, crecimiento, enriquecimiento. En negativo se podría minusvalorar lo que has hecho hasta la fecha, como si no te lo merecieras, entrando en escena, entre otras opciones, una sensación de relajación que bajaría tu nivel competitivo o también puede pasar que el equipo mismo se exija en esos momentos mucho más de lo hecho hasta la fecha de forma desmesurada. La clave en todas las respuestas posibles es cómo afecta eso a tu nivel de activación óptimo para competir al máximo.

En estos aspectos internos del entrenador, de los jugadores, del equipo, sí que se dispone de margen de acción. Es algo controlable en muchos aspectos y por lo tanto es algo entrenable.

También es entrenable otra situación que puede darse en estos casos. Los objetivos que te planteabas a inicio de temporada, esas expectativas generadas en tu entorno, se están cumpliendo o estás a punto de hacerlo. El OBJETIVO pasa a ser el único centro de atención de todos, dejando de lado lo hecho hasta la fecha. Esas expectativas se disparan, empiezas a escuchar al entorno hablar más en futuro que en presente, olvidando incluso todo lo hecho hasta la fecha. No valen las jornadas anteriores si ahora no culminas el final de temporada da igual el formato en que compitas. Ese OBJETIVO que casi todos ya estáis tocando con la yema de los dedos… ¿Y si ahora no lo logramos? ¿Y si se nos escapa esta oportunidad? LA OPORTUNIDAD. Los focos te iluminan y te deslumbran. Planteado así, las opciones de no lograrlo crecen.

Todo líder debe tener los pies en el suelo, vivir el presente. El presente es lo que te lleva a ese futuro deseado. Vivir fuera del presente, cambia el futuro que te encuentras cuando este se convierte en realidad. Disfrutar del día a día y seguir un proceso de crecimiento progresivo, razonado y enriquecido por las emociones para activarnos de forma óptima y hacernos fluir en nuestra competición como hasta ahora lo hemos hecho. Por eso estamos en la situación que mucho desean, envidian. Dar lo mejor de nosotros mismos de forma natural nos ayuda a rendir al máximo de nuestras opciones centrándonos en lo que podemos controlar.

Soy líder, somos líderes y actuamos como tal. Cada día doy lo mejor que tengo ese día. Esa es mi presión. El resto que hagan y digan lo quieran. Puedo fallar y cometer errores pero hasta hoy nadie me quita lo que hemos logrado. Soy líder, somos líderes y el futuro ya se verá, pero hoy estoy en esta posición porqué nos lo merecemos y lo hemos trabajado. Si la quieres, tendrás que ganártela. No esperes que la presión te la regale.

Daniel Barreña

Coach deportivo y educativo

@dbarresi5

Juego de Educación Física: Tocar cosas en el patio

Muchas veces, en todas las profesiones, nos complicamos la vida. No somos conscientes de lo que nos rodea y por ese motivo no lo aprovechamos al máximo. Un día me hice esta misma reflexión estando en el patio del colegio en el que trabajo.

En cuanto a espacio, tengo suerte. Dispongo de dos patios grandes. Uno tiene una pista de baloncesto dibujada pero perfectamente podrían ser más hasta tres sin contar un porche que no está nada mal. El otro tiene una pista de futbol sala más otro porche con espacio a considerar. Estos espacios están unidos por unas escaleras y entre ellos se encuentra una zona amplia semicubierta que acoge los vestuarios en la que también puedes desarrollar actividades. Por todo esto, es habitual que durante mis clases se escuche que jugamos en los tres patios.

Procuro aprovecharlos y adaptar o crear actividades para hacerlo y generar así un espacio de juego amplio y con multitud de posibilidades. Uno de los juegos que utilizo se basa en tocar cosas u objetos que se encuentran en el patio. En ocasiones también valen personas pero no siempre para no molestar, aunque cuando está opción es posible la motivación sube aún más. Lo explique brevemente en el artículo 3 juegos de memoria y concentración, pero he decidido ampliar la explicación ya que, además de las ya explicadas, cada vez que lo pongo en práctica veo crecer sus posibilidades como herramienta de ayuda al desarrollo de los niños y niñas.

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El juego consiste en tocar un número de cosas en un tiempo determinado. Una norma que siempre está es que a partir de que el juego da comienzo, una vez empiecen a correr, no pueden dejar de hacerlo. Claro está que pueden bajar el ritmo por cansancio y que en función de la edad se es más o menos flexible con la norma. El motivo es para que piensen en movimiento ya que observé que pensaban antes de empezar a correr, pocos la verdad, pero que durante el juego, para pensar y hacer memoria de lo que les faltaba por tocar se volvían a parar.

Las variantes son múltiples: tocar cierto número de cosas en un patio, en dos o en tres, un número en cada patio pero que los objetos se puedan repetir o no, tocar objetos concretos, ir en parejas cogidos o por separado,… Y muchas más en función de lo que se quiere trabajar ese día.

Al terminar el tiempo o cuando todos vuelven empieza la segunda parte según la opción de juego escogida. Deben decir de memoria lo que han tocado. En este aspecto, con el tiempo observas una mejora considerable.

Otra clave de porqué este simple juego cada vez engancha más a mis alumnos es el aumento progresivo de dificultad. Esto les obliga a ser creativos y los que hace unos meses tocaban la portería y era un único objeto ahora tocan el poste, la cruceta, el larguero,… y los que tocaban la puerta ahora tocan el pomo, la cerradura, el marco… Y otras soluciones que os sorprenderían. Según la edad también están ampliando el vocabulario de una forma muy práctica y divertida.

Cada vez que jugamos busco una nueva variante para la próxima ocasión. Muchas me las han proporcionado ellos y ellas con su forma de actuar. Todo por aprovechar lo que forma parte de nuestras clases y está ahí aunque no lo usemos. Pues ya que está…

Daniel Barreña

Coach deportivo y educativo

@dbarresi5

Esa sensación que invade tu cuerpo

Unos dicen que la vida es una colección de objetivos…otros que se trata de una continuidad de acciones…o una acumulación de vivencias… Definiciones hay muchísimas. Seguramente tantas como personas en el mundo. En lo que seguramente una mayoría estarán de acuerdo es en que uno de los mejores momentos que podemos experimentar es cuando vemos que avanzamos hacia algo que deseamos.

Ese deseo  bajado a la realidad como objetivo de la forma que se predica y enseña en multitud de sitios o artículos con unas pautas que te ayudan a verlo más factible. Ese deseo convertido en objetivo, en definitiva con las palabras e ideas que cada uno decide por su forma de ser, pensar y actuar, que has ido desgranando paulatinamente en pequeños objetivos, acciones a realizar, puede que también en pequeñas acciones, simples detalles vistos desde fuera pero que para ti no lo eran. Y ahora, ese deseo, ese objetivo, esas acciones desmenuzadas… ves que se están haciendo realidad…

Entonces, sientes que algo llena tu cuerpo. Lo invade de manera que no lo puedes evitar y aunque ahora que lees esto te pueda parecer mentira, es muy probable que alguna vez hayas intentado detenerlo. No sabes cómo llamarlo. Es algo distinto. Algo que notan todas las personas, no de la misma manera, pero si lo notan, lo perciben, lo percibimos todas. Algo que rompe con tus esquemas en ese momento… una sensación que te inunda, que activa tu cerebro y que hace que la dopamina te desborde.

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Esas pequeñas acciones se juntan y forman una acción que probablemente veías como muy complicada o lejana en el tiempo y resulta que ya está ahí. Ya la puedes tocar, notas ese gran avance. Como el siguiente paso que parecía estar en un horizonte muy lejano, resulta que está ahí, casi lo puedes tocar. El deseo, ese deseo que incluso en algunos momentos te producía vértigo por lo que suponía para ti, para tu vida, resulta que ya no está tan lejos, ha cambiado. Lo ves de otra forma, más grande, más cercano, más vivo, más real. En definitiva lo ves posible y cerca de ser conseguido. Y todo esto te llena, te aporta más energía que tu diriges a ese foco convirtiéndolo en algo aún más cercano todavía. Quedan pasos, pero afrontas su dificultad con unas ganas, ilusión, expectativas renovadas que te permiten ser flexible y buscar soluciones alternativas, generarlas y ponerlas en práctica.

Todo porqué en un momento concreto, una sensación invade tu cuerpo de la cabeza a los pies.

¿Tan difícil es sentir esto? Hay de todo, pero lo que está claro es que si no la buscas, esta sensación no vendrá a buscarte. Nace de tu trabajo, de tus pasiones, de tus deseos y de cómo lo haces para que se cumplan o por lo menos exista alguna opción de que se hagan realidad. No nace del dejarse llevar y que pasen los días que ya estoy bien como estoy.

Seguro que en algún momento la has sentido. ¿De verdad no quieres volver a sentirla?

Daniel Barreña

Coach deportivo y educativo

@dbarresi5

El plaer d’una conversa

Quan un humà percep que connecta amb algú està podent gaudir, segurament, d’una de les més grans sensacions de les que podem prendre part al llarg de la nostra vida. Una forma ben fàcil de poder fer realitat aquesta connexió és a través d’una conversa.

Conversar amb una o més persones i formar part de forma activa i plena d’ella, és una d’aquelles activitats que a tota persona ens encisa i ens fa perdre la noció del temps d’una manera natural. La fluïdesa amb la que es desenvolupen aquests moments ens transporten a un estat anímic excepcional en el que la nostra atenció és plenament conscient en tot allò que es desenvolupa al voltant de les persones que participen, el que diuen i com ho diuen.

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Aquest estat extern també el portem al nostre interior. Fàcilment mantenint un diàleg intern molt més lliure de judicis i prejudicis que a d’altres situacions personals i individuals. D’aquesta manera, moltes vegades s’afavoreix el naixement d’algun pensament intern que pot posar en dubte alguna creença. Aquest pensament pot veure’s reforçat per la pròpia dinàmica de la conversa a la que es participa de forma directa o indirecta segons els desitjos de la pròpia persona. Ja sigui en aquell moment o posteriorment de manera més pausada i personal, aquest nou pensament contraposat a alguna creença, neix amb més força i pot variar, enriquir o canviar alguna. Això pot passar tant en creences limitants com en creences potenciadores.

Aquests moments de connexió i de comunicació natural amb la resta poden sorgir a qualsevol lloc i juntament amb el fet de que no pots controlar al 100% com evolucionarà, fa que siguin els dos aspectes que fan que les converses entre les persones siguin de les activitats humanes més enriquidores, més singulars. Per molt preparades que estiguin, si de veritat flueixen les paraules i les idees, fàcilment algun dels participants generarà una idea nova en aquell moment que pot donar pas a un gir inesperat dins la dinàmica conversacional que obri nous pensaments a la resta.

La conversa exigeix una actitud de participació màxima. No és tracta de parlar per parlar, és un grau superior. La participació en ella focalitza la teva atenció, la teva escolta, el teu raonament, les teves paraules, les teves emocions. D’aquí neix el plaer que perceps quan participes en una, de la teva implicació màxima, conscient i inconscient. De saber que has connectat d’una altra forma amb d’altres però també amb tu mateix. Connexions que revitalitzen i et fan créixer.

No ho dubtis. Conversa, pensa, sent i creix.

Daniel Barreña

Coach esportiu i educatiu

@dbarresi5

Dicen por ahí… Digo yo…

Dicen por ahí  que aceptes lo que tienes y luches para no perderlo pero no trates de cambiar nada a mejor ya que te arriesgas a perder lo que tienes.

Dicen por ahí que más vale pájaro en mano que ciento volando.

Dicen por ahí que contra lo que no puedes luchar lo que tienes que hacer es agachar la cabeza y seguir sin mirar hacia atrás, no vaya a ser que veas alternativas que podrías haber hecho y te arrepientas de algo.

Dicen por ahí que si esa voz estridente y torturadora que a veces escuchas dentro de tu cabeza te dice algo, algo habrás hecho tú para que te lo diga y que lo que te toca es aguantarte y hacerle caso.

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Dicen por ahí que esforzarse al máximo es muy importante siempre y cuando te esfuerces en lo que ellos te han dicho que tienes que lograr.

Dicen por ahí que el que no llora no mama.

Dicen por ahí que dónde fueras haz lo que vieras.

Dicen por ahí que si todos te dicen algo, por algo será.

Dicen por ahí que te dejes llevar por la corriente, si todos hacen lo mismo eso es lo bueno.

Dicen por ahí que los resultados son lo que hablan de tu trabajo, da igual las formas, los resultados son lo que la gente recuerda.

Dicen por ahí….

Dicen sin parar de decir y tú tienes que escuchar sin pararte a pensar,  ya que ya lo han hecho ellos por ti.

Y digo yo, ¿por qué no hablar uno mismo en lugar de escuchar lo que otros dicen por ti?

Digo yo que cada uno piensa y actúa en función del contexto de lo que vive y como lo percibe, así que no existe respuesta, acción, sentimiento o pensamiento perfecto para cada situación.

Digo yo que como todos somos diferentes, todos tenemos derecho a decidir en función de nuestros pensamientos, valores y sentimientos y que lo que tengo que hacer es ser congruente con ellos, con los míos, y si puede ser con lo del resto mejor ya que no dejo de ser un animal social.

Digo yo que si no me gusta lo que veo puedo mirar de cambiarlo y si para ello me equivoco, ¿dónde está el drama? Pruebo otra forma.

Y también puedo decir yo sin parar, pero lo que puede resumirlo todo es:

Digo yo que si cada uno se centra en su proceso de vivir y se dice a sí mismo lo que quiere escuchar, seguro que encontrará alternativas para crear sus propias estructuras acordes a los diferentes contextos y ser él mismo en todo lo que haga.

¡Digo yo que es así de fácil!

Daniel Barreña

Coach deportivo y educativo

@dbarresi5

Massa coses. Massa ràpid

Diuen les llegendes urbanes que tornar  a la rutina mai és fàcil. Penso que no és més que un d’aquells pensaments tan extesos culturalment en aquest pensament victimista que tan profundament arrelat té la nostra societat. Un pensament que ja ens proporciona l’excusa perfecta per no exigir-nos des del principi i rendir per sota del nostra nivell.

Com tot, depèn de moltes variables. Està clar que si la teva feina no t’agrada, tornar a treballar després de les vacances pot ser molt dur. Segurament tornar el dilluns després del cap de setmana també ho és, però a més dies fora de la feina més dificultat per tornar. Cadascú que faci el que consideri ja que el que tothom té clar és que no deixa de ser una decisió personal.

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En el que si podem estar d’acord és en com tornar. Generalment tornar d’una manera progressiva a l’activitat més habitual durant la major part del nostre temps pot ser el més recomanable. El fet és que els canvis sobtats d’activitat, en tots dos sentits, fàcilment generen estats emocionals alterats que poden manifestar-se de diferents formes amb les conseqüents afectacions a la nostra habitual forma de pensar, sentir i actuar.

A la societat actual existeix una forma d’actuar molt generalitzada que afavoreix caure en l’excusa de “tornar a la rutina no és fàcil”. Aquesta no és altra que la gran varietat d’activitats diferents que moltes persones fan i tornar a incorporar-les totes elles de cop a les nostres vides. Si a més afegim com d’extesa està la multitasca a les nostres activitats, tenim molt fàcilment un quadre que pot portar a un estat d’estrès a la setmana de tornar.

No només parlo dels adults, molts nens passen d’estar de vacances amb una flexibilitat (o manca) d’horaris en pràcticament tot allò que fan sols o en família a una rigidesa horària descomunal en tot el que fan pràcticament d’un dia per l’altre. Si als adults els hi costa….

Tenim molta tendència a omplir-nos les hores del dia. Si ho fas perquè vols endavant. El problema és que moltes vegades aquestes activitats no estan en consonància amb el que nosaltres realment volem fer. I això, en determinats moments ens genera massa maldecaps de cop.

Prioritza i dóna’t temps. Per molt que ho pensis, no tot és important i no tot és urgent, no has de tornar a tot la primera setmana, potser ni la segona o ni tan sols el primer mes. No t’enganyis, ja ho saps però no actues tenint consciència d’això. Pren consciència, escull el que vols fer i en què vols invertir el teu temps i tot el depengui de tu, incorporar-ho de forma progressiva.

Deixa el victimisme de vacances. Cada cosa al seu moment i quan decideixis.

Daniel Barreña

Coach esportiu i educatiu

@dbarresi5