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Normalizando lo anormal

¿Qué es normal y qué es anormal? Por sí sola, esta pregunta ya nos daría un tema de debate largo y profundo. Bueno, algunos lo acabarían rápido ya que para estas personas, lo normal es lo que ellas opinan y lo anormal el resto. Puede que todos seamos un poco así…

En general, la conversación sería interesante y se pondrían en juego las distintas formas de pensar que tenemos todos. Lo que también es cierto, es que en una de las cosas que podríamos estar de acuerdo es que hoy día hay situaciones que de inicio no nos sorprenden pero que si nos ponemos a pensar en ellas sí. Hemos normalizado una situación anormal.

De este tipo de acciones o conductas que no deberían ser normales pero que nos lo parecen existen muchas. Es más, alguna de ellas, de inicio, nos pueden parecer ridículas y sin importancia.

Poner el intermitente mientras se conduce es uno de estos actos. Recuerdo que en la autoescuela me dijeron que existía la costumbre en ciertos conductores de cambiarse de carril y poner el intermitente cuando ya han efectuado el cambio de carril. Hoy día, supongo que ante la inutilidad de esta conducta anterior, es muy fácil ver cambios de carriles, giros y cualquier situación al volante que debería indicarse con los intermitentes, realizarla sin ellos. Lo que era anormal hoy es normal y ahora lo anormal es ver funcionar los intermitentes.

Otra situación normal hoy día es hablar con alguien sin mirarle. No digo a los ojos o a la cara, mirarle en general. Lo habitual es estar hablando con alguien pero estar mirando el móvil. Ver un grupo de personas sentadas en una mesa, intercambiando frases entre ellos (no lo considero charlas o conversar) mientras todos miran sus correspondientes móviles es habitual en cualquier terraza o bar.

Y si te paras a pensar detenidamente, aceptamos muchos comportamientos que en una sociedad civilizada no se deberían aceptar. Entre nosotros, de los políticos, de los medios, etc. Pero ahí están y ya no nos sorprenden.

Aunque pensándolo bien, puede que haya abierto otro debate sin querer. ¿Realmente somos una sociedad civilizada cuando te pones a observar y analizar cosas que suelen pasar de forma cotidiana?

Esto mejor lo dejamos para otro día. Aunque podéis hacerme llegar vuestras opiniones y así saldrá un artículo más completo.

Daniel Barreña

Coach deportivo, educativo y de desarrollo personal

@dbarresi5

Nos encanta mirar para otro lado

Mirar es un acto consciente. Todos conocemos la famosa frase “vemos todo lo que miramos pero no miramos todo lo que vemos”. Es así, nos guste o no. Y esto nos define como personas en multitud de ocasiones. Cada día diría yo.

La gran mayoría de nosotros miramos a lo largo de un día diversos actos. De muchos de ellos nos generamos nuestra opinión del mismo. Estoy plenamente convencido que no todo lo que miramos nos gusta, complace, agrada, etc. No nos produce ninguna sensación positiva. Por desgracia, también estoy convencido que en numerosas ocasiones, no hacemos nada para cambiar esas circunstancias.

¡Ya, ya! Ya sé lo que algunos me diréis. No todo puede gustarnos, hay cosas que no dependen de uno, que le vamos a hacer si la vida es así,… Por supuesto. ¡Ah! ¡Y no os quedéis en estas opciones! Os animo a crearos más excusas, más justificaciones para no hacer nada. Para que todo siga así, no vaya a ser que lo que pensáis que tenéis lo vayáis a perder. En realidad, a la gran mayoría, es esto lo que los frena, lo que los hace mirar para otro lado.

Ahora vamos a ser un poco serios. ¿De verdad piensas que no puedes hacer nada para cambiar lo que no te gusta? Y me refiero a cualquier cosa. Desde algo personal a algo profesional o social. Si la respuesta es no, te invito a que dejes aparcado el victimismo en tu toma de decisiones. No te engañes. Algo puedes hacer.

Cierto es que es posible que no lo puedas hacer solo. Necesites ayuda o colaborar con alguien. Pero voy a darte una buena noticia. Igual que tú miras para otro lado, otros lo hacen, lo hacemos. E igual que para algunas cosas, tú necesitas un pequeño empujoncito para ir adelante y afrontarlas, a otros muchos les pasa igual. ¿Quién te ha dicho que no puedes darles tú ese empujoncito?

Lo cómodo es mirar para otro lado. Lo difícil es mirar y actuar. Lo duro es cuando uno recibe directamente cómo el resto miran para otro lado en algo que les afecta. ¡Ah! Pero ya actuarás cuando eso te pase a ti. ¡Despierta! Ya te está pasando.

¿Y ahora qué? ¿Actúas?

Daniel Barreña

Coach deportivo y educativo

@dbarresi5