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La República de la Ingenuidad

Cuando era pequeño y conocía a alguien que era abogado, maestro, ingeniero, médico, bombero,… daba por supuesto que estas personas tenían unas características especiales. Vas creciendo y empiezas a ver que algunas de esas características no se cumplen en muchos casos pero sigues pensando que unos mínimos si se cumplen. Incluso puedes empezar a conocerlos con la palabra valor. De golpe eres adulto y observas como esos valores no están presentes en las personas que se dedican a esas profesiones. En muchos casos, desgraciadamente, ni siquiera los mínimos que se podrían considerar valores profesionales básicos.

Personalmente opino que lo peor es que todo esto nos parece normal. Nos parece normal un médico de familia poco empático, un maestro o profesor egoísta, un político corrupto… en general nos parece normal un mal profesional.

Ante todo debemos respetar que todas las personas somos diferentes. Pero en función del rol que desarrollamos y lo que eso implica a nivel relacional, pienso que hay unos mínimos de profesionalidad y exigirlos es nuestro derecho y deber.

Más complicado es cuando en tu propia actividad profesional te encuentras rodeado de compañeros y compañeras que no cumplen esos mínimos. Si te centras en eso, tu propia actividad profesional (rendimiento) se verá afectado. Seguramente también serán los compañeros que más exigirán en general y más te exigirán a ti en particular. La decisión es tuya.

Cada uno actúa como considera y si tú lo haces en función de esos valores mínimos y los otros no, cada uno ha tomado su decisión. Asúmela pese a lo que te digan, pese a lo que te cueste. Decide tu respuesta ante esa situación sin excusarte en ella.

Ingenuity

Seguramente te dirán que eres ingenuo, que actuando así tal y cual, que la vida real no es como imaginas y que tu forma de actuar lo único que te proporcionará será dolor de cabeza.

Yo he decidido ser ingenuo. Lo he sido hasta ahora, lo soy en la actualidad en mis profesiones y lo seré (espero que siempre tome la decisión de serlo) en el futuro. No pienso obligar a nadie a serlo. Si me preguntan, explicaré mis motivos de forma asertiva, sin intentar convencer a nadie. Mis motivos son válidos para mí pero no tienen porqué serlo para otro. El que quiera ser invitado a esta República de la Ingenuidad, descubrirá que se trata de una autoinvitación. Nadie decide si entras o no en ella, lo decides tú.

Vivo en la República de la Ingenuidad de forma consciente, no vivo sólo, estoy muy bien acompañado. En ella siempre hay sitio para el que lo desee. Te esperamos si quieres.

#LaRepúblicadelaIngenuidad

Daniel Barreña

Coach deportivo y educativo

@dbarresi5

 

Tengo un problema: no soy guay

  • ¡Hola Dani! ¿Qué tal todo? ¿Se porta bien mi hermano contigo?
  • ¡Hola! ¿Qué haces por aquí si normalmente no vienes a buscar a tu hermano? Se porta más o menos como tú a su edad.
  • Pero yo era bueno… a días ¡jeje!
  • Bueno…a días ¡jeje!
  • Dani, ¿qué puedo hacer para que me respeten mis compañeros?
  • ¿Por qué dices que no te respetan tus compañeros?670px-Become-Popular-at-a-New-School-Step-1
  • Es lo que siento. Cuando estamos hablando es como si no me escucharan. Ya puedo decir lo que sea que parece que ninguno me escuche.
  • ¿Quién te ha dicho que no te escuchan?
  • Pero es lo que veo. Actúan así. Después otro dice casi lo mismo que yo he dicho o lo mismo y a todos les parece una idea genial. Claro, como es él y él es, como decirlo, es guay. Yo no y lo intento, pero nada de lo que cuelgo gusta.
  • Vaya palabra. ¿Qué es para ti ser guay?
  • Pues eso. Que me escuchen, que me respeten, que me aprecien,… Cómo a él. Todo el mundo le quiere, todo lo hace bien, sabe de todo, le piden consejo,… Deberías ver su Insta o su Face. Cualquier cosa que haga y cuelgue, un montón de likes, de comentarios. Todos le abren Whats a todas horas para hablar con él…
  • Eso es para ti ser guay, que te pongan likes, que hablen contigo por Whats…
  • Bueno no. Es respeto, que guste lo que haces.
  • ¿Es eso lo que entiendes por respeto?
  • Bueno, que mis amigos me tengan en cuenta. Nunca hacemos lo que yo digo.
  • Que te obedezcan.
  • No, no. No es eso. Que me tengan en cuenta, que me escuchen.
  • ¿Tú te tienes en cuenta?
  • ¿Qué quieres decir?
  • ¿Qué opinas sobre lo de colgar tu vida en Instagram o Facebook?
  • No me gusta. Cuelgo cosas que no pondría, pero las pongo porqué pienso que a mis amigos les gustará verlas. Algunas sólo las hago para poder poner la foto. Y ni así.
  • ¿Y te lo dices a ti mismo?
  • Si claro. Pero también me digo que a los otros les gustará seguro.
  • Tampoco parece que te escuches mucho a ti mismo…
  • Pero Dani… Yo… Entonces… ¿Me escucho?
  • ¿Qué pasaría si lo hicieras?
  • Seguiría sin ser guay seguro. Como ahora.
  • ¿A ti te gustarían más las cosas que haces? ¿Las cosas que colgases en las redes?
  • A mi si, seguro. Colgaría menos cosas y serían cosas que me gustaría compartir con mis amigos. Me escucharía a mí mismo y decidiría.
  • Y fuera de la redes, ¿cambiaría algo?
  • Estaría más contento conmigo mismo seguro. Me respe… Me respetaría.
  • Tu cara ha cambiado, hasta medio sonríes.
  • No me estoy respetando mucho. Si lo hago podré comportarme como yo quiero. Y seguro que el resto me escuchan y valoran lo que proponga.
  • ¿Y si no les gusta?
  • Pues bueno, si se dice otra cosa también yo puedo decir que no. No pasa nada.
  • ¿Te gusta lo que estás diciendo?
  • Sí, mucho. Me gusta lo que oigo.
  • ¿Y entonces serás guay?
  • No sé. Para mi si y eso me sirve.
  • Muy interesante todo lo que has dicho.
  • Porqué me has querido escuchar. Gracias Dani. Me voy que veo que mi hermano está allí esperándome. ¡Hasta otra!
  • ¡Hasta otra!

Esto no fueron más que dos o tres minutos en la puerta de un colegio con un exalumno. Se pueden sacar muchas conclusiones. Yo saqué las mías. Espero que vosotros saquéis las vuestras y actuéis en función de vuestras posibilidades.

Daniel Barreña

Coach deportivo y educativo

@dbarresi5

Hábitos comunicativos de hoy que se deberían evitar

Cada día de nuestra vida, el proceso comunicativo está presente en nuestras vidas. Ya se trate de comunicación verbal, no verbal, escrita o de cualquiera de las otras formas que adopta hoy día la comunicación entre las personas. Las personas y las sociedades tienen desarrollados unos hábitos comunicativos que por lo general pueden entorpecer que el mensaje transferido llegue al receptor como el emisor realmente desea.

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Uno de los que más me sorprende es la permisividad que existe por parte de los adultos cercanos con los niños y niñas cuando estos se van al estarles hablando. No se le otorga importancia a ese gesto de comunicación no verbal. Más de una vez al explicarlo en clase se han sorprendido al entender lo que generalmente transmite y produce en el proceso comunicativo. Incluso alguno no entendía por qué en su casa nunca le habían dicho nada, admitiendo también que cuando lo hacía no prestaba ninguna atención en el mensaje que le transmitían y no recordaban de qué le estaban hablando, y se habían limitado a repetírselo de nuevo más tarde.

Otro fenómeno curioso es el transformar un mensaje asertivo en uno agresivo o irrespetuoso. Varias profesiones tienen este problema, pero las que tratan con familias suelen ser las más visibles. También porque se suelen tener protocolos comunicativos, escritos o no, que no contemplan el lenguaje asertivo ya que dan por hecho que este no es comprensible. De forma incomprensible, según que profesión del mismo ámbito si que se encuentra en su derecho y obligación de utilizar un lenguaje incomprensible. La escuela es un buen sitio para observar esto.

Los maestros y los equipos directivos deben tener mucho cuidado cuando hablan con las familias para que estas entiendan lo que se les quiere decir de forma clara, sea el motivo que sea el que inicie la comunicación, y no se ofendan por ejemplo. Esto suele provocar que el mensaje no llegue con la claridad que la parte emisora desea. La comunicación no ha sido efectiva y suele generar a posteriori nuevos procesos e incluso acciones de otra índole. Sin embargo, un psicopedagogo escolar puede acribillar a una familia en una entrevista de términos ininteligibles y no pasa nada. Incluso cuando alguno de esos términos, si se entendieran por el receptor, sí que sería ofensivo. Ni un extremo ni otro. La información debe llegar por el bien de los niños. Otra cosa es que la quieran escuchar o entender, eso ya depende del receptor.

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Muy ligado al anterior, muchas veces se transmite un mensaje que podría constar de 10 palabras en 50 o más. Esto no ayuda a la comunicación eficaz por diversos motivos, entre ellos estos:

  • Alarga el proceso facilitando la pérdida de atención. Dicho sea de paso, existen auténticos especialistas que lo que desean en realidad es que el receptor pierda interés en la explicación, para después llamar su atención con la conclusión que a ellos les interesa. Muy utilizado en ventas y en política.
  • Se presupone que el mensaje no se entiende por sí sólo y necesita de una explicación más amplia. Lo que esto indica es un error en la creación del mensaje por no estar adaptado al receptor o no estar expresado de la forma adecuada principalmente.
  • El mensaje no es importante. El emisor sólo quiere ser escuchado, aunque lo que realmente le gusta es escucharse a sí mismo. El problema viene cuando realmente desea transmitir y al haber habituado a su público a la situación anterior, su mensaje no es comprendido ni asimilado.
  • Se cae fácilmente en el uso de un vocabulario poco específico perdiendo riqueza lingüística. Cierto es que hay veces en los que es necesario un trabajo inicial sobre el vocabulario a utilizar que puede restar efectividad, pero a la larga las ganancias superan ampliamente a les pérdidas iniciales.

Realmente opino que todos saldríamos ganando si el lenguaje asertivo estuviera más presente socialmente y a su vez se dotara de la importancia que tiene al lenguaje no verbal. Todo sería más entendible y no se darían tantas situaciones de manipulaciones lingüísticas como se observan y se aceptan hoy día.

Daniel Barreña

Coach deportivo y educativo

@dbarresi5

Apagafuegos y generador de soluciones

A todos, en algún momento de nuestra vida, alguien nos pide que le expliquemos nuestra profesión. Las veces que me han hecho esta pregunta, refiriéndose a mi profesión de maestro, los conceptos apagafuegos y generador de soluciones siempre han aparecido. Por desgracia últimamente cobran mayor importancia.descarga (1)

Cada vez más la función de apagafuegos, que no bombero, es más presente en el día a día de un maestro. La gran mayoría de problemas que los niños/as y sus familias tienen hoy día, tarde o temprano, llegan a la escuela y esta de una u otra forma participa en la solución de la situación problemática. El inconveniente es que esas soluciones, por lo general, no son definitivas y muchos problemas llevan consigo otros aspectos más o menos importantes que también ejercen su protagonismo. De ahí la función de apagafuegos, ya que en muchas ocasiones no tienes tiempo ni herramientas suficientes a tu disposición para poder colaborar en la creación de una solución duradera. La imagen clara que te viene a la mente es la de ir apagando pequeños fuegos con una manguera, en ocasiones una regadera. Fuegos que no paran de surgir.

Problemas llegan de todos lados. Los clásicos de siempre que pasan dentro o fuera del colegio entre los alumnos. Los problemas familiares de diversa índole como problemas económicos o situaciones judiciales complicadas entre los padres de la criatura. Algunos que te los generan otros “profesionales” que no respetan tu profesión y piensan que ellos lo harían siempre mejor o que no entienden que son asesores que deberían sumar y se toman la licencia de imponer sus soluciones que por lo general están alejadas de la realidad. Y más. En todos ellos encuentras una reclamación a la escuela y al maestro para que actúen de forma urgente. Incluso en aspectos que escapan de sus funciones.

Esto choca en demasiadas ocasiones con una de las funciones claras que debe tener la escuela y el maestro, la de generador de soluciones. Para mi existe una diferencia clara entre solucionador de problemas y generador de soluciones que no todo el mundo ve. El grado de protagonismo, voluntario o exigido, al solucionador de problemas es elevado. Depende de esa persona o institución como es la escuela. El generador de soluciones es un facilitador no protagonista de la solución. Los maestros y la escuela debemos ser más generadores de soluciones aunque hoy día se nos ve mucho más como solucionadores de problemas.

LOGSELa sociedad y sus dirigentes deben dejar de ver a la educación como una herramienta a su servicio para ponerse al servicio de la educación. Centrar gran parte del problema educativo en la formación del profesorado cuando después a este no se le aportan las herramientas necesarias para poder realizar su función y se le exige mucho más allá de lo que él/ella puede controlar, no es ninguna distracción. Es una simple cortina de humo. Cambiar la carrera de Magisterio o el acceso a esta no digo que no sea necesario, pero sin un cambio en la visión social de la educación no servirá de nada.

Ser maestro es ser apagafuegos y generador de soluciones. Ser apagafuegos de las acciones o situaciones en las que se debe actuar al instante y no de las que están fuera de tu alcance y corresponden a otros organismos que deben actuar de forma conjunta y coordinada con la escuela. Ser generador de soluciones para ayudar y aportar en ocasiones a que los alumnos descubran diversas formas de enfocar una situación y buscar soluciones no centrarse exclusivamente en el problema. Ayudar a que sean cada vez más independientes para que vayan aplicando esa independencia a la interdependencia social en la que vivimos.

Si todos tenemos la función educativa clara, la escuela no fallará. Si se le exige lo que de ella no depende…somos maestros, no somos magos.

Daniel Barreña

Coach deportivo y educativo

@dbarresi5