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Excusándose en el talento y en el reglamento

Os expongo tres casos para poneros en situación.

Caso 1: Chico premini de segundo año (8-9 años) muy grande en todos los sentidos,  muy alto para la edad y muy ancho, con las dificultades de movilidad que todo esto conlleva. En defensa esta a mucha distancia del suyo y persigue la pelota a la mínima que puede siempre que se acerca a su aro. En ataque hace lo mismo, juega alrededor del aro. Si recibe la pelota fuera de esa zona no mira la canasta, no bota nunca ni tampoco pasa, sus compañeros cogen la pelota en un mano a mano. Una vez que la pasa, su entrenador le dice: “Espera a que vengan a cogerla y luego a tu zona, en la que estás cómodo”. Ante la cara de sorpresa del árbitro y del entrenador rival, dice: “Tengo que proteger su talento”.

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Caso 2: Chico mini de primer año (10-11 años) con una estructura corporal normal para la edad. Tira de una forma muy rápida para edad y con una efectividad bastante elevada, desde una distancia como mucho de 5 metros. No bota. En una ocasión recibe en un contraataque y da un bote para finalizar en una entrada no muy bien hecha. Su entrenador le dice: “Bien pero recuerda que eres tirador y que desde fuera de la zona vale de 3. Tira siempre”. Se gira y le dice a su ayudante “Es lo que sabe hacer y además nos beneficia por el reglamento, pues que tire”.

Caso 3: Chico mini de segundo año (11-12 años) algo grande y con una buena movilidad, pero bastante discontinuo en su esfuerzo. En defensa casi no defiende y en ataque si tiene la pelota tira de cualquier sitio o intenta hacer un 1 contra 1 de la forma que sea. No pasa ni una a los compañeros. Las veces que no tiene la pelota, hace directamente un bloqueo directo a su compañero para que este penetre o se la pase en la continuación. El árbitro le comenta al entrenador que no debería hacer bloqueos ya que el reglamento no lo permite. La respuesta del entrenador es: “El reglamento no dice nada de eso (es cierto), no están prohibidos. Además yo no se lo he enseñado, es su forma jugar”. Una persona de la mesa le comenta que podría decir al niño que no los hiciera y su respuesta es: “Yo no voy a cohibir su talento si esa es su forma de jugar y además mete puntos”.

Después de estos casos, dos que me explicaron y uno que lo viví como entrenador contrario, empecé a pensar. Últimamente se lee y se publica mucho sobre proteger el talento y dejar que los jugadores se expresen libremente. Es algo en lo que estoy de acuerdo y sobre lo que yo también escribo. Existen muchas personas que sólo valoran esto en función del resultado obtenido y del beneficio que pueden obtener. De igual forma que otras pasan de un extremo a otro, rígidos al máximo como robots (haz sólo lo que te he dicho que hagas) o libertad que realmente es libertinaje (me da igual lo que hagas si consigues canasta). Además buscan lo que les interesa del reglamento para que los ayude a darle mayor credibilidad a esta farsa que los disfraza de defensores del talento.

Debemos poner todos de nuestra parte y tener claro que al margen de las distintas formaciones para los entrenadores, el día a día es el principal centro de aprendizaje. Todos tenemos nuestra función para ayudar a formar sin matar la creatividad de los noveles ni actuar con prepotencia por tener más experiencia. Humildad entre los entrenadores para que de esta forma todos nos podamos centrar en crear el marco idóneo para que todos los jugadores y jugadoras se desarrollen en su máximo potencial. Para eso deben mantener y mejorar/perfeccionar lo que les es natural y aprender e ir puliendo lo que más les cuesta, menos les gusta.

El equilibrio no es fácil, pero esa es la gracia.

Daniel Barreña

Coach deportivo y educativo

@dbarresi5