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Conmigo-contigo juega mejor

Es algo habitual. Un jugador o jugadora sube o dobla con el equipo superior y juega mejor que con el suyo. Bueno esto es lo que se suele decir. O lo que te dicen. O lo que piensas como entrenador. ¿Pero esto por qué pasa? Si es que pasa claro…

Lo primero que hay que tener en cuenta es que, dentro de un equipo, los jugadores tienen un rol, una responsabilidad, un liderazgo incluso. Todo esto influye en esos momentos en los que, desde la dirección técnica de un club, ya sea por necesidades, premios, apuestas de futuro del club, … se decide que un jugador juegue un segundo partido con el equipo superior.

Esto último, un segundo partido en el mismo fin de semana, también es algo a tener presente. Es algo que influye y que, a no ser que esté absolutamente planificado, más tarde o más temprano, pasa factura.

Pero ¿por qué juega mejor? ¿Por qué el entrenador del equipo con el que dobla me dice esto? ¿Por qué, como entrenador habitual suyo, pienso eso cuando lo veo jugar con el equipo superior? Vamos por partes.

¿Qué es jugar mejor? Los casos que yo conozco, salvo en situaciones de urgencias por ausencias en el equipo superior, los jugadores y jugadoras que doblaban, incluso las promesas del club, cumplían con su papel en su equipo. Sino no subían. Así que se supone que en su equipo ya juega bien, al nivel que se le espera o que puede dar o por encima. Entonces, ¿mejor? En general, estamos hablando de rendir por encima de las expectativas. ¿Qué expectativas son esas? ¿Están ajustadas a la realidad? Respuestas importantes para todo este proceso.

¿Por qué el entrenador con el que dobla me dice esto? Depende. Puede ser para molestarte si sabe que eso te va a molestar… Pocas veces me lo he encontrado. Puede ser que sea para aportarte una información que tú no tienes ni puedes tener, por ejemplo, como se adapta a un rol diferente o como rinde con el mismo en otro equipo. Esta me la he encontrado mucho más y esa información es muy valiosa.

¿Por qué pienso eso cuando lo veo jugar con el equipo superior? Dos son las situaciones que más me he encontrado. La propia inseguridad del entrenador en el trabajo que está realizando con ese jugador es una de ellas. Esto lo tienes trabajar tú contigo mismo, no depende del jugador. Otra opción es que las expectativas que tienes puestas en ese jugador y en su papel en su equipo no se estén cumpliendo. Si dobla por necesidad puede pasar… pero si no es así, puede que sea tu forma de percibir lo que hace o que las expectativas que tienes son demasiado altas.

En todos los casos existen más opciones y aspectos a puntualizar. También hay que tener en cuenta, y mucho, lo que el propio jugador opine de esta situación y de su propio proceso de formación y expectativas, motivaciones… Ante esto puede responder de muy diversas formas. Muy importante una comunicación muy clara.

Esta situación es habitual en todos los clubs temporada tras temporada y en más de un caso genera algún conflicto que no se sabe reconducir. Lo importante es que huir del conmigo-contigo y centrarse en la experiencia que se produce y todo lo que nos aporta dentro del proceso de evolución del jugador, de creación del equipo y de expectativas del club.

Daniel Barreña

Coach deportivo, educativo y de desarrollo personal

@dbarresi5

 

Cinco años. Nuevas etapas

El blog llega a su quinto aniversario. Prácticamente sin darme cuenta, aquella idea que surgió en mi cabeza y que puse en funcionamiento tal día como hoy en 2012, sigue activa. Algunos amigos se sorprenden de que el blog siga activo, pero ahí está. Vivo y activo.

Eso sí, algo distinto. El espíritu sigue igual. Blog colaborativo, abierto a toda persona que quiera escribir desde el respeto. Las temáticas también. Unas más concretas y otras más abiertas. Lo que si cambiará, ya ha cambiado a partir de este verano, es la cantidad de publicaciones.

Por más que sea un blog colaborativo, mis artículos son los más numerosos, seguidos por los de mi amigo y colaborador Albert Valldosera. Como sabéis, en mi vida diaria realizo diferentes actividades y como todos, para lograr los objetivos que me marco, hay que tomar decisiones. Esto me lleva a reducir el número de publicaciones y la periodicidad de las mismas.

¿Por qué decido esto? Muy fácil, no quiero que este blog se convierta en una obligación. Quiero seguir disfrutándolo. Además, romper con esa periodicidad, aunque Google y algunos seguidores me puedan penalizar, me aporta libertad para escribir en los momentos que me apetezca, compatibilizándolo con las otras actividades y mis otros artículos.

No obstante, sigo dándole vueltas a como realizar más actividades en el blog. Seguiré buscando colaboraciones, me planteo artículos en otros formatos como podcast o demás… Vamos que el blog está muy vivo aunque no esté tan activo.

Y sigue vivo gracias a vosotros. A vuestras lecturas, a vuestras visitas, a compartir los artículos. Entrar en él y ver artículos con más de 10000 lecturas, ver más de 30000 visitas al año, llena de energía.

¡Muchas gracias a todos por estar ahí! ¡Seguimos jugando!

Daniel Barreña

Coach deportivo, educativo y de desarrollo personal

@dbarresi5

Jugar me llena

Es tener una pelota entre las manos y mi día cambia. A veces no necesito ni tocarla, sólo con verla mis sentimientos se disparan. Muchas veces esto también me pasa con las pistas de baloncesto, sobre todo  con algunas que son especiales para mí.

Esos días me siento genial, lleno de pasión, de energía, disfrutando al máximo de todo lo que hago, de mi juego. Por más que haga, quiero más. El cansancio no es problema para mí. ¡Me encantan esos días!Ojala todos los días pudieran ser así…pero no lo son.

También están esos días en los que esto no es así. Me siento vacio. No puedo dejar de pensar en las cosas que me han pasado ese día, en el entrenamiento, con aquel compañero/a, con ese equipo… O pienso en qué pasará si fallo, no entiendo o recuerdo la táctica, si perdemos o ganamos… Cuando pienso en esos días, tengo la sensación de no haberlos vivido, no haber protagonizado o participado en las experiencias de mi vida.

Esos días no me gustan, no los quiero en mi vida. Me encanta jugar y esos días no me aportan nada bueno, o por lo menos no lo sé ver. Jugar me da alegría, me puedo expresar, me siento libre, acompañado, reconocido… Tomo decisiones y aunque me equivoque, soy protagonista. Jugar me llena y me encanta que así sea.

Esto es lo que quiero y tengo que trabajar para conseguirlo y así poder crearlo de forma natural. ¿Cómo lo hago? Existes muchas formas. Seguro que encontraré la mía.

Daniel Barreña

Coach deportivo y educativo

@dbarresi5

Artículo originalmente publicado en  Daniel Barreña Coaching

Juego menos minutos de los que me merezco

El reparto de los minutos de juego de los jugadores de un equipo es algo que siempre crea polémica. Personalmente, no conozco el deporte de equipo, o por lo menos ahora no caigo en ninguno, en el que no pase. Y cada día más.

A lo largo de la temporada, es habitual que algún jugador considere que se está siendo injusto con su participación. Sí, no me he equivocado. He dicho injusto. La justicia, entendida de muy diversas formas, es una palabra que suele salir en estas conversaciones.

Otro aspecto que me gustaría dejar claro es que a veces puede ser verdad. Es posible que algún jugador o jugadora pueda estar jugando menos de lo que su nivel de juego merece o incluso cumpliendo con lo que se le exige. Puede ser, es una posibilidad.

El problema es cómo se afronta esta situación. Cada uno lo ve desde su perspectiva. El entrenador de una y, por lo general en estos casos, el jugador de otra bastante distinta. Sin una comprensión del punto de vista y, sobre todo, de cómo está viviendo la situación ambas partes, el entendimiento es imposible.

Hablo de entender la situación y mirar de encontrar puntos en común. El jugador quiere jugar más. Personalmente no quiero en un equipo a nadie que no lo quiera hacer (siempre consciente de sus posibilidades actuales). El entrenador quiere que todos sus jugadores puedan aportar lo máximo posible por el bien del equipo. Se trata de gestión de personas, de equipo, para lograr un objetivo común cumpliendo también con los individuales de cada componente del grupo.

Esta parte la entiendo, la respeto. Hay otra que no me gusta y que cada vez conlleva más problemas en el deporte formativo. Aquí entran en juego las familias y esto complica la situación.

Se pueden producir en todas las edades pero suele haber un momento en las que estas se disparan. Es la temporada en la que, por edad o nivel competitivo, el reglamento varia y ya no existe una obligatoriedad en el tiempo mínimo y máximo de juego. Aunque un jugador que antes estuviera obligado a jugar 10 o 15 minutos, juegue la misma cantidad, el hecho de hacerlo con otra distribución, ya genera un problema. Podríamos hablar de crispación familiar incluso.

La solución a esto es más complicada y viene acompañada de diferentes puntos sobre los que todos debemos reflexionar cuando esto pasa. Algunos de estos puntos son el papel de las familias en el deporte, cómo transmitimos los valores deportivos dentro del club, la relación de los equipos y clubes con el entorno familiar y muchos otros que por sí solos ya dan para una gran cantidad de artículos.

Lo importante es el jugador y la jugadora. Conocer cómo vive la situación, a qué lo atribuye, buscar puntos de conexión y soluciones reales y aplicables. Claro, todo esto se puede hacer si existe una relación de confianza entre ambas partes y si el jugador cree que de verdad el entrenador quiere contar con él. De lo contrario el conflicto no servirá para crecer e irá a peor.

Daniel Barreña

Coach deportivo y educativo

@dbarresi5

¡Y uno más! ¡Ya son 4!

Cuatro años ya desde aquel 24 de septiembre de 2012 en el que me atreví, con bastante respeto a lo que me esperaba, a hacer público este blog. A partir de ahí, la idea de blog colaborativo ha ido creciendo año tras año. Sin prisa pero sin pausa.

Hace un año os presentaba con la mayor de las ilusiones la renovación del blog y su página de Facebook. Y tengo que admitir mi alegría por el paso dado. Los artículos del blog y las publicaciones en la página de Facebook se complementan muy bien.

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Por supuesto, agradecer a todas las personas que han colaborado en que esto siga siendo posible. Colaboraciones regulares como las de Albert Valldosera pero también otras más puntuales como la de Àlex Heras o Sergio Vera. Pero también a las personas que me han sugerido temas, inspirado, aportado documentales o reportajes. Sin la ayuda de todas estas personas esto no sería posible.

Seguirán las colaboraciones. De todo tipo y todo tema como siempre. Pero también miraremos de aportar alguna novedad.

Aprovecho este cuarto aniversario para animar a todos aquellos y aquellas que se han ofrecido a colaborar en alguna ocasión o a los que yo personalmente se lo he ofrecido a que venzan aquello que le frena y publiquen. Todos tienen muchas cosas a aportar y espero que podáis disfrutar de ellas y leerlas (o cualquier otro formato) como yo disfruto al hablar con estas personas.

De nuevo gracias a todos por participar en que esta idea siga creciendo y que cada vez más personas conecten con nosotros.

¡Ah! Y por supuesto, ¡no os olvidéis de seguir jugando!

Daniel Barreña

Coach deportivo y educativo

@dbarresi5

La receta de lo simple

A veces el dinero, los focos y todo lo que rodea al deporte profesional de élite nos aleja de la esencia del juego. Existe la convicción (equivocada, o no) que el rendimiento va ligado necesariamente al nivel de recompensa económica e incluso social de tu trabajo. En el caso que aquí nos ocupa, del rendimiento como deportista. Es innegable que sentir el reconocimiento a tu esfuerzo y valor como deportista/persona es un motor de energía incalculable para potenciar tu rendimiento en cualquier faceta. A todos nos gusta que se nos pague justamente y se nos valore en nuestro trabajo. Eso, sin duda, ayuda a que trabajemos mejor y más a gusto.

En el deporte seguramente pase lo mismo porque, no nos olvidemos, los deportistas de élite que se esconden detrás de las portadas de la prensa, los anuncios de television, las fiestas de alto standing… también son personas como tú o como yo. Y aunque los billetes puedan llenar sus bolsillos más de lo que jamás muchos de nosotros podamos imaginar, lo que verdaderamente les permitirá brillar en sus respectivos campos será ser fieles a la esencia del juego, a la pasión. La misma que seguramente les movió cuando eran niños y que les hace conectar con su ‘yo’ lejos de todo aquello que pueda rodear su figura en este preciso momento.

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Actualmente existen dos casos de éxito que evidencian el por qué el juego está por encima de todas las cosas. No seré yo quien descubra a Stephen Curry o el tridente formado por Messi, Suárez o Neymar. Pero ya sea en baloncesto, fútbol o aquello que queráis desarrollar parece bastante claro que una de las grandes claves para alcanzar la cima es simplemente disfrutar de lo que haces. Y este es el denominador común en el caso de Curry con los Warriors o la famosa ‘MSN’ del FC Barcelona. Ambos gozan de reconocimiento mundial, mueven cifras mareantes de dinero, nunca les faltarán aduladores allá por donde caminen pero en el juego, a la hora de saltar a una pista o un terreno de juego el objetivo sigue siendo el mismo que cuando Stephen, Messi o Neymar comenzaban a descubrir los secretos del baloncesto y el fútbol a edades tan tempranas como las de aquellos a los que hoy muchos de nosotros tenemos en nuestras manos en tantos y tantos equipos de barrio.

Se divierten, disfrutan, se solidarizan, son insaciables y saben qué necesitan de sus compañeros para ser los mejores. El otro día leía una entrevista a Neymar donde le preguntaban acerca de cómo gestionan los egos tres cracks mundiales de la talla como los que forman la actual delantera azulgrana. La respuesta fue: “No hay egos. Solo queremos divertirnos”. Y discrepo. Ego sí hay, todos lo tenemos en mayor o menor medida, pero si el ego no te deja disfrutar plenamente de lo que haces jamás alcanzarás una plenitud de rendimiento. Precisamente por eso nada de lo que les ocurre es casualidad. Y no deja de ser curioso que en la complejidad de un mundo repleto de focos y presión diaria extrema sea lo más simple la receta para triunfar e, incluso en sus casos, para DOMINAR. Tienen talento, han trabajado pero se lo pasan bien. Y ahí está su verdadero motor. El famoso “Sal y disfruta” de Johan Cruyff antes de la final de la Copa de Europa de 1992 o como le dijo Guardiola a Simeone en pleno apogeo del Pep Team con el ‘Cholo’ visitando técnicos de alto nivel para completar su formación: “Tengo la gran suerte de tener un grupo de jugadores a los que les enloquece jugar a la pelota”. Y no seré yo quien le quite méritos a la labor de Pep Guardiola al frente del Barça pero impacta que, al final, una de las grandes claves para dibujar al mejor Barça de la historia sea que simplemente a Iniesta, Xavi o Messi les apasione reencontrarse cada mañana con el balón.

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Y llegados a este punto dejénme hacer un pequeña reflexión. Si los más ‘grandes’ simplifican – entendido como la imperiosa necesidad de disfrutar y divertirse – el día a día en el deporte de élite para triunfar hasta ese mínimo punto… ¿Por qué en un porcentaje muy elevado el resto de terrestres nos empeñamos en hacer de los más pequeños jugadores de élite donde el GANAR pasa por encima de lo más elemental? El ego del entrenador es grande (enorme, en ocasiones) pero no olvidemos que nuestros jugadores/as necesitan pasárselo bien y conectar con el juego de la misma manera que Curry o Messi lo hacían y, lo más importante, lo siguen haciendo. Y esto no es precisamente lo mismo que pretender que aquellos a los que intentamos formar hagan las cosas como Curry o la ‘MSN’  para – no nos engañemos – únicamente saciar nuestro hambre (personal) de victorias y palmaditas en la espalda. Preguntémonos si hacemos que nuestros jugadores/as disfrutan a la vez que les ayudamos a crecer deportivamente. Y que nadie me malinterprete, la competición no es incompatible con la diversión. Como jugador he disfrutado como nadie compitiendo, sufriendo, trabajando y sinténdome exigido. Es imprescindible saber trazar la línea donde no encorsetar a los jugadores y ahogarles alejándoles de la propia esencia del juego. Una pelota, una canasta. Cinco contra cinco. Tan fácil pero tan complicado. Que nuestro ansia por querer controlarlo todo jamás les corte las alas a aquellos que quieren volar. Ahí estará nuestro éxito… ¡y el suyo! Ahí reside el maravilloso secreto de los dos entes que dominan hoy el baloncesto y el fútbol mundial. Siéntense y sobre todo… ¡Veánles divertirse! El día que dejen de pasárselo así de bien será el día en que no vibraremos viéndoles jugar. Que les dure por mucho tiempo.

Sergio Vera

Entrenador y periodista

@sergio_vera87

 

Viure la vida com un gos

Les persones tenim una exagerada tendència a etiquetar el que fan la resta de persones del nostre entorn, principalment les conductes que no ens agraden o no compartim. Cert és que moltes vegades etiquetem una forma d’actuar d’algú de forma negativa portats per l’enveja. Ja ens agradaria fer-ho a nosaltres però no ens atrevim, no som capaços… Al marge d’aquests judicis que ens podem estalviar fàcilment, em crida l’atenció el fet que només destaquem els aspectes negatius de l’etiqueta comparativa que escollim quan existeixen d’altres de positius que també es podrien utilitzar i canviarien el sentit de la frase. Ho explicaré a continuació a partir de l’exemple del gos.

Vagi per davant que m’encanten els gossos però encara no n’he tingut mai cap. El motiu és ben fàcil, a casa sempre hem pensat que els gossos necessiten el seu espai per poder viure tranquil·lament i també has de tenir un temps per poder-los atendre. Ara per ara aquestes condicions per poder tenir la mena de gossos que a mi m’agraden no són possibles. Això si, darrerament comparteixo alguns dies amb un parell de gossos i per aquest motiu he pogut observar i experimentar un parell d’aspectes que comentaré.

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A qui no li han dit quan l’ha vist tirat al sofà de casa allò de “què estàs gos avui?” o “per què no deixes de fer el gos i fas…” ? O potser nosaltres mateixos ens hem dit allò de “quines ganes que tinc de fer el gos avui”. Personalment m’ho han dit més d’una vegada (tampoc moltes) i m’ho he dit en moments d’activitat mig frenètica i descontrolada o simplement quan em venia de gust. Moltes més vegades ho he sentit dir, sempre amb aquest rerefons que dóna a entendre que podries estar fent alguna altra cosa més productiva.

Compartint el teu temps amb un gos, no una estoneta sinó més d’un dia, pots veure fàcilment dos aspectes molt positius i clarament transferibles a la vida humana que penso que ens aniria molt bé aprendre’ls i aplicar-los.

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El primer d’ells es poder jugar amb pràcticament qualsevol cosa de forma fàcil. Jugar amb algú i una pilota o un pal, perseguir un ocell que passa per sobre el teu cap o anar a investigar qui és la persona que passa vora el teu territori endut per la curiositat, etc. Si a aquestes opcions li sumes el que pot aportar un altre gos que comparteixi l’espai, les possibilitats de jugar es multipliquen.

El segon és la pau que et transmeten quan estan tranquil·lament estirats. En aquells moments que nosaltres normalment diem que estan fent el gos. Estirats i tranquils descansant per quan arribi el moment d’activar-se i gaudir el màxim de la nova activitat.

Penso que aquests dos aspectes, segurament amb d’altres més personals, són els que fan que molta gent digui que estar amb un gos li canvia l’estat d’ànim ràpidament. I si aquests dos aspectes, ser capaç de jugar fàcilment i transmetre pau i tranquil·litat fins que arriba el moment d’activar-se al màxim, els incorporéssim a les nostres vides? Segurament tots aprofitaríem més el dia a dia i molt probablement seriem més feliços. També ho seria el nostre entorn. Llavors, per què no canviem el significat d’alguna d’aquestes frases típiques i els donem un sentit més positiu?

Us convido a tots a pensar en aquests dos aspectes i a viure una mica més la vida com un gos. Us animeu?

Daniel Barreña

Coach esportiu i educatiu

@dbarresi5

“La vida puede ser maravillosa”

Estoy seguro que la gran mayoría de aficionados al deporte y principalmente al baloncesto reconocen está frase de Andrés Montes. Cuando somos niños y empezamos a jugar nuestra vida es así, simplemente maravillosa. Por desgracia esto suele perderse con el tiempo y es algo que no podemos permitirlo ni los jugadores ni los entrenadores.

Como entrenador tengo siempre en mi memoria un día concreto en que esta sensacional frase se lleno por completo de significado. Entrenaba a la escuela de iniciación al baloncesto de un colegio vinculado al club donde también ejercía de entrenador. Niños de primero y segundo de primaria. Un día, justo antes de empezar, una madre vino a hablar conmigo ya que sabía que hasta primero no podía ser pero su hijo de P5 quería apuntarse a la escuela de baloncesto. Le dije que no se preocupara y que un día se quedarán y su hijo probará tranquilamente. “Pues ahí lo tienes” me dijo señalándome a la pista. Lo que vi al girarme fue un peque con un balón de minibasket casi tan grande como él y su sonrisa de oreja a oreja tirando a la canasta de minibasket (y metiéndolas dicho sea de paso) sin parar. Entro en la escuela y nos lo pasamos genial lo que quedaba de temporada. Lamentablemente la temporada siguiente, yo dejé la escuela de iniciación y esta cambió de días lo que hizo que este niño no pudiera seguir asistiendo. Una pena.sergio-chacho-rodriguez_0

Seguramente el ejemplo más claro de jugar, divertirse y divertir es Sergio Rodríguez  el Chacho. Cada vez hay más fans del Chachísmo  o del Chachowtime. Su juego ha evolucionado de manera exponencial pasando ya hace tiempo de un estado de forma óptimo como muchos decían y José Díaz explico tan bien en uno de sus fantásticos artículos. Admito que soy de los que pensaba que botaba demasiado y quería acaparar demasiado protagonismo (no digo que de forma consciente). Pienso que ha encontrado un equipo, unos compañeros y un entrenador que le han permitido evolucionar y destapar aún más su talento, quitar botes a su juego por el dinamismo de sus compañeros y las situaciones que se generan para él o para ellos e incluso poder dar más pases no sólo asistencias (algo básico en mi opinión para un base), dinamizando aún más a todo su equipo. Todo esto suma adeptos a su causa. Un excelente programa como es Informe Robinson ha realizado un fantástico reportaje sobre él y su vida.

Sergio Rodríguez también es un ejemplo de flow. Hay un momento en el reportaje que hace referencia a eso, no querer que el segundo cuarto acabe. Fluir, algo básico para la felicidad que te da el juego. La expresión máxima del talento se produce en esos momentos en los que simplemente juegas.

Los entrenadores y los clubes deberíamos ser capaces de poder canalizar todo el talento del que disponemos y hacerlo fluir. Estar en la competición adecuada también es algo importante y que la reglamentación ayude no estaría de más. El baloncesto, y todos los deportes, necesitan más gente feliz practicándolos. No sólo jugadores, también equipos. Como también decía Montes: “¿Por qué todos los jugones sonríen igual?”. Aunque la barba no deje verla del todo, se necesitan más sonrisas como las de Sergio Rodríguez.

Daniel Barreña

Coach deportivo y educativo

@dbarresi5

 

¿Disciplina? Siempre, pero con sentido común

La disciplina es algo que va implícito en el deporte, y más en el caso de deportes de equipo, por respeto a los demás compañeros principalmente.

Estamos todos de acuerdo que hay que tener una disciplina en cada equipo, pero ésta debe estar consensuada siempre con el club. El club es  quien marca los criterios a seguir. Cada equipo puede tener sus particularidades y quizás el club tiene que adaptar algunas normas según el equipo. La comunicación entre entrenador y su persona de contacto en el club es esencial. Una segunda opinión de una persona experta nos aportará mucho, coincidamos o no con ella.

Un error muy común que cometemos muchos entrenadores es que, a veces por ganas de dejar nuestro sello personal, tomamos decisiones sin consultar. El club nos respaldará siempre si vamos en la línea que se marca desde la Dirección Técnica o Coordinación.

Al final hay que aceptar que somos parte de un club, parte de la evolución de un jugador. Eso, ya nos debe enorgullecer por sí mismo.la foto 2

En el caso concreto del baloncesto, a veces vemos que se  deja sin jugar a un jugador porque no ha entrenado aquella semana.  Habitualmente ocurre en los equipos de niños más pequeños, pero los adultos tampoco se libran de este hecho.

Los motivos por no asistir al entreno son varios: acudir a un cumpleaños de un amigo, estar cansado por estar todo el día de excursión, deberes o exámenes, enfermedad o lesión…

Es cierto, que en equipos de formación existe la posibilidad de ser hasta 15 jugadores pudiendo sólo 12 jugar un partido. Siendo así,  tenemos que organizar una rotación justa para que todos los niños descansen. En este caso, sería comprensible que un niño que no vaya a entrenar sea el que descanse.

En los demás casos que son equipos formados por 12 jugadores, o menos, el dejar sin jugar a un niño creo que debe medirse muy bien desde el club.

Lo primero es que el club debe hacer una reunión con los padres que se incorporan al club, normalmente el premini, y explicarles la importancia de la asistencia a los entrenos y partidos ya que perjudican a los demás miembros del equipo.

Los jugadores deben organizarse  para poder atender a sus deberes y estudios, y asistir a hacer su deporte (es cierto, que como he dicho antes, no es lo mismo un jugador que tiene un examen de bachillerato que un niño de 3º de primaria). Si un niño ese día está cansado, por venir de una excursión por ejemplo, debería ir a entrenar y comentárselo al entrenador para que éste lo tenga en cuenta. En el caso de los cumpleaños, que a los más pequeños les hace mucha ilusión, seguro que pueden hacer las dos cosas ya que éstos suelen durar unas 3 horas y el entreno máximo hora y media. Si hace falta que salgan un poco antes tampoco debería ser un problema.

yo_vivo_para_jugar_basketball_mousepad-r3b3bdf5c47664d1b81b61270bfc51393_x74vi_8byvr_512Sin embargo, el caso más común de todos es que los niños suelen faltar a entreno por lesión o enfermedad. Para mi ante esta situación no se debería nunca dejar al niño sin jugar. A veces un niño que lunes y miércoles no ha PODIDO ir a entrenar por enfermedad, se recupera y va a entrenar el viernes; y el entrenador le dice: “No vas a jugar el partido porque esta semana casi no has entrenado”.  Supongo que habéis visto alguna cosa parecida alguna vez ¿no? O sea, un niño que no ha ido al cole, o que a veces el viernes sin ir al cole va a entrenar; se encuentra que lo castigan. ¿Por qué? ¿Por estar enfermo te castigan? Y luego nos quejaremos que han dejado el básquet o que no vienen motivados. Debería ser al contrario, cuando un niño sin estar al 100% a veces asiste al entreno hay que premiarle, aunque sea simplemente diciéndoselo: “oye muy bien el esfuerzo que has hecho” (ojo también con que un niño entrene sin acabar de estar recuperado, pero entendemos que si los padres  lo envían a entrenar es porque puede hacerlo).

Otro gran peligro con esto es el que todos sabemos que  ocurre: aprovecho que el más flojo del equipo ha estado enfermo para decirle que no venga, pero si es el mejor… ¿Hacemos lo mismo? Pues hay un único rasero para todos; el que está bien físicamente para jugar, juega. Luego ya los cuartos que juegue dependerá de lo que el entrenador crea, pero la oportunidad de ir a jugar el sábado, habiendo pasado una lesión o una enfermedad, se la merecen todos indistintamente del nivel que tengan.

Esto pasa con adultos también; una persona que ha estado lesionada o enferma, si está bien para el partido, entiendo que no salga de titular pero si el entrenador cree que debe salir no debería haber ningún problema. A lo largo del año esa persona quizás se ha puesto enferma 3 días y lo que se debería valorar es el año, no esa semana.

Partimos de la base que los jugadores de básquet si faltan es por necesidad, sino tenemos un problema. De la misma manera…  ¿Alguien cree que si el entrenador cae enfermo el Director Técnico lo castiga sin llevar el partido el fin de semana?

Hay que darles razones a los jugadores para que sigan motivados porque cuando se apuntan con 6 años esperan mucho de nosotros. Al menos la coherencia.

¡Un saludo a todos!

Mario Lousame

Entrenador de baloncesto

Psicología, deporte y psicología deportiva

Para empezar me gustaría agradecerle al autor de éste magnífico blog la posibilidad que me ha dado de escribir unas líneas sobre un tema que me apasiona y poderlo compartir con todos vosotros.

En mi opinión hay que diferenciar varios aspectos de la psicología que a mi entender deben quedar claros para comprender la situación actual de esta profesión.

La psicología es en términos generales una ciencia que estudia el comportamiento de las personas a través de sus pensamientos y percepciones con tal de poder comprender futuras acciones o situaciones.

Dentro de ésta disciplina debemos separar lo que es la más pura psicología clínica o psicoterapia de otras vertientes de esta profesión. La psicología clínica se centra en tratar aspectos disfuncionales para la vida de las personas, para la salud mental del día a día, familiar o de pareja.

De esto entendemos que la psicología deportiva no se centra en aspectos tan puramente disfuncionales, sino que más bien trata los temas relacionados con cómo potenciar las competencias o habilidades mentales que intervienen en la práctica del deporte. Podemos incluir en estos aspectos que trabajamos, todo lo que tenga que ver con la práctica deportiva, evidentemente siempre teniendo en cuenta los aspectos relacionados con ello y el alcance de la demanda, ya sea para potenciar lo que hay, o bien para recuperar niveles conseguidos previamente de autoconfianza, concentración o motivación entre otros.

Dentro de lo que es la psicología deportiva, des de mi punto de vista, está una nueva forma de proceder al tratamiento con deportistas, entrenadores y demás que es el coaching. Una metodología de trabajo abierta a más profesionales que solamente psicólogos donde el objetivo es cómo conseguir crear un impacto en la persona con la que estamos, de forma no directiva y creando conciencia y recursos en el cliente para que descubra por sí mismo sus objetivos y la forma de conseguirlo.

Dicho esto, me gustaría compartir algunas reflexiones propias; y son las siguientes.

¿Qué nos aporta el deporte a nuestra salud mental?

¿Qué beneficios podemos tener practicando deporte?

¿Qué valor le damos a la práctica deportiva des de niños a hasta adultos y cómo esto repercute en nuestro día a día?

¿Llevamos a cabo una buena práctica deportiva en los clubes o instituciones con los jóvenes y también con los adultos?

¿Qué pasa  cuando llegamos a los 18 años?  ¿Qué influencia tiene el salto de la educación secundaria a estudios superiores en nuestra práctica deportiva? ¿Qué factores nos llevan al abandono total o parcial? ¿Qué influencia tiene esto en nuestra salud física y mental?

Son preguntas que podría responder, pero que me parece que de poco os serviría que yo os dijera lo que pienso.

Espero que estas cuestiones os hagan reflexionar sobre la práctica deportiva y su importancia a tener una salud mayor y más completa, porque el deporte nos da la oportunidad de relacionarnos, de liberar endorfinas que afectan a nuestro estado de ánimo, de mantenernos en la línea de nuestras motivaciones personales y conseguir disfrutar jugando.

Pensemos en el valor añadido que un psicólogo – coach deportivo puede dar al trabajar dentro de los clubes, federaciones y asociaciones deportivas, con deportistas, entrenadores, directivos y gerentes de clubes, árbitros y padres.coolImage3

Me gustaría para finalizar destacar el factor JUGAR, y es que a veces nos olvidamos que el deporte se juega, jugamos a baloncesto, a tenis, a golf, a futbol, a waterpolo, pero jugamos, y es que en la mayoría de nosotros la asociación que le damos a este verbo es de diversión, de distracción, incluso lo asociamos a la infancia, cuando no hay problemas cuando disfrutamos.

Entonces, juguemos al deporte, y pensemos en qué beneficios puede haber en el entrenamiento mental con profesionales como los psicólogos coach.

Sergi Torondel

Psicólogo – Coach deportivo

Psicoterapeuta

No pots jugar

El meu primer any com a mestre de primària a l’escola pública el vaig passar com molts altres mestres fent substitucions a diferents escoles. Algunes de mestre de primària, altres d’especialista d’educació física i altres realitzant les dues funcions.

Recordo perfectament que a una de les primeres escoles que vaig estar com a mestre especialista, el meu company d’especialitat va dir-me el següent:

–          T’he vist jugar amb els nens. Jo també ho feia fa dos anys quan vaig començar. Ja aprendràs  que els mestres no podem jugar amb els nostres alumnes. Si juguem no fem de mestres.

No vaig contestar.  Si que ho va fer un altre mestre que estava a la sala, tot dient-li que era un amargat. Tot i això, vaig marxar pensant que podria passar-me el mateix a mi i que dos anys més tard podria deixar de jugar amb els meus futurs alumnes. Ràpidament, vaig llençar aquest pensament fora del meu cap.

Puc dir tranquil·lament que això no ha passat i que gairebé set anys més tard continuo jugant amb els nens i nenes amb els que passo tantes hores a l’escola. Per desgràcia també he de dir que massa companys s’han sorprès de veurem jugar mentre feia classe, ja fos al patí, al gimnàs, o a qualsevol altre lloc fent educació física o també a l’aula, el passadís o d’altres llocs fent classe de matemàtiques, català o castellà.

El joc ens dona molta informació sobre els nostres alumnes. Crec necessari fer aquesta observació del joc partint de diferents enfocaments. Un d’ells és compartir el joc, formant part de la dinàmica que es crea i observant les seves relacions quan no tenen un “controlador extern” observant. Tot i que aquest controlador està allà mateix, al seu costat, participant, condicionant o no la dinàmica del joc, generalment s’interpreta el seu control d’una forma diferent.

Existeixen moltes variables a tenir presents. Has d’estar segur de com i quan fer-ho perquè continues treballant i ets el mestre. Sempre ets mestre, no fas de mestre a estones. L’objectiu del joc és que ells juguin i això està per sobre de tot. Igual que he vist a companys i companyes jugant amb els seus alumnes, també n’he vist a alguns comportant-se pitjor que els infants…

En teoria molts experts defensen el joc com a la principal eina a utilitzar en l’àmbit escolar. La realitat no és aquesta i moltes vegades el joc queda destinat als moments d’esbarjo, les classes d’educació física o com a molt quan els alumnes molesten i no sabem que fer amb ells, el clàssic que juguin i no molestin.

Les exigències i directrius dels òrgans superiors responsables de l’educació tampoc ajuden perquè això sigui així. Proves i més proves estandarditzades com si això reflexes les virtuts i els defectes del sistema educatiu. Obliden la influència de l’entorn en tot procés educatiu.

Explotar el joc de totes les formes possibles és un recurs que encara és fa poc. Per desgràcia també he de dir que els mestres que menys juguen o que pitjor veuen el fet de jugar amb els nens i les nenes són els més joves. És una llàstima. Segurament aquests i aquestes són els que fan de mestres con deia el meu excompany. Espero que el fet de reivindicar-nos com a professionals de l’educació no ens faci perdre la realitat de la nostra posició de privilegi gaudint i veient com creix el nostre futur.