Entradas

El interruptor que mueve nuestra vida

La imagen del interruptor es clara para todos. Es cierto que los avances tecnológicos, seguramente en breve, harán que tengamos casas o edificios en los que no haya ninguno visible. Por ahora nos sigue siendo útil jugar con su imagen.

Muchas personas dicen que actúan en su vida igual que un interruptor. En su vida de cada día el interruptor está encendido y en sus días de descanso lo apagan. No dudo que hay gente que lo hace y que le funciona muy bien. Principalmente cuando todo está más pautado es más fácil. Vida de lunes a viernes y vida de fin de semana.

Pero después de periodos más largos, en ambos casos, tanto de actividad normal (por decirlo de una forma fácil de entender) o de descanso, este proceso cuesta más. Parece que el interruptor no hace las conexiones adecuadas. Todo me pesa, va a un ritmo al que yo no puedo o incluso no quiero ir, etc. Esto nos puede generar situaciones de estrés y/o ansiedad que no nos ayudan.

En septiembre observar esto es muy fácil. Volver de vacaciones y en los primeros días te invade esa sensación de no llegar a lo que quieres. Pretender rendir lo mismo que mayo o junio.

Lo ves por todos lados. Jugadores que empiezan la pretemporada y literalmente no meten una o parece que jueguen con un melón en lugar de con una pelota. Entrenadores que pretenden que sus equipos cometan los mismos errores que en febrero. Profesionales que para hacer un proyecto necesitan el doble de tiempo. Podéis añadir más ejemplos que seguro que en estos días habéis visto unos cuantos.

Escuchas frases que hablan de conectar, de estar presente, etc. pero observas que falla algo. La frustración sobrevuela el ambiente.

Todo esto es normal. Ese interruptor que nos ayuda durante gran parte del año, ahora no. Pero nos olvidamos que ese interruptor ha estado quieto, sin moverse nada, durante unas semanas o meses. Y pretendemos que luego su conexión sea estable, perfecta. Me parece complicado. ¿Qué te ha pasado a ti cuando has estado toda la tarde tumbado en el sofá? ¿Te has levantado y andado sin ningún problema ni molestia de ningún tipo? ¿No has notado nada diferente?

Ahora imagínate que te estás en el sofá, en la misma posición durante un mes. ¿Te levantarás y estarás preparado para correr al ritmo habitual? No, seguro que no.

Dale tiempo al interruptor para que rehaga las conexiones, que reaprenda e incluso sume nuevas opciones que te hagan conectar y desconectar más fácilmente. Paciencia y perspectiva suele funcionar más que el estrés y la ansiedad.

Daniel Barreña

Coach deportivo, educativo y de desarrollo personal

@dbarresi5

Los momentos clave, momentos únicos

Estamos en los momentos finales de la temporada. Muchas competiciones ya han acabado, ya se han vivido los partidos clave que han decidido clasificaciones para playoffs, descensos, campeonatos,… En algunas queda el momento más importante aún. Como todos, son momentos únicos aunque cargados de un simbolismo especial.

A todos esos momentos se llega después de una trayectoria a lo largo de toda la temporada. En ese camino cuenta todo, absolutamente todo lo acontecido desde el primer momento. No todo tiene el mismo peso pero todo tiene algún tipo de peso. Además ese peso puede variar, en algunos casos concretos, en cuestión de segundos.

Željko_Obradović'13

Hay jugadores/as y entrenadores/as que saben gestionar estas situaciones a las mil maravillas. Es posible que no sean conscientes de lo que hacen ni de como lo hacen (por suerte cada vez hay menos de estos casos). Son escenarios en los que ejecutan su gestión emocional a la perfección (por lo general lo hacen siempre). Esto es básico y también es importante que tu entorno, compañeros y entrenadores si eres jugador o jugadores y staff técnico si eres entrenador te reconozcan para que el mensaje que quieres transmitir sea efectivo.

Por desgracia, también existen otros y otras que no consiguen vivir esas situaciones de forma natural, como una parte más del proceso competitivo en el que están, una experiencia más de la temporada. Para algunos de estos incluso puede darse el caso, sobre todo si existen experiencias previas negativas, que vivan casi todo lo que envuelve a ese evento puntual como si se tratara de una amenaza directa.

En ambos casos, como ya he dicho antes, la gestión emocional es la que manda. Por más que algunos lo reduzcan a cómo se actúa ante esos retos puntuales, pienso que la clave está en un trabajo preventivo. A lo largo de la temporada, el tiempo para dotar de herramientas y saberlas adaptar a cada persona es mayor. También se suelen dar situaciones análogas a estos eventos finales que nos pueden hacer ver pautas de comportamiento que se pueden mejorar para facilitar un mayor rendimiento y un mayor disfrute de la experiencia.

De todas maneras, cada final es un mundo. Aunque se suele decir que la historia recuerda al campeón, los protagonistas sí que recuerdan la experiencia. Y éstas son únicas.

Daniel Barreña

Coach deportivo y educativo

@dbarresi5

Cambio de paradigma en minibasket

Después de 10 temporadas, volvía a entrenar en minibasket. Pese a que llevaba tiempo sin entrenar directamente, nunca he perdido el contacto del todo. Veía más de un partido cada temporada y hablaba con más de un entrenador. Pero es verdad que este año me he podido empapar mucho más de lo que hoy día existe en el minibasket.

Esta reflexión también se produce después de una corta conversación que tuve aproximadamente hace un mes con un informador arbitral, árbitro de reconocido prestigio que vino a observar al árbitro que dirigía mi partido. Transcribo una parte:

– Muchas gracias Dani por no comerte al árbitro por más que te ha dado opciones para hacerlo y ayudarle en todo lo que has podido.

– No hay de qué, es una de mis funciones como formador.

– Y sobre todo gracias por darle la mano al final del partido.

– Es lo mínimo y es lo habitual, ¿no?

– No. Te sorprendería cuántos entrenadores y entrenadoras de minibasket no lo hacen. Yo me sorprendía en octubre pero ahora en marzo ya no.

9ec5addc67447038d196a2fc30522c2d_XL

Esto me chocó e intercambiamos dos o tres frases más sobre el tema. Después pensando bien, al entrenar esta temporada en minibasket he visto más partidos de esta categoría, no me sorprendió tanto. Y es una auténtica pena.

Se ven jugadores que únicamente piensan en meter puntos sea como sea, con acciones técnicas mal realizadas y que cuando se lo comentan, en los casos en que eso pasa, claramente se ve que les da igual. Sólo les preocupa el resultado del partido y si este no es visible no paran de buscar como saberlo. En los casos en que los entrenadores no se lo dicen, preguntan directamente a la grada sin ningún inconveniente.

Se ven entrenadores que avanzan cuestiones tácticas impropias de la edad como son situaciones de mano a mano, bloqueos indirectos e incluso directos. La forma de dirigir los partidos está centrada exclusivamente en ganar no en que los jugadores y jugadoras mejoren. Aprietan de forma indiscriminada a los árbitros y la mayoría, si conocen el reglamento, se lo intentan saltar de cualquier forma, principalmente pidiendo tiempos muertos después de canasta recibida y si la mesa amateur no se lo da, protestan de tal forma que el árbitro al final para el partido por el escándalo. En ese momento no les concede el tiempo y cuando el juego se reanuda, anulan el tiempo. Ya han parado el partido. También están los que en su campo y con su mesa les van indicando cuando tienen que dejar correr el tiempo o pararlo en función del interés y los que camuflan zonas de todo tipo (aunque algunos ni las camuflan y se ofenden cuando se lo dicen).

Los árbitros que muchas veces se complican el partido con situaciones que podían ahorrarse como entrenadores con ficha de delegado que les montan un show minuto tras minuto. Normalmente, también ellos están en formación pero cuando se encuentran con entrenadores que les miran de ayudar, no son muy receptivos.

Las familias se merecerían unos cuantos artículos para ellas solas. Simplemente, muchas deberían verse en vídeo. Confío en que una mayoría reflexionaría. El resto, las que gritan a los contrarios, insultan a los árbitros y en general se olvidan de que un padre y una madre no dejan de ser un modelo para sus hijos, simplemente deberían no asistir a los partidos por el bien de sus hijos.

Es necesario y urgente un cambio de paradigma. Pasar de esa obsesión por el resultado a valorar el proceso de mejora y aprendizaje que se vive en el minibasket.

Entre todos nos estamos cargando el minibasket. Me incluyo porque todos somos responsables: jugadores/as, entrenadores/as, familias, clubs/colegios, federaciones. Todos de una forma o de otra hacemos que la realidad sea esa, también cuando vemos situaciones que no tocan y las catalogamos como normales.

Algo hay que hacer para que el minibasket vuelva a ser lo que toca. Un espacio de aprendizaje y disfrute máximo y que cuando esta etapa se acaba, haya jugadores en formación con una base deportiva, competitiva, técnica, táctica, coordinativa, etc. pero sobre todo una base humana que enriquezca al resto de categorías que a esos deportistas aún les queda por vivir.

Daniel Barreña

Coach deportivo y educativo

@dbarresi5

La presión de ser líder

La competición y la presión en determinados niveles van unidas. Muchas veces se escuchan debates sobre que equipos sufren más la presión, los que encabezan la clasificación o los que la cierran. Todo depende principalmente de los objetivos iniciales que cada uno tuviera. Pero tiendo más a pensar que en todas las situaciones la presión está presente, siempre y cuando se quiera mejorar o mantener la situación presente. En muchas ocasiones, no se entiende que el que va líder hable de la presión ya que muchas veces se da por hecho que cuando te encuentras en una posición de privilegio, la presión es para el resto. Eso sí, si fallas, todos dicen que te pudo la presión.

Hablando con amigos entrenadores que se han encontrado en situaciones de encabezar sus clasificaciones correspondientes, cada uno a su nivel pero todos en categorías senior, todos me dicen que han notado más la presión estando en los puestos de cabeza, campeonato o ascenso que en los puestos finales o de descenso.

Motivos puede haber muchos pero dos sobresalen por encima del resto. El primero es que todos los que están luchando contigo por esos puestos o te persiguen en la clasificación o tenían tus mismos objetivos y ahora ya no pueden lograrlos…desean que las cosas dejen de irte bien. Ese deseo actúa en muchas ocasiones como motivador para muchos de tus rivales en los partidos, que junto con otros aspectos que se pueden dar (batir al líder, al invicto, conseguir lo que otros no, rivalidades geográficas o históricas) y las propias necesidades de cada equipo, les hace dar un plus en el partido jugando por encima de su nivel medio hasta la fecha. Esto es algo que no depende de ti, así que tenerlo presente te ayuda a dibujar de forma más completa el escenario competitivo, pero si intentas controlarlo vas a destinar energía a aspectos sobre los que no tienes margen de acción.

14710716895_b82cb01a13_b

El segundo me lo han expresado de diversas formas, algunas muy particulares de la persona, pero se puede resumir en a qué atribuyes tú tu situación actual. Es decir, ¿por qué piensas que estás en ese puesto? ¿Nos merecemos estar ahí? La multitud de respuestas posibles es interminable. La cuestión es que esos pensamientos pueden empezar a despertar en ti unas emociones que hasta ese momento no habías sentido y que te lleven a actuar de una forma distinta que la que has hecho hasta la fecha. Esto en sentido positivo o negativo. En positivo entrarían aspectos de superación, crecimiento, enriquecimiento. En negativo se podría minusvalorar lo que has hecho hasta la fecha, como si no te lo merecieras, entrando en escena, entre otras opciones, una sensación de relajación que bajaría tu nivel competitivo o también puede pasar que el equipo mismo se exija en esos momentos mucho más de lo hecho hasta la fecha de forma desmesurada. La clave en todas las respuestas posibles es cómo afecta eso a tu nivel de activación óptimo para competir al máximo.

En estos aspectos internos del entrenador, de los jugadores, del equipo, sí que se dispone de margen de acción. Es algo controlable en muchos aspectos y por lo tanto es algo entrenable.

También es entrenable otra situación que puede darse en estos casos. Los objetivos que te planteabas a inicio de temporada, esas expectativas generadas en tu entorno, se están cumpliendo o estás a punto de hacerlo. El OBJETIVO pasa a ser el único centro de atención de todos, dejando de lado lo hecho hasta la fecha. Esas expectativas se disparan, empiezas a escuchar al entorno hablar más en futuro que en presente, olvidando incluso todo lo hecho hasta la fecha. No valen las jornadas anteriores si ahora no culminas el final de temporada da igual el formato en que compitas. Ese OBJETIVO que casi todos ya estáis tocando con la yema de los dedos… ¿Y si ahora no lo logramos? ¿Y si se nos escapa esta oportunidad? LA OPORTUNIDAD. Los focos te iluminan y te deslumbran. Planteado así, las opciones de no lograrlo crecen.

Todo líder debe tener los pies en el suelo, vivir el presente. El presente es lo que te lleva a ese futuro deseado. Vivir fuera del presente, cambia el futuro que te encuentras cuando este se convierte en realidad. Disfrutar del día a día y seguir un proceso de crecimiento progresivo, razonado y enriquecido por las emociones para activarnos de forma óptima y hacernos fluir en nuestra competición como hasta ahora lo hemos hecho. Por eso estamos en la situación que mucho desean, envidian. Dar lo mejor de nosotros mismos de forma natural nos ayuda a rendir al máximo de nuestras opciones centrándonos en lo que podemos controlar.

Soy líder, somos líderes y actuamos como tal. Cada día doy lo mejor que tengo ese día. Esa es mi presión. El resto que hagan y digan lo quieran. Puedo fallar y cometer errores pero hasta hoy nadie me quita lo que hemos logrado. Soy líder, somos líderes y el futuro ya se verá, pero hoy estoy en esta posición porqué nos lo merecemos y lo hemos trabajado. Si la quieres, tendrás que ganártela. No esperes que la presión te la regale.

Daniel Barreña

Coach deportivo y educativo

@dbarresi5

Excusándose en el talento y en el reglamento

Os expongo tres casos para poneros en situación.

Caso 1: Chico premini de segundo año (8-9 años) muy grande en todos los sentidos,  muy alto para la edad y muy ancho, con las dificultades de movilidad que todo esto conlleva. En defensa esta a mucha distancia del suyo y persigue la pelota a la mínima que puede siempre que se acerca a su aro. En ataque hace lo mismo, juega alrededor del aro. Si recibe la pelota fuera de esa zona no mira la canasta, no bota nunca ni tampoco pasa, sus compañeros cogen la pelota en un mano a mano. Una vez que la pasa, su entrenador le dice: “Espera a que vengan a cogerla y luego a tu zona, en la que estás cómodo”. Ante la cara de sorpresa del árbitro y del entrenador rival, dice: “Tengo que proteger su talento”.

dia-del-minibasket-todo-exito-plasencia-1398879534454

Caso 2: Chico mini de primer año (10-11 años) con una estructura corporal normal para la edad. Tira de una forma muy rápida para edad y con una efectividad bastante elevada, desde una distancia como mucho de 5 metros. No bota. En una ocasión recibe en un contraataque y da un bote para finalizar en una entrada no muy bien hecha. Su entrenador le dice: “Bien pero recuerda que eres tirador y que desde fuera de la zona vale de 3. Tira siempre”. Se gira y le dice a su ayudante “Es lo que sabe hacer y además nos beneficia por el reglamento, pues que tire”.

Caso 3: Chico mini de segundo año (11-12 años) algo grande y con una buena movilidad, pero bastante discontinuo en su esfuerzo. En defensa casi no defiende y en ataque si tiene la pelota tira de cualquier sitio o intenta hacer un 1 contra 1 de la forma que sea. No pasa ni una a los compañeros. Las veces que no tiene la pelota, hace directamente un bloqueo directo a su compañero para que este penetre o se la pase en la continuación. El árbitro le comenta al entrenador que no debería hacer bloqueos ya que el reglamento no lo permite. La respuesta del entrenador es: “El reglamento no dice nada de eso (es cierto), no están prohibidos. Además yo no se lo he enseñado, es su forma jugar”. Una persona de la mesa le comenta que podría decir al niño que no los hiciera y su respuesta es: “Yo no voy a cohibir su talento si esa es su forma de jugar y además mete puntos”.

Después de estos casos, dos que me explicaron y uno que lo viví como entrenador contrario, empecé a pensar. Últimamente se lee y se publica mucho sobre proteger el talento y dejar que los jugadores se expresen libremente. Es algo en lo que estoy de acuerdo y sobre lo que yo también escribo. Existen muchas personas que sólo valoran esto en función del resultado obtenido y del beneficio que pueden obtener. De igual forma que otras pasan de un extremo a otro, rígidos al máximo como robots (haz sólo lo que te he dicho que hagas) o libertad que realmente es libertinaje (me da igual lo que hagas si consigues canasta). Además buscan lo que les interesa del reglamento para que los ayude a darle mayor credibilidad a esta farsa que los disfraza de defensores del talento.

Debemos poner todos de nuestra parte y tener claro que al margen de las distintas formaciones para los entrenadores, el día a día es el principal centro de aprendizaje. Todos tenemos nuestra función para ayudar a formar sin matar la creatividad de los noveles ni actuar con prepotencia por tener más experiencia. Humildad entre los entrenadores para que de esta forma todos nos podamos centrar en crear el marco idóneo para que todos los jugadores y jugadoras se desarrollen en su máximo potencial. Para eso deben mantener y mejorar/perfeccionar lo que les es natural y aprender e ir puliendo lo que más les cuesta, menos les gusta.

El equilibrio no es fácil, pero esa es la gracia.

Daniel Barreña

Coach deportivo y educativo

@dbarresi5

A mitad del camino

Las competiciones llegan prácticamente a su ecuador. En estos momentos, una gran cantidad de equipos, de clubs, de entrenadores, de jugadores y de familias se están planteando como enfocar lo que queda de temporadas. Había unos objetivos a inicio de temporada y ahora ya puedes hacer un análisis con bastante información de cómo has funcionado hasta ahora y lo que se ha logrado de esa forma. También puedes hacer otra proyección al futuro, puede que más ajustada de la que realizaste en a inicios de temporada.

Hablo de toda clase de objetivos. Seguramente los que tienen que ver con los resultados son los más claros de todos. Pensar en lograr ganar unos partidos que te permitirán competir a un nivel y puede que incluso optar a excelentes clasificaciones y encontrarte con derrotas que no esperabas y que te han alejado de las metas a las que pensabas que llegarías. Pero también de otros objetivos como el estilo de juego, la evolución individual de los jugadores, la cohesión del equipo, etc. Todos estos también vistos desde el otro extremo: lo ganamos todo, jugamos como nunca, cada día soy mejor jugador,…

descarga7

Cada uno lo afronta como considera oportuno, pero pienso que hay tres enfoques básicos que pueden marcar lo que queda de temporada. Estos tres aspectos están presentes cada día en las acciones que realizamos continuamente. En los momentos de evaluación salen a la superficie pero a todo el mundo le iría mejor si los tuviera presentes de forma más continua, cada uno en su justa proporción.

Enfocado al pasado. Como la temporada va mal, cometemos errores que nos cuestan partidos, no evoluciono con este entrenador,… todo lo que hago me recuerda aquella acción que nos costó un partido, la lesión de un jugador, aquella explicación que no comprendí y sigo sin entender. La mochila pesa y me frena y no paro de añadirle peso porqué me es fácil encontrar situaciones que me las confirmen. Teníamos un objetivo a principio de temporada y como este se ha complicado en exceso o ya es imposible ya todo está hecho. No soy capaz de generar nuevos objetivos adaptados a la nueva realidad. Las responsabilidades se diluyen o se aceptan sin oponer resistencia, sin ofrecer alternativas.

O al revés. Todo lo que ha pasado hasta ahora me reafirma. Doy por hecho que los objetivos se lograran por lo que ya hemos hecho a día de hoy. Hay que seguir igual sin salirse para nada del camino que llevamos. No hago nuevas aportaciones ya que así nos va bien.

Enfocado al presente. La realidad con la que me encuentro no cumple con las expectativas que tenia. Ya no podemos luchar por el campeonato, sigo siendo el jugador o jugadora que era a principio de temporada o incluso algo peor, cada día jugamos peor y además hay mal rollo. Pero ante esto actúo. Admito que los objetivos ya no se pueden cumplir o están muy complicados y genero otros más adaptados a la realidad. Esto no quiere decir que sean objetivos más fáciles de cumplir. Ahora dispongo de información nueva y puedo modificar mis acciones para que estas me lleven a lograr estas metas.

La realidad es la imaginada o superior. Valoro lo realizado hasta ahora y busco los aciertos y los errores para generar el aprendizaje que pueda aplicar en este momento y que ayude a que la realidad se mantenga e incluso mejore. Busco enriquecer desde la base de trabajo ya creada.

Enfocado al futuro. Proyecto lo que hemos hecho hasta hoy a lo que queda por delante y todo esto se repetirá hasta final de temporada. Los partidos igualados que tengamos por delante los perderemos y la situación que hoy tenemos será cada semana peor. Entro en un bucle de profecía autocumplida que no hará más que confirmar todo lo que sé que pasará. Y también en positivo. Si todo nos ha salido bien hasta hoy, ¡vamos a por todo!  La ambición crece y añado nuevas formas de jugar, adelanto pasos de la planificación y le aporto nuevos contenidos, mi nivel de exigencia aumenta cegado por lo que podemos lograr. Las alas que me aporta lo logrado hasta hoy me impulsan con tanta fuerza que perdemos la esencia de lo construido hasta ahora.

Por lo general nadie enfoca al 100% en una sola de estas opciones pero una suele predominar en todo lo que hacemos.

Lo más importante es que ahora estás a mitad del camino, queda la otra mitad. No lo olvides. Tampoco olvides que no sólo existe un camino pero que sí tendrás que tomar decisiones para saber cuál te llevará a donde quieres y cómo tu quieres llegar allí.

Recuerda que el camino es tu día a día y que todo el proceso para lograr el objetivo que deseas, en definitiva, es lo que te construye, construye tu equipo, te hace mejorar.

Daniel Barreña

Coach deportivo y educativo

@dbarresi5

La leyenda del nuevo entrenador

La noticia corre como la pólvora. Ya es oficial, ya no es un rumor del que se habla en los corrillos. Es una realidad. Llega un nuevo entrenador al club, un nuevo entrenador para un equipo. Puede que si el entrenador ya forma parte del club, también se pueda aplicar, pero lo que voy a explicar pasa sobretodo con las nuevas llegadas a los clubes. Se trata de la leyenda del nuevo entrenador.

Vaya por delante que esto siempre ha existido, a todos los niveles competitivos y en todos los deportes. Hoy día, como casi todo, esta leyenda está aún más potenciada, para bien o para mal, ya que las nuevas tecnologías e internet hacen que la información esté al alcance del que la busca y sabe filtrar el torrente indiscriminado que encontrará.

Están las dos versiones, las que siempre están en toda situación debido a esa gran habilidad humana para juzgarlo todo sin necesidad de disponer de una gran información. Y por supuesto, etiquetar a posteriori para hacer la gracia completa. Versión positiva o versión negativa. Pero en realidad de lo que voy a hablar es de como actuamos los entrenadores protagonistas en esta nueva situación, al margen de la posible etiqueta. Es decir, actitudes y conductas concretas que más de uno tiene.

rugby 1

En muchas ocasiones estos entrenadores actúan desde una presupuesta superioridad ante el resto. Si me habéis fichado será por algo así que estoy en un plano superior al vuestro. Si a esto le sumamos la tendencia cada vez más obsesiva de muchos entrenadores de que su forma de entender el deporte es la correcta, encontramos un coctel inicial con alto grado de explosividad.

Esto se traduce en cambiar explicaciones de ejercicios que los jugadores o jugadoras ya han realizado con anterioridad y cuando te lo comentan, dar una respuesta del estilo “ahora lo llamaremos así, ya que yo siempre lo he llamado así” o vender actividades como si fueran la panacea del deporte y que ellos son los únicos o únicas que los conocen y utilizan para acabar haciendo un ejercicio clásico…con suerte añadiendo una posible variante que puede ser también clásica.

Otro aspecto a tener en cuenta y que se suele producir, principalmente en entrenadores nuevos en el club, si ya forman parte no suele ser tan habitual, es el respeto a lo anterior. Es decir, frases del estilo esto así no se hace o ¿pero quién te ha enseñado esto? ¡Vaya tela! También están los que estas frases u otras semejantes las dan a entender con un desprecio claro.

Todo esto afecta a las relaciones que existen dentro de todo deporte o de todo club: entre entrenadores, con las familias, con la dirección técnica y con las directivas. Pero en mi opinión principalmente entorpece con la que debería ser la principal. La del entrenador con los jugadores a los que entrena, con los que debe convivir y ayudar a su mejora y a cumplir los objetivos que ellos tengan, además de otros según el caso.

Web - Selecciones1

No existe la leyenda del nuevo entrenador. Puede haber cosechado éxitos o fracasos (lo que cada uno entienda por éxito o fracaso) pero todo hay que valorarlo dentro de la justa medida en la que hay que valorar los pasados. El presente es el que crea el futuro y la actitud y las conductas de este son las que crearán el futuro.

Puede que alguno diga que esto no pasa. Sabe que no es verdad y que hay muchas formas de demostrar la falta de respeto por parte de un recién llegado. El ego de algunos se engrandece rápido y a partir de ahí viene todo. Una cosa es aportar a tu nuevo club y otra exigir cambios. Los clubes no dejan de ser un sistema en el que pueden entrar y salir diversas personas. Ir contra el sistema no es la forma de hacerlo evolucionar. Puede funcionar pero seguramente todo será más traumático.

Todo entrenador cuando llega nuevo a un club o a un equipo, al margen de su experiencia, debe actuar en favor de los valores deportivos básicos. Uno de ellos es la confianza, seguramente la base de todo, para establecer las distintas reflexiones. La confianza desde el respeto mutuo es mucho más enriquecedora que desde la superioridad.

Daniel Barreña

Coach deportivo y educativo

@dbarresi5

Entrenamiento de la comunicación defensiva en baloncesto

El baloncesto, como otros deportes de equipo, tiene la necesidad imperiosa de conseguir un objetivo común. Para llegar al éxito la herramienta de la comunicación es básica para una buena sincronización.  La comunicación es el proceso por el cual se transmite un mensaje. Por tanto, se establece una relación muy valiosa entre los participantes al producirse esa interacción.

la foto 1

Fotografía cedida por @scotty0054

Comunicarse entre los jugadores en la pista es clave ya que ellos son la extensión del entrenador y el reflejo de lo trabajado por el equipo.

Es normal que se produzcan errores en la competición; pero con una buena comunicación se puede minimizar ,ya que prevalece la fuerza del grupo frente al individuo.  Los puntos débiles individuales pueden quedar atenuados por el resto del grupo si son capaces de ayudarse.

En nuestros equipos un factor al que le damos mucha importancia es que hablen entre ellos en el campo. Pero eso que pedimos a nuestros jugadores también tenemos que intentar tenerlo entrenado y hemos querido hacer una recopilación de palabras que usamos que obviamente se pueden cambiar al gusto del consumidor.

A. Defensa individual

Pedir “Ayuda” cuando no hay opción de recuperar jugador.

El que está en situación de ayudar grita “Ayudo” para que se sepa que está montada la 1ª ayuda.

Objetivo idílico es que haya otro grito de un compañero que grite “” refiriéndose a que ayude que él le hace la 2ª ayuda.

Defensa a un jugador que no queremos ninguna ayuda gritamos “Nada”. Hay que apretar líneas de pase.

la foto 2a

Fotografía cedida por @scotty0054

Recuperar jugador “Estoy

Defensa pívot por delante:

  • El que está por delante grita “Por delante
  • El que está en ayudas grita “Ayudo

Si decantamos gritamos “Fondo” para que se monte un sistemas de ayuda por línea de fondo.

Ante situaciones de desventaja que arreglamos el que llega grita “Vete” para cambiar. Por ejemplo en el PB cuando hay un miss-match…

* BD

Pívot avisa Bloc Dcha o Bloc Izq y seguidamente qué defensa:

  • BD Flash
  • BD Push
  • BD 2
  • BD Blue
  • BD pasa (3º)
  • BD Cambio
  • Cuando el exterior tiene que recuperar y llega tarde el pívot le grita “Llega” para poder marcharse a por su par.

El exterior tiene que comunicar con el pívot:

  • Paso” si pasa de 1º sin necesidad de ayuda
  • Cuando el exterior recupera a su par para avisar al pívot que se vaya con “Estoy
  • Si quiere que se quede al 2c1 se grita “Dos

* BI

El que recibe el bloc habla

  • Cambio
  • Si persigo gritamos “Flash”
  • Recortar gritamos “Push”

B. Defensa en Zona

Avisamos “Esquinas” para que el responsable vaya directamente. Suele avisar el 5

Avisamos que hay “Taco”  (suele avisar el 5) y el que lo coge enseguida dice “Mío”.

C. En defensas presionantes

Gritamos “Medio” cuando hay lado débil para que los jugadores lado débil se acerquen al balón dejando pase lado contrario y congestionando zona de balón.

Gritamos “Otro” si repetimos un 2c1.

Con este pequeño artículo sólo esperamos que los entrenadores seamos conscientes de la importancia de la comunicación y se crea en ella y se ENTRENE porque seguro que en el futuro nos ahorrará trabajo.

Cada uno tiene sus manías y preferencias. Adaptarlo a vosotros. Mucha suerte a todos.

Mario Lousame

Iván Corrales

Fotografías realizadas y cedidas por @scotty0054

¿Qué sería del deporte sin ellos?

Se trata de un deporte universal. Además se trata de uno de los deportes que se practica durante más tiempo seguido. Puede durar días, semanas e incluso en algún momento hasta meses. También se trata de un deporte que llena páginas y páginas en diarios, blogs o webs y minutos en las noticias televisivas o en incluso horas en las tertulias televisivas o radiofónicas. Vamos, que también es rentable económicamente aunque los protagonistas no sean los que reciban ese beneficio económico. El deporte en cuestión se puede llamar de diferentes formas. Algunas de ellas podrían ser: machacar al árbitro, el culpable siempre es el del silbato, el que pita que no se equivoque o que se atenga a las consecuencias, etc.

1404571796_0

Una de las cosas que más fácil es de observar durante los partidos del deporte que sea es esa falta de respeto hacía la persona que ejerce una función básica para poder disputar ese partido. Entrenadores, jugadores, clubes, espectadores y todos estamos implicados, también los propios árbitros. Da igual la clase de partidos que sean. Entre equipos de formación o entre equipos profesionales o semi.

No soy capaz de discernir cuál es el origen de todo esto. Aunque sí que tengo claro que la falta de educación deportiva, la falta de respeto hacia las personas y el inmovilismo de algunos estamentos y la poca capacidad de autocrítica real por los protagonistas y sus superiores, sí que son partes importantes en este problema convertido en hábito y que ya es un vicio.

La falta de respeto a la persona es un clásico. Como educador no entiendo que una sociedad conciba como “algo normal” insultar y faltar a una persona y a su familia por el simple hecho de desarrollar una actividad profesional o amateur. Se olvida muy fácilmente a la persona, mujer u hombre, que decide que su granito de arena para que un deporte se desarrolle en función de su reglamento es aplicar este lo mejor posible.

images (13)

Considero que un problema individual que tienen bastantes árbitros es su falta de autocrítica. Están habituados a que sus respectivos comités les realicen informes y a que estos en ocasiones se dediquen más en apuntar sus debilidades que en apreciar sus fortalezas. Esto provoca que lo que en ocasiones debiera ser una conversación normal y corriente entre un entrenador o jugador y un árbitro, no sea tal. Llegan con un escudo protector y autoritario que les hace perder una de las que debería ser sus fortalezas, la capacidad empática. De esta forma no participan de forma activa en la conversación y las posibles críticas constructivas, que podrían incluir o corregir en ese mismo momento en su toma de decisiones si así lo consideran, se interpretan como ataques a su capacidad. Se olvidan que como personas que son se equivocan y prefieren escudarse tras su poder a admitir un error.

Sus dirigentes por lo general no les ayudan precisamente. En algunos deportes las ayudas tecnológicas son mal vistas. En otros, su principal actividad es la de juzgar a los árbitros y no ofrecerles las suficientes opciones formativas adecuadas para su mejora. En otras ocasiones no valoran la capacidad actual del árbitro o árbitra en cuestión y lo valoran por su pasado o por su posible futuro. Esto segundo no ayuda a la formación de estos implicados. Personalmente, en cuanto a la formación arbitral se refiere, últimamente veo errores de reglamentación básicos que no deberían producirse, que además se repiten, y que pueden ser trabajados fácilmente. En esto sí que deberían ser implacables, asegurarse de una formación inicial de alta calidad. Otro aspecto a tener en cuenta es cuando se realizan cambios reglamentarios. Los dirigentes de mayor rango serán consultados pero esas normas afectan a todos y algunas de ellas en contextos formativos por ejemplo, son de difícil aplicación.

Llegamos a la falta de educación deportiva. Por desgracia existen muchas personas que no entienden que ver un partido del deporte que sea por la tele y uno de su hijo o hija de 10 años en directo el sábado por la mañana son dos situaciones distintas. Igual que insultan al de la tele, lo hacen con el que arbitra a su hijo, faltando a la persona como ya he comentado anteriormente. Pero además se olvidan de algo básico que con un poco de cultura deportiva sabrían. Cuando un deporte tiene árbitro es porque para la aplicación de su reglamento es lo que se considera mejor. Es más, en muchos casos sin árbitro no se podría practicar ese deporte.

arda-tira-botaNo negaré que como entrenador he tenido mis diferencias con algunos árbitros aunque por lo general me suelo llevar bien con ellos. Recuerdo hace años que en un partido como visitante, un árbitro conocido mío paró el partido y estuvo a punto de irse por la actuación de los padres de ambos equipos. Hablamos ambos entrenadores con él, yo hablé con los padres de mis jugadores, el otro entrenador no, y el partido continuó con alguna queja excesiva de algún familiar local y finalmente concluyó. Ese día mis jugadores comprendieron la indefensión que viven muchos árbitros cada fin de semana. Algunos no lo olvidaron, otro sí.

Ese día decidí incorporar una frase que me acompaña en mis funciones de entrenador y que suelo decirles a mis jugadores: el árbitro es la única persona imprescindible para poder jugar un partido. Algo que todos deberíamos tener en cuenta y no olvidar jamás, siempre y cuando de verdad queramos un deporte de nivel, competitivo, formativo y con valores.

Daniel Barreña

Coach deportivo y educativo

@dbarresi5

 

El banquillo como escenario

En toda profesión, lo que uno transmite al resto es un apartado esencial para el desarrollo de su actividad. Si quieres ser realmente bueno en algo debes conseguir dominar los diferentes escenarios en los que tu actividad se desenvuelve o por lo menos una gran mayoría de ellos y de las diferentes situaciones que se pueden producir en cada uno de esos escenarios a lo largo del desarrollo de dicha actividad.

Cuando voy a ver partidos, principalmente de baloncesto, además de disfrutar o no del juego en sí y de lo que realizan los jugadores, no puedo dejar de observar los banquillos y lo que sucede en ellos. Y claro está, por extensión, a los entrenadores.

images (12)

Tradicionalmente se ha dicho que el hábitat natural de un entrenador de baloncesto es la pista de entrenamiento y el banquillo durante el partido. Hoy día sigue siendo así aunque otros escenarios en los el entrenador se relaciona con su staff técnico, con los jugadores o con miembros del club también deberían serlo e incluso llegan a tener más peso o influencia en su trabajo del que más de uno piensa. Y de estos dos, por lo general, el que tiene más peso y es más visible es el banquillo y lo que allí pasa durante el partido.

Existen ocasiones en las que además conozco la forma de entrenar de ese entrenador. Ya sea por método o características que lo definen durante la semana que forman parte de su esencia de entrenador o por la dinámica y forma de entrenar concreta a un determinado equipo. Esto me permite ver la coherencia o no entre esos dos escenarios principales.

Cada entrenador tiene su personalidad y su forma de comportarse. En un partido pueden producirse muchas situaciones distintas y en todas ellas se deben tomar decisiones, por lo general rápidas y en algunas situaciones muy rápidas. El entrenador que de verdad domina este escenario en el que se convierte un banquillo de baloncesto durante un partido se basa en aspectos muy claros y que todos ellos son trabajables.

Lo controlable es todo aquello que depende exclusivamente de la persona y de cómo se relaciona con el entorno. Pienso que esta es la base de todo buen entrenador: procurar llevar todo lo que sucede o pueda suceder a terrenos que uno mismo reconozca. De esta forma podrá transmitir de forma consciente lo que desee transmitir en cada momento.  Aunque muchos piensan que esto se acaba cuando el balón es lanzado al aire, realmente existen más momentos que son controlables. Muchos de ellos se basan en tener un buen conocimiento de uno mismo y un excelente control emocional que en los que son excepcionales llega a situaciones de transmitir una emoción pero realmente tener otra.

images (11)Lo previsible no deja de ser una ramificación de lo controlable. En este caso se basa más en lo que puede suceder o las acciones que pueden realizar los rivales o los propios jugadores. Si la relación, conocimiento y comunicación con tus jugadores es de alto nivel, se pueden prever y actuar para ayudar de la forma adecuada en un número alto de las situaciones que se producen a lo largo de un partido. Lo mismo de los rivales, ya sea de los jugadores o de los entrenadores.

Lo reactivo. Este ya es un tema más delicado. Depende de la interpretación que realizamos de lo que vivimos y nuestra reacción ante ello. Más acciones de las que nos pensamos son realmente previsibles con lo que se puede actuar de forma proactiva y anticiparse así a que nos afecte de forma emocional y reaccionemos de una forma más instintiva…menos racional. Estas reacciones menos racionales en ocasiones son buenas y aporta esa imprevisibilidad propia del deporte. De igual manera, la necesidad de educar las emociones de los entrenadores es un punto básico en su progresión y evolución, junto con los otros aspectos más tradicionales.

 

Lo transmitido une todo esto en la puesta en escena segundo tras segundo. Aquí es donde se observan todos estos aspectos y las virtudes y/o defectos en cada apartado para que todo esto fluya de una forma natural que no dificulte la expresión del talento de los jugadores. También se podrá observar en las relaciones que el entrenador tenga con el árbitro o árbitros así como con la mesa anotadora.

Mantener bajo control todos estos detalles no es fácil. Sí que es fácil observar entrenadores que pierden por momentos el control del partido o mejor dicho sobre sí mismos (a todos nos pasa) y otros que viven de forma constante en un limbo sin orden que provoca el caos en todo su entorno. Algunos de estos últimos, dicen crear este caos perpetuo y constante de forma voluntaria… Aunque incluso estos, cuando se observan grabados, pocos se reconocen y tampoco perciben lo que en principio ellos dicen que transmiten.

“No hay viento favorable para el que no sabe a dónde va”

Séneca

Daniel Barreña

Coach deportivo y educativo

@dbarresi5

 

«Sé lo que hicisteis el último verano» Parte 1

“Teams get better during the season, players during the offseason.”

Alan Stein

Definiría la responsabilidad como la aceptación de que tú eres la causa de un hecho. Puedes vivir la vida decidiendo permanecer como una tercera persona en las decisiones o momentos transcendentes y excusarte en cosas que no dependen de ti o formar parte de tu propia “suerte”, crearte a ti mismo y participar como primera persona. En ese sentido, para conseguir superarte, mejorar y “transcender” es importante estar dispuesto a “ofrecerte” un extra.

“Nothing is given. Everything is earned. You work for what you have.

I’m ready to accept the challenge.”

Lebron James

IMG_1974Cada vez es más frecuente por parte del jugador la utilización del verano o de los periodos sin competición para precisamente realizar ese extra. Los americanos le llaman trabajo “Off-season” y suele centrarse en potenciar o mejorar los “Skills” o habilidades tanto técnicas como físicas. A mí me gusta llamarlo “capacitarse para ser mejor” o competir con uno mismo. Potenciar por un lado las virtudes y transformar las debilidades en fortalezas.

 “My attitude is that if you push me towards something that you think is a weakness, then I will turn that perceived weakness into a strength.”

Michael Jordan

Existen motivos por los cuales durante la temporada regular es complicado trabajar estos aspectos La competición a veces distorsiona en el entrenador y en el jugador la realidad temporal y provoca que olvidemos el largo plazo en virtud del corto plazo.  El hecho de tener partido con regularidad marca que frecuentemente ansiemos estar muy bien en ese momento específico de competición, que además es periódico, y olvidemos que al final – sobre todo en formación – se trata más bien de una carrera de fondo. En el verano todo cambia un poco, puedo focalizar en detalles sin preocuparme por meter más o menos puntos el fin de semana.

 “Long distance runners with goals succeed because they know where they’re are going”

Además al jugador le suele costar sumar “herramientas a la mochila”, utilizar las que ya posee y se escuda en el “es que no me sale”, “no se hacerlo”, “así no lo consigo” y demás…. que evidencian su resistencia al cambio y su poca predisposición a salir de su zona de confort. Si bien un jugador debe tener una esencia inmutable que lo define, no puede obviar la necesidad de moldearse, mejorar y evolucionar. Saber convivir y gestionar esto es clave.

“I don’t run away from a challenge because I am afraid. Instead, I run toward it because the only way to escape fear is to trample it beneath your feet.”

Nadia Comaneci

unnamedPara poder mejorar/progresar hay que pasar por algunos estadios que no todos los jugadores están dispuestos a realizar.

– Determinar qué mejorar, y aquí veo importante la palabra mejorar. Si le decimos a un jugador constantemente “Te vamos a cambiar esto o lo otro” le puede resultar más que desagradable que el “Vamos a mejorarte esto, lo haces bien pero puedes hacerlo mejor”. En gran parte el jugador debe participar y considerar QUÉ quiere mejorar, tenerlo involucrado en su propio proceso es clave.

– Aun así existe un periodo de adaptación y de fijación en el cual seguramente la eficacia en la acción va a disminuir. ¿Está realmente preparado el jugador para ver poco éxito en el desenlace de la acción? ¿Tiene su atención puesta totalmente en el CÓMO y no en el QUÉ? Sin estrés competitivo se lleva mejor.

– Una vez fijado el fundamento, seguramente se deba incrementar la velocidad de ejecución puesto que en el estadio anterior quizás hayamos ralentizado la acción para fijar los detalles creando situaciones poco reales en el juego real. ¿Qué va a suceder si aumentamos de nuevo la velocidad en la ejecución? Seguramente por segunda vez en este proceso el jugador va a ver como al intentar adaptar el gesto al juego y tiempo real se va a reducir su eficacia. ¿Está preparado?

– Juego real. Que el jugador se sienta cómodo introduciendo paulatinamente el nuevo esquema motor y/o gesto técnico en su juego.

“Your worst enemy cannot harm you as much as your own unguarded thoughts.”

Buda

Es evidente que al jugador le gusta que la pelota entre por el aro, que el defensor quede detrás, que el pase llegué sin problemas… Pero si no es capaz de crear esta situación atemporal en la cual la acción que “no resulta ahora pero resultará más adelante si insisto y además seré mejor”, nada tiene sentido. Debería tener claro qué significa ser mejor/mejorar. Parece una tontería pero no lo es. Además, analizar y extraer el feedback de cada acción es fundamental, y en eso interviene con fuerza el entrenador que ha de escoger bien los silencios y en que momento y cómo rompe los rompe para no hacer que el jugador se sienta atacado.

IMG_2574“Speak only when you feel your words are better than the silence.”

Proverbio japonés

Por otro lado también existe la importancia en la gestión del error. Un error al igual que una corrección no son enemigos, pueden tener un poder muy positivo bien entendidos. Aprender del error es una cualidad importantísima, y además trabajable, en cualquier tipo de deporte e iniciativa personal o ¿alguien cree que puede progresar sin convivir correctamente con el error? Atención, entiéndase la diferencia entre error y fallo. Por ejemplo, para mí, en un tiro el error viene relacionado con las siguientes preguntas ¿es una buena elección? ¿Hay un compañero en mejor posición? ¿He flexionado lo suficiente? ¿He dejado bien la mano en la salida del balón? Fallo es la consecuencia natural de errar en esa ejecución/decisión ¿Entra o no entra? Creo que como entrenadores y jugadores estamos obligados a “atacar” el error y no quedarnos con la superficialidad del fallo.

IMG_1087“El que no sabe a qué cosas atender Y de cuáles hacer caso omiso,

Atiende a lo que no tiene tanta importancia Y hace caso omiso de lo esencial.”

Buda

En mi opinión un jugador debe crecer en este entendimiento para poder “Súper” Entrenar. Entrenar es entrenar, que no es poco: predisponerse, sacrificarse, esforzarse…Desentrenar es la falta de esas condiciones y puede ser fatal, fijar malos hábitos y creer que con poco puedes obtener mucho. Suelo decir a mis jugadores que prefiero que NO entrenen a que Desentrenen. Aun así no va mal de vez en cuando desentrenar para evidenciar cual es el camino correcto y cual es el camino fácil. Una vez puede ser culpa del jugador, dos veces es culpa del entrenador. Si desentrenas en exceso cambiar esa situación resulta muy difícil y acabas por anularte. “Súper” Entrenar” es entrenar siendo competente en todas estas capacidades: sin miedo a cambiar, salir de la zona de confort, entender que eres responsable y por lo tanto causa de tu mejora, gestionar bien el error… retroalimentando y absorbiendo el máximo de cada situación, creciendo y haciendo realmente significativo el entrenamiento.

“I think that, generally, you need to live with your sport 24 hours a day.”

Sergéi Bubka

To be continued

Jonathan Vicente Pérez

Facebook: Página Nan Basketball

Twitter: @NanBasketball