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Dando lecciones. La prepotencia formadora

A lo largo de mi vida he asistido a cursos, seminarios, talleres y otros tipos de formaciones de forma continua. Sigo haciéndolo pero ahora además también los ofrezco. Desde el lado de asistente, nunca he aguantado a los formadores que actúan como si lo supieran todo. Ellos o ellas son la verdad, las auténticas eminencias sobre el tema.  Desde el lado formador, el respeto por los asistentes es máximo y básico en mi forma de actuar. Algo que por desgracia he echado de menos en numerosas ocasiones como asistente.

Es algo que nunca he entendido. La necesidad de alguno de mirar de quedar por encima, de menospreciar al que ha ido al curso a saciar su curiosidad o aprender. Incluso puedo llegar a  entenderlo en parte en auténticos expertos reconocidos en algunos ámbitos. Pero en formaciones concretas que se basan en aspectos generales en los que los contextos pueden marcar diferencias o las opciones de aplicación son múltiples, no lo entiendo.

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Más si cabe cuando vas a una de esas formaciones de forma obligada. En esos casos, encontrarte con un prepotente delante faltándote al respeto puede ser ya la gota que colme el vaso. Cuando te tratan como si uno no fuera un profesional en su sector… puede pasar cualquier cosa.

No sé cuál es el objetivo de los que actúan así. Esos formadores que piensan que su verdad es la única verdad y que deben demostrarlo para dejarlo claro. Mostrar su superioridad por encima de todo, por encima del que está delante, por encima del que ha pagado…

Por suerte, decido a qué formaciones asistir para evitar en la medida que puedo a estos personajes. Me queda mucho por aprender pero yo decido cómo y con quien hacerlo. Mi tiempo es mío y decido con quien lo comparto. En las últimas formaciones que he hecho, he actuado así y son de las que más contento estoy.

Y como formador tengo claro que las personas que han decidido libremente asistir a mis formaciones se merecen lo mejor que les pueda dar. Empezando por un respeto máximo a su persona y a todo lo que representan. No voy dando lecciones a nadie. Pienso que los que lo hacen, pierden la opción de recibir aprendizajes desde la otra parte. Y yo no me cierro a aprender que es una de las cosas que más me gusta.

Daniel Barreña

Coach deportivo y educativo

@dbarresi5

Cambio de paradigma en minibasket

Después de 10 temporadas, volvía a entrenar en minibasket. Pese a que llevaba tiempo sin entrenar directamente, nunca he perdido el contacto del todo. Veía más de un partido cada temporada y hablaba con más de un entrenador. Pero es verdad que este año me he podido empapar mucho más de lo que hoy día existe en el minibasket.

Esta reflexión también se produce después de una corta conversación que tuve aproximadamente hace un mes con un informador arbitral, árbitro de reconocido prestigio que vino a observar al árbitro que dirigía mi partido. Transcribo una parte:

– Muchas gracias Dani por no comerte al árbitro por más que te ha dado opciones para hacerlo y ayudarle en todo lo que has podido.

– No hay de qué, es una de mis funciones como formador.

– Y sobre todo gracias por darle la mano al final del partido.

– Es lo mínimo y es lo habitual, ¿no?

– No. Te sorprendería cuántos entrenadores y entrenadoras de minibasket no lo hacen. Yo me sorprendía en octubre pero ahora en marzo ya no.

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Esto me chocó e intercambiamos dos o tres frases más sobre el tema. Después pensando bien, al entrenar esta temporada en minibasket he visto más partidos de esta categoría, no me sorprendió tanto. Y es una auténtica pena.

Se ven jugadores que únicamente piensan en meter puntos sea como sea, con acciones técnicas mal realizadas y que cuando se lo comentan, en los casos en que eso pasa, claramente se ve que les da igual. Sólo les preocupa el resultado del partido y si este no es visible no paran de buscar como saberlo. En los casos en que los entrenadores no se lo dicen, preguntan directamente a la grada sin ningún inconveniente.

Se ven entrenadores que avanzan cuestiones tácticas impropias de la edad como son situaciones de mano a mano, bloqueos indirectos e incluso directos. La forma de dirigir los partidos está centrada exclusivamente en ganar no en que los jugadores y jugadoras mejoren. Aprietan de forma indiscriminada a los árbitros y la mayoría, si conocen el reglamento, se lo intentan saltar de cualquier forma, principalmente pidiendo tiempos muertos después de canasta recibida y si la mesa amateur no se lo da, protestan de tal forma que el árbitro al final para el partido por el escándalo. En ese momento no les concede el tiempo y cuando el juego se reanuda, anulan el tiempo. Ya han parado el partido. También están los que en su campo y con su mesa les van indicando cuando tienen que dejar correr el tiempo o pararlo en función del interés y los que camuflan zonas de todo tipo (aunque algunos ni las camuflan y se ofenden cuando se lo dicen).

Los árbitros que muchas veces se complican el partido con situaciones que podían ahorrarse como entrenadores con ficha de delegado que les montan un show minuto tras minuto. Normalmente, también ellos están en formación pero cuando se encuentran con entrenadores que les miran de ayudar, no son muy receptivos.

Las familias se merecerían unos cuantos artículos para ellas solas. Simplemente, muchas deberían verse en vídeo. Confío en que una mayoría reflexionaría. El resto, las que gritan a los contrarios, insultan a los árbitros y en general se olvidan de que un padre y una madre no dejan de ser un modelo para sus hijos, simplemente deberían no asistir a los partidos por el bien de sus hijos.

Es necesario y urgente un cambio de paradigma. Pasar de esa obsesión por el resultado a valorar el proceso de mejora y aprendizaje que se vive en el minibasket.

Entre todos nos estamos cargando el minibasket. Me incluyo porque todos somos responsables: jugadores/as, entrenadores/as, familias, clubs/colegios, federaciones. Todos de una forma o de otra hacemos que la realidad sea esa, también cuando vemos situaciones que no tocan y las catalogamos como normales.

Algo hay que hacer para que el minibasket vuelva a ser lo que toca. Un espacio de aprendizaje y disfrute máximo y que cuando esta etapa se acaba, haya jugadores en formación con una base deportiva, competitiva, técnica, táctica, coordinativa, etc. pero sobre todo una base humana que enriquezca al resto de categorías que a esos deportistas aún les queda por vivir.

Daniel Barreña

Coach deportivo y educativo

@dbarresi5

Elegir una formación e implicarte en ella

Hoy día las opciones para formarse o autoformarse son muchísimas. Algunos dicen que pueden que haya demasiadas y lo que miran de hacer es desprestigiar algunas. Personalmente opino que las opciones que conozco para formarse pueden ser válidas o no serlo en función de lo que se adapten o no a tu situación personal y a tus intereses. Tengas la situación que tengas y busques una formación de un estilo o de otro, lo que es seguro es que tendrás que filtrar entre todas las opciones que encontrarás.

Para realizar este filtrado, cada uno usará los filtros que considere. Personalmente, cada vez que he tenido que elegir, estos tres siempre han estado presentes:

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¿En qué me quiero formar? Puede parecer hasta ridículo pero ¿cuántas veces habéis visto a alguien buscar formaciones en el ordenador y tener bastantes páginas abiertas con formaciones muy distintas o incluso opuestas? Lo he visto y a mí también me ha pasado. Esto suele pasar por dos motivos. Uno es que buscas un curso por motivos erróneos, es decir por obligación o casi. Aquí podrían entrar también las personas que empiezan a realizar cursos de cualquier cosa en vista a acumular méritos en unas futuras oposiciones. El otro motivo es que tengas tantos intereses y curiosidades que te cueste decantarte por algo. Prioriza. No hay más. De forma progresiva ves reduciendo opciones.

¿Cómo me quiero formar? Presencial, semipresencial u online, incluyendo webinars o no. En este apartado las experiencias de cada uno pueden marcar. Mi consejo es que no generalices. Hay de todo. Infórmate, busca referencias, contrasta, mira las fechas…lo básico.

¿Dónde hago la formación? Las experiencias vuelven a marcar. Públicos, privados, centros de formación,… Igual que antes, hay de todo. Cursos en sitios de muy buena calidad que dejan mucho que desear y sitios no muy conocidos con formación de alta calidad. ¿Qué es lo que buscas con la formación? ¿Teoría? ¿Aplicabilidad? ¿Titulitis? Puede que responder esta pregunta te ayude a responder la primera.

Esta es la primera parte. Ahora viene la segunda. Una vez escogida la formación a realizar, toca hacerla. Y aquí la predisposición o actitud de cada uno marca, en función de lo que cada uno entienda por actitud.

Por mi experiencia, cuando me preguntan sobre tal curso o tal formación suelo dividir mi respuesta en la forma en que esta se desarrollaba, el contenido de la misma, la persona formadora o el grupo de formadores y los compañeros.  Por lo general también, cuando hablo de los compañeros la gente se sorprende, no entendiendo que les otorgue tanta importancia.

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Para mi es sencillo, si el grupo está implicado en la formación todos los aprendizajes serán más ricos y las pausas y descansos también serán de alta calidad formativa (para desconectar o para afianzar los aprendizajes). Puede que esto, en las formaciones online sea complicado, no voy a negarlo. Pero en los otros modelos es básico. Se trata de vivir la formación.

Cada uno decide. Cada uno participa en sus experiencias vitales, aunque alguno no sea consciente de ello. Elegir con decisión e implicarte en la decisión tomada. Fácil decirlo y más fácil de hacerlo de lo que puede parecer. ¿Te atreves a intentarlo? Seguro que notarás el cambio.

Daniel Barreña

Coach deportivo y educativo

@dbarresi5