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Gestionar la derrota. ¿Perder o ganar de cualquier forma?

Soy consciente que voy a tocar un tema delicado. Perder un partido, una derrota es algo que no gusta ni a entrenadores ni a jugadores. Muchas veces nos llenamos la boca con frases típicas estilo “unas veces se gana y otras se pierde” para no afrontar la derrota de forma directa. Es más, si hablas y escuchas atentamente a muchos entrenadores y jugadores (da igual el deporte) lo ves claramente. Unos de forma más directa y otros menos, te transmiten la idea de que es mejor ganar jugando a la peor versión tuya o de tu equipo que puedas imaginar que perder. Se podría entender en categorías senior o profesionales, pero también pasa en formación.

Diría que ya se empieza a ver mi opinión. No me gusta perder pero tampoco me gusta ganar cuando mi equipo no lo merece. Entiendo que tanto la victoria como la derrota en un partido son uno de los aspectos a tener en cuenta para valorar el trabajo, la trayectoria, etc en función del objetivo. No son el aspecto determinante generalmente. Admito que cambiar según qué aspectos de los grupos puede ser más fácil con las victorias que con las derrotas. Pero no me gusta la huida de muchos entrenadores o jugadores de la derrota.

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¿Qué es lo que me he encontrado muchas veces? Varias situaciones de las que voy a comentar las más habituales o las que más me llaman la atención.

La primera sería algo así como la trascendencia. Se le otorga a toda derrota, a todo partido perdido, un grado de importancia que supera el estándar establecido. Eso hace que todo lo que ocurriera de negativo allí, sea aún más grave. Además, en muchas ocasiones, lo positivo se olvida o relativiza entre el resto de aspectos negativos. Esto muchas veces es a nivel interno e individual. Pero también existe un factor externo. Tanto dentro del grupo, entre jugadores, entrenadores y jugadores, como con el entorno: familias, club, otros equipos, redes sociales,… ¿Qué dirán….de mi/de nosotros?

Otro aspecto es qué exige de mí. Ahora que hemos perdido, tengo que exigir más o exigirme más. De este enfoque se puede extraer el siguiente: tú exigencia depende del resultado. Pero para los que la palabra exigencia no guste (y hoy día parece que está mal vista) voy a poner otras ideas. Tu nivel de trabajo, de mejora, de implicación, de compromiso depende de un resultado. A mí esta no me gusta ya que se aleja de algo para mi ligado al deporte que es la trasmisión de valores.

Por otro lado están los que se mueven casi exclusivamente por alejamiento de la derrota. Sus planteamientos individuales o de grupo se nutren de alejarse de ella. Incluso su forma de hablar o charlas. La utilizan como el lobo con el peligro que eso tiene. Muchas veces, sin darse cuenta, están sembrando ideas que, cuando el lobo llega, son las que realmente pueden llegar a crear una crisis de un solo día.

Perder un partido es una posibilidad. Saber gestionar la derrota, así como la victoria, es un aprendizaje fantástico que seguramente no siempre conseguirás con los mismos resultados. Entran muchas cosas en juego a nivel de liderazgo, tanto personal como grupal. Una clave para mí es que el grupo no sea un grupo, sea un equipo. Si es un equipo de verdad, ¿una derrota lo puede destruir? Puede ser, aunque en general no. Enfócate en el proceso, en tu objetivo y lo que no puedas controlas, no dependa de ti, recógelo, sé flexible, aprende de ello y aprovéchalo.

Daniel Barreña

Coach deportivo y educativo

@dbarresi5

Ganar a cualquier precio

Es empezar la competición escolar o de formación y te empiezan a llegar noticias que no cuadran con lo que el deporte a esa edad debería ser. Vaya por delante que soy competitivo y defiendo la competición como un escenario necesario para el aprendizaje en cualquier deporte. Pero de ahí al resultadismo puro y duro que se ve muchas veces, hay una gran diferencia.

La gran mayoría de deportes realizan adaptaciones del reglamento de los adultos, profesional o como se le quiera llamar, para en teoría favorecer el desarrollo de los jóvenes deportistas. En principio los entrenadores  de esas edades deberían conocer esas adaptaciones y utilizarlas en beneficio de la progresión de los jugadores y jugadoras.

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Me sorprende la gran cantidad de partidos en los que se cometen irregularidades por el mero hecho de mirar de ganar. Principalmente en los reglamentos que estipulan un tiempo mínimo y máximo de juego por cada jugador que participa en el partido, se infringe esta norma para llevarse el partido. Puede haber un error de desconocimiento del reglamento, algo que ya me parece grave. Puede ser un despiste o error debido a diversas circunstancias que se pueden producir a lo largo del partido y que alguna te lleve a cometer el error de alineación. También se puede hacer voluntariamente para ver si nadie se da cuenta y ganamos el partido, aprovechándome de que el árbitro también es una persona novel en el arbitraje. Esta última situación en concreto, en dos deportes distintos, me la han explicado en los últimos días.

Siguiendo con el reglamento adaptado, mirar de sacar beneficio aprovechándose de una norma del reglamento de mayores, no existente en el adaptado. El ejemplo más claro (me han explicado otros de otros deportes pero no las conozco tanto) es en minibasket el momento de pedir un tiempo muerto. En el baloncesto de reglamento FIBA, este se puede pedir después de recibir una canasta. El reglamento de minibasket no lo permite. Demasiados entrenadores los piden sabiendo esta norma y los reclaman hasta parar el partido. Si el árbitro en ese instante no se lo concede y le argumenta que no puede ser después de canasta, igualmente ya ha logrado su objetivo: parar el partido. Muy fácil de observar jornada tras jornada.

Otro aspecto que denota el ir a por el resultado en exclusiva es la forma de jugar. No ya sólo el reparto de minutos que en ocasiones es escandaloso, sino estilo de juego propuesto. En este apartado también hago referencia a la utilización de la técnica y centrarse solamente en aquella que proporciona el resultado fácil, ya sea canasta o gol por ejemplo, obviando el aprendizaje y las necesidades futuras para seguir progresando y disfrutando del juego.

Salir a ganar un partido es normal. Ser capaz de hacer cualquier cosa por conseguirlo y priorizarlo por delante de que los jugadores aprendan, disfruten, evolucionen,… simplemente es no saber qué quiere decir ser entrenador de alguien. Entre todos estamos consiguiendo que el deporte formativo pierda su esencia. De todos nosotros depende valorar lo que realmente es importante a cada edad para poder disfrutar, cuando llegue el momento, de los mejores deportistas de élite dentro de una sociedad con una cultura deportiva mucho más rica.

Daniel Barreña

Coach deportivo y educativo

@dbarresi5

Mi formación como jugador

Como apasionado de la formación continua que soy, no deja de sorprenderme encontrarme con jugadores y jugadoras que se complacen con lo que ya conocen, saben o dominan en un momento concreto de su vida. Incluso algunos de estos, que entienden y llegan a ser conscientes que puede que en un futuro, próximo o lejano, necesiten una evolución de estos conocimientos o incorporar nuevos, no toman la decisión de hacer algo al respecto.

Las razones de esto son diversas y de muy diferente origen. No vamos a ocultar que los estímulos que reciban los jugadores y jugadoras de sus respectivos entornos familiares y deportivos tienen su peso en este proceso. Los entrenadores que hayan tenido también tienen su influencia en estos casos. Pero me voy a centrar en los propios jugadores.

Siendo claros, cuando afrontas un proceso de formación, debes estar dispuesto a pagar el precio que eso supone. No me refiero al precio económico, que también influye. Principalmente voy a hablar de dos: el tiempo y la certidumbre.

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Todo proceso de mejora necesita de una inversión de tiempo por parte del que desea mejorar. Es algo de sentido común pero algunas veces no le damos el valor o peso cuando tomamos la decisión que después realmente tiene. Para poder mejorar, aprender, evolucionar, perfeccionar o como lo quieras llamar que te parezca más atractivo, vas a tener que dedicar una parte de tu tiempo a aquello en lo que quieras ser mejor. Esto es algo que por lo general todo el mundo tiene claro. Lo que no se tiene claro, aunque parezca mentira, es que entonces no tendré tiempo para otras cosas o que me tendré que organizar de otra forma. Esta es una de las razones más utilizadas como excusa para dejar un proceso de aprendizaje.

Pues sí, el tiempo del que disponemos es finito. No ya la vida sino las 24 horas que tiene el día. Pero hay tiempo de sobra para hacer lo que quieras si sabes organizarte y priorizar en cada momento. Habrá una parte que no dependa de ti pero otra si y en esa puedes actuar seguro (si no hay ninguna que dependa de ti, seguramente deberías hacer otro planteamiento).

Valoro mucho mi tiempo y pienso en él cada vez que deseo hacer algo, de lo más mínimo o insignificante o lo más complejo. Y esto lo ligo con la certidumbre. Cuando empiezo a leer desde el más pequeño artículo o libro o asisto a una formación lo primero que me planteo es si estoy preparado para que ataquen mi certidumbre sobre las cosas. Puede que atacar no guste a más de uno pero es una forma de entender mucho más extendida de lo que reconocemos cuando alguien se atreve a poner en duda alguna de nuestras creencias. Si en ese momento no me apetece plantearme nada, no lo hago. Valoro mi tiempo y mis creencias.

Pero cuando deseas aprender debes estar dispuesto a esto. No es fácil ver como se tambalea algo a lo que tú le das un valor. Incluso cuando buscas perfeccionar un movimiento concreto, esa duda surge y también te puede llevar a dejar el proceso de mejora.

Algunos lo reducen a la motivación y puede ser. Es cierto que cuando el objetivo planteado no centra tu atención, aparecen el resto de distractores o impulsos que te llevan a otros lados. Sobre esto no tengo dudas aunque tiendo a pensar que el origen es otro, es a lo que mi experiencia me ha llevado a pensar.

Este no es más que el plantearse el objetivo de una forma poco real o adaptada a la persona. Existen muchas fórmulas mágicas para plantearlos y no todas son válidas para todos. Lo que sí que pienso y defiendo es que es muy importante que este objetivo expresado se genere partiendo de unas expectativas realistas y se pueda dividir en mini objetivos que me ayuden a logran el gran objetivo. Esto me ayudará a gestionar la posible frustración en algún momento y a mantener la motivación centrándome en esos mini objetivos evitando que me atraigan otros estímulos puntuales.

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En todo deporte hay ejemplos de deportistas que mejoran sin parar en sus prestaciones a lo largo de toda su carrera. Puede que uno de los más claros actualmente sea el de Felipe Reyes pero estoy seguro que se pueden encontrar en todos los deportes y a todos los niveles. Tener un modelo de formación continua, un referente, también ayuda y mucho.

Daniel Barreña

Coach deportivo y educativo

@dbarresi5

Se quieren llevar mi ilusión por delante

El baloncesto forma parte de mi vida, o formaba hasta ahora. Ya no tengo muy claro qué pensar y qué hacer. De repente me han dicho que todo lo que he hecho hasta ahora para ser considerado como entrenador no sirve o sirve en parte y que tengo más por hacer para que unas personas sentadas en sus despachos me reconozcan como tal. No se interesan por mí para reconocerme mi labor. Lo hacen para tener en un registro y poder cobrarme por ello. En realidad ni yo, ni el baloncesto, ni el deporte en si les importa.

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Desde bien pequeño el baloncesto llamó a mi vida. El pequeño de tres hermanos y todos hemos jugado a baloncesto. Con alegrías y tristezas, la desastrosa experiencia con un personaje que se pensaba que era entrenador la última temporada de junior, me hizo dejar las pistas como jugador federado. Incluso esta experiencia me hizo alejarme un tiempo del baloncesto y ese mismo año empecé como entrenador de futbol sala de unos amigos. Pese a ello, al poco el baloncesto volvía una y otra vez a mi cabeza. Y al poco, volvió a mi vida.

Gracias a un compañero en la universidad un octubre empecé a ayudar en un cadete. Ese mismo diciembre, durante las vacaciones de Navidad de 2000 realicé el primer curso, iniciación. Gracias a un compañero de curso y a una subvención del Consell de l’Esport del Barcelonés Nord en febrero de 2001 empecé con el curso de primer nivel. Le siguieron clínics diversos e ir conociendo a gente con la que cada charla era un aprendizaje continuo. Me sentía crecer como entrenador y la ilusión por ver crecer a mis jugadores y jugadoras era enorme.

Llegó 2004 y con un grupo de personas excepcionales, durante ese verano cursé segundo nivel. La experiencia me encantó, principalmente por la gente, y junto con el hecho de que la vida laboral pudiera ser un problema en breve, me llevó a decidirme por ir a Málaga 2005 para el curso superior. Allí había muchos con la ilusión y ganas de llegar a la ACB. Alguna vez lo he pensado, pero la verdad es que siempre me ha llamado mucho más trabajar con jóvenes y ayudarles a potenciar su talento.

20141124_101233Ya con el superior en la mano he seguido con los clínics, las charlas con gente del mundo, la parte autodidacta potenciada últimamente por Youtube y Vimeo. Nuevas experiencias, unas buenas y otras no tanto, pero siempre con la sensación de crecer. Viendo a los jugadores con los que estaba esa ilusión por mejorar, divertirse, competir y ganar que te contagian sin quererlo evitar. Decido continuar con mi formación ahora en coaching deportivo para poder aportar un plus. Todo bien, cada día más contento con lo que hago.

De repente unos señores ajenos al deporte deciden que todo lo que he hecho no sirve para nada. Si tengo suerte me convalidan una parte y me obligan a hacer otras que según ellos me faltarán porqué ahora la formación es así. Como si a un médico le dicen que el bachillerato ha cambiado y que con el que tiene no le vale, que pague según de qué año sea o que vuelva al instituto para hacer unas materias si es de otra generación y que a partir del 1 de enero ya no será médico porqué no tendrá el bachillerato. ¡Pero estamos locos! Por supuesto que todo esto es pagando por todo, lo que validan y lo que me falta a su criterio. Todo para que me pueda registrar y así profesionalizarme. Profesionalizar el deporte de formación. No tienen ni idea de qué es el deporte de formación.

Estimados señores y señoras que deciden en mi beneficio para que tenga unos derechos (sobre todo que tenga unas obligaciones retributarias) y para mejorar el deporte. Cuándo se carguen el deporte de base, ¿cuál será su siguiente objetivo? Con la de veces que tienen es su boca ustedes y sus otros amigos políticos aquello tan bonito de los valores del deporte, ¿con qué valores deportivos están tratando a los más de 10000 afectados directos?

El deporte de formación, y el baloncesto concreto que es el caso, tiene problemas. Se puede mejorar en muchas cosas. Todos los estamentos implicados podemos mejorar. Pero lo que acaban de hacer Generalitat de Catalunya, Departament d’Ensenyament, Secretaria General de l’Esport con el beneplácito de la Federació Catalana de Basquetbol, la Federación Española de Baloncesto, la Unió de Federacions Esportives Catalanes, la Associació Catalana d’Entrenadors de Basquetbol y la Asociación Española de Entrenadores de Baloncesto es un ataque en toda regla a todo espíritu deportivo y a toda la ilusión que envuelve cada pista de baloncesto en la que entrena o disputa un partido un niño o niña. Todos, unos por decidir, otros por acatar a la espalda de los clubes (sus clubes, los que le dan poder) u otros por omisión (no me sirve que ahora se apoye a los entrenadores cuando de inicio se lavaron las manos), son culpables de esta situación.

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Yo soy entrenador y vivo como tal. Rectifiquen y mejoren todo lo posible la formación del futuro pero no menosprecien la mía y encima me llamen ilegal amenazándome con posibles sanciones. Simplemente con esta forma de actuar todos han demostrado que no les importa para nada el deporte. A mi sí. Y a todos los que han firmado también.

No se llevarán mi ilusión. Soy entrenador y ya tengo ganas del siguiente entrenamiento, del siguiente partido, de la siguiente charla con uno de mis jugadores o con algún entrenador. Nosotros los entrenadores nunca hubiésemos actuado así. No somos santos ni mucho menos, pero esos valores deportivos forman parte de nuestra forma de entender la vida.

¡Yo soy entrenador! Algo que por su forma de actuar nunca podrán decir.

#NoPayNoCoach #jojasocentrenador

Daniel Barreña

Coach deportivo y educativo

@dbarresi5

¿Qué fomentamos?

Temporada tras temporada, curso tras curso voy observando algo que por lo menos a mi me preocupa. Entre otras cosas, me preocupa porque está aceptado como algo habitual e incluso considerado como algo bueno. Me refiero a disculparse ante un compañero o más de uno después de cometer un error en un pase, fallar una jugada clara, etc.

Vaya por delante que lo que me preocupa no es que esta situación se reproduzca en entrenamientos y partidos de equipos de deportes de equipo de formación o en la práctica de deportes colectivos en las clases de educación física o en los momentos de patio en los que se juega a estos deportes. Lo que me preocupa es que esta forma de proceder esté extendida y otras no. Otras que, en mi opinión, son por lo menos igual de importantes y que pienso que serían más beneficiosas socialmente.

Por ejemplo, un jugador de un equipo de fútbol que pide perdón a sus compañeros por fallar una situación clara de gol. Sin embargo, no lo hace al compañero al que le recrimina lo que él considera un mal pase. O una jugadora de baloncesto que se disculpa por no ver a una compañera en una clara ventaja pero no lo hace ante la compañera a la que le ha gastado una “broma” en el vestuario. O un niño que juega en el patio y se disculpa e incluso pone una cara de sentirse muy mal por no haber sido capaz de controlar un balón pero segundos más tarde es capaz de pelearse con un contrario por si ha sido fuera de uno o de otro.principal-EMPATÍA

Comentando casos como estos con compañeros, una respuesta que suelo escuchar es que es una cuestión de empatía: una cosa es reaccionar ante los sentimientos de uno mismo y otra con los de las personas de nuestro entorno y relacionarnos con ellos. Pienso que existen otros factores, pero estoy básicamente de acuerdo en que probablemente en la mayoría de los casos, este sea el principal.

Realmente pienso que la sociedad se llena la boca con la palabra empatía pero no hace todo lo que tiene en su mano para fomentarla y de verdad crear una sociedad empática real. ¿Alguien podría decirme ejemplos de acciones o personalidades que transmitan un modelo claro de actitud empática que se hayan fomentado últimamente? Puede que alguien sea capaz de decir alguno…

Lo que no paramos de observar por demasiados sitios son ejemplos de egoísmo. Miremos a donde miremos no paran de salir de debajo de las piedras. ¿Alguien podría decirme ejemplos de acciones o personalidades que transmitan un modelo claro de egoísmo, de cubrirse sus espaldas y darle igual las del resto? Seguramente, muchos sean capaces de enumerar unos cuantos…

Esto no es bueno y debe cambiar. Nuestro margen de actuación en según qué aspectos no es grande pero es exclusivo cuando se refiere a nuestra forma de actuar y fomentar las actitudes que más beneficiosas socialmente nos pueden interesar. Las personas e interesarnos por ellas, ponernos en su lugar de verdad es imprescindible para nuestro crecimiento social.

Daniel Barreña

Coach deportivo y educativo

@dbarresi5

El entrenador ayudante

Cada vez estoy más convencido de la importancia de esta figura dentro de los equipos de formación. Cierto es que normalmente la presencia de un entrenador ayudante, segundo entrenador, adjunto al entrenador o como se le quiera llamar, no es discutida. Pese a ello pienso que no recibe la valoración que le corresponde.

Ya cuando era jugador, agradecía la presencia de una segunda persona que aportara ideas, hiciera reflexionar y tuviera otro tipo de relación con los jugadores. Quién sabe si la falta de esta figura en mis dos años de junior fue la que precipitó que colgara las botas e incluso tuviera que dejar el baloncesto un tiempo.

rugby-formacion-escuelaComo entrenador he tenido diversa suerte con los ayudantes con los que he trabajado. Haya sido una experiencia positiva o no, siempre me ha servido para crecer como entrenador y eso es algo de lo que estoy agradecido a todos con los que he compartido trabajo al frente de un equipo. También he aprendido mucho de mis experiencias como ayudante. Unas veces más y otras menos pero siempre experiencias de las que no me arrepiento y útiles en mi progreso y evolución como entrenador.

Suele decirse que el valor a un entrenador ayudante se lo otorga el primer entrenador o entrenador principal. En este aspecto, discrepo y añado otro factor. El valor a este rol es también responsabilidad de la dirección técnica de cada club. Pienso que en los clubes de formación, que son la mayoría, debe ser una figura imprescindible. No acabo de entender esos clubes que le dicen al entrenador que de buscar ayudante ellos no se encargan o si quieres ayudante que salga de tu sueldo (llamarlo sueldo es algo bastante discutible) y otras circunstancias igual de bochornosas. Además considero que es un rol importante en la formación de nuevos técnicos que el club debe de potenciar entre los jugadores de sus equipos, ya sea como segundo o tercer entrenador colaborador. Esa figura del aprendiz que es tan necesaria, incluso para la supervivencia de los clubes.

En las últimas temporadas he tenido, por desgracia, la experiencia de no tener un ayudante a mi lado. Unas veces por motivos comprensibles y dificultades no esperadas para encontrarlo o fruto de la situación económica actual. Otras veces por falta de interés por parte de la dirección técnica que adquiere el compromiso de buscar a la persona adecuada pero no realiza esta función y te acaba colocando como ayudante a una persona con la que no sabe qué hacer…en enero. Estás experiencias me han hecho valorar aún más la importancia de la presencia de esta o estas figuras en el proceso formativo de los deportistas.

Tampoco voy a negar que además del papel para el desarrollo del deportista, como entrenador también es importante el hecho de tener alguien a tu lado con el que puedas hablar tranquilamente de los aspectos que envuelven al equipo, te aporte otra visión y viva contigo situaciones que la competición te aporta pero que cada persona procesa de diferente forma. Te ayude a enriquecer las diferentes perspectivas desde las que analizar los hechos que se producen. Cierto es que hay entrenadores que ven a sus ayudantes como rivales y que cuando estos les hacen la más mínima crítica constructiva u opinión que contradiga sus ideas, no la tienen en cuenta o incluso la menosprecian.images (6)

Hoy día también hay que luchar contra la situación social actual. El entorno de crisis no ayuda. Si el papel del entrenador ya no está bien recompensado en muchas ocasiones, el del entrenador ayudante aún menos y eso actualmente es una dificultad añadida. Encontrar personas que puedan tener ese grado de compromiso necesario para este papel a desarrollar se convierte en casi un quimera en demasiadas ocasiones y en otras no admiten la parte de responsabilidad propia del cargo.

Hablando con conocidos y amigos de diversos deportes, en ninguno se duda de la importancia de la figura del entrenador ayudante de cada equipo pero si de la falta de reconocimiento general a sus funciones. En la élite hay ciertos ejemplos muy válidos para poder acogerse a ellos y utilizarlos para reivindicar esta figura y la del cuerpo técnico en general.

Daniel Barreña

Coach deportivo y educativo

@dbarresi5

 

¿La compartimos?

El ser humano es un ser social y en una gran parte de las acciones que realiza existen diversos factores que influyen en la consecución de estas. Lograr o no algo, básicamente depende de uno mismo pero no puede dejar de tenerse en cuenta la influencia del entorno.

En todo proceso formativo existes tres factores básicos: la persona protagonista del proceso, la persona u organización que ofrece el proceso formativo y el entorno de la persona que recibe la formación. Cierto es que este tercer factor depende del primero, pero en casos como niños/as o adolescentes principalmente, por mi experiencia, prefiero separarlos. Los adultos somos responsables de nuestro entorno pero un niño…

La persona que realiza una formación es el protagonista de la misma y en mi opinión todo el resto de implicados deben tenerlo claro. Ese protagonismo también otorga una responsabilidad, que en función de la edad puede variar, pero siempre existe. El alumno tiene responsabilidad sobre su aprendizaje.images3

Los centros u organizaciones que ofertan la formación y la personas o personas que directamente la imparten deben hacer patente su máxima implicación en favor de todos los protagonistas de sus formaciones. Tienen la responsabilidad de ofrecer sus mejores servicios en función de las demandas del protagonista o de los que ellos como profesionales puedan detectar que ayudará más en su evolución al alumno o aprendiz.

El entorno de la persona, principalmente en casos de menores de edad, es clave. Pienso que principalmente como modelo de conducta y asumiendo su responsabilidad que pasa por poder facilitar el acceso a los procesos formativos y colaborando con los expertos que la ofrecen. Otro aspecto es ayudar a hacer comprender al alumno su responsabilidad en su aprendizaje.

Resumiendo: en todo proceso de aprendizaje, todos los implicados tienen su responsabilidad para la consecución de la formación. Y este aspecto por lo general se olvida.

Si hablamos de la escuela, a esta se la carga de un porcentaje de responsabilidad más elevado del que le corresponde y principalmente a los maestros, a los profesores algo menos. Pero resulta que los medios de los que disponen estos no son los que se necesitan para atender y ofrecer lo mejor y más adaptado a las características individuales de cada niño/a.

alberto-berrocal-620-001Si pensamos en aspectos de formación deportiva, y aunque hay casos de toda clase, los entrenadores asumen en muchos casos, un porcentaje más elevado del que les corresponde. Si en la escuela se puede observar la sobreprotección del entorno, esta es aún superior en actividades lúdico-competitivas. Sobre todo cuando se olvida el carácter lúdico y se centra en exclusiva en la competición, dejándose de pasada la formación y el aprendizaje por el camino. Existen muchos jugadores y equipos que no asumen su parte de responsabilidad, su compromiso con su propia evolución.

Un buen amigo me explicó una experiencia de este tipo. La temporada que estaba realizando con su equipo entraba dentro de lo previsto, aunque una parte de los jugadores y sus familias esperaban mejores resultados. No existía un compromiso con su propio trabajo para mejorar esos resultados que ellos consideraban pobres y también hubo problemas ajenos a la dinámica del equipo que afectaron al equipo.

Una situación puntual en un partido, retrató la falta de respeto existente a la labor realizada por el entrenador y este les propuso que se plantearán sus objetivos hasta final de temporada y qué les impedía conseguirlos. Si él era un obstáculo, no había problema. El objetivo era hacerles ver la realidad y aunque algunos la veían, otros no y aprovecharon la ocasión para centrar las culpas en el entrenador, decidiendo como equipo que lo mejor era que hubiera un cambio de entrenador. Dejó el equipo. Al salir de la instalación se encontró con un grupo de padres y madres de los que se despidió y a continuación pasó esto:

–          ¿Cómo? ¿No sigues?- dijo una madre.

–          No. Ellos lo han decidido.

–          Pero a ellos no les corresponde. Les has pasado la responsabilidad.

–          ¿Les he pasado?

–          Sí, sí. Se la has pasado.

–          Ese es el problema –intervino otro padre que hacía funciones de delegado-. Ellos no han cogido su parte en toda la temporada. Y nosotros los hemos dejado excusarse en él. Todos tenemos nuestra parte de responsabilidad y ni nosotros ni ellos la hemos cogido y se la hemos pasado toda a él. Ahora se quedan sin escudo y nosotros también.

Al margen de compartir o no la resolución del problema (puso en práctica muchas posibles soluciones durante la temporada y la comunicación individual y colectiva era fluida) es un claro ejemplo de una mentalidad social muy extendida y muy fácil de realizar: excusarse. Buscar excusas es muy sencillo y mucho más fácil que aceptar y asumir la propia responsabilidad.

Todo sería mucho más enriquecedor y productivo para todas las partes si se asumieran las responsabilidades de cada elemento presente en el proceso. En definitiva si se compartiera la responsabilidad. Soy responsable de mis conductas y si realizo acciones con otras personas, todos somos responsables de algo, el grado de responsabilidad de cada uno es variable.

Entonces, con el mejor de los propósitos y de que todo sea más positivo para todos (win-win)… ¿La compartimos?

Daniel Barreña

Coach deportivo y educativo

@dbarresi5

Fomentar la lectura

Cada cierto tiempo aparece alguna noticia que hace referencia a la cantidad de libros que se leen, el tiempo que se destina a la lectura o cualquier otro aspecto relacionado con este fundamental hábito que refleja cualquier aspecto negativo destacable. Casi al mismo tiempo se anuncia o se recuerda alguna iniciativa con la intención de fomentar la lectura. Personalmente no tengo la sensación de que la sociedad y sus dirigentes realicen esfuerzos verdaderos para poner solución a esta problemática.images2

Leer es fundamental para la formación personal del individuo. Ahora mismo no conozco ninguna actividad profesional en la que no sea necesario un nivel de lectura y comprensión lectora aceptable. No únicamente a nivel profesional. La lectura está muy presente en nuestras vidas, prácticamente su presencia es constante en la gran mayoría de actividades humanas. Leer es una necesidad vital. Es imprescindible para poder formarte, ampliar la perspectiva de enfoque que uno mismo tiene, enriquecer el vocabulario de cualquier idioma,… Se pueden leer libros, blogs, artículos específicos en webs temáticas, especificaciones técnicas,…

Por lo general, en la gran mayoría de proyectos con el fin de fomentar la lectura, la escuela tiene un papel esencial. El problema es que leyendo únicamente en la escuela no es suficiente y además de los modelos lectores presentes en el colegio, es fundamental e imprescindible la presencia de otros modelos lectores positivos fuera del horario escolar. Preferiblemente dentro del entorno más próximo. Es decir, en la familia deben existir esos modelos.

Otro aspecto que se debería trabajar es que la sociedad se convirtiera en un modelo de hábito lector positivo para todos. La riqueza de una sociedad se fundamenta en la riqueza cultural de las personas que la componen. El acceso a la cultura en general y a la lectura de calidad en particular se debe garantizar. Una forma es potenciando las bibliotecas y todas las actividades que se pueden realizar en ellas. Esto se realiza desde los colegios, pero el resto de instituciones debe colaborar en su promoción en pro de aproximarlas a la gente.

34050654Otra posibilidad es aprovecharse y sacar beneficio (cultural) de las “auténticas bibliotecas” de la sociedad: los transportes públicos. El metro o el bus, puede que más el metro o tren, son los sitios donde se pueden ver a más gente leer. Por suerte lee más gente de los que molestan “compartiendo” su música con los altavoces para todo el vagón. ¿De verdad no se puede sacar provecho de esto? Recuerdo tiempo atrás cuando las tarjetas de metro incluían descuentos de diversa índole. ¿Se podría promocionar la lectura a través de las tarjetas? Pienso que sí.

Una campaña más agresiva que se podría hacer sería repartir “premios” o regalos directos. Un trabajador de una librería o tienda cultural podría pasearse por el metro o coger un autobús y facilitar un descuento directo en la compra de libros o ebooks a las personas que fueran leyendo un libro o un libro electrónico. También podría hacerlo un miembro de la empresa de transportes y facilitar un descuento para el billete de transporte.

Seguramente se trata de opciones un tanto complicadas de realizar o sin un beneficio económico muy claro para quien las promueva. Pero se tratan de opciones que he pensado dedicándole un poco de tiempo al tema y se supone que las instituciones públicas y empresas del sector tienen personas que se dedican a esta clase de promociones. Seguro que se pueden mejorar y generar más opciones para promocionar la lectura que otorgarle todo ese peso a la escuela. Siempre y cuando a la sociedad le interese de verdad fomentar la lectura de sus miembros.

Daniel Barreña

Coach deportivo y educativo

@dbarresi5

Introducción al trabajo de bloqueos indirectos

Creo que la categoría adecuada para la introducción del bloqueo indirecto (B.I) debería ser, siempre y cuando el nivel del equipo sea el deseable, a finales de la categoría infantil para posteriormente en cadete trabajarlo en profundidad. Es importante tener en cuenta el matiz: “siempre y cuando el nivel del equipo sea el deseable”, ya que es preferible que hayan unos mínimos técnicos y tácticos para poder trabajar el B.I. No sería la primera vez que vemos equipos jugando B.I (incluso B.D) y sus jugadores apenas saben botar o pasar.

Desde hace algunas temporadas trabajo el B.I en infantil con la siguiente evolución:

1.- Desde inicio de temporada hasta febrero:

Trabajo previo de intercambio de posiciones desde movimientos de fondo o banda. Los realizamos desde saque de fondo o banda ya que el trabajo es más sencillo, por el simple motivo que iniciamos el movimiento desde parados (cuando el árbitro nos da el balón para realizar el saque).

Ejemplo 1: desde saque de fondo, jugadores 4 y 5 intercambian posiciones y además 4 continua hacía el aro. Buscamos que el intercambio de posiciones sea próximo entre los dos jugadores y si además nos permite hacer un básquet fácil, mejor para la motivación de ellos.

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Ejemplo 2: ídem anterior per posiciones diferentes.

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2.- Desde enero-febrero hasta mayo:

Ídem apartado anterior pero con del bloqueo indirecto. En la sesión de entrenamiento trabajamos mucho la técnica individual del bloqueo:

– Postura corporal del bloqueador (dentro del cilindro pero nos hacemos grandes, flexionados, llegamos hasta el defensor, etc.).

– Jugador que sale del bloc: debe salir en el momento que el bloqueador llega y sale hombro con hombro con su compañero previa finta de salida al lado contrario.

– La continuación de bloc la hacemos abierta (mirando la salida del jugador que es bloqueado) para que así se acostumbren a leer el corte y donde debe ir su continuación.

Utilizamos los mismos movimientos que antes de fondo pero ésta vez sí, con el B.I.

3.- Post-temporada:

En post-temporada a parte del trabajo de técnica individual que solemos hacer, trabajamos el juego libre con bloqueos indirectos para seguir con ello en la temporada de cadete.

Una de las normas que tenemos en infantil es que a cada pase que se realice, los 4 jugadores que no tienen el balón deben realizar un movimiento (corte, intercambio de posiciones, puerta atrás, aclarar espacio, etc.) Pues ahora lo que queremos es sumar un movimiento más: el bloqueo indirecto.

Ejemplo 3:

A.- Posible inicio en infantil, donde 1 pasa a 2 y corta. 3 reemplaza a 1 y 5 a 3. 4 trabaja para recibir.

B.- Seguimos con la norma de que a cada pase cada jugador realiza un moviemiento per unos de ellos (en la lado donde no está el balón) es un B.I.

                                                                             B

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Ejemplo 4:

A.- Desde una situación de inversión para infantil, intercambio de posiciones de 5 y 2, y corte desde 45º para pase al corte o postear. El resto de jugadores aclaran espacio o juegan espaldas.

B.- Misma situación de inversión pero ahora con B.I.

A                                                                                B

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Creo que es muy importante, a modo de resumen:

1.- Capacitar al equipo de una buena técnica individual y no saltarse pasos en la formación.

2.- Dar mucha importancia a la correcta ejecución aunque vaya en contra de la velocidad de ejecución. (hombro con hombro, timing, fintas, etc.).

3.- La continuación del bloc, realizarla (al menos en las primera etapas de formación) siempre abiertas, para que lean donde va el jugador que realice el bloqueo y donde debe ir el bloqueador.

4.- A partir de cadete: a cada pase dos bloqueos indirectos.

Sergio Morales

Entrenador de baloncesto.

Saber (y/o) Transmitir

“Una cosa es saber y otra saber enseñar”

Marco Tulio Cicerón (106 AC-43 AC) Escritor, orador y político romano.

Todo Entrenador (definición muy personal en ““E” de Entrenador”), en su formación y aprendizaje continuo, busca “saber más” para “transmitir mejor”. Resulta obvio que el que más sabe y el que mejor transmite lo que sabe es un Entrenador tan ideal como utópico. Ni en el deporte ni en ningún otro aspecto de la vida se puede saber todo ni transmitir a la perfección todo ese conocimiento. En el extremo contrario, nada se puede transmitir si nada se sabe… ¿o sí? Si “se sabe” mucho… ¿es posible no transmitir nada? De aquí la reflexión: ¿cómo equilibrar saber y transmitir?, ¿es necesario equilibrarlos?, ¿por qué?, ¿cuál debe prevalecer sobre el otro? La mejora del rendimiento a través del conocimiento y la comunicación eficaz. No parece tan sencillo…

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Red Auerbach

En el recomendable The Inside Game, de Wayne Embry, este relata la huella que le dejó el mítico Red Auerbach. Según todos los que le conocieron, Auerbach no era el mejor a nivel de conocimientos técnicos o tácticos, pero transmitía un liderazgo que permitía liberar todo el potencial de los jugadores y conseguía que el todo, el Equipo, rindiese por encima de las partes, los jugadores que lo componían. Sí, la famosa química. Auerbach parecía conectar con las necesidades de cada jugador, sabía cómo pulsar las teclas adecuadas, era un gran motivador y su gestión del grupo marcaba la diferencia. Dicen lo mismo de Phil Jackson y qué decir del maestro John Wooden, su huella transciende el deporte. Parece clave en sus trayectorias que “sabían”, pero, sobre todo, “sabían transmitir” y sacar el máximo partido de lo que sabían.

Se dice que los jugadores de mucho talento valoran más a un Entrenador que los comprenda y les haga sentir cómodos por encima de sus conocimientos, mientras los jugadores menos talentosos, esos que llevan colgada la etiqueta de “jugador de equipo”, prefieren un Entrenador que sepa mucho y les ayude a mejorar. ¿Puede ser el mismo Entrenador para ambos casos? Con esta teoría, “saber demasiado” puede ser un problema si se coarta el talento de los jugadores o si estos no tienen capacidad para llevar a la práctica los conocimientos del Entrenador, pero… ¿si no sabe suficiente? En una apasionante conversación entre el Entrenador Jordi Juste y el maestro Xavi García, este respondía al planteamiento de “mucha libertad para el talento individual” con una extraordinaria reflexión:”La libertad viene de saber más o de saber menos? Sies de saber más, bien, porque en cualquier momento tomas el mando…”. Pero… ¿cuánto es suficiente?, ¿cuánto es “demasiado”?

En las categorías de formación, en las categorías de base (de “básicas”, ¿no?) el perfil del Entrenador que sabe“demasiado” también puede ser un problema si trata de lucir todo lo que sabe antes de tiempo y no se sabe adaptar al nivel de los jugadores, pero saber más de lo que se enseña a esos niveles puede resultar clave si ese Entrenador puede visualizar lo que el equipo y el jugador de proyección necesita en cada momento para dar el salto, para estar capacitado para competir no solo en cada etapa sino en la élite. De ahí la importancia de los maestros y los grandes conocedores del juego en estas y en todas las etapas (Félix Bañobre: Entrenador, gran ejemplo de lo comentado). ¿Puede un entrenador ayudar a crecer a un  jugador si sabe “poco”? No hablamos de transmitir pasión por el juego, valores, espíritu de equipo…eso es imprescindible independientemente del nivel de conocimiento que se tenga. Hablamos de cómo ayudar a un jugador y a un equipo a mejorar su juego, hablamos del método de enseñanza y, lo que es más importante, del proceso de aprendizaje.

Transmitir todo lo que se sabe no parece tan importante como seleccionar cómo y qué transmitir de entre lo que se sabe. Transmitir desde la emoción, desde la autenticidad, desde la empatía también es sin duda imprescindible como conexión y vínculo con el Equipo. Transmitir desde ahí complementa y equilibra el conocimiento. Liderar desde ahí: creo que ese es uno de los mayores retos del Entrenador.

Jorge Álvarez

Entrenador de Baloncesto.

Un clinic diferente

Jueves 1 de noviembre de 2012 a las 10 de la mañana más de 50 entrenadores de baloncesto se reúnen en Manresa para asistir a un clinic de Ricard Casas y Xavier Garcia. Zona 2-3, balance defensivo, definición de espacios, defensa del pick & roll….nada de eso. La necesidad de ser creativos y la inteligencia del cambio eran los títulos de los dos bloques a trabajar hasta las 19:30 de la tarde.

No tengo muy claro cuántos de los que estábamos allí presentes éramos conscientes aproximadamente de lo que escucharíamos. Si que tengo claro que al finalizar esta jornada de formación, la gran mayoría tenía claro que había hecho bien en dedicar este día festivo en ir a Manresa a una formación distinta. Esa parte de la formación de los entrenadores y de las personas en general a la que se le dedica poco tiempo o por lo menos no el que a mi parecer debería tener en los diferentes cursos de entrenador u otras formaciones que realizamos a lo largo de nuestra vida.

Conozco a pocos entrenadores que no tengan claro que la parte emocional de la persona es básica para poder realizar un deporte al máximo nivel que uno tenga. Conozco a muy pocos que de verdad le dediquen tiempo a analizar correctamente su estado emocional o el de sus jugadores, a no ser que pase algo negativo. Algo que nos trastoque nuestros planes. Entonces sí, las prisas de encontrar la respuesta.

Buscar eso mágico que nos proporcionará la solución para volver a ganar…. Las soluciones mágicas no existen. Generalmente, las soluciones únicas tampoco. La personalidad de cada uno de nosotros junto con nuestras experiencias previas nos hace enfocar estos momentos de una forma o de otra muy distinta. ¿Los problemas son algo malo o son algo natural que puede pasar? La respuesta a esta simple pregunta ya te marca el siguiente paso en la búsqueda de la ansiada respuesta. Esa ansiedad evita que no podamos ver, en gran parte de las ocasiones, los problemas en su globalidad.

¿Cómo reacciono en estas situaciones? ¿Qué transmito a mi equipo o staff técnico? ¿Cómo actúo para girar esa situación? ¿Con todo esto tengo que convivir? ¡Qué miedo! Mejor dejo de ser entrenador….mejor dejo de ser persona y que otros actúen por mí…..

No existe entrenador que en ningún momento de su carrera no haya tenido problemas. En el cómo los afrontó encontramos la respuesta a cómo es hoy día. Tomar decisiones cuando todo va de cara, se suele decir que es fácil. No estoy del todo de acuerdo, pienso que no se suelen tomar decisiones en esos momentos. ¡Virgencita, virgencita qué me quede como estoy!… se suele decir.

La toma de decisiones es otro punto débil en las personas de hoy. Más aún cuándo debes tomarlas sí o sí. Se ve todo el entorno como algo negativo y no se asumen las cosas con la normalidad que te permite analizarlas lo más objetivamente posible. Esa normalidad que te da la pausa para pensar de forma inteligente y busca las soluciones posibles. Siempre hay soluciones.

Ricard Casas y Xavier García ofrecieron de forma transparente su forma de enfocar estos aspectos. Buscar soluciones a problemas que debemos asumir con normalidad, protagonizar tus actos y tus decisiones, cómo se pueden utilizar los miedos que todos tenemos (el que diga que no miente), el trato con el talento, aprender a cambiar con inteligencia cuando sea necesario y si no aportar nuevos registros a nuestra vida,….

Todo para que la esencia que te define como entrenador y también como persona siga ahí, reforzada y mejor día tras día.