Entradas

Conmigo-contigo juega mejor

Es algo habitual. Un jugador o jugadora sube o dobla con el equipo superior y juega mejor que con el suyo. Bueno esto es lo que se suele decir. O lo que te dicen. O lo que piensas como entrenador. ¿Pero esto por qué pasa? Si es que pasa claro…

Lo primero que hay que tener en cuenta es que, dentro de un equipo, los jugadores tienen un rol, una responsabilidad, un liderazgo incluso. Todo esto influye en esos momentos en los que, desde la dirección técnica de un club, ya sea por necesidades, premios, apuestas de futuro del club, … se decide que un jugador juegue un segundo partido con el equipo superior.

Esto último, un segundo partido en el mismo fin de semana, también es algo a tener presente. Es algo que influye y que, a no ser que esté absolutamente planificado, más tarde o más temprano, pasa factura.

Pero ¿por qué juega mejor? ¿Por qué el entrenador del equipo con el que dobla me dice esto? ¿Por qué, como entrenador habitual suyo, pienso eso cuando lo veo jugar con el equipo superior? Vamos por partes.

¿Qué es jugar mejor? Los casos que yo conozco, salvo en situaciones de urgencias por ausencias en el equipo superior, los jugadores y jugadoras que doblaban, incluso las promesas del club, cumplían con su papel en su equipo. Sino no subían. Así que se supone que en su equipo ya juega bien, al nivel que se le espera o que puede dar o por encima. Entonces, ¿mejor? En general, estamos hablando de rendir por encima de las expectativas. ¿Qué expectativas son esas? ¿Están ajustadas a la realidad? Respuestas importantes para todo este proceso.

¿Por qué el entrenador con el que dobla me dice esto? Depende. Puede ser para molestarte si sabe que eso te va a molestar… Pocas veces me lo he encontrado. Puede ser que sea para aportarte una información que tú no tienes ni puedes tener, por ejemplo, como se adapta a un rol diferente o como rinde con el mismo en otro equipo. Esta me la he encontrado mucho más y esa información es muy valiosa.

¿Por qué pienso eso cuando lo veo jugar con el equipo superior? Dos son las situaciones que más me he encontrado. La propia inseguridad del entrenador en el trabajo que está realizando con ese jugador es una de ellas. Esto lo tienes trabajar tú contigo mismo, no depende del jugador. Otra opción es que las expectativas que tienes puestas en ese jugador y en su papel en su equipo no se estén cumpliendo. Si dobla por necesidad puede pasar… pero si no es así, puede que sea tu forma de percibir lo que hace o que las expectativas que tienes son demasiado altas.

En todos los casos existen más opciones y aspectos a puntualizar. También hay que tener en cuenta, y mucho, lo que el propio jugador opine de esta situación y de su propio proceso de formación y expectativas, motivaciones… Ante esto puede responder de muy diversas formas. Muy importante una comunicación muy clara.

Esta situación es habitual en todos los clubs temporada tras temporada y en más de un caso genera algún conflicto que no se sabe reconducir. Lo importante es que huir del conmigo-contigo y centrarse en la experiencia que se produce y todo lo que nos aporta dentro del proceso de evolución del jugador, de creación del equipo y de expectativas del club.

Daniel Barreña

Coach deportivo, educativo y de desarrollo personal

@dbarresi5

 

Esto no va como esperaba

Todo ya está en marcha. Ya lleva un tiempo en acción y puedes analizarlo. Te habías hecho unas imágenes, unos pensamientos, unas expectativas durante el verano. Pero la realidad no se parece mucho a lo que ahora veo, tengo, percibo.

Pero es que aún queda mucho para que se acabe… Sí esto sigue así… Me esperaba otra cosa… No sé si lo aguantaré… No sé sí quiero aguantarlo…

mountain-climbing-802099_1280

¡STOP! ¡ALTO! ¡PARA!

¿Estás seguro que esta forma de hablarte es la mejor para ti? ¿Qué pretendes con ella? ¿Es ese tu objetivo? ¿Cómo actúas cuando te hablas así?

Estas y otras preguntas te pueden ayudar a analizar la situación. Son fáciles y, si quieres, puedes darle una respuesta que te ayude mucho a tomar decisiones. Aunque para mí la clave es otra.

Cuando en verano te creabas esas imágenes y esas expectativas, ¿también te creabas o veías lo que tú tendrías que hacer para que se cumplieran? Porque digo yo que algo dependerá de ti para que lo que tú quieres se pueda hacer realidad. ¿Lo hacías?

Espero que sí lo hicieras pero es posible que no. Sólo vieras o te crearas el final, el resultado que tanto deseas. Entonces, si  no te habías planteado cómo y qué hacer, pensar, sentir… ¿exactamente cómo  ibas a colaborar para qué todo lo que querías percibir hoy se hiciera realidad?

Veo un poco difícil conseguir cosas que uno desea y si uno mismo no pone todo de su parte para que se haga realidad. Bueno, quien dice un poco… puede decir también que es imposible que esto pase.

Te propongo otra opción. Plantéate qué puedes hacer tú para que eso ocurra, se haga real. Piensa bien el cómo y encuéntrate a gusto con esa forma de hacerlo. Por último, hazlo.

Puede que se haga real o no, pero por lo menos sabrás bien lo que has hecho y puede que encuentres algún punto de mejora. Y si no lo ves, puede que veas cómo mejorar la relación que tengas con aquello que no te ha ayudado o directamente dejado que lo que querías se hiciera realidad, para que haya más opciones.

¡Ya me dirás cómo te ha ido!

Daniel Barreña

Coach deportivo y educativo

@dbarresi5

Artículo originalmente publicado en  Daniel Barreña Coaching

No me gusta lo que veo

Cada persona vive su particular vuelta a la rutina de forma diferente, poniendo en práctica diferentes estrategias que le sirven para ir adaptando su cuerpo y principalmente su cabeza al ritmo en el que vive gran parte del año. Al volver de un periodo de vacaciones se suele producir un cambio de ritmo en el día a día que puede conllevar algún inconveniente. Si además, lo que ves a la vuelta no te gusta… todo se complica.

Las personas percibimos nuestra realidad de diversas formas, en función del mapa mental de cada uno de nosotros. También tendemos a proyectar al futuro, con todas las consecuencias que eso puede tener de diversa índole. El día anterior a la vuelta, o alguno antes, muchas personas proyectan cómo será su vuelta al trabajo, rutina. ¿Qué pasa cuando ves que estas expectativas no se cumplen? No es agradable.

girl-123893_1280

Podemos reaccionar de muy diversas formas. Y todas ellas son adecuadas si te permiten acercarte al objetivo que quieras, sea este el que sea. Claro, pero yo no tengo objetivo. Mentira.

Si has decidido que lo que has percibido al volver no te gusta, tendrías unas expectativas, desearías algo. Puede estar relacionado o no directamente con el trabajo. Puede que lo que te encuentras te afecte para posteriores actividades personales. O la opción que prefieras. Pero por algún sitio tenías algún objetivo, más grande o más pequeño, y por algún motivo lo que ahora percibes no encaja con lo que esperabas, con el mapa que habías diseñado.

¿Y ahora qué? Muchos caen en soluciones irreales del tipo, entrar en bucle recordando las cosas buenas de las vacaciones y que pena que se hayan acabado, con lo bien que estaba yo,… Esto puede durar unos días hasta que te das cuenta que no es una solución o como les pasa a muchas personas, la vorágine del día a día te engulle.

Otra de las diversas opciones podría ser revisar tus expectativas ahora que tienes nueva información, adaptarlas a la nueva realidad que percibes y buscar la estrategia de actuación que te acerque a tu objetivo.

Es decisión tuya. En mi caso, yo ya he decidido y me quedo con la segunda opción, enriquecida con otras cosas de las que alguna vez hemos hablado o hablaré en el futuro. En breve, estoy seguro, que me gustará lo que veo.

Daniel Barreña

Coach deportivo y educativo

@dbarresi5

¿Quién asesora a estos deportistas?

Da igual el momento. Puede ser a mitad de una temporada, a principios de ella, entre una y otra, en una concentración de una selección,… Da igual. Cada año, cada temporada conoces a algún deportista que mete la pata en alguna declaración pública, en caso de ser profesional o famoso, o la mete en otras situaciones si es amateur.

Típico jugador de equipo, que sin ninguna necesidad en una rueda de prensa expresa su disconformidad con su situación personal sin que nadie le pregunte o casi. Aprovechan el micrófono para propagar su visión personal. Lo malo de esto es que obvia el contexto general y estas explosiones se producen en cualquier momento, sin tener presente si el grupo las puede asumir o no en ese momento. También nos lo encontramos con deportistas de deportes individuales, sobre todo si tienen un equipo detrás como puede ser en el ámbito del motor.

microphone-298587_1280

Estas situaciones no son patrimonio exclusivo de los profesionales. En el ámbito no profesional e incluso en formación te encuentras las mismas situaciones, adaptadas al deporte y a la repercusión que tenga todo el entorno en sí.

Lo común en todos estos deportistas es que la gran mayoría tienen alguien que los asesora en sus vidas, decisiones, comportamientos, etc. También es bastante común que estas explosiones hayan sido consensuadas con estos asesores (o sea que 100% respuestas impulsivas no son). Estos asesores pueden ser parejas, familia, managers, representantes o vete a saber qué en función de la persona, nivel, expectativas,…

Llegamos a la cuestión en si. ¿Qué clase de asesor (sea lo que sea además de asesor como amigo, padre, representante,…) piensa que es bueno para su deportista asesorado hacer según que declaraciones o tener según que actitudes?  ¿Qué les hace pensar que actuar de esa manera es positivo para su situación actual y/o futura? Podríamos poner aquí multitud de preguntas por el estilo.

Estos asesores no pueden ser inconscientes de lo que en general provocan y en algunos casos dudo que no sean conscientes. Demuestran egoísmo ya que les da igual la situación del equipo y las repercusiones que esto puedan tener en el grupo. Demuestran falta de respeto hacia el grupo, sea un equipo en deportes colectivos, o hacia la propia competición en algunos casos individuales. Demuestran no vivir en el presente y pensar que son los deportistas que en algún momento fueron a lo largo de su carrera o ya son los deportistas que pueden llegar a ser por el potencial que tienen. Y ligado a este último en general, demuestran un descontrol en sus expectativas y una falta de asunción del error en ellas al ver la realidad y buscar culpables.

Hay más, pero pienso que es suficiente. Igualmente, os animo a añadir más opciones para poder enriquecer el artículo.

Por suerte, conozco algún caso que después de estas salidas de tono o como lo queráis llamar, ha prescindido o cambiado de asesor (incluido algún padre o madre), pero son los que menos. En muchos casos estos actos suelen marcar, puede que no el futuro entero pero si a corto plazo, y hacerlo en negativo.

La solución no sé cuál es. Puede que un poco de reflexión desde distintos puntos de vista ayude. Y por supuesto, también ayuda que los deportistas estén mejor formados, aunque se pueden equivocar igual pero que por lo menos tengan un criterio propio. Esperemos que poco a poco estos casos se reduzcan.

Daniel Barreña

Coach deportivo y educativo

@dbarresi5