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Tenim flexibilitat i capacitat d’adaptació?

A la teva millor versió d’aquesta setmana vull reflexionar sobre si estem preparats per canviar, renovar-se i evolucionar i per tant si tenim flexibilitat i capacitat d’adaptació.

La flexibilitat i la capacitat d’adaptació són un dels grans valors que avui cal aprendre per a poder assolir els objectius que ens anem proposant.

La vida és canvi, renovació i evolució. I això cal que ho tinguem ben assumit perquè sinó anirem per la vida contínuament amb la cintura trencada i amb el patiment que això suposa per un mateix i pels altres; o simplement viurem absents de la realitat que ens toca viure enyorant temps passats millors o esperant temps que mai acaben d’arribar.

Tres idees al voltant d’aquests valors:

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  1. Flexibilitat i capacitat d’adaptació és saber modificar el rumb en munt moment donat, cedir a coses sense importància sense perdre l’alegria, no desanimar-se davant d’una realitat canviant, veure les possibilitats de la nova situació més que lamentar-se sense fer res, escoltar i valorar noves perspectives, mirar endavant, acostar-se als que pensen diferent sabent que sempre podem aprendre o com a “mínim” sempre podem estimar que és allò que més ens enriqueix…
  1. Flexibilitat i capacitat d’adaptació no és viure sense principis ni ideals, no és canviar-se el color de la camisa segons els interessos del moment, no és viure de manera mediocre, no és buscar sempre la posició més còmode, ni escombrar cap a casa contínuament, ni amagar el cap sota l’ala quan hi ha problemes…
  1. Finalment una recomanació perquè tot això ens ho explica perfectament el famós llibre “Qui s’ha endut el meu formatge?”. Diu així: “Vet aquí que una vegada, en un país molt llunyà, hi vivien quatre personatges. Tots corrien per un laberint a la recerca del formatge que constituïa el seu aliment i els feia feliços… Un matí van descobrir que ja no hi havia formatge…”.

 Podeu trobar aquesta reflexió al següent enllaç del programa Fórmula Estel de Ràdio Estel (26:42- 30:40)

Albert Valldosera

Coach

Abandonados a su suerte

Es una sensación que tengo desde hace ya unos años y que por desgracia crece cada año. Es desagradable y genera un grado de impotencia considerable. Tengo la sensación de que la sociedad tiende a abandonar a su suerte a una serie de colectivos.

Niños y niñas de familias que llevan a sus hijos e hijas a la escuela de primaria, podemos incluir a los adolescentes de secundaria obligatoria, por obligación legal. No tienen ningún interés más allá de cumplir legalmente así que su colaboración con la escuela es la estrictamente necesaria. Otro caso son los que si tienen interés pero se encuentran con unos Servicios Sociales hipersaturados para poder orientarles u ofrecerles diferentes servicios que les podrían aportar beneficios a su situación actual y futura.

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Universitarios o estudiantes de ciclos que siguen avanzando por la inercia de los estudios, pocas veces claramente integrados en la realidad. Muchas veces al iniciarlos se encuentran con que no saben qué hacen allí. Otra opción, aún más común, es acabarlos, incluida una formación post universitaria, y a no ser que se encuentren directamente engullidos por un puesto de trabajo, no saben hacia dónde dirigir sus pasos. Llevan 22-23 años dirigidos y ahora….

Incluso muchos de los engullidos por una oferta laboral se encuentran de golpe en un mundo que les es desconocido. Esto hace ampliar el tiempo de adaptación y el tiempo necesario para aportar rendimiento a la empresa. Provocando esto que en muchas ocasiones esa primera experiencia laboral post estudios no acabe bien. Muchas veces fruto de aspectos no directamente ligados al puesto laboral.

En distintas edades, por diversos motivos, antes de llegar a la plena madurez, la sociedad tira a los leones a sus jóvenes directa o indirectamente. No pretendo decir que se los proteja ni mucho menos pero si ayudarlos a desarrollarse de forma competente para que puedan aportar y mejorar la sociedad actual, no sólo sufrirla.

En este abandono hay jóvenes de toda clase, que de forma adaptada a su entorno, son dejados de lado ya que no cumplen las expectativas, los dogmas.

Todas estas personas son carne de cañón. De esta forma, aunque muchas veces se piense que se siembra una paz y estabilidad social, lo que realmente se está sembrando es la semilla de la decadencia social. Una decadencia que en algún momento sale a la luz de la manera más insospechada.

Los jóvenes son el futuro de toda sociedad y en ellos hay que volcarse para que construyan, renueven, evolucionen la sociedad actual con los valores humanos que hayan podido experimentar. No se puede pretender que una persona sea justa cuando no para de percibir actos de injusticia en todo su entorno próximo y también en aspectos universales. Pero no para que copien y ya está. Deben poder aportar, incluso aspectos que de inicio puede chocar. Los grandes avances, la creatividad, la evolución suele chocar con la actualidad.

La sociedad futura se siembra hoy.

Daniel Barreña

Coach deportivo y educativo

@dbarresi5

 

Mi formación como jugador

Como apasionado de la formación continua que soy, no deja de sorprenderme encontrarme con jugadores y jugadoras que se complacen con lo que ya conocen, saben o dominan en un momento concreto de su vida. Incluso algunos de estos, que entienden y llegan a ser conscientes que puede que en un futuro, próximo o lejano, necesiten una evolución de estos conocimientos o incorporar nuevos, no toman la decisión de hacer algo al respecto.

Las razones de esto son diversas y de muy diferente origen. No vamos a ocultar que los estímulos que reciban los jugadores y jugadoras de sus respectivos entornos familiares y deportivos tienen su peso en este proceso. Los entrenadores que hayan tenido también tienen su influencia en estos casos. Pero me voy a centrar en los propios jugadores.

Siendo claros, cuando afrontas un proceso de formación, debes estar dispuesto a pagar el precio que eso supone. No me refiero al precio económico, que también influye. Principalmente voy a hablar de dos: el tiempo y la certidumbre.

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Todo proceso de mejora necesita de una inversión de tiempo por parte del que desea mejorar. Es algo de sentido común pero algunas veces no le damos el valor o peso cuando tomamos la decisión que después realmente tiene. Para poder mejorar, aprender, evolucionar, perfeccionar o como lo quieras llamar que te parezca más atractivo, vas a tener que dedicar una parte de tu tiempo a aquello en lo que quieras ser mejor. Esto es algo que por lo general todo el mundo tiene claro. Lo que no se tiene claro, aunque parezca mentira, es que entonces no tendré tiempo para otras cosas o que me tendré que organizar de otra forma. Esta es una de las razones más utilizadas como excusa para dejar un proceso de aprendizaje.

Pues sí, el tiempo del que disponemos es finito. No ya la vida sino las 24 horas que tiene el día. Pero hay tiempo de sobra para hacer lo que quieras si sabes organizarte y priorizar en cada momento. Habrá una parte que no dependa de ti pero otra si y en esa puedes actuar seguro (si no hay ninguna que dependa de ti, seguramente deberías hacer otro planteamiento).

Valoro mucho mi tiempo y pienso en él cada vez que deseo hacer algo, de lo más mínimo o insignificante o lo más complejo. Y esto lo ligo con la certidumbre. Cuando empiezo a leer desde el más pequeño artículo o libro o asisto a una formación lo primero que me planteo es si estoy preparado para que ataquen mi certidumbre sobre las cosas. Puede que atacar no guste a más de uno pero es una forma de entender mucho más extendida de lo que reconocemos cuando alguien se atreve a poner en duda alguna de nuestras creencias. Si en ese momento no me apetece plantearme nada, no lo hago. Valoro mi tiempo y mis creencias.

Pero cuando deseas aprender debes estar dispuesto a esto. No es fácil ver como se tambalea algo a lo que tú le das un valor. Incluso cuando buscas perfeccionar un movimiento concreto, esa duda surge y también te puede llevar a dejar el proceso de mejora.

Algunos lo reducen a la motivación y puede ser. Es cierto que cuando el objetivo planteado no centra tu atención, aparecen el resto de distractores o impulsos que te llevan a otros lados. Sobre esto no tengo dudas aunque tiendo a pensar que el origen es otro, es a lo que mi experiencia me ha llevado a pensar.

Este no es más que el plantearse el objetivo de una forma poco real o adaptada a la persona. Existen muchas fórmulas mágicas para plantearlos y no todas son válidas para todos. Lo que sí que pienso y defiendo es que es muy importante que este objetivo expresado se genere partiendo de unas expectativas realistas y se pueda dividir en mini objetivos que me ayuden a logran el gran objetivo. Esto me ayudará a gestionar la posible frustración en algún momento y a mantener la motivación centrándome en esos mini objetivos evitando que me atraigan otros estímulos puntuales.

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En todo deporte hay ejemplos de deportistas que mejoran sin parar en sus prestaciones a lo largo de toda su carrera. Puede que uno de los más claros actualmente sea el de Felipe Reyes pero estoy seguro que se pueden encontrar en todos los deportes y a todos los niveles. Tener un modelo de formación continua, un referente, también ayuda y mucho.

Daniel Barreña

Coach deportivo y educativo

@dbarresi5

“La vida puede ser maravillosa”

Estoy seguro que la gran mayoría de aficionados al deporte y principalmente al baloncesto reconocen está frase de Andrés Montes. Cuando somos niños y empezamos a jugar nuestra vida es así, simplemente maravillosa. Por desgracia esto suele perderse con el tiempo y es algo que no podemos permitirlo ni los jugadores ni los entrenadores.

Como entrenador tengo siempre en mi memoria un día concreto en que esta sensacional frase se lleno por completo de significado. Entrenaba a la escuela de iniciación al baloncesto de un colegio vinculado al club donde también ejercía de entrenador. Niños de primero y segundo de primaria. Un día, justo antes de empezar, una madre vino a hablar conmigo ya que sabía que hasta primero no podía ser pero su hijo de P5 quería apuntarse a la escuela de baloncesto. Le dije que no se preocupara y que un día se quedarán y su hijo probará tranquilamente. “Pues ahí lo tienes” me dijo señalándome a la pista. Lo que vi al girarme fue un peque con un balón de minibasket casi tan grande como él y su sonrisa de oreja a oreja tirando a la canasta de minibasket (y metiéndolas dicho sea de paso) sin parar. Entro en la escuela y nos lo pasamos genial lo que quedaba de temporada. Lamentablemente la temporada siguiente, yo dejé la escuela de iniciación y esta cambió de días lo que hizo que este niño no pudiera seguir asistiendo. Una pena.sergio-chacho-rodriguez_0

Seguramente el ejemplo más claro de jugar, divertirse y divertir es Sergio Rodríguez  el Chacho. Cada vez hay más fans del Chachísmo  o del Chachowtime. Su juego ha evolucionado de manera exponencial pasando ya hace tiempo de un estado de forma óptimo como muchos decían y José Díaz explico tan bien en uno de sus fantásticos artículos. Admito que soy de los que pensaba que botaba demasiado y quería acaparar demasiado protagonismo (no digo que de forma consciente). Pienso que ha encontrado un equipo, unos compañeros y un entrenador que le han permitido evolucionar y destapar aún más su talento, quitar botes a su juego por el dinamismo de sus compañeros y las situaciones que se generan para él o para ellos e incluso poder dar más pases no sólo asistencias (algo básico en mi opinión para un base), dinamizando aún más a todo su equipo. Todo esto suma adeptos a su causa. Un excelente programa como es Informe Robinson ha realizado un fantástico reportaje sobre él y su vida.

Sergio Rodríguez también es un ejemplo de flow. Hay un momento en el reportaje que hace referencia a eso, no querer que el segundo cuarto acabe. Fluir, algo básico para la felicidad que te da el juego. La expresión máxima del talento se produce en esos momentos en los que simplemente juegas.

Los entrenadores y los clubes deberíamos ser capaces de poder canalizar todo el talento del que disponemos y hacerlo fluir. Estar en la competición adecuada también es algo importante y que la reglamentación ayude no estaría de más. El baloncesto, y todos los deportes, necesitan más gente feliz practicándolos. No sólo jugadores, también equipos. Como también decía Montes: “¿Por qué todos los jugones sonríen igual?”. Aunque la barba no deje verla del todo, se necesitan más sonrisas como las de Sergio Rodríguez.

Daniel Barreña

Coach deportivo y educativo

@dbarresi5