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Reducir el problema para evitar las decisiones

No se cuantas veces lo habré observado. Problemas con posibles soluciones dentro de una empresa, una escuela o cualquier sitio, detectados por todas las partes implicadas y a los que es posible mirar de poner una solución… pero al final no se hace nada.

Estas situaciones no se engloban dentro de las decisiones drásticas que a veces hay que tomar. Son situaciones observables, que incluso tienen el quorum de todos. Normalmente son problemas que con algún cambio en la estructura o en el planteamiento, podrían desaparecer, disminuir o por lo menos se sabría que eso tampoco sirve.

Es cierto que estos casos se producen más cuando no existe una solución clara. El mismo acuerdo de todas las partes para detectar el problema no suele estar en la solución a aplicar ya que no se tiene la certeza de que vaya a ser así. Esa certeza normalmente no existe.

Lo importante para mí es la forma en la que se suele proceder y esta pasa por una reducción del problema para evitar tomar decisiones. El motivo es simple, tomar una decisión suele conllevar algún cambio y alguien puede verse perjudicado. No tiene porqué ser así, pero esa es una percepción bastante extendida.

De un día para otro, el problema ya no es tan importante. Al día siguiente de que todas las partes vean la oscuridad del problema, alguna parte de destapa viendo tallos verdes. Así que ya no es necesario tomar ninguna decisión porque el panorama no es tan negro como se pintaba…

Y al final no se actúa.

Por supuesto que las situaciones se deben observar y percibir desde el máximo de puntos posibles, pero esa no puede ser una excusa para dilatar la toma de decisiones. Esto suele acabar con una decisión tomada en un momento crítico con menor análisis y rigor ya que la situación, se ha convertido en urgente.

Aunque se reduzca un problema, este sigue existiendo si así se considera. ¿No es preferible actuar y mirar de eliminarlo que no inhibirse y mirar su evolución natural?

Daniel Barreña

Coach deportivo, educativo y de desarrollo personal

@dbarresi5

Cocina del siglo XXI. Liderazgo del siglo XX

Me gusta la cocina. En muchos momentos, cocinar me relaja y me permite liberar la creatividad y aplicarla allí o en otros proyectos. Más de una vez me han visto remover algo y salir corriendo a apuntar una idea.

A nadie se le escapa que en este siglo, el boom culinario es espectacular. En muchos aspectos se ha producido una revolución de conceptos acompañada de una evolución en técnicas y tecnología. La alta cocina se ha convertido, pienso que ya lo era pero no para el gran público, en un sector muy importante a nivel económico.

La hostelería no es un mundo desconocido para mí ni para mí familia. Gracias a ello, he tenido contacto con diversas cocinas de distintos niveles y visto en primera persona diversas formas de funcionar. Cierto es que no he tenido contacto con ningún equipo de cocineros y staff de una cocina con estrellas Michelin ni he podido observarlos trabajando, algo que por mi actual profesión me encantaría poder hacer.

Imagen de https://pericomactualidad.wordpress.com/

En televisión siempre han existido programas relacionados con la cocina. Desde “Con las manos en la masa” hasta el archiconocido Karlos Arguiñano. Dos programas, distintos, se llevan hoy la atención culinaria en TV: Top Chef y MasterChef.

En ambos se ven recetas espectaculares, seguramente más en Top Chef ya que los protagonistas son profesionales de la cocina. Y en ambos se ve una ejecución del liderazgo y de la gestión de equipo más propia del siglo pasado que de la cocina de este.

Gritos por doquier (en situaciones en las que no es necesario por exceso de ruido) y muchas frases que hacen referencia a la persona que manda dejando claro que el otro obedece o debe obedecer sin chistar, son habituales en cada programa. ¿Necesarios?

La respuesta habitual en estos casos es que sí ya que la presión que existe en estas cocinas es muy elevada. Algo en lo que estoy de acuerdo, es una presión enorme. Pero pienso que hay muchas circunstancias que se deberían gestionar de otra manera. El liderazgo impuesto tal y como se ve, choca con la idea de originalidad, creatividad, pulcritud, vanguardia y otras muchas etiquetas que se asocian a esta alta cocina.

Me encantaría poder observar a un equipo real de este nivel y poder tener mejores conclusiones, además de poder ver puntos de mejora, que seguro que los hay. El famoso ABaC de Jordi Cruz es el más cercano a mí casa y La Lluerna de Victor Quintillà, ya que soy colomense, son los dos que más me llaman.

Hasta que tenga esa opción de estudio, si la tengo algún día, me gustaría que en estos dos programas se reflejaran más estilos de liderazgo que los que se observan hoy día. Ayudarían a extender en la sociedad cambios a nivel empresarial que son necesarios en este siglo y que lo serán cada día más.

Daniel Barreña

Coach deportivo, educativo y de desarrollo personal

@dbarresi5

En contra del cambio… ¿a favor del aprendizaje?

El cambio, cambiar, una de esas palabras en boca de muchos en los últimos tiempos. A la par con el aprendizaje, aprender, otra palabra que llena muchas conversaciones. Lo curioso es como auténticos y fervientes defensores del aprendizaje resulta que después no paran de buscar problemas a los cambios o posibles cambios. ¿Esto tiene sentido? Ninguno.

Uno de los aspectos ligados al aprendizaje es el enriquecer puntos de vista. Así que cuando aprendes, puedes tener diferentes perspectivas de un mismo hecho. Esto hace que te plantees las situaciones de diversas formas que antes puede que te fueran desconocidas. También es posible que gracias a estos aprendizajes pienses que para afrontar de la mejor forma para ti una situación, sea necesario un cambio. Para mí, tiene sentido.

Pero también están los que no lo ven así. Te animan a aprender pero no a cambiar nada. Esto no es del todo así. Tú no cambies nada, ya lo haremos nosotros. Vamos, que te animan a aprender para que veas que ellos tienen razón y te dejes llevar por su inmensa sabiduría.

Este ellos puede ser cualquiera que piense que está en una posición de superioridad respecto a otro. Dile gobernantes, políticos, medios de comunicación, jefes, padres-madres, entrenadores, maestros,…

Pienso que el aprendizaje es la base de la evolución de una sociedad, de la evolución humana. En definitiva, de la evolución de cada persona. Existe una relación estrecha entre aprendizaje y cambio. Pero ambos deben surgir del pensamiento crítico de la persona. Es esto lo que generará las ganas de aprender, de cambiar, de probar, de enriquecer.

Si estás a favor de uno pero en contra del otro… pienso que realmente no estás a favor de ninguno, como mucho de una versión muy reducida y controlada del aprendizaje o del cambio.

El aprendizaje conlleva cambio. Que ese cambio te guste o no es otro tema. Pero eso no le da permiso a nadie para mirar de controlar el aprendizaje o el cambio.

Aprende. Cambia. Aprende. Cambia.

Daniel Barreña

Coach deportivo y educativo

@dbarresi5

Una detrás de otra. Encadenar acciones

En la actualidad, principalmente debido a la evolución tecnológica constante, parece que todo lo que hagas debe ir acompañado. Vamos, que no puedes hacer sólo una cosa y que debes de hacer varias acciones a la vez. He dicho debes conscientemente. Parece una obligación, incluso una necesidad en algún caso.

Todo esto te permite escribir un email mientras escuchas música, consultas otra página de internet, atiendes los WhastApps entrantes o envías alguno, escuchas y hablas a la persona que tienes al lado y…sumadle todas aquellas acciones que queráis. Podemos debatir sobre lo que realmente es hacer diferentes acciones a la vez y lo que no lo es, incluso de la calidad con las que las hacemos (¿realmente estamos escuchando a esa persona?) pero además hay otro problema. ¿Y después?

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Hay un problema con el hecho de encadenar acciones una detrás de otra. Antes de la explosión tecnológica ya se observaba. Personas que podían hacer actividades simultáneas pero al acabarlas les costaba realizar la siguiente, necesitaban su tiempo. Ahora se observa muchas veces de forma más clara. Somos capaces de realizar esas acciones a la vez, pero cuando acaba ese grupo de actividades nos sigue costando a horrores pasar a las siguientes.

En el deporte y en la educación todo esto es observable claramente. Un jugador o una jugadora defiende teniendo que realizar una serie de multitareas y necesita su tiempo para pasar al ataque (al revés suele ser más notorio, pasar de atacar a defender). En este lapso de tiempo suelen cometerse muchos errores.

En educación se ve de distintas formas en función de las actividades. Pero es observable tanto en las clases como en los patios o espacios donde se realiza la educación física. Yo lo observo muy claramente en mis clases de educación física. Miran de hacer muchas acciones a la vez y eso no les permite aprovechar la actividad al 100%.

Por eso procuro hacer actividades secuenciales para ayudarles a tomar consciencia de todo lo que hacen de forma automática en multitud de ocasiones. Que quede claro que hacerlo automático no es malo. Lo que puede ser malo (aunque no me gusta la palabra pero deja más claro el concepto) es la poca consciencia que tienen sobre lo que hacen y eso no les permite, en ocasiones, apreciarlo, valorarlo e incluso buscar formas de mejorarlo.

Con las actividades secuenciales eso no pasa. Detectan dónde han cometido el error, mejoran cada proceso de forma consciente, etc. Pero además, todo esto permite que cuando pasas de grupos de acciones de un tipo a otro distinto (de atacar a defender como he dicho antes, aplicado a juegos como la bandera por ejemplo) la calidad global mejora.

Y lo mejor es que, poco a poco, te dicen que piensan más rápido antes de empezar a moverse. Saben que lo han hecho pero ha sido tan rápido que casi ni lo notan. Y también piensan mejor, deciden mejor, cuando ya están en movimiento y los estímulos se incrementan.

A veces olvidamos que, aunque ya se haga de forma automática, puede que separar las acciones para poder unirlas después y encadenarlas a las siguientes, ayude mucho más a integrarlo globalmente y transferirlo a otras actividades.

Daniel Barreña

Coach deportivo y educativo

@dbarresi5

¿Qué es ser competente básico?

No me voy a esconder. No me gustan las pruebas de competencias básicas. Por lo general no me gustan las pruebas estandarizadas. Así que el hecho de que a los centros se los evalúe en función de los resultados obtenidos en estas pruebas me parece ridículo. Que se evalúe a los maestros y profesores por los resultados de sus alumnos en dichas pruebas es algo esperpéntico. Y ya por último, que no paren de ponerse sobre la mesa metodologías alternativas en busca de actualizar la educación pero que sin embargo esto se evalúe con una prueba que mete a todos los alumnos en un mismo saco, es algo que no merece ni siquiera un calificativo.

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Pero todo esto es normal en una sociedad en la que las personas que deciden lo que es importante y lo que no lo es en el ámbito educativo, por lo general, no han pisado un aula en su vida (más allá de como estudiantes) ni tampoco han vivido el día a día en un centro educativo. Cierto es que cuando han tenido peso e incluso han mandado personas que sí lo han hecho, han tomado decisiones que tampoco han ayudado.

Por más que una prueba esté hecha a la perfección (algo ya de por sí muy discutible) ¿cómo se puede pretender que un papel para todos igual determine el grado de competencia en los aprendizajes de toda la población estudiantil? Se obvian muchos aspectos, demasiados, y entre ellos uno de básico para que los centros escolares de verdad funcionen. Este es la adecuación a su contexto. Aunque algunos lo pongan en entredicho, y estas pruebas así lo constatan, el contexto socio-educativo y económico en el que se desarrolla un alumno o alumna marca este proceso.

Ante esto, marcar que es ser una persona competente también es diferente. El nivel de lo que es básico en un contexto, puede ser ínfimo en otro o al revés. Además lo que genera no tenerlo en cuenta no lo veo positivo. Crear los grupos en los institutos en función de los resultados obtenidos en dichas pruebas sin tener en cuenta prácticamente nada más, por ejemplo.

Hoy día vivimos en un mundo en el que las competencias necesarias para poder vivir en él se desarrollan de forma vertiginosa. La adaptación al cambio es constante y tus competencias deben ir evolucionando prácticamente sin parar. Lo que hoy es básico, mañana puede ser algo obsoleto.  Algunos pretenden evaluarlas mediante una prueba escrita… simplemente es anacrónico. ¿Qué necesidad hay de todo esto?

Daniel Barreña

Coach deportivo y educativo

@dbarresi5

 

¡AYUDA!

Las clases de educación física en primaria se basan en juegos mediante los que se trabajan todos los contenidos, objetivos, competencias, valores,…a experimentar, conocer, lograr, adoptar, aplicar…por parte del alumnado. Existen multitud de juegos y posibilidades infinitas de variantes que puedes aplicar para adaptarte a las características individuales de tus alumnos y que estos puedan tener una experiencia lo más rica posible.

Personalmente tiendo  a trabajar con una base de juegos adaptada a cada nivel y que también puedo adaptar fácilmente a todas las características de mis alumnos. A partir de ahí entre todos (propuestas mías y de ellos/as) vamos creando variantes que nos permiten trabajar cada vez más aspectos. Con estos juegos base y sus variantes y todo el resto de actividades y juegos necesarios para mostrar y trabajar todo el abanico de aspectos a experimentar en primaria, suelo conseguir unas clases que funcionan con un ritmo ágil y una alta implicación por parte de los protagonistas: los niños y las niñas.

Desde el curso pasado he añadido un nuevo juego a este repertorio base y que utilizo a partir del tercer trimestre de tercero de primaria. El juego se llama ¡AYUDA!pilla_pilla

La base del juego y su inicio es el clásico Pilla Pilla. Uno persigue al resto. Cuando consigue tocar a alguien, los tocados se dirigen al lado izquierdo del maestro que se encuentra en un punto fuera del campo de juego (suelo colocarme entre fuera de la pista y entre las dos mitades del campo) y esperan allí. Cuando el perseguidor lo considera oportuno pide ayuda gritándolo y añadiendo el nombre del maestro (en este caso: ¡AYUDA DANI!). En ese momento el primer tocado que se encuentra a la izquierda del maestro vuelve a entrar en juego y se une a su compañero en el objetivo de tocar al resto. El maestro responde a la petición de ayuda con un “Ayuda….” (más el nombre del que entra).Ahora pillan dos. El que acaba de entrar es el único que podrá pedir ayuda en la próxima ocasión. Así de forma sucesiva hasta que todos sean tocados (suelo acabar el juego cuando queda una persona por pillar).

A este simple juego le aplico diversas variantes. La primera y más utilizada son las limitaciones de espacio. El juego suele empezar desarrollándose en media pista. En algún momento o en función de quién o cuántos pillen se pasa a toda la pista e incluso a todo el patio o patios en función del espacio disponible u objetivos a trabajar. Esto recuerda u obliga a los que pillan a pedir ayuda y a colaborar entre sí para conseguir el objetivo.

Otras variantes son: todos llevan una pelota y van botando, todo el mundo va en parejas y cogidos de la mano, variar la forma de desplazamiento de una de las dos partes (sin mover brazos o brazos arriba por ejemplo), dificultar la forma de comunicarse entre los que pillan incluso para pedir ayuda (trabajar la comunicación no verbal), que establezcan criterios para escoger los objetivos para ser tocados (ahora alguien de azul, alguien rápido, número par e impar de la lista de la clase), etc.

Con este juego se trabajan muchos aspectos pero seguramente dos me llaman más la atención. El primero es el paso de un juego individual a uno colectivo, colaborativo y cooperativo. Este aprendizaje se transfiere muy fácilmente posteriormente a otros juegos colaborativos. El segundo es como ven y entienden que algo tan sencillo como el Pilla Pilla se puede cambiar y llegar a ser algo totalmente diferente, una evolución que no para y no tiene límite, y que pese a ser cada vez más complejo lo siguen entendiendo como algo sencillo ya que no deja de ser el Pilla Pilla.

Seguiré buscando, experimentando, escuchando y poniendo en práctica sus sugerencias en este y otros juegos y aprendiendo como enriquecer algo simple para hacerlo complejo pero que siga pareciendo simple aplicando multitud de aspectos que incorporan, aplican y reflexionan mientras los experimentan y se divierten.

Daniel Barreña

Coach deportivo y educativo

@dbarresi5