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La receta de lo simple

A veces el dinero, los focos y todo lo que rodea al deporte profesional de élite nos aleja de la esencia del juego. Existe la convicción (equivocada, o no) que el rendimiento va ligado necesariamente al nivel de recompensa económica e incluso social de tu trabajo. En el caso que aquí nos ocupa, del rendimiento como deportista. Es innegable que sentir el reconocimiento a tu esfuerzo y valor como deportista/persona es un motor de energía incalculable para potenciar tu rendimiento en cualquier faceta. A todos nos gusta que se nos pague justamente y se nos valore en nuestro trabajo. Eso, sin duda, ayuda a que trabajemos mejor y más a gusto.

En el deporte seguramente pase lo mismo porque, no nos olvidemos, los deportistas de élite que se esconden detrás de las portadas de la prensa, los anuncios de television, las fiestas de alto standing… también son personas como tú o como yo. Y aunque los billetes puedan llenar sus bolsillos más de lo que jamás muchos de nosotros podamos imaginar, lo que verdaderamente les permitirá brillar en sus respectivos campos será ser fieles a la esencia del juego, a la pasión. La misma que seguramente les movió cuando eran niños y que les hace conectar con su ‘yo’ lejos de todo aquello que pueda rodear su figura en este preciso momento.

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Actualmente existen dos casos de éxito que evidencian el por qué el juego está por encima de todas las cosas. No seré yo quien descubra a Stephen Curry o el tridente formado por Messi, Suárez o Neymar. Pero ya sea en baloncesto, fútbol o aquello que queráis desarrollar parece bastante claro que una de las grandes claves para alcanzar la cima es simplemente disfrutar de lo que haces. Y este es el denominador común en el caso de Curry con los Warriors o la famosa ‘MSN’ del FC Barcelona. Ambos gozan de reconocimiento mundial, mueven cifras mareantes de dinero, nunca les faltarán aduladores allá por donde caminen pero en el juego, a la hora de saltar a una pista o un terreno de juego el objetivo sigue siendo el mismo que cuando Stephen, Messi o Neymar comenzaban a descubrir los secretos del baloncesto y el fútbol a edades tan tempranas como las de aquellos a los que hoy muchos de nosotros tenemos en nuestras manos en tantos y tantos equipos de barrio.

Se divierten, disfrutan, se solidarizan, son insaciables y saben qué necesitan de sus compañeros para ser los mejores. El otro día leía una entrevista a Neymar donde le preguntaban acerca de cómo gestionan los egos tres cracks mundiales de la talla como los que forman la actual delantera azulgrana. La respuesta fue: “No hay egos. Solo queremos divertirnos”. Y discrepo. Ego sí hay, todos lo tenemos en mayor o menor medida, pero si el ego no te deja disfrutar plenamente de lo que haces jamás alcanzarás una plenitud de rendimiento. Precisamente por eso nada de lo que les ocurre es casualidad. Y no deja de ser curioso que en la complejidad de un mundo repleto de focos y presión diaria extrema sea lo más simple la receta para triunfar e, incluso en sus casos, para DOMINAR. Tienen talento, han trabajado pero se lo pasan bien. Y ahí está su verdadero motor. El famoso “Sal y disfruta” de Johan Cruyff antes de la final de la Copa de Europa de 1992 o como le dijo Guardiola a Simeone en pleno apogeo del Pep Team con el ‘Cholo’ visitando técnicos de alto nivel para completar su formación: “Tengo la gran suerte de tener un grupo de jugadores a los que les enloquece jugar a la pelota”. Y no seré yo quien le quite méritos a la labor de Pep Guardiola al frente del Barça pero impacta que, al final, una de las grandes claves para dibujar al mejor Barça de la historia sea que simplemente a Iniesta, Xavi o Messi les apasione reencontrarse cada mañana con el balón.

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Y llegados a este punto dejénme hacer un pequeña reflexión. Si los más ‘grandes’ simplifican – entendido como la imperiosa necesidad de disfrutar y divertirse – el día a día en el deporte de élite para triunfar hasta ese mínimo punto… ¿Por qué en un porcentaje muy elevado el resto de terrestres nos empeñamos en hacer de los más pequeños jugadores de élite donde el GANAR pasa por encima de lo más elemental? El ego del entrenador es grande (enorme, en ocasiones) pero no olvidemos que nuestros jugadores/as necesitan pasárselo bien y conectar con el juego de la misma manera que Curry o Messi lo hacían y, lo más importante, lo siguen haciendo. Y esto no es precisamente lo mismo que pretender que aquellos a los que intentamos formar hagan las cosas como Curry o la ‘MSN’  para – no nos engañemos – únicamente saciar nuestro hambre (personal) de victorias y palmaditas en la espalda. Preguntémonos si hacemos que nuestros jugadores/as disfrutan a la vez que les ayudamos a crecer deportivamente. Y que nadie me malinterprete, la competición no es incompatible con la diversión. Como jugador he disfrutado como nadie compitiendo, sufriendo, trabajando y sinténdome exigido. Es imprescindible saber trazar la línea donde no encorsetar a los jugadores y ahogarles alejándoles de la propia esencia del juego. Una pelota, una canasta. Cinco contra cinco. Tan fácil pero tan complicado. Que nuestro ansia por querer controlarlo todo jamás les corte las alas a aquellos que quieren volar. Ahí estará nuestro éxito… ¡y el suyo! Ahí reside el maravilloso secreto de los dos entes que dominan hoy el baloncesto y el fútbol mundial. Siéntense y sobre todo… ¡Veánles divertirse! El día que dejen de pasárselo así de bien será el día en que no vibraremos viéndoles jugar. Que les dure por mucho tiempo.

Sergio Vera

Entrenador y periodista

@sergio_vera87

 

Toma de decisiones

El proceso de toma de decisiones es algo muy peculiar y característico dependiendo de la persona que lo lleve a cabo. Si bien todos nos encontramos en tesituras en las que tenemos que decidir no todos lo hacemos del mismo modo.

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Básicamente podríamos distinguir entre dos formas de tomar decisiones: la reflexiva y la impulsiva. Lo que diferencia a una de otra no es más que el tiempo que se tarda en  pasar a la acción. La mayoría de nosotros tiene tendencia a actuar de un modo determinado, pero eso no quiere decir que siempre actuemos así. Si nos paramos a pensar, seguro que todos encontramos situaciones en las que hemos tomado decisiones justo del modo contrario a como solemos hacerlo.

Pero, ¿cuál es para mí el elemento fundamental para la toma de decisiones? Pues no es otro que el escucharse a uno mismo; a veces necesitaremos más tiempo y otras quizá no tanto, pero lo que está claro es que para decidir hay que sentir. Puede que la mayoría de nosotros estemos acostumbrados a decidir dándole muchas vueltas a la cabeza, analizando pros y contras, pidiendo consejo… pero hay algo que se nos olvida muchas veces y es el escucharnos a nosotros mismos. Se puede creer más o menos en las emociones o tenerlas más o menos en cuenta, pero si algo es cierto es que, las escuchemos o no son el motor de nuestra vida.

Por eso considero indispensable escuchar nuestras emociones, sin juzgarnos, sin tener en cuenta si eso que siento que quiero hacer estará bien o mal visto. Al fin y al cabo, nosotros somos los únicos protagonistas de nuestra vida y nosotros seremos los que acabaremos rindiendo cuentas de nuestras decisiones, impliquen o no a otras personas. No podemos evitar que nuestras decisiones sean cuestionadas o afecten a otros, pero lo que sí podemos evitar es cuestionarlas nosotros. No vivir en consonancia con lo que se siente y quiere, a la larga acaba llevando a tomar peores decisiones.

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Todos tenemos una esencia, unas ilusiones y unas emociones únicas, evitarlas o no tenerlas en cuenta en nuestros procesos de toma de decisiones puede conllevar un malestar que difícilmente podremos soportar durante mucho tiempo.

Judit Olalde

Psicóloga- Coach deportivo

Un clinic diferente

Jueves 1 de noviembre de 2012 a las 10 de la mañana más de 50 entrenadores de baloncesto se reúnen en Manresa para asistir a un clinic de Ricard Casas y Xavier Garcia. Zona 2-3, balance defensivo, definición de espacios, defensa del pick & roll….nada de eso. La necesidad de ser creativos y la inteligencia del cambio eran los títulos de los dos bloques a trabajar hasta las 19:30 de la tarde.

No tengo muy claro cuántos de los que estábamos allí presentes éramos conscientes aproximadamente de lo que escucharíamos. Si que tengo claro que al finalizar esta jornada de formación, la gran mayoría tenía claro que había hecho bien en dedicar este día festivo en ir a Manresa a una formación distinta. Esa parte de la formación de los entrenadores y de las personas en general a la que se le dedica poco tiempo o por lo menos no el que a mi parecer debería tener en los diferentes cursos de entrenador u otras formaciones que realizamos a lo largo de nuestra vida.

Conozco a pocos entrenadores que no tengan claro que la parte emocional de la persona es básica para poder realizar un deporte al máximo nivel que uno tenga. Conozco a muy pocos que de verdad le dediquen tiempo a analizar correctamente su estado emocional o el de sus jugadores, a no ser que pase algo negativo. Algo que nos trastoque nuestros planes. Entonces sí, las prisas de encontrar la respuesta.

Buscar eso mágico que nos proporcionará la solución para volver a ganar…. Las soluciones mágicas no existen. Generalmente, las soluciones únicas tampoco. La personalidad de cada uno de nosotros junto con nuestras experiencias previas nos hace enfocar estos momentos de una forma o de otra muy distinta. ¿Los problemas son algo malo o son algo natural que puede pasar? La respuesta a esta simple pregunta ya te marca el siguiente paso en la búsqueda de la ansiada respuesta. Esa ansiedad evita que no podamos ver, en gran parte de las ocasiones, los problemas en su globalidad.

¿Cómo reacciono en estas situaciones? ¿Qué transmito a mi equipo o staff técnico? ¿Cómo actúo para girar esa situación? ¿Con todo esto tengo que convivir? ¡Qué miedo! Mejor dejo de ser entrenador….mejor dejo de ser persona y que otros actúen por mí…..

No existe entrenador que en ningún momento de su carrera no haya tenido problemas. En el cómo los afrontó encontramos la respuesta a cómo es hoy día. Tomar decisiones cuando todo va de cara, se suele decir que es fácil. No estoy del todo de acuerdo, pienso que no se suelen tomar decisiones en esos momentos. ¡Virgencita, virgencita qué me quede como estoy!… se suele decir.

La toma de decisiones es otro punto débil en las personas de hoy. Más aún cuándo debes tomarlas sí o sí. Se ve todo el entorno como algo negativo y no se asumen las cosas con la normalidad que te permite analizarlas lo más objetivamente posible. Esa normalidad que te da la pausa para pensar de forma inteligente y busca las soluciones posibles. Siempre hay soluciones.

Ricard Casas y Xavier García ofrecieron de forma transparente su forma de enfocar estos aspectos. Buscar soluciones a problemas que debemos asumir con normalidad, protagonizar tus actos y tus decisiones, cómo se pueden utilizar los miedos que todos tenemos (el que diga que no miente), el trato con el talento, aprender a cambiar con inteligencia cuando sea necesario y si no aportar nuevos registros a nuestra vida,….

Todo para que la esencia que te define como entrenador y también como persona siga ahí, reforzada y mejor día tras día.