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Ganar a cualquier precio

Es empezar la competición escolar o de formación y te empiezan a llegar noticias que no cuadran con lo que el deporte a esa edad debería ser. Vaya por delante que soy competitivo y defiendo la competición como un escenario necesario para el aprendizaje en cualquier deporte. Pero de ahí al resultadismo puro y duro que se ve muchas veces, hay una gran diferencia.

La gran mayoría de deportes realizan adaptaciones del reglamento de los adultos, profesional o como se le quiera llamar, para en teoría favorecer el desarrollo de los jóvenes deportistas. En principio los entrenadores  de esas edades deberían conocer esas adaptaciones y utilizarlas en beneficio de la progresión de los jugadores y jugadoras.

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Me sorprende la gran cantidad de partidos en los que se cometen irregularidades por el mero hecho de mirar de ganar. Principalmente en los reglamentos que estipulan un tiempo mínimo y máximo de juego por cada jugador que participa en el partido, se infringe esta norma para llevarse el partido. Puede haber un error de desconocimiento del reglamento, algo que ya me parece grave. Puede ser un despiste o error debido a diversas circunstancias que se pueden producir a lo largo del partido y que alguna te lleve a cometer el error de alineación. También se puede hacer voluntariamente para ver si nadie se da cuenta y ganamos el partido, aprovechándome de que el árbitro también es una persona novel en el arbitraje. Esta última situación en concreto, en dos deportes distintos, me la han explicado en los últimos días.

Siguiendo con el reglamento adaptado, mirar de sacar beneficio aprovechándose de una norma del reglamento de mayores, no existente en el adaptado. El ejemplo más claro (me han explicado otros de otros deportes pero no las conozco tanto) es en minibasket el momento de pedir un tiempo muerto. En el baloncesto de reglamento FIBA, este se puede pedir después de recibir una canasta. El reglamento de minibasket no lo permite. Demasiados entrenadores los piden sabiendo esta norma y los reclaman hasta parar el partido. Si el árbitro en ese instante no se lo concede y le argumenta que no puede ser después de canasta, igualmente ya ha logrado su objetivo: parar el partido. Muy fácil de observar jornada tras jornada.

Otro aspecto que denota el ir a por el resultado en exclusiva es la forma de jugar. No ya sólo el reparto de minutos que en ocasiones es escandaloso, sino estilo de juego propuesto. En este apartado también hago referencia a la utilización de la técnica y centrarse solamente en aquella que proporciona el resultado fácil, ya sea canasta o gol por ejemplo, obviando el aprendizaje y las necesidades futuras para seguir progresando y disfrutando del juego.

Salir a ganar un partido es normal. Ser capaz de hacer cualquier cosa por conseguirlo y priorizarlo por delante de que los jugadores aprendan, disfruten, evolucionen,… simplemente es no saber qué quiere decir ser entrenador de alguien. Entre todos estamos consiguiendo que el deporte formativo pierda su esencia. De todos nosotros depende valorar lo que realmente es importante a cada edad para poder disfrutar, cuando llegue el momento, de los mejores deportistas de élite dentro de una sociedad con una cultura deportiva mucho más rica.

Daniel Barreña

Coach deportivo y educativo

@dbarresi5

El proceso de Coaching desde dentro

La verdad es que cuando se decide iniciar un proceso de Coaching personal se cree que se sabe más o menos cómo se van a desarrollar los acontecimientos, o eso se piensa. Uno llega con una idea en la mente, algo que quiere trabajar, algo que le frena o que simplemente quiere mejorar o conseguir. Pero eso que piensas que quieres trabajar no es ni una milésima parte de lo que vas a encontrar durante el proceso.

Vas a descubrir cosas que ni siquiera sabías que existían. La presencia del coach ayuda a ver con más claridad hechos, procesos mentales y emociones que tú experimentabas sin un porqué aparente.

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Vivir un proceso de Coaching te ofrece la oportunidad de mirarte desde una perspectiva distinta. Te invita a mirarte desde dentro, tú eres el foco de ti mismo y de todo lo que te rodea. Te enseña cosas de ti que quizá desconocías, algunas buenas y otras puede que no tanto. Pero además te da herramientas para poder gestionar todo lo que te está ocurriendo.

El acompañamiento del coach te brinda un escenario seguro en el que exponer todas tus limitaciones y contribuye a convertirlas en palancas. Te enseña una nueva manera de enfrentarte a la realidad ayudándote a cambiar todo aquello que no te sirve para avanzar en ella. El coach no te juzga y te invita a que tú tampoco lo hagas. El coach confía en tus posibilidades de lograr vivir cómo deseas, de alcanzar lo que quieres, y además te ánima a que tú también lo hagas. También explora tus valores y tus creencias y te apoya para revisar juntos todo aquello que sientas que no está en consonancia con lo que quieres alcanzar.

De este modo, puedesdescubrir cosas maravillosas de ti misma y aprender a redirigir aquellas que no lo son tanto.  Puedes descubrir tus pasiones más ocultas, habilidades jamás imaginadas y un sentimiento y una fuerza de luchar por crear tu propia vida incalculables.

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Pero todo esto no tiene valor ni sentido sin un compromiso férreo por tu parte. Debes estar preparada para encontrar y analizar eventos dolorosos que te impiden avanzar. Has de estar dispuesta a aceptar que quizá no sea fácil y que vendrán momentos complicados en los que desearás desistir y dejar de tener una consciencia plena de ti misma. Pero por encima de todo, y por mucho que tu mente te intente hacer huir o abandonar, debes saber que si consigues tu propósito, una vida nueva llena de conocimientos y posibilidades se abrirá ante ti.

El Coaching no es una obligación, es una opción; el único compromiso que adquieres al realizar un proceso, es contigo y con la búsqueda de esa nueva versión mejorada de ti misma.

Judit Olalde

Psicóloga- Coach deportivo

Cuando «juega fácil» cohíbe el talento

Hoy día el talento está en boca de todos, incluso de los que no tienen muy claro qué es eso del talento. Al margen de la filosófica discusión sobre si la persona con talento nace o se hace o sobre qué es en sí el talento… los procesos de enseñanza-aprendizaje están en tela de juicio por su respeto o no hacia algo tan preciado y, se supone, tan valorado por la sociedad. Históricamente el deporte ha sido, es y será (espero) uno de los escenarios más habituales de expresión del talento y todo lo que lo envuelve.

Sólo es necesario pasarse por un partido del deporte que sea para poder observar y disfrutar de alguna de sus muestras. También es habitual, principalmente cuando se trata de un deporte de equipo, escuchar una frase. Una frase que se ha convertido en un clásico, ya sea dicha por la grada o por el entrenador o entrenadora en cuestión. Esa frase no es otra que “juega fácil”. Frase que, por cierto, se suele decir únicamente cuando el resultado no es bueno.

descarga (5)El entrenador entiende que lo intentado o realizado por el jugador o equipo, es difícil, complicado o forzado. Pero ¿y cuando esto no es así? Cuando la ejecución que acabamos de ver ha fluido de forma natural y todo el proceso de toma de decisiones es el adecuado con el único pero en algún pequeño detalle de ejecución. ¿La responsabilidad es exclusiva del jugador o los entrenadores tenemos nuestra parte? ¿Estamos valorando la globalidad del proceso o únicamente el resultado de este?

Una de las responsabilidades del entrenador, principalmente de los entrenadores de formación, es generar los escenarios más propicios para que sus jugadores puedan desarrollar el máximo de sus aptitudes, incluyendo la competición como otro de esos escenarios. De esta manera favorecer el proceso creativo que facilita la innovación y la expresión del talento en la toma de decisiones y en las ejecuciones técnicas.

Si esto no es así, y nos dedicamos a entrenar unas estructuras rígidas, es cuando “juega fácil” se traduce por NO hagas/hagáis esto. Son esas veces en las que no va acompañado de nada más, de ninguna otra información de utilidad para el receptor del mensaje. Estamos tratando de controlar un proceso que no se puede controlar ya que su expresión natural es la de fluir libremente. Cohibimos esa expresión natural que además es propia del juego.

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También es cierto que hay ocasiones en las que se utiliza bajo la concepción de que un juego sencillo sin grandes complejidades ni estructuras es la que más favorece el desarrollo de este talento. Pero no suele ser la mentalidad con la que el entrenador, a raíz de su percepción, utiliza esta frase.

Como expresión natural, el talento es una parte imprescindible del juego. Su puesta en escena genera muchos vínculos emocionales (del protagonista con el juego, entre compañeros, con el entrenador o entrenadora, con el público…). Normalmente incrementa la diversión e incluso con el tiempo, esa muestra creativa, innovadora de un gesto puede lograr ser considerada como un gesto básico del juego. ¿O alguien se imagina ahora el baloncesto sin la “Bomba” de Navarro?

Daniel Barreña

Coach deportivo y educativo

@dbarresi5

El banquillo como escenario

En toda profesión, lo que uno transmite al resto es un apartado esencial para el desarrollo de su actividad. Si quieres ser realmente bueno en algo debes conseguir dominar los diferentes escenarios en los que tu actividad se desenvuelve o por lo menos una gran mayoría de ellos y de las diferentes situaciones que se pueden producir en cada uno de esos escenarios a lo largo del desarrollo de dicha actividad.

Cuando voy a ver partidos, principalmente de baloncesto, además de disfrutar o no del juego en sí y de lo que realizan los jugadores, no puedo dejar de observar los banquillos y lo que sucede en ellos. Y claro está, por extensión, a los entrenadores.

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Tradicionalmente se ha dicho que el hábitat natural de un entrenador de baloncesto es la pista de entrenamiento y el banquillo durante el partido. Hoy día sigue siendo así aunque otros escenarios en los el entrenador se relaciona con su staff técnico, con los jugadores o con miembros del club también deberían serlo e incluso llegan a tener más peso o influencia en su trabajo del que más de uno piensa. Y de estos dos, por lo general, el que tiene más peso y es más visible es el banquillo y lo que allí pasa durante el partido.

Existen ocasiones en las que además conozco la forma de entrenar de ese entrenador. Ya sea por método o características que lo definen durante la semana que forman parte de su esencia de entrenador o por la dinámica y forma de entrenar concreta a un determinado equipo. Esto me permite ver la coherencia o no entre esos dos escenarios principales.

Cada entrenador tiene su personalidad y su forma de comportarse. En un partido pueden producirse muchas situaciones distintas y en todas ellas se deben tomar decisiones, por lo general rápidas y en algunas situaciones muy rápidas. El entrenador que de verdad domina este escenario en el que se convierte un banquillo de baloncesto durante un partido se basa en aspectos muy claros y que todos ellos son trabajables.

Lo controlable es todo aquello que depende exclusivamente de la persona y de cómo se relaciona con el entorno. Pienso que esta es la base de todo buen entrenador: procurar llevar todo lo que sucede o pueda suceder a terrenos que uno mismo reconozca. De esta forma podrá transmitir de forma consciente lo que desee transmitir en cada momento.  Aunque muchos piensan que esto se acaba cuando el balón es lanzado al aire, realmente existen más momentos que son controlables. Muchos de ellos se basan en tener un buen conocimiento de uno mismo y un excelente control emocional que en los que son excepcionales llega a situaciones de transmitir una emoción pero realmente tener otra.

images (11)Lo previsible no deja de ser una ramificación de lo controlable. En este caso se basa más en lo que puede suceder o las acciones que pueden realizar los rivales o los propios jugadores. Si la relación, conocimiento y comunicación con tus jugadores es de alto nivel, se pueden prever y actuar para ayudar de la forma adecuada en un número alto de las situaciones que se producen a lo largo de un partido. Lo mismo de los rivales, ya sea de los jugadores o de los entrenadores.

Lo reactivo. Este ya es un tema más delicado. Depende de la interpretación que realizamos de lo que vivimos y nuestra reacción ante ello. Más acciones de las que nos pensamos son realmente previsibles con lo que se puede actuar de forma proactiva y anticiparse así a que nos afecte de forma emocional y reaccionemos de una forma más instintiva…menos racional. Estas reacciones menos racionales en ocasiones son buenas y aporta esa imprevisibilidad propia del deporte. De igual manera, la necesidad de educar las emociones de los entrenadores es un punto básico en su progresión y evolución, junto con los otros aspectos más tradicionales.

 

Lo transmitido une todo esto en la puesta en escena segundo tras segundo. Aquí es donde se observan todos estos aspectos y las virtudes y/o defectos en cada apartado para que todo esto fluya de una forma natural que no dificulte la expresión del talento de los jugadores. También se podrá observar en las relaciones que el entrenador tenga con el árbitro o árbitros así como con la mesa anotadora.

Mantener bajo control todos estos detalles no es fácil. Sí que es fácil observar entrenadores que pierden por momentos el control del partido o mejor dicho sobre sí mismos (a todos nos pasa) y otros que viven de forma constante en un limbo sin orden que provoca el caos en todo su entorno. Algunos de estos últimos, dicen crear este caos perpetuo y constante de forma voluntaria… Aunque incluso estos, cuando se observan grabados, pocos se reconocen y tampoco perciben lo que en principio ellos dicen que transmiten.

“No hay viento favorable para el que no sabe a dónde va”

Séneca

Daniel Barreña

Coach deportivo y educativo

@dbarresi5