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Pas del jugador de categoria junior a sènior

Estem parlant d’un salt de categoria poc entès o poc compres pels entrenadors, és un pas molt important,  per l’evolució i maduració com a jugador.

L’evolució del jugador tindrà molt a veure en el camí triat quan acaba l’etapa junior, és una època de canvis constants en la seva vida, comença una majoria d’edat on hi ha dubtes i pors . I en el bàsquet passa el mateix, no només és el pas a una categoria superior sinó a una categoria on es trobaran gent molt més gran, molt més experimentada, molt més dura, molt més exigent i potser molt menys tolerant alhora d’acceptat els errors del “rookie”.629

En aquest pas el paper del entrenador és fonamental,  tenir un equilibri positiu/negatiu amb el jugador i al mateix temps no tallar les ales de la imaginació i creativitat a pista que et dona la virtut de ser el “petit” de l’equip. Aquesta ajuda s’ha de veure tan en els entrenaments com en els partits, minimitzant els aspectes negatius de cara als companys, i corregir-los parlant només amb el jugador en concret. D’aquesta manera aconseguim una millor integració al grup i un reconeixement de part de l’entrenador que transmet seguretat al jugador.

El vestuari pot ser complicat en molts casos i seria bo que l’entrenador parlés amb alguns jugadors experimentats de l’equip perquè recolzessin els joves i d’aquesta manera poder transmetre’ls-hi seguretat tan a fora com dins de la pista.

També un aspecte molt important serà el joc tan diferent que es trobarà al ser Sènior (depèn de la categoria en qüestió),  però en principi el joc serà més tàctic, en molts casos més lent i amb menys possibilitats de sentir-se còmode dins la pista; Ja que ve d’un joc molt més dinàmic i amb moltes més possibilitats de crear, on això també implica més possibilitats de perdre pilota i equivocar-se.  Haurà de memoritzat molt més, integrar una sèrie de jugades i per tan minimitzar els errors que depenent del entrenador el poden portar a la banqueta.  Hi ha moltes variables que el jugador en el seu primer any de majoria d’edat  haurà d’assumir i entendre per  poder comprendre el joc i poder integrar-se dins del grup.

El meu pensament d’aquest pas tan important es basa en el feedback de confiança entrenador/jugador. On l’evolució del jugador no es talli, pugui sentir-se còmode en el seu primer any de sènior i l’entrenador pugui treure un resultat positiu del talent i les capacitats d’aquest. El jugador també ha de tenir molt present que no serà un camí fàcil i ha de ser molt conscient que el primer any, no sempre jugar a una categoria de més nivell obtindrà més beneficis a nivell d’evolució i de créixer com a jugador.

En aquest pas des de casa també ha d’estar molt ben assessorat perquè no ens oblidem que un jugador amb 18 anys no deixa de ser un nen  i el seu procés de maduració necessita un recolzament,  ja que és vital per tal de triar un camí correcte en la seva evolució com a jugador i com a persona.

Per tan diríem que tot és un cercle que engloba 3 parts importants per el jugador: assessorament per part de familiars o gent experimentada,  integració al grup mitjançant jugadors claus i un entrenador de confiança que entengui les virtuts i els defectes de la seva joventut.

Víctor Carrasco

Entrenador de Bàsquet

Me adapto. Se adaptan

Gran parte de los entrenadores deportivos están a punto de comenzar, los que no lo hayan hecho ya, la temporada con sus respectivos grupos. Previamente han planificado la temporada. Ataque, defensa, reglamento interno, situaciones especiales…. Estás y muchas otras palabras están presentes en los entrenadores mientras escriben la planificación. Un gran porcentaje de ellos también tendrá presente el adaptarse a sus jugadores o jugadoras para crear la forma en la que su equipo jugará a lo largo de la temporada. Cuántos lo tendrán presente a lo largo de toda la temporada y lo respetaran al margen de los resultados es la incógnita. Pasar de me adapto a ellos a ellos se adaptan a mí, por desgracia, sigue siendo lo habitual.

Antes de continuar me gustaría aclarar que, aunque el escrito se basa en el ámbito deportivo, el tema tratado es totalmente adaptable a otros. A la gran mayoría diría yo. Lo único necesario para que sea aplicable es que existan relaciones humanas. No importa dónde se produzcan estas. Da igual que sea un campo de fútbol, una clase de un instituto o una oficina de una empresa. No hay que darle muchas vueltas para hacerlo encajar.

MouEl entrenador, como líder de un grupo, es el máximo responsable. Esto es lo que dice la teoría y con matices puntuales o no, es lo que ocurre en la gran mayoría de los casos. La forma en que ejerza ese liderazgo distinguirá a su grupo. Digo grupos y no digo equipos porqué es posible que el equipo no llegue a crearse a lo largo de una temporada y aunque alguno quiera engañarse pensando que el primer día de la pretemporada ya tiene el un equipo en sus manos, incluso aunque no haya habido cambios de personas de una temporada a otra, es falso.  Es un grupo y se convertirá en un equipo en función de muchas variables. Una de ellas, y en muchos casos la primordial, es el líder que hay al frente y como desarrolle su liderazgo ante el grupo.

Cuando planificas toda la teoría la tienes en la cabeza y es muy normal decir la famosa frase “me adaptaré a mis jugadores para desarrollar el juego que mejor se adapte a sus capacidades”. Esta frase ya tiene trampa por sí sola. Es una frase más centrada en el rendimiento actual que no en las posibilidades futuras. Incluso si la tienes presente a lo largo de la temporada, estás buscando únicamente el rendimiento inmediato no el facilitar el desarrollo de sus potencialidades. Aunque a veces pueda pasar o se pueda interpretar así.

Adaptarse de verdad es buscar la forma de potenciar el desarrollo de todas las capacidades que los jugadores tienen. Potenciar el desarrollo de todo su talento. Si esto es así, y entrenas en consonancia, lo más normal es que el juego que desarrolle el equipo sea diferente a principio y a final de temporada. Tendrá rasgos comunes, señales de identidad propias. Pero la expresión de talento, la parte impredecible del juego y que depende de la creatividad, la libertad en la toma de decisiones y el hábito de expresar esto con total confianza en sus posibilidades, tendrá mucha más presencia en el juego. Seguramente también los jugadores serán más felices.

Suele ocurrir lo contrario. Por lo general a lo largo de la temporada se desarrollan una serie de hábitos, esquemas predeterminados que van limitando estas expresiones de talento (hasta llegar a los momentos finales de los partidos). De forma gradual adaptamos el equipo a nuestros esquemas (en ocasiones también a los de los contrarios), la concepción que el entrenador tiene del juego: su baloncesto, su fútbol, su balonmano,…. Estoy seguro que en algún momento de nuestra carrera de entrenador lo hemos hecho todos, yo sí, por unos motivos o por otros, puede que no tuviéramos más opción… No juzgo, simplemente quiero que seamos conscientes de ello.

Error. El baloncesto, el fútbol, el balonmano y todos los deportes son de sus practicantes, los jugadores. Los entrenadores somos necesarios e imprescindibles (como árbitros, clubes, entorno de los jugadores, etc.) siempre y cuando nos dediquemos a lo que nos toca: favorecer el desarrollo de ese potencial. No hay fórmula mágica o yo no la conozco. Hay que estar dispuesto a aprender siempre y adaptarse. Cada jugador/a es distinto/a a otro/a y en un grupo tenemos tantas personalidades como personas lo forman. Sin eso, el grupo no pasa a ser equipo y en la gran mayoría de casos, el equipo es necesario e imprescindible para favorecer el desarrollo del talento.

Phil Kobe MichaelLas planificaciones deben ser flexibles en muchos aspectos y tener otros inmutables como tótems. Entre esos tótems no suele estar el adaptarse constantemente a los jugadores salvo para exprimir su rendimiento presente al máximo. Cierto es que parece que las cosas van mejorando en este aspecto y se ven brotes verdes, pero aún queda mucho por hacer.

¿Damos un paso adelante en esta temporada?

Saber (y/o) Transmitir

“Una cosa es saber y otra saber enseñar”

Marco Tulio Cicerón (106 AC-43 AC) Escritor, orador y político romano.

Todo Entrenador (definición muy personal en ““E” de Entrenador”), en su formación y aprendizaje continuo, busca “saber más” para “transmitir mejor”. Resulta obvio que el que más sabe y el que mejor transmite lo que sabe es un Entrenador tan ideal como utópico. Ni en el deporte ni en ningún otro aspecto de la vida se puede saber todo ni transmitir a la perfección todo ese conocimiento. En el extremo contrario, nada se puede transmitir si nada se sabe… ¿o sí? Si “se sabe” mucho… ¿es posible no transmitir nada? De aquí la reflexión: ¿cómo equilibrar saber y transmitir?, ¿es necesario equilibrarlos?, ¿por qué?, ¿cuál debe prevalecer sobre el otro? La mejora del rendimiento a través del conocimiento y la comunicación eficaz. No parece tan sencillo…

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Red Auerbach

En el recomendable The Inside Game, de Wayne Embry, este relata la huella que le dejó el mítico Red Auerbach. Según todos los que le conocieron, Auerbach no era el mejor a nivel de conocimientos técnicos o tácticos, pero transmitía un liderazgo que permitía liberar todo el potencial de los jugadores y conseguía que el todo, el Equipo, rindiese por encima de las partes, los jugadores que lo componían. Sí, la famosa química. Auerbach parecía conectar con las necesidades de cada jugador, sabía cómo pulsar las teclas adecuadas, era un gran motivador y su gestión del grupo marcaba la diferencia. Dicen lo mismo de Phil Jackson y qué decir del maestro John Wooden, su huella transciende el deporte. Parece clave en sus trayectorias que “sabían”, pero, sobre todo, “sabían transmitir” y sacar el máximo partido de lo que sabían.

Se dice que los jugadores de mucho talento valoran más a un Entrenador que los comprenda y les haga sentir cómodos por encima de sus conocimientos, mientras los jugadores menos talentosos, esos que llevan colgada la etiqueta de “jugador de equipo”, prefieren un Entrenador que sepa mucho y les ayude a mejorar. ¿Puede ser el mismo Entrenador para ambos casos? Con esta teoría, “saber demasiado” puede ser un problema si se coarta el talento de los jugadores o si estos no tienen capacidad para llevar a la práctica los conocimientos del Entrenador, pero… ¿si no sabe suficiente? En una apasionante conversación entre el Entrenador Jordi Juste y el maestro Xavi García, este respondía al planteamiento de “mucha libertad para el talento individual” con una extraordinaria reflexión:”La libertad viene de saber más o de saber menos? Sies de saber más, bien, porque en cualquier momento tomas el mando…”. Pero… ¿cuánto es suficiente?, ¿cuánto es “demasiado”?

En las categorías de formación, en las categorías de base (de “básicas”, ¿no?) el perfil del Entrenador que sabe“demasiado” también puede ser un problema si trata de lucir todo lo que sabe antes de tiempo y no se sabe adaptar al nivel de los jugadores, pero saber más de lo que se enseña a esos niveles puede resultar clave si ese Entrenador puede visualizar lo que el equipo y el jugador de proyección necesita en cada momento para dar el salto, para estar capacitado para competir no solo en cada etapa sino en la élite. De ahí la importancia de los maestros y los grandes conocedores del juego en estas y en todas las etapas (Félix Bañobre: Entrenador, gran ejemplo de lo comentado). ¿Puede un entrenador ayudar a crecer a un  jugador si sabe “poco”? No hablamos de transmitir pasión por el juego, valores, espíritu de equipo…eso es imprescindible independientemente del nivel de conocimiento que se tenga. Hablamos de cómo ayudar a un jugador y a un equipo a mejorar su juego, hablamos del método de enseñanza y, lo que es más importante, del proceso de aprendizaje.

Transmitir todo lo que se sabe no parece tan importante como seleccionar cómo y qué transmitir de entre lo que se sabe. Transmitir desde la emoción, desde la autenticidad, desde la empatía también es sin duda imprescindible como conexión y vínculo con el Equipo. Transmitir desde ahí complementa y equilibra el conocimiento. Liderar desde ahí: creo que ese es uno de los mayores retos del Entrenador.

Jorge Álvarez

Entrenador de Baloncesto.