Entradas

Reducir el problema para evitar las decisiones

No se cuantas veces lo habré observado. Problemas con posibles soluciones dentro de una empresa, una escuela o cualquier sitio, detectados por todas las partes implicadas y a los que es posible mirar de poner una solución… pero al final no se hace nada.

Estas situaciones no se engloban dentro de las decisiones drásticas que a veces hay que tomar. Son situaciones observables, que incluso tienen el quorum de todos. Normalmente son problemas que con algún cambio en la estructura o en el planteamiento, podrían desaparecer, disminuir o por lo menos se sabría que eso tampoco sirve.

Es cierto que estos casos se producen más cuando no existe una solución clara. El mismo acuerdo de todas las partes para detectar el problema no suele estar en la solución a aplicar ya que no se tiene la certeza de que vaya a ser así. Esa certeza normalmente no existe.

Lo importante para mí es la forma en la que se suele proceder y esta pasa por una reducción del problema para evitar tomar decisiones. El motivo es simple, tomar una decisión suele conllevar algún cambio y alguien puede verse perjudicado. No tiene porqué ser así, pero esa es una percepción bastante extendida.

De un día para otro, el problema ya no es tan importante. Al día siguiente de que todas las partes vean la oscuridad del problema, alguna parte de destapa viendo tallos verdes. Así que ya no es necesario tomar ninguna decisión porque el panorama no es tan negro como se pintaba…

Y al final no se actúa.

Por supuesto que las situaciones se deben observar y percibir desde el máximo de puntos posibles, pero esa no puede ser una excusa para dilatar la toma de decisiones. Esto suele acabar con una decisión tomada en un momento crítico con menor análisis y rigor ya que la situación, se ha convertido en urgente.

Aunque se reduzca un problema, este sigue existiendo si así se considera. ¿No es preferible actuar y mirar de eliminarlo que no inhibirse y mirar su evolución natural?

Daniel Barreña

Coach deportivo, educativo y de desarrollo personal

@dbarresi5

El líder se siente amenazado

Es algo habitual y que se puede observar en muchas ocasiones. El terreno deportivo es un buen ejemplo de esto, aunque extrapolable a todos los sectores. Un club ficha a un o unos entrenadores y a la temporada siguiente ya no siguen. Motivos pueden haber muchos pero en más de un caso, al investigar, descubres que el líder del club se ha sentido amenazado y ha reaccionado.

¿Pero está actuando como líder?

No. Ha percibido lo que ha interpretado como una amenaza, un peligro, y ha tomado una decisión.

¿El peligro es real?

Para el líder sí que lo es y eso es lo que cuenta, sobre todo si, como pasa en muchos casos, tiene el poder de decisión único o prácticamente único.

chess-1653310_1280

¿El peligro es para él o para el proyecto/empresa/negocio/etc?

Para él en la gran mayoría de ocasiones aunque en su percepción e interpretación suele existir un razonamiento de “defensa a…” o “es lo mejor para…” que le ayuda a convencerse de la decisión.

Entonces, se puede decir que actúa contra lo que él defiende. ¿De qué clase de amenaza se trata?

Una amenaza a su posición de líder. Pueden ser de diferente tipo pero en muchas ocasiones se mezclan inseguridades personales de diversa índole con otras de carácter profesional  como una falta de habilidades directivas, de gestión, de comunicación,…en general, falta de capacidad de liderazgo.

¿Entonces como puede actuar en esos momentos?

Lo mejor es actuar antes de que se puedan percibir esas situaciones. Es decir, que el líder, como tal sea un ejemplo en el desarrollo personal y profesional que le permitan ampliar su mapa perceptivo. Una vez ya percibidas las amenazas, existen diferentes alternativas y habría que ver qué objetivos persigue realmente ya que eso determina su estrategia de actuación.

Para el buen líder, por lo general, no existen las amenazas a su posición. Esto ya elimina gran parte de la carga emocional que en estos casos influye en la toma de decisiones. En las amenazas al proyecto, equipo, empresa… su decisión se rige por una serie de valores, normas, directrices, etc. conocidas por los afectados. Esto hace que sus decisiones tengan el peso positivo del liderazgo (credibilidad y confianza por ejemplo).

El buen líder no se siente amenazado.

Daniel Barreña

Coach deportivo y educativo

@dbarresi5

 

Falsas encuestas de satisfacción

Preguntar es una de las actividades humanas que se aprende más pronto. Esa curiosidad innata y sana que aporta multitud de aprendizajes a la persona y que hay que procurar que nunca se pierda. Otro tema es cuando se pregunta por cumplir, sin ganas reales de escuchar al que responde. Preguntar por obligación o por qué es lo que se espera. Esto es mucho más frecuente de lo que parece y extendido en todos los sectores.

Casos hay muchísimos. Desde el padre o madre que se presenta en la entrevista con el tutor o tutora de hijo o hija y pregunta sin el más mínimo interés hasta el entrenador o maestro que pregunta a su jugador o alumno que le pasa pero no escucha la respuesta y sigue con su idea preconcebida. Desde el vecino que te pregunta cualquier cosa en el ascensor hasta el vendedor que te pregunta lo que deseas pero ya tiene decidido qué va a venderte.

Un mundo aparte son las encuestas, en muchos casos las mal llamadas encuestas de satisfacción, ya sean telefónicas o por escrito. Seguro que habrá algunas que tengan su sentido y que valoren el proceso y no sean utilizadas exclusivamente para fiscalizar a los trabajadores o para rellenar estadísticas internas o externas. Pero por la experiencia que tengo con ellas y el uso que se les da, la gran mayoría son un puro formalismo.

EncuestadeSatisfaccion

Las que me parecen más falsas e innecesarias son las que se realizan en el ámbito educativo, ya sea educación formal en instituciones públicas como universidades o en otros cursos o formaciones privadas. ¿Cuántos de vosotros habéis realizado una de estas encuestas criticando de forma constructiva algún aspecto formativo o formador en cuestión (vuestros compañeros de curso también lo han hecho) y este aspecto o persona aún sigue en activo en las ediciones actuales?

Eso siempre y cuando la encuesta te permita reflejar esa queja. Existen muchas encuestas diseñadas estratégicamente para que no puedas realizar prácticamente ninguna clase de crítica constructiva que pueda afectar al status quo de la formación.

Personalmente cuando me toca realizar una de estas encuestas, el cómo este confeccionada afecta, y cada vez más, a mi valoración sobre la formación. Me demuestra realmente las ganas de mejorar el producto que tienen los organizadores y su implicación real en lo que organizan y el servicio que prestan. En más de una ocasión me he negado a rellenar algunas encuestas configuradas que no son un feedback real y necesario en esta clase de actividades.

Preguntar cuando una persona, empresa o institución desea realmente saber la respuesta a su pregunta y analizarla con interés valorándola como una fuente de información valiosa. Ese debería ser el procedimiento a seguir. Y de esta forma obtener una información que me hará crecer sin ninguna clase de duda.

Daniel Barreña

Coach deportivo y educativo

@dbarresi5