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Cinco años. Nuevas etapas

El blog llega a su quinto aniversario. Prácticamente sin darme cuenta, aquella idea que surgió en mi cabeza y que puse en funcionamiento tal día como hoy en 2012, sigue activa. Algunos amigos se sorprenden de que el blog siga activo, pero ahí está. Vivo y activo.

Eso sí, algo distinto. El espíritu sigue igual. Blog colaborativo, abierto a toda persona que quiera escribir desde el respeto. Las temáticas también. Unas más concretas y otras más abiertas. Lo que si cambiará, ya ha cambiado a partir de este verano, es la cantidad de publicaciones.

Por más que sea un blog colaborativo, mis artículos son los más numerosos, seguidos por los de mi amigo y colaborador Albert Valldosera. Como sabéis, en mi vida diaria realizo diferentes actividades y como todos, para lograr los objetivos que me marco, hay que tomar decisiones. Esto me lleva a reducir el número de publicaciones y la periodicidad de las mismas.

¿Por qué decido esto? Muy fácil, no quiero que este blog se convierta en una obligación. Quiero seguir disfrutándolo. Además, romper con esa periodicidad, aunque Google y algunos seguidores me puedan penalizar, me aporta libertad para escribir en los momentos que me apetezca, compatibilizándolo con las otras actividades y mis otros artículos.

No obstante, sigo dándole vueltas a como realizar más actividades en el blog. Seguiré buscando colaboraciones, me planteo artículos en otros formatos como podcast o demás… Vamos que el blog está muy vivo aunque no esté tan activo.

Y sigue vivo gracias a vosotros. A vuestras lecturas, a vuestras visitas, a compartir los artículos. Entrar en él y ver artículos con más de 10000 lecturas, ver más de 30000 visitas al año, llena de energía.

¡Muchas gracias a todos por estar ahí! ¡Seguimos jugando!

Daniel Barreña

Coach deportivo, educativo y de desarrollo personal

@dbarresi5

Lo ideal no es el máximo ni el mínimo

El concepto ideal es bastante subjetivo en cualquier tema en el que lo apliques. Cuando hablas de organización o distribución del tiempo…lo ideal pasa a ser algo confuso. Espectacularmente confuso en muchas ocasiones.

La distribución horaria de la sociedad en general es un debate más importante de lo que puede parecer. Hay muchas resistencias a vencer. Probablemente la más importante es la de los hábitos o rutinas sociales. Esas que la sociedad, de forma consciente o no, nos ha hecho ver que son normales y que las debemos aceptar así.

Jornadas partidas en las que la persona empieza a las 9 de la mañana a trabajar y sale a las 19 o 20 horas, que un programa familiar de un canal televisivo empiece a las 22h y se alargue más hasta la 1 de la mañana (da igual el día que sea, pero en especial entre semana), etc.

Por otro lado están las resistencias individuales del tipo “A las doce y media va a comer Rita”, “Cenar con la luz del sol es de locos” o “Irme a dormir antes de las 11…ni que fuera un niño”.

Llegados a este punto, cosas que deberían ser habituales y el mínimo que una sociedad equilibrada, culta y que desea el bienestar máximo de las personas debería exigir, se convierten en situaciones ideales. Este ideal dice que si consigues el famoso 8-8-8 y un mes de vacaciones, tienes el estilo de vida ideal.

Es decir, si duermes 8 horas, trabajas 8 horas y dispones de 8 horas para el resto tienes el horario ideal. Pero si además le sumas que tienes un mes de vacaciones, eres un afortunado que no tienes derecho a quejarte de nada. Y esto, unos lo cogen como el máximo y otros como el mínimo.

Si tienes esto, es el máximo al que puedes aspirar, no pidas más ni busques más. No existe más y si lo hay, no es real. Entonces te encuentras con alguien que tenga más vacaciones (no es necesario que ponga ejemplos) y apelas a la injusticia, menosprecias su profesión, etc.

Por otro lado, si tienes este horario y éstas vacaciones, entendido como mínimo, existen dos opciones. Una la que dice que debes aspirar a más, principalmente trabajar menos horas y tener más horas para ti y tus cosas. Algunos interesados, contrarios a esta idea, asocian trabajar menos con peor. Algo que no tiene nada que ver.

La segunda es que en según qué profesiones, decir que trabajas sólo 8 horas, aunque sean de una calidad excepcional y a partir de ahí desconectas (nunca lo harás al 100%), está muy mal visto. El ejemplo claro son los entrenadores deportivos. El que no diga que piensa 24 horas en su equipo lo tachan de vago a la mínima que los resultados no le acompañen.

Lo ideal, esa situación perfecta, depende del contexto. No juzgues el ideal de otro simplemente porque sobrepasa tu comprensión o tus aspiraciones. Mira qué posibilidades reales existen de hacer crecer tu concepto de ideal y cómo lo puedes alcanzar. Puede que de esta forma,  no lo veas ni como máximo ni como mínimo. Simplemente lo disfrutes.

Daniel Barreña

Coach deportivo, educativo y de desarrollo personal

@dbarresi5

Crea tu propio clima

¿Cuántas veces habéis escuchado algo parecido a esto? ¡Con este tiempo es normal que me sienta así! El tiempo atmosférico es uno de nuestros principales motivos para explicar nuestro comportamiento. Es cierto que algunos aspectos nos influyen, unos más que otros, pero la incidencia de estos también depende de otros como puede ser nuestro estado físico y mental. Estos detalles dotarán de mayor o menor certeza a esta excusa.

Pero muchas veces nos centramos en el clima meteorológico como si fuera el único clima capaz de tener influencia en nuestra conducta, en nuestra vida. Existen otros que pueden influirnos. Incluso me atrevería a decir que pueden incidir mucho más en nuestro día a día. Por eso es tan importante que cada uno aprenda a crearse su propio clima, aquella situación en la que cada uno puede vivir plenamente el momento presente y asumir como uno o una decida lo que allí ocurra.

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Para ayudar a desarrollar el clima ideal de cada uno de nosotros existen diferentes métodos. Cada uno tiene que encontrar la forma de aplicar a su vida el método que decida. En algunos momentos, existe la tendencia a considerar que esto, ser capaz de generarte tu propio clima,  simplemente se consigue teniendo una buena actitud. Y además, hoy en día es muy fácil de encontrar ejemplos de todo tipo, esta actitud es fruto únicamente de tu decisión y por lo tanto si te la exiges ya está todo hecho.

Esto no es así. La actitud es una forma de ver el mundo. Nuestra forma de ver el mundo la construimos a partir de muchas cosas y no todas las decidimos nosotros ya que no decidimos toda la información que nos llega de nuestro entorno. Nuestras experiencias juegan un papel muy importante.

Por lo tanto, uno es capaz de escoger su actitud si sabe cómo hacerlo. En definitiva si en algún momento ha aprendido las herramientas que necesita para ello. De no ser así, por más que te la exijan o te la exijas será muy complicado adquirirla. Entre otros aspectos porqué en nuestras experiencias las emociones juegan un papel muy relevante en muchas ocasiones. Un papel que hace que puedan llegar a ganar a todos los razonamientos perfectos e ideales que queramos plantearnos.

Para que te puedas crear ese clima que tanto te agrada y que te hace disfrutar de la vida, necesitas herramientas que te permitan hacerlo. La gran mayoría ya las tienes pero puede que tengas que aprender a utilizarlas de otra forma. No te preocupes si esto te parece complicado, depende de tu cerebro y a este le encanta aprender.

Daniel Barreña

Coach deportivo y educativo

@dbarresi5

Cada día 15 minutos y un descubrimiento

Seguramente una gran mayoría de las personas tiene más de un momento a lo largo del año en los que se siente agobiado. Esos momentos en los que todo pesa, te subes por las paredes, casi cualquier cosa te produce una reacción que no puedes o no quieres controlar (con todo lo que esto puede llegar a provocar).

Cuando ya te encuentras en estos momentos, puedes hacer diferentes cosas para disminuir esta tensión acumulada, que sigues acumulando y que finalmente te hace explotar. Personalmente prefiero la vía preventiva y de esta forma no tener que llegar a explotar pero principalmente para no tener que recoger todos los restos provocados por la explosión.

De vías preventivas también hay muchas. Es importante dedicar un tiempo, el que sea necesario, para que cada uno encuentre la  que le funcione. Pueden existir más de una. Incluso estas vías pueden tener características diferentes entre sí, pero por lo general cumplirán con una que es esencial: ayudarte a vivir en el momento presente. A partir de ahí, que lo disfrutes o no, es decisión tuya.

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Te ofrecezco dos vías que personalmente hago y que me ayudan a valorar y disfrutar del momento presente, así como a liberar la tensión que las actividades diarias me pueden generar. Estas son dos que ahora me funcionan, puede que dentro de un tiempo no lo hagan. Pero ahora mismo me encajan perfectamente con mi situación actual.

La primera es una variante del clásico “reserva un tiempo para ti cada día”. En este caso yo me reservo 15 minutos cada día. En estos 15 minutos no hago una única cosa y tampoco tengo ubicado este espacio de tiempo en un momento concreto del día. La flexibilidad es importante. No obstante, es cierto que escojo un momento en el que pueda estar centrado en mi y lo aprovecho para enfocarme en las cosas importantes a hacer ese día si es por la mañana, repasar y extraer aprendizajes si es por la noche o centrarme entre una actividad y otra para poderlas hacer al 100% reflexionando, leyendo, escuchando música, viendo un vídeo o conferencia…

La segunda, a veces ligada a la anterior pero otras no, es la de saciar y cultivar a la vez mi curiosidad. Procuro encontrar algo, un pequeño descubrimiento por llamarlo de alguna manera, que me permita otro enfoque, percibir alguna situación de una forma diferente, aprender. En definitiva descubrir algo que me posibilite un nuevo punto de vista y que me active para seguir creciendo o me aporte algo novedoso por lo menos para mí.

Estas dos opciones me permiten no llegar a esos momentos de estrés extremo que te acaban pasando factura a todos los niveles. Busca una, dos o las que quieras que te sirvan y te generen un compromiso contigo mismo para realizarlas solas o combinadas y poder disfrutar de sus beneficios. Del beneficio máximo que es vivir que en definitiva es lo que único que estás obligado a hacer con tú vida, vivirla.

Daniel Barreña

Coach deportivo y educativo

@dbarresi5

Cambio de paradigma en minibasket

Después de 10 temporadas, volvía a entrenar en minibasket. Pese a que llevaba tiempo sin entrenar directamente, nunca he perdido el contacto del todo. Veía más de un partido cada temporada y hablaba con más de un entrenador. Pero es verdad que este año me he podido empapar mucho más de lo que hoy día existe en el minibasket.

Esta reflexión también se produce después de una corta conversación que tuve aproximadamente hace un mes con un informador arbitral, árbitro de reconocido prestigio que vino a observar al árbitro que dirigía mi partido. Transcribo una parte:

– Muchas gracias Dani por no comerte al árbitro por más que te ha dado opciones para hacerlo y ayudarle en todo lo que has podido.

– No hay de qué, es una de mis funciones como formador.

– Y sobre todo gracias por darle la mano al final del partido.

– Es lo mínimo y es lo habitual, ¿no?

– No. Te sorprendería cuántos entrenadores y entrenadoras de minibasket no lo hacen. Yo me sorprendía en octubre pero ahora en marzo ya no.

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Esto me chocó e intercambiamos dos o tres frases más sobre el tema. Después pensando bien, al entrenar esta temporada en minibasket he visto más partidos de esta categoría, no me sorprendió tanto. Y es una auténtica pena.

Se ven jugadores que únicamente piensan en meter puntos sea como sea, con acciones técnicas mal realizadas y que cuando se lo comentan, en los casos en que eso pasa, claramente se ve que les da igual. Sólo les preocupa el resultado del partido y si este no es visible no paran de buscar como saberlo. En los casos en que los entrenadores no se lo dicen, preguntan directamente a la grada sin ningún inconveniente.

Se ven entrenadores que avanzan cuestiones tácticas impropias de la edad como son situaciones de mano a mano, bloqueos indirectos e incluso directos. La forma de dirigir los partidos está centrada exclusivamente en ganar no en que los jugadores y jugadoras mejoren. Aprietan de forma indiscriminada a los árbitros y la mayoría, si conocen el reglamento, se lo intentan saltar de cualquier forma, principalmente pidiendo tiempos muertos después de canasta recibida y si la mesa amateur no se lo da, protestan de tal forma que el árbitro al final para el partido por el escándalo. En ese momento no les concede el tiempo y cuando el juego se reanuda, anulan el tiempo. Ya han parado el partido. También están los que en su campo y con su mesa les van indicando cuando tienen que dejar correr el tiempo o pararlo en función del interés y los que camuflan zonas de todo tipo (aunque algunos ni las camuflan y se ofenden cuando se lo dicen).

Los árbitros que muchas veces se complican el partido con situaciones que podían ahorrarse como entrenadores con ficha de delegado que les montan un show minuto tras minuto. Normalmente, también ellos están en formación pero cuando se encuentran con entrenadores que les miran de ayudar, no son muy receptivos.

Las familias se merecerían unos cuantos artículos para ellas solas. Simplemente, muchas deberían verse en vídeo. Confío en que una mayoría reflexionaría. El resto, las que gritan a los contrarios, insultan a los árbitros y en general se olvidan de que un padre y una madre no dejan de ser un modelo para sus hijos, simplemente deberían no asistir a los partidos por el bien de sus hijos.

Es necesario y urgente un cambio de paradigma. Pasar de esa obsesión por el resultado a valorar el proceso de mejora y aprendizaje que se vive en el minibasket.

Entre todos nos estamos cargando el minibasket. Me incluyo porque todos somos responsables: jugadores/as, entrenadores/as, familias, clubs/colegios, federaciones. Todos de una forma o de otra hacemos que la realidad sea esa, también cuando vemos situaciones que no tocan y las catalogamos como normales.

Algo hay que hacer para que el minibasket vuelva a ser lo que toca. Un espacio de aprendizaje y disfrute máximo y que cuando esta etapa se acaba, haya jugadores en formación con una base deportiva, competitiva, técnica, táctica, coordinativa, etc. pero sobre todo una base humana que enriquezca al resto de categorías que a esos deportistas aún les queda por vivir.

Daniel Barreña

Coach deportivo y educativo

@dbarresi5

Venirse arriba

La planificación personal es algo en lo que una gran mayoría de las personas podemos mejorar. Algunos lo intentamos e incluso en algunas cosas lo conseguimos. Otros directamente se excusan en el “yo soy así” cuando se dan de bruces con un problema ocasionado por una pésima organización personal. Un problema que cuando alguien se lo razona, ve que era muy fácil de evitar, pero claro… admitir que la otra persona tiene razón…

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Hay momentos clave a lo largo del año y alguno de ellos es cuando empiezan determinadas formaciones (cursos, postgrados o másters) o actividades de diferente índole. El quererse formar de manera continua es algo básico en mi forma de entender mi vida. Tener ilusión por aprender diferentes cosas, algunas propias de tu rama laboral o académica u otras que pueden no estarlo, y por realizar actividades nuevas o no, que te gusten o puedan llegar a gustarte, es algo que aporta vitalidad y energía a la vida, siempre y cuando lo lleves a la realidad y finalmente lo hagas. Pero muchas veces esa ilusión nos desborda. Nos venimos arriba de una forma espectacular.

Te plantas ante diversas opciones, todas ellas te gustan y como el tomar decisiones y priorizar es algo que por desgracia nos cuesta horrores… ¿Que levante la mano el que en algún momento de su vida no ha tenido un subidón y se ha apuntado a más cosas de las que podía hacer? Entonces priorizas por narices y si el máster es más caro, después de trabajar vas al máster, pero al gimnasio o a las clases de inglés de la academia pues va a ser que no vas a ir tanto como pensabas. De inicio en lugar de 3 días irás 2, luego 1 y después ya veremos. Te convertirás en el cliente estrella del gimnasio y la academia, que paga pero no va. Porque la mayoría siguen pagando, no vaya a ser que un día pueda ir y ya no pueda.

Todo esto no es más que una mala planificación personal. Una sobrestimación de lo que puedes hacer y un menosprecio  hacia actividades básicas (limpiar tu casa o comprar comida) y que necesitan un tiempo y espacios libres y flexibles para que uno haga lo que desea o pueda afrontar con calma imprevistos. Olvidamos que los imprevistos existen y sólo nos acordamos de ellos en medio del ataque de ansiedad que nos producen cuando aparecen.

Controlar la euforia y conducirla hacia la cantidad de actividades que realmente uno puede hacer sin estresarse en función de los compromisos y obligaciones que tenga. Elegir y priorizar para aprovechar esa euforia en la actividad, ya sea un postgrado o desestresarse con una partida de pádel a la semana con los amigos, y sacarle partido integrando el beneficio.

Así, el venirse arriba lo disfrutas y no te genera nada que no apetezca tener en tu vida.

Daniel Barreña

Coach deportivo y educativo

@dbarresi5