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Se quieren llevar mi ilusión por delante

El baloncesto forma parte de mi vida, o formaba hasta ahora. Ya no tengo muy claro qué pensar y qué hacer. De repente me han dicho que todo lo que he hecho hasta ahora para ser considerado como entrenador no sirve o sirve en parte y que tengo más por hacer para que unas personas sentadas en sus despachos me reconozcan como tal. No se interesan por mí para reconocerme mi labor. Lo hacen para tener en un registro y poder cobrarme por ello. En realidad ni yo, ni el baloncesto, ni el deporte en si les importa.

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Desde bien pequeño el baloncesto llamó a mi vida. El pequeño de tres hermanos y todos hemos jugado a baloncesto. Con alegrías y tristezas, la desastrosa experiencia con un personaje que se pensaba que era entrenador la última temporada de junior, me hizo dejar las pistas como jugador federado. Incluso esta experiencia me hizo alejarme un tiempo del baloncesto y ese mismo año empecé como entrenador de futbol sala de unos amigos. Pese a ello, al poco el baloncesto volvía una y otra vez a mi cabeza. Y al poco, volvió a mi vida.

Gracias a un compañero en la universidad un octubre empecé a ayudar en un cadete. Ese mismo diciembre, durante las vacaciones de Navidad de 2000 realicé el primer curso, iniciación. Gracias a un compañero de curso y a una subvención del Consell de l’Esport del Barcelonés Nord en febrero de 2001 empecé con el curso de primer nivel. Le siguieron clínics diversos e ir conociendo a gente con la que cada charla era un aprendizaje continuo. Me sentía crecer como entrenador y la ilusión por ver crecer a mis jugadores y jugadoras era enorme.

Llegó 2004 y con un grupo de personas excepcionales, durante ese verano cursé segundo nivel. La experiencia me encantó, principalmente por la gente, y junto con el hecho de que la vida laboral pudiera ser un problema en breve, me llevó a decidirme por ir a Málaga 2005 para el curso superior. Allí había muchos con la ilusión y ganas de llegar a la ACB. Alguna vez lo he pensado, pero la verdad es que siempre me ha llamado mucho más trabajar con jóvenes y ayudarles a potenciar su talento.

20141124_101233Ya con el superior en la mano he seguido con los clínics, las charlas con gente del mundo, la parte autodidacta potenciada últimamente por Youtube y Vimeo. Nuevas experiencias, unas buenas y otras no tanto, pero siempre con la sensación de crecer. Viendo a los jugadores con los que estaba esa ilusión por mejorar, divertirse, competir y ganar que te contagian sin quererlo evitar. Decido continuar con mi formación ahora en coaching deportivo para poder aportar un plus. Todo bien, cada día más contento con lo que hago.

De repente unos señores ajenos al deporte deciden que todo lo que he hecho no sirve para nada. Si tengo suerte me convalidan una parte y me obligan a hacer otras que según ellos me faltarán porqué ahora la formación es así. Como si a un médico le dicen que el bachillerato ha cambiado y que con el que tiene no le vale, que pague según de qué año sea o que vuelva al instituto para hacer unas materias si es de otra generación y que a partir del 1 de enero ya no será médico porqué no tendrá el bachillerato. ¡Pero estamos locos! Por supuesto que todo esto es pagando por todo, lo que validan y lo que me falta a su criterio. Todo para que me pueda registrar y así profesionalizarme. Profesionalizar el deporte de formación. No tienen ni idea de qué es el deporte de formación.

Estimados señores y señoras que deciden en mi beneficio para que tenga unos derechos (sobre todo que tenga unas obligaciones retributarias) y para mejorar el deporte. Cuándo se carguen el deporte de base, ¿cuál será su siguiente objetivo? Con la de veces que tienen es su boca ustedes y sus otros amigos políticos aquello tan bonito de los valores del deporte, ¿con qué valores deportivos están tratando a los más de 10000 afectados directos?

El deporte de formación, y el baloncesto concreto que es el caso, tiene problemas. Se puede mejorar en muchas cosas. Todos los estamentos implicados podemos mejorar. Pero lo que acaban de hacer Generalitat de Catalunya, Departament d’Ensenyament, Secretaria General de l’Esport con el beneplácito de la Federació Catalana de Basquetbol, la Federación Española de Baloncesto, la Unió de Federacions Esportives Catalanes, la Associació Catalana d’Entrenadors de Basquetbol y la Asociación Española de Entrenadores de Baloncesto es un ataque en toda regla a todo espíritu deportivo y a toda la ilusión que envuelve cada pista de baloncesto en la que entrena o disputa un partido un niño o niña. Todos, unos por decidir, otros por acatar a la espalda de los clubes (sus clubes, los que le dan poder) u otros por omisión (no me sirve que ahora se apoye a los entrenadores cuando de inicio se lavaron las manos), son culpables de esta situación.

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Yo soy entrenador y vivo como tal. Rectifiquen y mejoren todo lo posible la formación del futuro pero no menosprecien la mía y encima me llamen ilegal amenazándome con posibles sanciones. Simplemente con esta forma de actuar todos han demostrado que no les importa para nada el deporte. A mi sí. Y a todos los que han firmado también.

No se llevarán mi ilusión. Soy entrenador y ya tengo ganas del siguiente entrenamiento, del siguiente partido, de la siguiente charla con uno de mis jugadores o con algún entrenador. Nosotros los entrenadores nunca hubiésemos actuado así. No somos santos ni mucho menos, pero esos valores deportivos forman parte de nuestra forma de entender la vida.

¡Yo soy entrenador! Algo que por su forma de actuar nunca podrán decir.

#NoPayNoCoach #jojasocentrenador

Daniel Barreña

Coach deportivo y educativo

@dbarresi5

Generar adicción: dependencia emocional en el deporte de formación

Empiezan las temporadas, la competición oficial, y sea el deporte que sea empiezas a observar acciones, puede que simples detalles. Jugador/a que tenía unas acciones o gestos plenamente adquiridos y que de repente no los realiza en el momento adecuado o parece que ya no los recuerde. Equipos que tenían una identidad, reflejo de la suma de las características individuales más otros aspectos, que no parecen para nada un equipo. En ambos casos el rendimiento esperado no es el observado. ¿Qué ha cambiado?

Si hablamos de formación, puede que un aspecto que haya cambiado sea el paso de una categoría a otra. Puede tratarse, simplemente, del proceso de adaptación habitual a un cambio. En etapas adultas los cambios en la situación personal o profesional que se hayan producido pueden ser las claves a analizar para la recuperación, mejora y superación de este momento de bajo rendimiento.

Otra fuente a estudiar son los cambios de entrenador. La relación entre un entrenador y su jugador o sus jugadores marcará su rendimiento. A inicios de temporada en el momento de poner las bases de estas relaciones individuales y colectivas que son los cimientos de la construcción de equipos.image_gallery

En etapas de formación el entrenador es el adulto, o eso se supone, y el encargado directo de gestionar este proceso. Por más que los directores deportivos puedan estar muy al día de cada jugador y/o equipo, es prácticamente imposible que puedan controlar todo lo relacionado con las relaciones personales dentro de un equipo. Es aquí donde el entrenador muestra muchas más cosas de las que muchos se piensan y no hablo de temas relacionados con el deporte en cuestión. También es aquí donde surgen una clase de entrenadores nocivos para el deporte de formación (me atrevería a decir para el deporte en general). Son los entrenadores adictivos o que crean adicción.

La mayoría de estos entrenadores no son conscientes de que crean esta clase repercusión en sus pupilos. Existen diferentes clases y formas de actuar. La que más veces me he encontrado es la de entrenadores que van de un extremo a otro, sin término medio en nada. En nada me refiero incluso a aspectos personales o familiares (aquí las familias también tienen su responsabilidad como siempre que hablamos de formación). A esta forma de actuar, se le une el hecho de ser una referente idolatrado por el jugador (incluso por la familia). De esta forma se otorga naturalidad a estos comportamientos extremos.

Entrenadores con un desproporcionado nivel de exigencia por un lado, mostrado en público con explosiones de gritos y gestos espectaculares que incluso son capaces de llevar errores de aprendizaje en pista a la vertiente personal: “me estás fallando”… Generando así un complejo de culpa no formativo. Eso sí, después los invitan a algo, los llevan a algún sitio, organizan algún acto colectivo con las familias,…que acaba grabando en la mente de los jugadores un “me ha perdonado”, “cómo le he podido fallar…”, “todo lo hace por mi bien”, etc. De esta forma consiguen un grado de adicción extrema, los exprimen a nivel de rendimiento, generando una falsa sensación de evolución como deportista y obteniendo unos resultados que a nivel externo, por desgracia, les ayuda a hacer crecer su aura de “grandes entrenadores”.009_l002_lamas

Cuando el deportista pasa a otro entrenador/a, el cambio es enorme. Incluso con otro entrenador adictivo los resultados no son iguales. Los jugadores y equipos que provienen de un entrenador así necesitan mucho más tiempo para poder adaptarse al cambio de entrenador, si consiguen hacerlo. También es habitual que en esos momentos el deportista empiece a notar esa sensación tan común y tan nociva en el deporte de formación, estar quemado. Normalmente se atribuye al entrenador de ese momento, cuando el problema se ha generado anteriormente.

Las emociones y los sentimientos son aspectos básicos para el aprendizaje de todo. Van ligados a algo indispensable que es disfrutar de aprender y de equivocarte. Cuando el error te somete una presión extra y sentimiento de culpa, la señal de alarma debe encenderse rápidamente.

El deporte formativo también debe asegurarse de que no se generen estas dependencias emocionales nocivas para la evolución personal y deportiva de la persona. El objetivo fundamental del deporte de base es generar personas deportistas que disfruten practicando deporte no generar profesionales de ese deporte.

Daniel Barreña

Coach deportivo y educativo

@dbarresi5