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Gestionar la derrota. ¿Perder o ganar de cualquier forma?

Soy consciente que voy a tocar un tema delicado. Perder un partido, una derrota es algo que no gusta ni a entrenadores ni a jugadores. Muchas veces nos llenamos la boca con frases típicas estilo “unas veces se gana y otras se pierde” para no afrontar la derrota de forma directa. Es más, si hablas y escuchas atentamente a muchos entrenadores y jugadores (da igual el deporte) lo ves claramente. Unos de forma más directa y otros menos, te transmiten la idea de que es mejor ganar jugando a la peor versión tuya o de tu equipo que puedas imaginar que perder. Se podría entender en categorías senior o profesionales, pero también pasa en formación.

Diría que ya se empieza a ver mi opinión. No me gusta perder pero tampoco me gusta ganar cuando mi equipo no lo merece. Entiendo que tanto la victoria como la derrota en un partido son uno de los aspectos a tener en cuenta para valorar el trabajo, la trayectoria, etc en función del objetivo. No son el aspecto determinante generalmente. Admito que cambiar según qué aspectos de los grupos puede ser más fácil con las victorias que con las derrotas. Pero no me gusta la huida de muchos entrenadores o jugadores de la derrota.

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¿Qué es lo que me he encontrado muchas veces? Varias situaciones de las que voy a comentar las más habituales o las que más me llaman la atención.

La primera sería algo así como la trascendencia. Se le otorga a toda derrota, a todo partido perdido, un grado de importancia que supera el estándar establecido. Eso hace que todo lo que ocurriera de negativo allí, sea aún más grave. Además, en muchas ocasiones, lo positivo se olvida o relativiza entre el resto de aspectos negativos. Esto muchas veces es a nivel interno e individual. Pero también existe un factor externo. Tanto dentro del grupo, entre jugadores, entrenadores y jugadores, como con el entorno: familias, club, otros equipos, redes sociales,… ¿Qué dirán….de mi/de nosotros?

Otro aspecto es qué exige de mí. Ahora que hemos perdido, tengo que exigir más o exigirme más. De este enfoque se puede extraer el siguiente: tú exigencia depende del resultado. Pero para los que la palabra exigencia no guste (y hoy día parece que está mal vista) voy a poner otras ideas. Tu nivel de trabajo, de mejora, de implicación, de compromiso depende de un resultado. A mí esta no me gusta ya que se aleja de algo para mi ligado al deporte que es la trasmisión de valores.

Por otro lado están los que se mueven casi exclusivamente por alejamiento de la derrota. Sus planteamientos individuales o de grupo se nutren de alejarse de ella. Incluso su forma de hablar o charlas. La utilizan como el lobo con el peligro que eso tiene. Muchas veces, sin darse cuenta, están sembrando ideas que, cuando el lobo llega, son las que realmente pueden llegar a crear una crisis de un solo día.

Perder un partido es una posibilidad. Saber gestionar la derrota, así como la victoria, es un aprendizaje fantástico que seguramente no siempre conseguirás con los mismos resultados. Entran muchas cosas en juego a nivel de liderazgo, tanto personal como grupal. Una clave para mí es que el grupo no sea un grupo, sea un equipo. Si es un equipo de verdad, ¿una derrota lo puede destruir? Puede ser, aunque en general no. Enfócate en el proceso, en tu objetivo y lo que no puedas controlas, no dependa de ti, recógelo, sé flexible, aprende de ello y aprovéchalo.

Daniel Barreña

Coach deportivo y educativo

@dbarresi5

Cultura e incultura deportiva

Con los años, y siempre que quieras, puedes aprender muchas cosas. Si eres una persona crítica y constructiva y analizas sin machacarte las experiencias vividas, puedes sacarles un jugo que te aporte muchos aprendizajes, al margen de que la experiencia sea positiva o negativa. Además la experiencia te permite que desde una actitud de primero comprender lo que pasa, poder aportar diferentes enfoques de cara a que la situación sea más enriquecedora o generar posibles cambios.

Por lo que veo en general en los deportes y lo que me comunican muchos conocidos, amigos o personas con las que me relaciono a nivel profesional gracias al coaching y mentoring deportivo y educativo, algo que se hace notar en el deporte de formación es un descenso en el nivel de cultura deportiva de la sociedad y en especial de las familias y los hábitos deportivos.

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El deporte y la actividad física se basan en unos valores que les dan sentido y les otorgan la importancia que tienen a nivel formativo humano. Podemos discutir sobre cuáles son estos valores ya que hay personas que los amplían en exceso y otros que los reducen al mínimo. Da igual el caso, algunos valores son claramente visibles en los deportes al margen de la edad.

Uno de estos valores es el compromiso. Sea una actividad individual o de equipo, el compromiso con tu aprendizaje y con el del resto de tus compañeros es algo inseparable de la práctica deportiva. Muchas veces cumplir con el compromiso que adquieres al realizar una actividad deportiva requiere también de una priorización ante otras y de una adecuada planificación temporal con el resto de actividades que realizamos las personas. En ningún momento digo que unas sean más importantes que otras, es algo a valorar.

Otro valor importantísimo es el respeto. Hablo tanto del respeto por uno mismo, como por el resto de compañeros o los rivales si estos existen. Este valor o la falta del mismo se puede mostrar de muy diversas formas, desde la impuntualidad (también puede considerarse desde el compromiso) o el menospreciar a un compañero con menos nivel hasta no aceptar que otro compañero o rival es mejor que uno mismo o que mi hijo/a y realizar acciones que así lo demuestren (hay tanto ejemplos de este tipo que prefiero no poner ninguno).

El tercero que quiero destacar es el valor de la superación. Cuando aprendes, es habitual que llegue un momento en el que el siguiente aprendizaje sea difícil. Incluso se puede entrar en una crisis individual o de equipo. Muchas veces se olvida que las crisis son las antesalas de los futuros aprendizajes o éxitos y se tiende a buscar culpables huyendo de la responsabilidad, el esfuerzo,… creando una sobreprotección que limita el desarrollo.

Cada vez es más habitual ver más familias que no respetan estos valores por falta de una mínima cultura deportiva. Existen muchas formas de hacerlo: asistir a entrenamientos o partidos sólo si no coinciden con otras actividades sin tener en cuenta lo que eso puede afectar a un equipo, no mirar un calendario de competición y sorprenderse por competir en según qué fechas que puede que no cuadren con el calendario escolar, celebrar goles o canastas en los entrenamientos sin tener en cuenta lo que eso puede suponer o si ese era el objetivo del ejercicio, etc. Muchas veces se puede resumir todo esto en que algunas familias utilizan el deporte como un guarda niños/as y el resto no lo valoran.

En los últimos años estas actitudes de incultura deportiva se han extendido y es necesario que se vuelvan a recuperar. Cierto es que es necesario que se recuperen aspectos culturales generales para toda la sociedad. La cultura deportiva aporta a las personas unos beneficios en cuanto a salud y relaciones sociales que ayudan a generar o regenerar otros valores culturales de mayor riqueza y fácil transferencia a otros ámbitos de la vida.

Daniel Barreña

Coach deportivo y educativo

@dbarresi5

¿Y por qué no?

El hecho de que estamos en crisis es algo más que conocido por todos. La diferencia es como hacerle frente. Al margen de las propuestas o falta de propuestas políticas o sociales, cada uno le hace frente como puede…

¿Puede ser este el primero de los problemas? ¿Y si le hacemos frente cómo queremos en lugar de cómo podemos? Ya sé que existen circunstancias que no dependen exclusivamente de nosotros mismos. También existen situaciones extremas en las que lo que te queda es sobrevivir más que vivir la vida. ¿Pero de verdad no podemos cambiar nada de nuestras vidas y darle un giro más favorable?

Tengo la suerte de dedicarme actualmente a dos cosas que me apasionan: la educación y el deporte. ¿Cuántos de los que estáis leyendo esto podéis decir lo mismo? Sinceramente, espero que una gran mayoría, aunque no lo creo. Cierto es que no tengo claro cuánto tiempo más durará esta situación, pero si tengo claro que haré lo que esté en mis manos para poder seguir trabajando en cosas que me den alegría. He trabajado en otras anteriormente, no me apasionaban y no era lo mismo. La pasión por lo que haces te aporta mucho más que dinero a tú vida. Mirad bien este vídeo que me descubrió un muy buen amigo ayer:

Ya sé que hay que pagar facturas, alquileres… y que hay que comer. No digo en ningún momento que sea fácil. El que lo crea se equivoca. El que crea que estoy escribiendo un sinfín de tonterías allá él. Puede que me haya cansado de ver cada día lo mismo. Cada día más gente ahogada por todo. Estoy seguro que los que observan lo le pasa a la sociedad que le envuelve también están cansados. Claro, los egoístas que van a la suya no se enteran de lo que no les conviene.

Ahora en serio. ¿De verdad no hay nada en tu vida que cambiarías y dependa de ti hacerlo? ¿Algo que podría hacer que te encontrarás mejor? ¿Qué te hiciera estar de mejor humor contigo mismo y con el resto? ¿Eso no ayudaría a poco a poco a cambiar algo? No me lo creo. Tú tampoco te lo crees. Todos tenemos algo, por simple que sea que nos mejoraría nuestra vida diaria. Puede que esto te ayude:

Últimamente veo gente que está igual de cansada que yo y busca cambiar su vida, con pequeñas o con grandes cosas. Ya sean grandes sueños o pequeños detalles está claro que todo lo conseguiremos por nuestro trabajo y nuestra actitud. Nada es fácil y nada te lo regalan. Creo que durante un tiempo la gente había dejado de soñar, de buscar pasión en lo que hace. Mejor dicho, sus sueños se basaban únicamente en el dinero.

Esto se puede cambiar. Pequeñas y/o grandes cosas de la vida de cada uno. Todo suma. Como se suele decir, el no ya lo tienes entonces… ¿Por qué no intentarlo? ¿Por qué no hacerlo? Es muy fácil encontrar excusas para no hacer lo que uno desea, para no mojarse, para no tomar decisiones de las que no sabemos al 100% que nos depararan. Que cada uno decida lo que depende de él mismo y a partir de ahí ya no valen más excusas. ¿Qué tal si olvidamos las excusas que nos limitan?