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Proactius o reactius?

A la teva millor versió d’aquesta setmana us plantegem aquest dilema: que preferim ser, persones proactives o persones reactives?

La proactivitat és una actitud en què la persona o l’organització assumeix el control de la seva conducta de manera activa fent prevaler la llibertat d’elecció sobre les circumstàncies del context. Però proactivitat no vol dir només prendre la iniciativa sinó assumir la responsabilitat de fer que les coses succeeixin, i decidir en cada moment què volem fer i com ho farem.

El terme proactivitat el va establir el neuròleg i psiquiatra austríac Victor Frankl, que va sobreviure als camps de concentració nazis. En el seu interessantíssim llibre “El hombre en busca de sentido” ens parla de la proactivitat però aquest terme es va fer molt popular anys després gràcies al best-seller “Los siete hábitos de las personas altamente efectivas” de l’autor Stephen R. Covey.

Per explicar-ho de manera més gràfica et proposo veure les diferències d’actitud i de llenguatge entre reactius i proactius.

Reactius: pessimista, falta d’iniciativa, excuses, retrocedeix, culpa els altres, inseguretat, desconfiança, arrogància, tancat, estancat, fracàs… I diu: no puc fer res, jo sóc així, no m’ho permetran, he de fer això, és que…

Proactius: optimista, oportunitats, objectius, crea canvi, reflexiona, actua, confia, humilitat, obert, dinamisme, èxit… I diu: examinem les nostres alternatives, puc optar per un enfocament diferent, controlo els meus sentiments, trio, prefereixo, puc aprendre, puc millorar, seré la meva millor versió…

Amb qui et quedes?

Albert Valldosera

Coach

¡Quiero aburrirme! Aburrirse es bueno.

Los niños y niñas de hoy día no pueden aburrirse. Esta es una de las máximas que rigen la vida de muchas familias. Todo debe ser divertido. Bueno, puede que esto no siempre. Pero si que deben estar ocupados. Llegando a lo que muchas veces se conoce como la tiranía de la ocupación. Esta tiranía es la que para muchos expertos mata la creatividad de las nuevas generaciones. Vayamos por partes.

¿Qué problema hay en que un niño o niña se aburra? Me refiero al problema que esto es para las familias. El principal es que reclama nuestra atención. Solución: darle algo para hacer, algo para que pase el tiempo. Puede que se le ofrezcan diferentes actividades a escoger o directamente se le dé una. La cuestión es que durante un rato este ocupado.

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Si esto lo puedo anticipar… puedo establecer las actividades con antelación. Pasar de una actividad a otra en el mínimo tiempo posible. Ocupar el tiempo para que no sea consciente de que en algún momento no está haciendo nada. Incluso puedo planear qué hacer entre una actividad y otra si existe un desplazamiento. Todo controlado.

Eso es. Todo controlado, planificado de cabo a rabo. No vaya a ser que en algún momento se aburra, piense, cree y decida hacer algo inesperado. ¡Qué no se salga del  plan!

Cuando una persona se aburre, busca alternativas. Es lógico que para un niño o niña una de las primeras sea que el adulto de turno me solucione este problema. Bueno, para él o ella no es un problema realmente. Es una situación a cambiar. Somos los adultos los que vivimos la situación como un problema.

Pero si esto no pasa. ¿De verdad alguien piensa que se van a quedar ahí sentaditos, en silencio, mirando al vacío, sin hacer nada? Está claro que no, pensarán que hacer si tienen ganas de hacer algo. Buscarán que pueden hacer. Crearán su actividad. Y a medida que vayan creando más actividades, irán generando nuevas relaciones entre ellas, nuevas ideas, etc. Desarrollarán la creatividad. El aburrimiento, aburrirse en sí, es uno de los motores de la creatividad.

Pero esto crea un nuevo problema para las familias. Lo que aún no ha sido creado, no puede ser controlado. Es decir, si no sé lo que va hacer mi hijo o hija, ¿cómo voy a saber que no le va a pasar nada y que va a estar bien? No lo vas a saber. Tú decides como vivir estos momentos de incertidumbre.

¡Quiero aburrirme! Esta frase me la ha dicho más de un niño. De igual forma que más de uno me ha dicho que a lo que tiene miedo es a aburrirse.

Enfoquemos el aburrimiento como una forma de crecimiento no como una molestia a evitar.

Daniel Barreña

Coach deportivo y educativo

@dbarresi5

Jugar con una tranquilidad rápida

Todos los entrenadores tenemos nuestro estilo de juego predilecto. Ese que haríamos si dispusiéramos de los jugadores o jugadoras acordes. Es más, existen muchos entrenadores que sólo tienen ese estilo y tratan de hacerlo realidad siempre. Esto no es ni bueno ni malo, pero este tema lo dejaremos para otra ocasión. La cuestión es que a muchos nos gusta que nuestros equipos, siempre de una forma adaptada al nivel, edad, competición,… jueguen de una forma alegre. Esto tiene sus pros y sus contras, claro está.

Ese juego alegre, rápido, intenso tanto en ataque como en defensa obliga por lo general a pensar a alta velocidad afectando esto a la toma de decisiones durante las acciones del partido. Fácilmente se llega a la precipitación en diversas acciones, ya sea por la velocidad de ejecución o por el cansancio acumulado por la intensidad del juego y la “falta de aire” que muchas veces se dice para pensar con clarividencia, dando la imagen de un juego nervioso o convirtiéndose en eso.

He hablado muchas veces de este tema con diversos amigos. Cada uno desde su punto de vista y su forma de procurar llevarlo a cabo, argumenta sus matices personales. Pero existen conexiones comunes para lo que es jugar rápido pero tranquilo o con una tranquilidad rápida. Seguramente no es la mejor forma de decirlo a nivel lingüístico pero pienso que así es fácil de entender. Una tranquilidad llena de energía por cierto.

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Para lograr jugar así o por lo menos tener alguna opción de conseguirlo es necesario que los jugadores no tengan ningún miedo al error. Se van a cometer equivocaciones seguro, se perderá alguna pelota y se concederá alguna canasta fácil. Esta forma de jugar tiene su riesgo y se debe asumir y analizar desde el origen del error no lo que este produce. Ya sea por una mala ejecución técnica o por una toma de decisiones no adecuada.

Este aspecto es muy importante. Jugar así implica que todos los actores en escena tomen decisiones de forma prácticamente constante, principalmente los protagonistas de las escenas: los jugadores. Este aspecto tiene que estar entrenado a conciencia ya que también afecta a la gestión emocional del propio jugador y del equipo, tanto para bien como para mal. Es decir, una serie de decisiones erróneas perturbará la confianza del equipo en su juego y también al revés. Decisiones consecutivas positivas pueden alterar el grado de activación óptimo de los jugadores cayendo en la precipitación. El control adecuado de todo ese despliegue de energía es necesario para jugar así.

La gestión de todo esto por parte del entrenador es clave. Además, saber transmitir esta idea de velocidad desde la tranquilidad para poder pensar y ejecutar de forma congruente y ayudando a generar la activación física y mental adecuada no es fácil. El estilo de dirección de equipo, de entrenamiento y de partido debe estar en consonancia para poder crear la base de confianza necesaria en el grupo.

Estos apuntes son extrapolables a la gran mayoría de estilos de juego. El caso es que es muy fácil observar a un entrenador o entrenadora con su equipo dirigiéndolo en un entrenamiento y/o partido mirando de jugar rápido pero alterándose al mínimo error en la toma de decisiones del jugador. O jugadores tomando decisiones rápidas y acertadas pero mal ejecutadas a nivel técnico produciendo esto que tomen decisiones erróneas en las siguientes acciones. Es el pan de cada entrenamiento o partido. Esto lo he observado mucho más en los entrenadores que tratan de jugar así que no en los que buscan un control férreo sobre todo lo que pasa en la pista y tienen un estilo de juego de menos posesiones.

Personalmente disfruto con los equipos que me transmiten esa tranquilidad rápida, a alta velocidad de ejecución en todos los sentidos. Opino que se trata de un estilo de juego en el que los jugadores y jugadoras pueden crecer y desarrollarse plenamente y transferir esos aprendizajes a otros ámbitos. Esos equipos y jugadores que te transmiten energía desde la inteligencia e intensidad en el juego son una delicia de ver o entrenar.

Daniel Barreña

Coach deportivo y educativo

@dbarresi5

¡Dale color!

Mires donde mires ves de todo. Se suele decir que en momentos malos se tiende a ver las cosas negativas, malas, grises,… poco motivadoras en definitiva. Esto es cierto hasta un límite. También existen personas que pase lo que pase ven el mundo en blanco y negro o con suerte en una tenue escala de grises. En todo momento, cada persona decide sobre cómo desea ver lo que le envuelve.

Claro está que hay situaciones negativas que no se pueden ver de otra forma o noticias que son malas las mires por donde las mires. Eso está claro y no pretendo vender lo contrario. Pero sobre algunas o la gran mayoría de esas situaciones, hechos, realidades, etc. si que podemos restringir el impacto que tengan sobre nuestras vidas. Conseguir que nuestra mente, nuestra imaginación no nos cree una preocupación de algo que no está bajo nuestro control.

En alguna ocasión ya hemos hablado de algún aspecto concreto y se podría hablar mucho y poner multitud de ejemplos. Navegando y buscando por internet (o directamente en el Señor Google como les digo a mis alumnos) podéis encontrar muchos artículos al respecto que seguro que os ayudan. Sin embargo no voy a orientar ese artículo en este sentido. Simplemente voy a explicaros algunas de las cosas que yo hago o que a mí me sirven para dotar de color a mi vida. No pretendo aportaros otro manual, a mi me sirven y cuando no lo hagan buscaré otras.tibidabo-florida-desde-mnac

Algo que he descubierto hace poco es que empiezo mejor el día sin escuchar ni ver las noticias. En lugar de eso, desayuno mirando al Tibidabo y disfrutando de la tranquilidad que me transmite. Esto me permite empezar el día con más pausa ya que me activo fácilmente y no necesito que nada exterior me active de buena mañana para aprovechar el día. No ver las noticias es algo que mucha gente hace, no soy nada original. Personalmente no me afectaban en exceso pero de esta nueva forma empiezo mejor.

Jugar con la creatividad es otra de las cosas que hago y me funcionan. Además, los trabajos que realizo me permiten poner en práctica esas actividades creativas de una forma rápida, incluso instantánea en alguna ocasión. Esto me permite recargar energía para afrontar otras resoluciones de conflictos o situaciones con otra perspectiva.

Vigilar el lenguaje que utilizo y ser lo más positivo que se pueda en función de la situación y si no, ser asertivo. Además intento descubrir las palabras que a cada persona le pueden afectar más, le son más complicadas de entender o le generan más ansiedad para evitarlas y que la comunicación fluya todo lo posible. Esto es algo que mucha gente dice que hace. Considero que hacerte un tabú general, que es lo que muchos acaban haciendo, acaba alterando lo que uno transmite, sobre todo la autenticidad y sinceridad. Prefiero hacerlo de forma individualizada.  Aunque es mucho más costoso también es más enriquecedor.

Me encanta la música. Considero que la música y las personas realmente más importantes para cada uno son las dos cosas que más rápidamente pueden hacerte cambiar el estado de ánimo. Gracias a los innumerables estilos musicales que existen y se crearán en el futuro, también puedes ajustar la música a las necesidades actuales y futuras. ¡Pon música en tu vida! Seguro que serás más feliz.

¿Cómo dais color a vuestra vida? ¿Qué es lo que realmente hace que no la veáis en blanco y negro?

Daniel Barreña

Coach deportivo y educativo

@dbarresi5