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Abandonados a su suerte

Es una sensación que tengo desde hace ya unos años y que por desgracia crece cada año. Es desagradable y genera un grado de impotencia considerable. Tengo la sensación de que la sociedad tiende a abandonar a su suerte a una serie de colectivos.

Niños y niñas de familias que llevan a sus hijos e hijas a la escuela de primaria, podemos incluir a los adolescentes de secundaria obligatoria, por obligación legal. No tienen ningún interés más allá de cumplir legalmente así que su colaboración con la escuela es la estrictamente necesaria. Otro caso son los que si tienen interés pero se encuentran con unos Servicios Sociales hipersaturados para poder orientarles u ofrecerles diferentes servicios que les podrían aportar beneficios a su situación actual y futura.

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Universitarios o estudiantes de ciclos que siguen avanzando por la inercia de los estudios, pocas veces claramente integrados en la realidad. Muchas veces al iniciarlos se encuentran con que no saben qué hacen allí. Otra opción, aún más común, es acabarlos, incluida una formación post universitaria, y a no ser que se encuentren directamente engullidos por un puesto de trabajo, no saben hacia dónde dirigir sus pasos. Llevan 22-23 años dirigidos y ahora….

Incluso muchos de los engullidos por una oferta laboral se encuentran de golpe en un mundo que les es desconocido. Esto hace ampliar el tiempo de adaptación y el tiempo necesario para aportar rendimiento a la empresa. Provocando esto que en muchas ocasiones esa primera experiencia laboral post estudios no acabe bien. Muchas veces fruto de aspectos no directamente ligados al puesto laboral.

En distintas edades, por diversos motivos, antes de llegar a la plena madurez, la sociedad tira a los leones a sus jóvenes directa o indirectamente. No pretendo decir que se los proteja ni mucho menos pero si ayudarlos a desarrollarse de forma competente para que puedan aportar y mejorar la sociedad actual, no sólo sufrirla.

En este abandono hay jóvenes de toda clase, que de forma adaptada a su entorno, son dejados de lado ya que no cumplen las expectativas, los dogmas.

Todas estas personas son carne de cañón. De esta forma, aunque muchas veces se piense que se siembra una paz y estabilidad social, lo que realmente se está sembrando es la semilla de la decadencia social. Una decadencia que en algún momento sale a la luz de la manera más insospechada.

Los jóvenes son el futuro de toda sociedad y en ellos hay que volcarse para que construyan, renueven, evolucionen la sociedad actual con los valores humanos que hayan podido experimentar. No se puede pretender que una persona sea justa cuando no para de percibir actos de injusticia en todo su entorno próximo y también en aspectos universales. Pero no para que copien y ya está. Deben poder aportar, incluso aspectos que de inicio puede chocar. Los grandes avances, la creatividad, la evolución suele chocar con la actualidad.

La sociedad futura se siembra hoy.

Daniel Barreña

Coach deportivo y educativo

@dbarresi5

 

Com vivim les notícies negatives que sentim amb tanta freqüència?

A la teva millor versió d’aquesta setmana plantejo aquesta pregunta: Com vivim totes les notícies negatives que sentim amb tanta freqüència?

Posem la televisió i veiem sobretot violència, assassinats, guerres, corrupció, fraus, enganys, lluites de poder, crisi econòmica… I també al nostre voltant, si no vivim en una bombolla, ens anem assabentant de situacions negatives, de patiment, de traïció, d’atur de tots els membres d’una família, persones que viuen en la misèria, menjadors socials plens, injustícies i una llista llarguíssima que podríem ampliar quasi fins a l’infinit.

Davant de tot això no és estrany que apareguin expressions de l’estil: “tot està fatal”, “no hi ha res a fer”, “cada dia anem pitjor”, “si tothom ho fa jo també”, etc. I podem entrar en l’espiral del negativisme on no veiem un pam de net, i on tot queda embrutit, fins i tot la nostra mirada de la realitat. O el que encara seria pitjor, acabem contribuint al conjunt de coses negatives amb la nostra actitud contaminada.

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  1. Repte! No hem de ser ingenus ni il·lusos! Però davant de tot això no som capaços de trobar algun fonament sòlid i construir en positiu sobre aquest fonament? No som capaços de discernir i separar per quedar-nos amb tantes realitats bones, justes, boniques que trobem a la vida? No som capaços de posar un filtre per a què tot el que sigui negatiu ens faci el menys mal possible i no ens deixem arrossegar per la corrent?
  1. Mirar cap endins, reflexionar, deixar que el sol il·lumini tots els matisos de la realitat i enfocar-nos en les coses positives ens ajuda a viure més tranquils, a treballar millor i a estimar a la gent sense tants prejudicis. I de pas som més feliços…
  1. Viure amb esperança no és ignorar la realitat, sinó estimar-ne una de millor i esforçar-nos, segons les nostres possibilitats, per anar-nos-hi acostant i per anar-la construint.
Podeu trobar aquesta reflexió al següent enllaç del programa Fórmula Estel de Ràdio Estel (30:44- 35:02)
Albert Valldosera

Coach

A mitad del camino

Las competiciones llegan prácticamente a su ecuador. En estos momentos, una gran cantidad de equipos, de clubs, de entrenadores, de jugadores y de familias se están planteando como enfocar lo que queda de temporadas. Había unos objetivos a inicio de temporada y ahora ya puedes hacer un análisis con bastante información de cómo has funcionado hasta ahora y lo que se ha logrado de esa forma. También puedes hacer otra proyección al futuro, puede que más ajustada de la que realizaste en a inicios de temporada.

Hablo de toda clase de objetivos. Seguramente los que tienen que ver con los resultados son los más claros de todos. Pensar en lograr ganar unos partidos que te permitirán competir a un nivel y puede que incluso optar a excelentes clasificaciones y encontrarte con derrotas que no esperabas y que te han alejado de las metas a las que pensabas que llegarías. Pero también de otros objetivos como el estilo de juego, la evolución individual de los jugadores, la cohesión del equipo, etc. Todos estos también vistos desde el otro extremo: lo ganamos todo, jugamos como nunca, cada día soy mejor jugador,…

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Cada uno lo afronta como considera oportuno, pero pienso que hay tres enfoques básicos que pueden marcar lo que queda de temporada. Estos tres aspectos están presentes cada día en las acciones que realizamos continuamente. En los momentos de evaluación salen a la superficie pero a todo el mundo le iría mejor si los tuviera presentes de forma más continua, cada uno en su justa proporción.

Enfocado al pasado. Como la temporada va mal, cometemos errores que nos cuestan partidos, no evoluciono con este entrenador,… todo lo que hago me recuerda aquella acción que nos costó un partido, la lesión de un jugador, aquella explicación que no comprendí y sigo sin entender. La mochila pesa y me frena y no paro de añadirle peso porqué me es fácil encontrar situaciones que me las confirmen. Teníamos un objetivo a principio de temporada y como este se ha complicado en exceso o ya es imposible ya todo está hecho. No soy capaz de generar nuevos objetivos adaptados a la nueva realidad. Las responsabilidades se diluyen o se aceptan sin oponer resistencia, sin ofrecer alternativas.

O al revés. Todo lo que ha pasado hasta ahora me reafirma. Doy por hecho que los objetivos se lograran por lo que ya hemos hecho a día de hoy. Hay que seguir igual sin salirse para nada del camino que llevamos. No hago nuevas aportaciones ya que así nos va bien.

Enfocado al presente. La realidad con la que me encuentro no cumple con las expectativas que tenia. Ya no podemos luchar por el campeonato, sigo siendo el jugador o jugadora que era a principio de temporada o incluso algo peor, cada día jugamos peor y además hay mal rollo. Pero ante esto actúo. Admito que los objetivos ya no se pueden cumplir o están muy complicados y genero otros más adaptados a la realidad. Esto no quiere decir que sean objetivos más fáciles de cumplir. Ahora dispongo de información nueva y puedo modificar mis acciones para que estas me lleven a lograr estas metas.

La realidad es la imaginada o superior. Valoro lo realizado hasta ahora y busco los aciertos y los errores para generar el aprendizaje que pueda aplicar en este momento y que ayude a que la realidad se mantenga e incluso mejore. Busco enriquecer desde la base de trabajo ya creada.

Enfocado al futuro. Proyecto lo que hemos hecho hasta hoy a lo que queda por delante y todo esto se repetirá hasta final de temporada. Los partidos igualados que tengamos por delante los perderemos y la situación que hoy tenemos será cada semana peor. Entro en un bucle de profecía autocumplida que no hará más que confirmar todo lo que sé que pasará. Y también en positivo. Si todo nos ha salido bien hasta hoy, ¡vamos a por todo!  La ambición crece y añado nuevas formas de jugar, adelanto pasos de la planificación y le aporto nuevos contenidos, mi nivel de exigencia aumenta cegado por lo que podemos lograr. Las alas que me aporta lo logrado hasta hoy me impulsan con tanta fuerza que perdemos la esencia de lo construido hasta ahora.

Por lo general nadie enfoca al 100% en una sola de estas opciones pero una suele predominar en todo lo que hacemos.

Lo más importante es que ahora estás a mitad del camino, queda la otra mitad. No lo olvides. Tampoco olvides que no sólo existe un camino pero que sí tendrás que tomar decisiones para saber cuál te llevará a donde quieres y cómo tu quieres llegar allí.

Recuerda que el camino es tu día a día y que todo el proceso para lograr el objetivo que deseas, en definitiva, es lo que te construye, construye tu equipo, te hace mejorar.

Daniel Barreña

Coach deportivo y educativo

@dbarresi5