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¿La culpa es de la pelotita?

¿La culpa es de la pelotita?

La pelotita y la hora del patio, del recreo, es un clásico en muchos colegios. El motivo son los conflictos que hay. No hay más. Pero ¿la culpa es de la pelotita?

Por lo general cuando se habla de la pelotita, lo que realmente se quiere decir es el fútbol. No sé yo cuántas veces habré hecho la diferenciación en distintos colegios. La pelota no es el problema, es el fútbol. Y en realidad, el fútbol no es el problema, es la interpretación a la que tenemos ligada el simple hecho de jugar a fútbol. En ella, el término jugar pierde mucha de su inocencia.

¿Por qué es un problema? Se puede explicar de muchas formas, pero una fácil es la siguiente: es el marco de juego en el que más fácilmente se puede observar una competitividad exagerada. Incluso he visto a jugadores o deportistas de otras disciplinas, hipercompetitivos en ella, serlo muchísimo más en el patio de su colegio jugando al fútbol.

Hoy día, muchos centros escolares se están replanteando el recreo y existen muchos ejemplos. Existen patios que son verdaderas obras maestras con diferentes juegos pintados y mucho material para jugar. Pero cuando un colegio se plantea hacerlo, surgen diferentes resistencias.

Y éstas, salen por todos lados. Familias, alumnos, maestros, directivas,… Se ven fenómenos extraños. Colegios que compraban 10 pelotas de las buenas (como dicen los niños) al mes para jugar a fútbol, 90 al año, que consideran que comprar según que juego no es posible por ser un gasto excesivo.

Maestros y maestras que de repente dicen que los conflictos que casi cada día les obligan a destinar entre 15 y 30 minutos al volver del patio, tampoco son para tanto y que para qué complicarse si con el fútbol se entretienen (no asignéis este discurso a una edad concreta).

Niños y niñas que dicen que las pelotas son para el fútbol y que a otras cosas no se pueden jugar con esas pelotas.

Familias que muestran su rechazo ya que si no juegan en el colegio a fútbol, ¿cuándo lo van a hacer? Sus extraescolares son otras…

Un poco de todo… Pero la verdad es que bien planteado, no existen tantas resistencias, se empieza a ver la pelota como lo que es, un material muy polivalente. Aparecen otros materiales, otros deportes. Y sí, hay una inversión más compleja seguramente, pero muy enriquecedora detrás.

Se acuerdan distribuciones de espacios y de material y de repente, casi sin quererlo, hay otro patio. Incluso cuando juegan al fútbol, hay otro clima.

Y la pelotita sigue por ahí porque ella no tiene la culpa.

Daniel Barreña

Coach deportivo, educativo y de desarrollo personal

@dbarresi5

Cambio de paradigma en minibasket

Después de 10 temporadas, volvía a entrenar en minibasket. Pese a que llevaba tiempo sin entrenar directamente, nunca he perdido el contacto del todo. Veía más de un partido cada temporada y hablaba con más de un entrenador. Pero es verdad que este año me he podido empapar mucho más de lo que hoy día existe en el minibasket.

Esta reflexión también se produce después de una corta conversación que tuve aproximadamente hace un mes con un informador arbitral, árbitro de reconocido prestigio que vino a observar al árbitro que dirigía mi partido. Transcribo una parte:

– Muchas gracias Dani por no comerte al árbitro por más que te ha dado opciones para hacerlo y ayudarle en todo lo que has podido.

– No hay de qué, es una de mis funciones como formador.

– Y sobre todo gracias por darle la mano al final del partido.

– Es lo mínimo y es lo habitual, ¿no?

– No. Te sorprendería cuántos entrenadores y entrenadoras de minibasket no lo hacen. Yo me sorprendía en octubre pero ahora en marzo ya no.

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Esto me chocó e intercambiamos dos o tres frases más sobre el tema. Después pensando bien, al entrenar esta temporada en minibasket he visto más partidos de esta categoría, no me sorprendió tanto. Y es una auténtica pena.

Se ven jugadores que únicamente piensan en meter puntos sea como sea, con acciones técnicas mal realizadas y que cuando se lo comentan, en los casos en que eso pasa, claramente se ve que les da igual. Sólo les preocupa el resultado del partido y si este no es visible no paran de buscar como saberlo. En los casos en que los entrenadores no se lo dicen, preguntan directamente a la grada sin ningún inconveniente.

Se ven entrenadores que avanzan cuestiones tácticas impropias de la edad como son situaciones de mano a mano, bloqueos indirectos e incluso directos. La forma de dirigir los partidos está centrada exclusivamente en ganar no en que los jugadores y jugadoras mejoren. Aprietan de forma indiscriminada a los árbitros y la mayoría, si conocen el reglamento, se lo intentan saltar de cualquier forma, principalmente pidiendo tiempos muertos después de canasta recibida y si la mesa amateur no se lo da, protestan de tal forma que el árbitro al final para el partido por el escándalo. En ese momento no les concede el tiempo y cuando el juego se reanuda, anulan el tiempo. Ya han parado el partido. También están los que en su campo y con su mesa les van indicando cuando tienen que dejar correr el tiempo o pararlo en función del interés y los que camuflan zonas de todo tipo (aunque algunos ni las camuflan y se ofenden cuando se lo dicen).

Los árbitros que muchas veces se complican el partido con situaciones que podían ahorrarse como entrenadores con ficha de delegado que les montan un show minuto tras minuto. Normalmente, también ellos están en formación pero cuando se encuentran con entrenadores que les miran de ayudar, no son muy receptivos.

Las familias se merecerían unos cuantos artículos para ellas solas. Simplemente, muchas deberían verse en vídeo. Confío en que una mayoría reflexionaría. El resto, las que gritan a los contrarios, insultan a los árbitros y en general se olvidan de que un padre y una madre no dejan de ser un modelo para sus hijos, simplemente deberían no asistir a los partidos por el bien de sus hijos.

Es necesario y urgente un cambio de paradigma. Pasar de esa obsesión por el resultado a valorar el proceso de mejora y aprendizaje que se vive en el minibasket.

Entre todos nos estamos cargando el minibasket. Me incluyo porque todos somos responsables: jugadores/as, entrenadores/as, familias, clubs/colegios, federaciones. Todos de una forma o de otra hacemos que la realidad sea esa, también cuando vemos situaciones que no tocan y las catalogamos como normales.

Algo hay que hacer para que el minibasket vuelva a ser lo que toca. Un espacio de aprendizaje y disfrute máximo y que cuando esta etapa se acaba, haya jugadores en formación con una base deportiva, competitiva, técnica, táctica, coordinativa, etc. pero sobre todo una base humana que enriquezca al resto de categorías que a esos deportistas aún les queda por vivir.

Daniel Barreña

Coach deportivo y educativo

@dbarresi5

Preocupados por la imagen

Existen profesiones es las que la imagen exterior proyectada es un factor determinante para poder ejercerla con éxito. Cada día esto se extiende a más profesiones, como si todo se convirtiera en un mercado continuo. Eres lo que vendes o lo que los demás perciben que eres en función de lo que vendas. Ya escribí sobre este tema hablando sobre entrenadores en Confundiendo lo importante. ¿Pero esto debe formar parte del día a día de una escuela?

Como en la mayoría de cosas, hay de todo por todos sitios. También existen diferencias entre colegios públicos, concertados y privados. Otro aspecto que suele influir es el sitio en el que el colegio este ubicado y el perfil de las familias que forman parte de la comunidad educativa que forma todo colegio.

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Muchas veces los maestros se ven obligados a realizar según qué actividades por designios de la escuela en la que trabajan. También puede influir en estos casos la inspección educativa correspondiente. El objetivo es buscar la visibilidad del colegio mediante actividades a las que las familias tengan acceso de forma directa. Una forma de publicidad ante la sociedad, en función de la repercusión que tengan las actividades.

En otras ocasiones son los propios maestros los que complican una actividad educativa concreta. Cambian el objetivo de la misma o priorizan aspectos secundarios de esta. Varían los aspectos más visibles para los ojos externos al colegio. Los priorizan ante otros y les dedican un tiempo excesivo. También están los maestros que descuidan su día a día pero que en las ocasiones puntuales de imagen exterior rinden muy por encima de su media habitual.

No estoy ni a favor ni en contra de realizar alguna actividad de cara a las familias. Lo que sí que tengo claro es que no deben ser estas actividades las prioritarias dentro de un centro escolar. Si que pienso que debe existir alguna en la que las familias formen parte activa de la actividad, como parte imprescindible en el proceso de aprendizaje que son. El resto de actividades que se muestran, el simple hecho de mostrarlo en público es una parte más de la actividad, no la principal. Incluso deberíamos tener presente que todo trabajo que se realiza en una escuela, tarde o temprano es mostrado en público. Aunque esto puede ocurrir años más tarde, el día a día en las escuelas es lo realmente importante para la formación de los niños y niñas.

La clave para mí no está en la cantidad de actividades que se muestran sino más bien en la participación en las mismas. Las familias no deben estar limitadas a ser espectadores de conciertos, danzas o pasearse por la escuela para mirar trabajos. Hay que implicarlos y esta parte la echo de menos en muchos colegios que si que se preocupan de esta imagen pública. Es como si olvidaran que la familia es la principal fuente educadora de los niños/as.

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Aquí las diferencias entre los diferentes centros y sus características son abismales. Existen centros que por más que lo intenten de diferentes formas no consiguen implicar a las familias. Se ve en cosas tan sencillas como no conseguir tener una AMPA por falta de madres y padres. Otros sin embargo no quieren encauzar el gran potencial familiar que tienen en su entorno simplemente para marcar una distancia. Sin embargo algunos de estos son superactivos en sus webs y blogs y cuando organizan algo interno, lo primero que hacen es encargar a alguien las fotos y la publicación de las mismas en sus respectivos medios.

En una sociedad en la que se valora tanto la imagen, las escuelas deben marcar un estilo propio, ser referentes. Tener claro el objetivo primordial de su existencia, sus compromisos sociales, etc. pero ante todo el compromiso, deber, obligación de realizar el mejor trabajo posible para que sus alumnos se desarrollen al máximo de su potencial. Esta es su labor y este cometido es el que conformará su imagen exterior por encima de otras actividades publicitarias realizadas.

Daniel Barreña

Coach deportivo y educativo

@dbarresi5

Racionalizar horarios

La idea de cambiar los horarios a los que estamos acostumbrados lleva tiempo escuchándose pero parece que ahora la idea está cogiendo algo más de fuerza. Con la crisis económica, la conciliación familiar pasó a la historia. La idea de la gran mayoría era que había que trabajar más tiempo para poder salir de ella. Cantidad sin tener en cuenta la calidad de este tiempo invertido (ya hice referencia en parte a este tema en “Hiperconéctate y aprende a desconectar”).

Aunque el rendimiento laboral siempre ha sido un factor a tener en cuenta la verdad es que se ha premiado más la cantidad de tiempo invertido en realizar un trabajo que no la calidad del mismo. Ahora se es consciente de que ese rendimiento a nivel cualitativo pretendido depende de muchos factores, principalmente factores que son propios de la persona.

Esto choca con la cultura popular. ¿Estamos en crisis y tú vas a hacer que tus trabajadores salgan antes del trabajo? ¿Eres autónomo y no estás trabajando todo el día? Y todos conocemos como le cuestan los cambios a la sociedad….

Si una persona se encuentra bien en su vida personal o privada es algo que influye en su vida laboral y al contrario seguramente se nota aún más. Poder disponer de un tiempo razonable para ocuparse de esa parte de la vida es fundamental. ¿Pero que es un tiempo razonable?reyes_magos-reforma_laboral_trabajo_vida-familiar_milagro

Un día de muchas personas que trabajen puede ser algo parecido a esto: levantarse a las 7:30, entrar a trabajar a las 9:00 hasta las  14:00, tiempo para comer de 14:00 a 16:00 y luego vuelta al trabajo hasta las 19:00. Con alguna variedad en este horario que pueda hacer que como muy pronto la jornada laboral acabe a las 18:00. También se deben sumar los trayectos para ir o volver de trabajar, un aspecto más importante de lo que puede parecer. Alguno puede pensar que junto con el fin de semana, existe tiempo más que suficiente para la vida privada. Puede tener razón. Pero entra en juego otro factor: la sociedad en la que vivimos y sus horarios.

Al margen de los horarios comerciales, donde habría que diferenciar muy claramente entre las grandes superficies y los pequeños establecimientos, los horarios del resto de actividades de ocio no ayudan. Ni la gran mayoría de espectáculos o acontecimientos deportivos ni, principalmente, los horarios televisivos. El prime time cada vez se retrasa más y eso afecta a mucha gente para los que esa franja horaria es su única opción de desconexión más o menos real del resto de su vida. Esto provoca (aunque cada uno lo decide) que se reduzcan las horas de descanso de una gran mayoría.

Si se analizan las horas reales de desconexión, y las de sueño son las primordiales, estas no cumplen ni con la cantidad ni con la calidad necesaria. El estado con el que se llega al momento de dormir es importante y las actividades realizadas en las horas previas pueden marcar todas las horas de sueño.

Cambiar todo esto choca con la cultura popular que se resiste a los cambios. El mayor problema es que a muchos le cuesta entender que un cambio no es una reducción en una parte de los casos. Por ejemplo, al margen de reducir las jornadas laborales en según qué trabajos, en la mayoría, realizando un ajuste de los tiempos ya se incrementaría notablemente el tiempo disponible para el ocio. ¿Son necesarias 2 horas para comer o se puede invertir ese tiempo de otra forma?

A nivel educativo existen multitud de estudios realizados que apoyan las jornadas continuadas y no las jornadas partidas que reservan entre 1:30-2:00 para la franja de la tarde. La gran mayoría de las administraciones siguen considerando esta reivindicación del profesorado como una mera demanda laboral y la utilizan para la frase típica/tópica de “los maestros no quieren trabajar”.

Por más que la persecución a los docentes genere votos entre cierto tipo de personas, la realidad es que a nivel educativo el rendimiento y la calidad del aprendizaje cae en picado después de la pausa para la comida. El principal problema es que la sociedad ve a los colegios como una guardería estupenda y tocar sus horarios podría ser un problema para muchos, no porqué sus hijos/as puedan aprender más si no porqué no sabrían que hacer con ellos por la tarde. Las tendrían que organizar de una forma distinta.

Hace poco tiempo se tramitaba una propuesta para estudiar la racionalización de los horarios y junto con la publicación de un estudio relacionado, fue noticia la posibilidad de adoptar el horario que nos correspondería según Greenwich. En las noticias leídas o escuchadas me llamó la atención que el horario escolar se ponía como excusa. “Los niños saldrían del colegio de noche” se decía. No lo entiendo.vdm016i01

Los colegios no son guardaniños. Pienso que no es posible casar los horarios laborales con los horarios educativos. Pero la prioridad debe estar en asegurarse que el horario escolar sea el mejor posible para que se pueda desarrollar todo el talento y potencial del que disponen los niños y niñas que asisten al colegio. A su vez se deben crear los servicios necesarios para que una vez concluida la jornada escolar, se pueda alargar la estancia en los centros educativos en los casos en los que sea necesario. El horario escolar no puede estar al servicio del horario laboral.

Entiendo que una racionalización de los horarios para mejorar la conciliación familiar y el rendimiento laboral no tiene porqué ser a costa de tener a los alumnos dentro de un horario pensado para que no molesten. ¿O esa es la función de la educación? ¿No molestar a los que toman las decisiones? Yo no lo veo así.