Entradas

Aturem la llei de la selva

Fa uns anys, veient com a entrenador de categories de formació com funcionava el món del bàsquet per a nens menors d’edat, reflexionava en un article sobre el concepte de pedrera al món de l’esport (Què és la pedrera? L’autèntica veritat). Doncs bé, després d’aquest temps, he comprovat com la tendència dels clubs de bàsquet de fitxar nens no només s’ha mantingut sinó que s’ha potenciat, arribant a desfer-se equips fins i tot en edat premini per aquest motiu.

basketball-1602392_1280

No entraré, altre cop, a analitzar la situació ni a debatre si els culpables són uns pares cada cop més disfressats de mànagers dels seus fills en lloc d’adults realistes com convindria o bé uns clubs amb un afany de protagonisme i de fama absolutament desaforats. Però la situació final és que ens trobem amb unes víctimes, els nens (recordem, nens), que canvien de club de forma constant i perden més i més temps recorrent desenes de quilòmetres per fer el que els agrada, jugar a bàsquet. I em consta que això passa també al món del futbol (segurament de forma encara més acarnissada) i probablement també en altres esports.

El que hauríem de pensar ja, doncs, és en intentar trobar solucions. Vist que el codi ètic implementat fa uns anys no ha tingut resultats, crec els toca a Federacions, Consejos i organismes varis encarregats de dirigir aquest món amateur, assentar-se i acordar amb els clubs noves formes d’intentar aturar i controlar el món de la selva en que s’ha convertit tot això. Sé que no és fàcil, més si s’han de conjugar els factors legals afegits tan farragosos, com llibertats personals, etc., però crec que estem arribant a un punt surrealista i fins i tot diria que fastigós. Però estic segur que poden sorgir noves idees i fórmules que facin canviar aquesta tendència i tornin a fer d’aquest esport de base un món més sa.

Espero, doncs, pel bé dels clubs i del bàsquet en general però sobretot dels nens, que aquests organismes s’adonin de lo greu de la situació i tinguin ganes de posar-s’hi de veritat.

Albert G. Samaranch

Entrenador de Bàsquet

Cambio de paradigma en minibasket

Después de 10 temporadas, volvía a entrenar en minibasket. Pese a que llevaba tiempo sin entrenar directamente, nunca he perdido el contacto del todo. Veía más de un partido cada temporada y hablaba con más de un entrenador. Pero es verdad que este año me he podido empapar mucho más de lo que hoy día existe en el minibasket.

Esta reflexión también se produce después de una corta conversación que tuve aproximadamente hace un mes con un informador arbitral, árbitro de reconocido prestigio que vino a observar al árbitro que dirigía mi partido. Transcribo una parte:

– Muchas gracias Dani por no comerte al árbitro por más que te ha dado opciones para hacerlo y ayudarle en todo lo que has podido.

– No hay de qué, es una de mis funciones como formador.

– Y sobre todo gracias por darle la mano al final del partido.

– Es lo mínimo y es lo habitual, ¿no?

– No. Te sorprendería cuántos entrenadores y entrenadoras de minibasket no lo hacen. Yo me sorprendía en octubre pero ahora en marzo ya no.

9ec5addc67447038d196a2fc30522c2d_XL

Esto me chocó e intercambiamos dos o tres frases más sobre el tema. Después pensando bien, al entrenar esta temporada en minibasket he visto más partidos de esta categoría, no me sorprendió tanto. Y es una auténtica pena.

Se ven jugadores que únicamente piensan en meter puntos sea como sea, con acciones técnicas mal realizadas y que cuando se lo comentan, en los casos en que eso pasa, claramente se ve que les da igual. Sólo les preocupa el resultado del partido y si este no es visible no paran de buscar como saberlo. En los casos en que los entrenadores no se lo dicen, preguntan directamente a la grada sin ningún inconveniente.

Se ven entrenadores que avanzan cuestiones tácticas impropias de la edad como son situaciones de mano a mano, bloqueos indirectos e incluso directos. La forma de dirigir los partidos está centrada exclusivamente en ganar no en que los jugadores y jugadoras mejoren. Aprietan de forma indiscriminada a los árbitros y la mayoría, si conocen el reglamento, se lo intentan saltar de cualquier forma, principalmente pidiendo tiempos muertos después de canasta recibida y si la mesa amateur no se lo da, protestan de tal forma que el árbitro al final para el partido por el escándalo. En ese momento no les concede el tiempo y cuando el juego se reanuda, anulan el tiempo. Ya han parado el partido. También están los que en su campo y con su mesa les van indicando cuando tienen que dejar correr el tiempo o pararlo en función del interés y los que camuflan zonas de todo tipo (aunque algunos ni las camuflan y se ofenden cuando se lo dicen).

Los árbitros que muchas veces se complican el partido con situaciones que podían ahorrarse como entrenadores con ficha de delegado que les montan un show minuto tras minuto. Normalmente, también ellos están en formación pero cuando se encuentran con entrenadores que les miran de ayudar, no son muy receptivos.

Las familias se merecerían unos cuantos artículos para ellas solas. Simplemente, muchas deberían verse en vídeo. Confío en que una mayoría reflexionaría. El resto, las que gritan a los contrarios, insultan a los árbitros y en general se olvidan de que un padre y una madre no dejan de ser un modelo para sus hijos, simplemente deberían no asistir a los partidos por el bien de sus hijos.

Es necesario y urgente un cambio de paradigma. Pasar de esa obsesión por el resultado a valorar el proceso de mejora y aprendizaje que se vive en el minibasket.

Entre todos nos estamos cargando el minibasket. Me incluyo porque todos somos responsables: jugadores/as, entrenadores/as, familias, clubs/colegios, federaciones. Todos de una forma o de otra hacemos que la realidad sea esa, también cuando vemos situaciones que no tocan y las catalogamos como normales.

Algo hay que hacer para que el minibasket vuelva a ser lo que toca. Un espacio de aprendizaje y disfrute máximo y que cuando esta etapa se acaba, haya jugadores en formación con una base deportiva, competitiva, técnica, táctica, coordinativa, etc. pero sobre todo una base humana que enriquezca al resto de categorías que a esos deportistas aún les queda por vivir.

Daniel Barreña

Coach deportivo y educativo

@dbarresi5

A mitad del camino

Las competiciones llegan prácticamente a su ecuador. En estos momentos, una gran cantidad de equipos, de clubs, de entrenadores, de jugadores y de familias se están planteando como enfocar lo que queda de temporadas. Había unos objetivos a inicio de temporada y ahora ya puedes hacer un análisis con bastante información de cómo has funcionado hasta ahora y lo que se ha logrado de esa forma. También puedes hacer otra proyección al futuro, puede que más ajustada de la que realizaste en a inicios de temporada.

Hablo de toda clase de objetivos. Seguramente los que tienen que ver con los resultados son los más claros de todos. Pensar en lograr ganar unos partidos que te permitirán competir a un nivel y puede que incluso optar a excelentes clasificaciones y encontrarte con derrotas que no esperabas y que te han alejado de las metas a las que pensabas que llegarías. Pero también de otros objetivos como el estilo de juego, la evolución individual de los jugadores, la cohesión del equipo, etc. Todos estos también vistos desde el otro extremo: lo ganamos todo, jugamos como nunca, cada día soy mejor jugador,…

descarga7

Cada uno lo afronta como considera oportuno, pero pienso que hay tres enfoques básicos que pueden marcar lo que queda de temporada. Estos tres aspectos están presentes cada día en las acciones que realizamos continuamente. En los momentos de evaluación salen a la superficie pero a todo el mundo le iría mejor si los tuviera presentes de forma más continua, cada uno en su justa proporción.

Enfocado al pasado. Como la temporada va mal, cometemos errores que nos cuestan partidos, no evoluciono con este entrenador,… todo lo que hago me recuerda aquella acción que nos costó un partido, la lesión de un jugador, aquella explicación que no comprendí y sigo sin entender. La mochila pesa y me frena y no paro de añadirle peso porqué me es fácil encontrar situaciones que me las confirmen. Teníamos un objetivo a principio de temporada y como este se ha complicado en exceso o ya es imposible ya todo está hecho. No soy capaz de generar nuevos objetivos adaptados a la nueva realidad. Las responsabilidades se diluyen o se aceptan sin oponer resistencia, sin ofrecer alternativas.

O al revés. Todo lo que ha pasado hasta ahora me reafirma. Doy por hecho que los objetivos se lograran por lo que ya hemos hecho a día de hoy. Hay que seguir igual sin salirse para nada del camino que llevamos. No hago nuevas aportaciones ya que así nos va bien.

Enfocado al presente. La realidad con la que me encuentro no cumple con las expectativas que tenia. Ya no podemos luchar por el campeonato, sigo siendo el jugador o jugadora que era a principio de temporada o incluso algo peor, cada día jugamos peor y además hay mal rollo. Pero ante esto actúo. Admito que los objetivos ya no se pueden cumplir o están muy complicados y genero otros más adaptados a la realidad. Esto no quiere decir que sean objetivos más fáciles de cumplir. Ahora dispongo de información nueva y puedo modificar mis acciones para que estas me lleven a lograr estas metas.

La realidad es la imaginada o superior. Valoro lo realizado hasta ahora y busco los aciertos y los errores para generar el aprendizaje que pueda aplicar en este momento y que ayude a que la realidad se mantenga e incluso mejore. Busco enriquecer desde la base de trabajo ya creada.

Enfocado al futuro. Proyecto lo que hemos hecho hasta hoy a lo que queda por delante y todo esto se repetirá hasta final de temporada. Los partidos igualados que tengamos por delante los perderemos y la situación que hoy tenemos será cada semana peor. Entro en un bucle de profecía autocumplida que no hará más que confirmar todo lo que sé que pasará. Y también en positivo. Si todo nos ha salido bien hasta hoy, ¡vamos a por todo!  La ambición crece y añado nuevas formas de jugar, adelanto pasos de la planificación y le aporto nuevos contenidos, mi nivel de exigencia aumenta cegado por lo que podemos lograr. Las alas que me aporta lo logrado hasta hoy me impulsan con tanta fuerza que perdemos la esencia de lo construido hasta ahora.

Por lo general nadie enfoca al 100% en una sola de estas opciones pero una suele predominar en todo lo que hacemos.

Lo más importante es que ahora estás a mitad del camino, queda la otra mitad. No lo olvides. Tampoco olvides que no sólo existe un camino pero que sí tendrás que tomar decisiones para saber cuál te llevará a donde quieres y cómo tu quieres llegar allí.

Recuerda que el camino es tu día a día y que todo el proceso para lograr el objetivo que deseas, en definitiva, es lo que te construye, construye tu equipo, te hace mejorar.

Daniel Barreña

Coach deportivo y educativo

@dbarresi5

Necessitem més bons exemples

L’esport i l’educació van de la mà a pràcticament tot. Això és així malgrat que hi hagi gent que digui que l’esport professional és una altra cosa. Puc estar d’acord en que l’esport professional té uns valors diferents a la resta però continua essent esport. Això significa que la base de valors que tenen per definició les activitats esportives s’ha de mantenir, tot i que n’afegeixi altres valors propis de la categoria professional.

Trobo que cada cop més l’esport professional s’allunya de l’educació, com si volgués marcar una diferencia amb la resta. Ja té un status diferenciat i no necessita ratificar-ho per fer-ho visible. A més té una sèrie de mitjans de propagació que l’ajuden respecte a la resta. Alguns d’aquest mitjans ajuden a crear aquesta barrera entre l’esport professional i la resta relaxant l’exigència social sobre aquest. Penso que això ha de canviar. Totes les parts han de ser més exigents.

FAIR_play

Els propis esportistes i clubs, societats anònimes, etc. han de ser molt més conscients de la seva repercussió vers la societat i acceptar-la, respectar-la i amplificar-la temporada rere temporada. És necessari que hi hagi més esportistes exemplars, a tots nivells, més clubs exemplars.

Els mitjans de comunicació són els que fan arribar aquests exemples a la societat. Malgrat siguin empreses amb uns objectius econòmics, també tenen una responsabilitat social de la que no poden fugir i han d’exigir als esportistes i als clubs que responguin com a bons models. Fer-los veure que ser-ho forma part de la seva professionalitat.

La societat també té el seu paper. Cert és que la població té altres preocupacions i que majoritàriament utilitza l’esport com a mitja d’evasió. Això és una excusa per no fer-nos responsables de la nostra influència social. Molts esportistes i alguns clubs són referents en els quals els infants es volen reflectir. Per molt que un esportista pugui ser exemplar en un aspecte, si en un altre no ho és no pot ser defensat a ultrança per ser qui és. No deixa de ser una persona i com a tal també té responsabilitats socials a complir.

Existeix una quarta part que també hauria de ser més exigent. Són les empreses, els patrocinadors. Totes elles haurien de tenir més presència a l’esport en general però la majoria  es decanten com a molt per l’esport professional. Pura qüestió de visibilitat i marketing fàcil. I la responsabilitat social on queda? Generalment queda oblidada o tapada pel llibres de comptes. Es necessari que també guanyin pes social.

 

Els models, els exemples, la repercussió d’aquests, l’exigència davant actituds que no toquen són indispensables per una millora social. Però també ho són per poder mantenir aquella bonica idea que a tots els esportistes, persones que ens dediquem a l’esport i també a l’educació ens agrada sobre els valors que transmet l’esport.

“Donar exemple no és la principal manera d’influir sobre els demés, és l’única manera”

Albert Einstein

Daniel Barreña

Coach esportiu i educatiu

@dbarresi5

Què és la pedrera? L’autèntica veritat

Avui dia, en el món del bàsquet i també de l’esport en general, estem cansats de sentir a parlar de la pedrera, altrament dita cantera, entesa com les categories inferiors dels clubs. Aquests pugnen tots per apuntar-se el mèrit de ser el club que més i millor cantera té, perquè això porta associats valors positius com treball de base, formació de joves o sentiment de club. Però, si aprofundim en el tema, veurem que no sempre és ben bé així. Molts d’aquests clubs, en realitat, el que fan és fitxar joves jugadors (quasi sempre menors d’edat) que despunten als seus clubs d’origen, i cada cop es fitxa en edats més precoces.descarga

És cert que, fitxant a un nen de deu anys, es requereix un bon treball dels entrenadors de formació per tal d’aconseguir que arribi fins a un nivell professional i, si ho fa, és inqüestionable que l’esportista estarà identificat amb el club. Però s’ha d’anar en compte amb aquesta estratègia acarnissada. El que acaba passant, i és el que trobem avui dia, és que la distància de nivell entre els clubs que fan això i els més modestos esdevé abismal. Els equips dels modestos acaben desestructurats, i les competicions catalanes de categories inferiors acaben sent un duel entre Penya i Barça (els clubs de bàsquet més grans a Catalunya), i pocs clubs més. Això no fa sinó perjudicar els propis clubs grans, que es troben amb només una desena de partits realment exigents per temporada.

A més, la majoria d’aquests nens fitxats tant i tant joves no acaben arribant a dalt de tot, només ho fa un de cada molts. Els pares, però, enlluernats per la trucada d’un club gran, no avaluen els pros i les contres i acostumen a llançar-se a la piscina. I els nens poden acabar frustrats, abandonant fins i tot la pràctica de l’esport en alguns casos. En resum, la formació de la persona queda relegada, i moltes vegades es corre el risc d’utilitzar el nen sense cap escrúpol.

n_f_c_barcelona_fcb_regal_b-5380523Els jugadors que arriben a dalt, realment, solen ser els que els clubs grans fitxen més tard. En aquests casos, doncs, el treball de base ja l’ha fet el club d’origen, no el que el fitxa, que se’n beneficia i a més se n’apunta el mèrit. Sí és cert, en aquests casos, que el club gran forma el jugador però només en una darrera etapa, i poc sentiment de club pot tenir un jugador fitxat als 16 anys, per exemple, després de deu al ser club d’origen.

En conclusió, el que podem dir és que el concepte de pedrera és molt ambigu i tergiversable. Avui dia, doncs, potser només a la categoria premini podem parlar de pedrera en el sentit pur de la paraula. En aquesta categoria (nens d’entre vuit i deu anys), els clubs no solen fitxar encara i és on es pot valorar realment el treball del club primer a l’hora de captar un grup de nens i després a l’hora d’ensenyar-los a jugar. Potser és aquesta l’única categoria on es podria fer una comparativa de la cantera dels clubs sense distorsions.

Albert G. Samaranch

Entrenador de Bàsquet