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Centrarse en la olimpiada para disfrutar los Juegos

Una vez acabados los Juegos Olímpicos empieza la olimpiada. Es cierto que muchas veces la palabra olimpiada se utiliza como sinónimos de los Juegos, e incluso está así aceptado por la RAE, pero esta palabra también se refiere principalmente al periodo que existe entre la celebración de unos Juegos Olímpicos y otros.

Durante la disputa de los Juegos es habitual disfrutar de diversos deportes que habitualmente no tienen presencia en la gran mayoría de espacios deportivos existentes en los diferentes medios de comunicación. De vez en cuando, si algún deportista de alguna de esas disciplinas consigue algún título europeo o mundial, puede ser que se mencione de forma puntual. Eso sí, llegan los Juegos y con ellos las diferentes previsiones de medallas.

Estas previsiones muchas veces van acompañadas de una exigencia en hacerlas realidad que demuestra un desconocimiento general de lo que es el deporte en sí y de aportar una presión extra al deportista. Se ve que un deportista que trabaja 4 años para algo, que con suerte puede vivir dignamente de ese deporte (con mucha suerte) y que en muchos casos sabe que de no lograr un buen puesto es posible que no pueda seguir viviendo de ese deporte, no tiene suficiente presión.

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Todos sabemos que esto no es lógico y que una gran parte de los medallistas están condenados a volver al anonimato durante la olimpiada, a no ser que rompan moldes y se conviertan en mediáticos o mediáticas y entonces en alguna de las competiciones que realicen se les haga seguimiento. El ejemplo de Mireia Belmonte es claro. Pocos la conocían antes de Londres. Otros y otras llegan a los Juegos y en muchos casos deben recordar a la audiencia lo que han hecho durante ese tiempo ya que han pasado desapercibidos. Ejemplos son, puede que en diferente medida, Saúl Craviotto, Maialen Chourraut o Joel González.

En alguna ocasión, al llegar los Juegos, también se habla de la falta de fondos en la mayoría de las disciplinas para ofrecer las mejores condiciones a los deportistas y de la poca repercusión en muchos casos, aspecto que aleja por lo general a la inversión privada. Es algo que se repite ya que no se hace nada para corregirlo.

Ahora empieza el momento importante, la olimpiada. El momento en el que los deportistas tienen que verse y sentirse apoyados antes de los próximos Juegos. Que pueden centrarse en este ciclo de preparación y mejorar para poder llegar a los Juego y disfrutar de la competición.

No digo que se tengan que regalar becas pero tienen que existir, acompañadas de otros aspectos para acercar al patrocinio privado al deporte. No es tan complicado realizar una ley de mecenazgo deportivo y cultural y favorecer de alguna forma que esas aportaciones lleguen a disciplinas minoritarias.

Esto es un trabajo conjunto de todos. Gobiernos, medios, federaciones (algunas tienen mucho trabajo para que sus ligas sean coherentes y de nivel porque sólo se centran en las selecciones olvidando el resto –pan para hoy…-) y en general de la sociedad. La cultura del deporte y que esta sea pluridisciplinar es un beneficio indiscutible a nivel social. Centrarse en un único deporte o casi, es un error del que mucho viven y viven bien a costa de empobrecer al resto.

Daniel Barreña

Coach deportivo y educativo

@dbarresi5

Cada día 15 minutos y un descubrimiento

Seguramente una gran mayoría de las personas tiene más de un momento a lo largo del año en los que se siente agobiado. Esos momentos en los que todo pesa, te subes por las paredes, casi cualquier cosa te produce una reacción que no puedes o no quieres controlar (con todo lo que esto puede llegar a provocar).

Cuando ya te encuentras en estos momentos, puedes hacer diferentes cosas para disminuir esta tensión acumulada, que sigues acumulando y que finalmente te hace explotar. Personalmente prefiero la vía preventiva y de esta forma no tener que llegar a explotar pero principalmente para no tener que recoger todos los restos provocados por la explosión.

De vías preventivas también hay muchas. Es importante dedicar un tiempo, el que sea necesario, para que cada uno encuentre la  que le funcione. Pueden existir más de una. Incluso estas vías pueden tener características diferentes entre sí, pero por lo general cumplirán con una que es esencial: ayudarte a vivir en el momento presente. A partir de ahí, que lo disfrutes o no, es decisión tuya.

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Te ofrecezco dos vías que personalmente hago y que me ayudan a valorar y disfrutar del momento presente, así como a liberar la tensión que las actividades diarias me pueden generar. Estas son dos que ahora me funcionan, puede que dentro de un tiempo no lo hagan. Pero ahora mismo me encajan perfectamente con mi situación actual.

La primera es una variante del clásico “reserva un tiempo para ti cada día”. En este caso yo me reservo 15 minutos cada día. En estos 15 minutos no hago una única cosa y tampoco tengo ubicado este espacio de tiempo en un momento concreto del día. La flexibilidad es importante. No obstante, es cierto que escojo un momento en el que pueda estar centrado en mi y lo aprovecho para enfocarme en las cosas importantes a hacer ese día si es por la mañana, repasar y extraer aprendizajes si es por la noche o centrarme entre una actividad y otra para poderlas hacer al 100% reflexionando, leyendo, escuchando música, viendo un vídeo o conferencia…

La segunda, a veces ligada a la anterior pero otras no, es la de saciar y cultivar a la vez mi curiosidad. Procuro encontrar algo, un pequeño descubrimiento por llamarlo de alguna manera, que me permita otro enfoque, percibir alguna situación de una forma diferente, aprender. En definitiva descubrir algo que me posibilite un nuevo punto de vista y que me active para seguir creciendo o me aporte algo novedoso por lo menos para mí.

Estas dos opciones me permiten no llegar a esos momentos de estrés extremo que te acaban pasando factura a todos los niveles. Busca una, dos o las que quieras que te sirvan y te generen un compromiso contigo mismo para realizarlas solas o combinadas y poder disfrutar de sus beneficios. Del beneficio máximo que es vivir que en definitiva es lo que único que estás obligado a hacer con tú vida, vivirla.

Daniel Barreña

Coach deportivo y educativo

@dbarresi5

Cultura e incultura deportiva

Con los años, y siempre que quieras, puedes aprender muchas cosas. Si eres una persona crítica y constructiva y analizas sin machacarte las experiencias vividas, puedes sacarles un jugo que te aporte muchos aprendizajes, al margen de que la experiencia sea positiva o negativa. Además la experiencia te permite que desde una actitud de primero comprender lo que pasa, poder aportar diferentes enfoques de cara a que la situación sea más enriquecedora o generar posibles cambios.

Por lo que veo en general en los deportes y lo que me comunican muchos conocidos, amigos o personas con las que me relaciono a nivel profesional gracias al coaching y mentoring deportivo y educativo, algo que se hace notar en el deporte de formación es un descenso en el nivel de cultura deportiva de la sociedad y en especial de las familias y los hábitos deportivos.

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El deporte y la actividad física se basan en unos valores que les dan sentido y les otorgan la importancia que tienen a nivel formativo humano. Podemos discutir sobre cuáles son estos valores ya que hay personas que los amplían en exceso y otros que los reducen al mínimo. Da igual el caso, algunos valores son claramente visibles en los deportes al margen de la edad.

Uno de estos valores es el compromiso. Sea una actividad individual o de equipo, el compromiso con tu aprendizaje y con el del resto de tus compañeros es algo inseparable de la práctica deportiva. Muchas veces cumplir con el compromiso que adquieres al realizar una actividad deportiva requiere también de una priorización ante otras y de una adecuada planificación temporal con el resto de actividades que realizamos las personas. En ningún momento digo que unas sean más importantes que otras, es algo a valorar.

Otro valor importantísimo es el respeto. Hablo tanto del respeto por uno mismo, como por el resto de compañeros o los rivales si estos existen. Este valor o la falta del mismo se puede mostrar de muy diversas formas, desde la impuntualidad (también puede considerarse desde el compromiso) o el menospreciar a un compañero con menos nivel hasta no aceptar que otro compañero o rival es mejor que uno mismo o que mi hijo/a y realizar acciones que así lo demuestren (hay tanto ejemplos de este tipo que prefiero no poner ninguno).

El tercero que quiero destacar es el valor de la superación. Cuando aprendes, es habitual que llegue un momento en el que el siguiente aprendizaje sea difícil. Incluso se puede entrar en una crisis individual o de equipo. Muchas veces se olvida que las crisis son las antesalas de los futuros aprendizajes o éxitos y se tiende a buscar culpables huyendo de la responsabilidad, el esfuerzo,… creando una sobreprotección que limita el desarrollo.

Cada vez es más habitual ver más familias que no respetan estos valores por falta de una mínima cultura deportiva. Existen muchas formas de hacerlo: asistir a entrenamientos o partidos sólo si no coinciden con otras actividades sin tener en cuenta lo que eso puede afectar a un equipo, no mirar un calendario de competición y sorprenderse por competir en según qué fechas que puede que no cuadren con el calendario escolar, celebrar goles o canastas en los entrenamientos sin tener en cuenta lo que eso puede suponer o si ese era el objetivo del ejercicio, etc. Muchas veces se puede resumir todo esto en que algunas familias utilizan el deporte como un guarda niños/as y el resto no lo valoran.

En los últimos años estas actitudes de incultura deportiva se han extendido y es necesario que se vuelvan a recuperar. Cierto es que es necesario que se recuperen aspectos culturales generales para toda la sociedad. La cultura deportiva aporta a las personas unos beneficios en cuanto a salud y relaciones sociales que ayudan a generar o regenerar otros valores culturales de mayor riqueza y fácil transferencia a otros ámbitos de la vida.

Daniel Barreña

Coach deportivo y educativo

@dbarresi5

Ganar a cualquier precio

Es empezar la competición escolar o de formación y te empiezan a llegar noticias que no cuadran con lo que el deporte a esa edad debería ser. Vaya por delante que soy competitivo y defiendo la competición como un escenario necesario para el aprendizaje en cualquier deporte. Pero de ahí al resultadismo puro y duro que se ve muchas veces, hay una gran diferencia.

La gran mayoría de deportes realizan adaptaciones del reglamento de los adultos, profesional o como se le quiera llamar, para en teoría favorecer el desarrollo de los jóvenes deportistas. En principio los entrenadores  de esas edades deberían conocer esas adaptaciones y utilizarlas en beneficio de la progresión de los jugadores y jugadoras.

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Me sorprende la gran cantidad de partidos en los que se cometen irregularidades por el mero hecho de mirar de ganar. Principalmente en los reglamentos que estipulan un tiempo mínimo y máximo de juego por cada jugador que participa en el partido, se infringe esta norma para llevarse el partido. Puede haber un error de desconocimiento del reglamento, algo que ya me parece grave. Puede ser un despiste o error debido a diversas circunstancias que se pueden producir a lo largo del partido y que alguna te lleve a cometer el error de alineación. También se puede hacer voluntariamente para ver si nadie se da cuenta y ganamos el partido, aprovechándome de que el árbitro también es una persona novel en el arbitraje. Esta última situación en concreto, en dos deportes distintos, me la han explicado en los últimos días.

Siguiendo con el reglamento adaptado, mirar de sacar beneficio aprovechándose de una norma del reglamento de mayores, no existente en el adaptado. El ejemplo más claro (me han explicado otros de otros deportes pero no las conozco tanto) es en minibasket el momento de pedir un tiempo muerto. En el baloncesto de reglamento FIBA, este se puede pedir después de recibir una canasta. El reglamento de minibasket no lo permite. Demasiados entrenadores los piden sabiendo esta norma y los reclaman hasta parar el partido. Si el árbitro en ese instante no se lo concede y le argumenta que no puede ser después de canasta, igualmente ya ha logrado su objetivo: parar el partido. Muy fácil de observar jornada tras jornada.

Otro aspecto que denota el ir a por el resultado en exclusiva es la forma de jugar. No ya sólo el reparto de minutos que en ocasiones es escandaloso, sino estilo de juego propuesto. En este apartado también hago referencia a la utilización de la técnica y centrarse solamente en aquella que proporciona el resultado fácil, ya sea canasta o gol por ejemplo, obviando el aprendizaje y las necesidades futuras para seguir progresando y disfrutando del juego.

Salir a ganar un partido es normal. Ser capaz de hacer cualquier cosa por conseguirlo y priorizarlo por delante de que los jugadores aprendan, disfruten, evolucionen,… simplemente es no saber qué quiere decir ser entrenador de alguien. Entre todos estamos consiguiendo que el deporte formativo pierda su esencia. De todos nosotros depende valorar lo que realmente es importante a cada edad para poder disfrutar, cuando llegue el momento, de los mejores deportistas de élite dentro de una sociedad con una cultura deportiva mucho más rica.

Daniel Barreña

Coach deportivo y educativo

@dbarresi5