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Jugar con una tranquilidad rápida

Todos los entrenadores tenemos nuestro estilo de juego predilecto. Ese que haríamos si dispusiéramos de los jugadores o jugadoras acordes. Es más, existen muchos entrenadores que sólo tienen ese estilo y tratan de hacerlo realidad siempre. Esto no es ni bueno ni malo, pero este tema lo dejaremos para otra ocasión. La cuestión es que a muchos nos gusta que nuestros equipos, siempre de una forma adaptada al nivel, edad, competición,… jueguen de una forma alegre. Esto tiene sus pros y sus contras, claro está.

Ese juego alegre, rápido, intenso tanto en ataque como en defensa obliga por lo general a pensar a alta velocidad afectando esto a la toma de decisiones durante las acciones del partido. Fácilmente se llega a la precipitación en diversas acciones, ya sea por la velocidad de ejecución o por el cansancio acumulado por la intensidad del juego y la “falta de aire” que muchas veces se dice para pensar con clarividencia, dando la imagen de un juego nervioso o convirtiéndose en eso.

He hablado muchas veces de este tema con diversos amigos. Cada uno desde su punto de vista y su forma de procurar llevarlo a cabo, argumenta sus matices personales. Pero existen conexiones comunes para lo que es jugar rápido pero tranquilo o con una tranquilidad rápida. Seguramente no es la mejor forma de decirlo a nivel lingüístico pero pienso que así es fácil de entender. Una tranquilidad llena de energía por cierto.

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Para lograr jugar así o por lo menos tener alguna opción de conseguirlo es necesario que los jugadores no tengan ningún miedo al error. Se van a cometer equivocaciones seguro, se perderá alguna pelota y se concederá alguna canasta fácil. Esta forma de jugar tiene su riesgo y se debe asumir y analizar desde el origen del error no lo que este produce. Ya sea por una mala ejecución técnica o por una toma de decisiones no adecuada.

Este aspecto es muy importante. Jugar así implica que todos los actores en escena tomen decisiones de forma prácticamente constante, principalmente los protagonistas de las escenas: los jugadores. Este aspecto tiene que estar entrenado a conciencia ya que también afecta a la gestión emocional del propio jugador y del equipo, tanto para bien como para mal. Es decir, una serie de decisiones erróneas perturbará la confianza del equipo en su juego y también al revés. Decisiones consecutivas positivas pueden alterar el grado de activación óptimo de los jugadores cayendo en la precipitación. El control adecuado de todo ese despliegue de energía es necesario para jugar así.

La gestión de todo esto por parte del entrenador es clave. Además, saber transmitir esta idea de velocidad desde la tranquilidad para poder pensar y ejecutar de forma congruente y ayudando a generar la activación física y mental adecuada no es fácil. El estilo de dirección de equipo, de entrenamiento y de partido debe estar en consonancia para poder crear la base de confianza necesaria en el grupo.

Estos apuntes son extrapolables a la gran mayoría de estilos de juego. El caso es que es muy fácil observar a un entrenador o entrenadora con su equipo dirigiéndolo en un entrenamiento y/o partido mirando de jugar rápido pero alterándose al mínimo error en la toma de decisiones del jugador. O jugadores tomando decisiones rápidas y acertadas pero mal ejecutadas a nivel técnico produciendo esto que tomen decisiones erróneas en las siguientes acciones. Es el pan de cada entrenamiento o partido. Esto lo he observado mucho más en los entrenadores que tratan de jugar así que no en los que buscan un control férreo sobre todo lo que pasa en la pista y tienen un estilo de juego de menos posesiones.

Personalmente disfruto con los equipos que me transmiten esa tranquilidad rápida, a alta velocidad de ejecución en todos los sentidos. Opino que se trata de un estilo de juego en el que los jugadores y jugadoras pueden crecer y desarrollarse plenamente y transferir esos aprendizajes a otros ámbitos. Esos equipos y jugadores que te transmiten energía desde la inteligencia e intensidad en el juego son una delicia de ver o entrenar.

Daniel Barreña

Coach deportivo y educativo

@dbarresi5

La receta de lo simple

A veces el dinero, los focos y todo lo que rodea al deporte profesional de élite nos aleja de la esencia del juego. Existe la convicción (equivocada, o no) que el rendimiento va ligado necesariamente al nivel de recompensa económica e incluso social de tu trabajo. En el caso que aquí nos ocupa, del rendimiento como deportista. Es innegable que sentir el reconocimiento a tu esfuerzo y valor como deportista/persona es un motor de energía incalculable para potenciar tu rendimiento en cualquier faceta. A todos nos gusta que se nos pague justamente y se nos valore en nuestro trabajo. Eso, sin duda, ayuda a que trabajemos mejor y más a gusto.

En el deporte seguramente pase lo mismo porque, no nos olvidemos, los deportistas de élite que se esconden detrás de las portadas de la prensa, los anuncios de television, las fiestas de alto standing… también son personas como tú o como yo. Y aunque los billetes puedan llenar sus bolsillos más de lo que jamás muchos de nosotros podamos imaginar, lo que verdaderamente les permitirá brillar en sus respectivos campos será ser fieles a la esencia del juego, a la pasión. La misma que seguramente les movió cuando eran niños y que les hace conectar con su ‘yo’ lejos de todo aquello que pueda rodear su figura en este preciso momento.

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Actualmente existen dos casos de éxito que evidencian el por qué el juego está por encima de todas las cosas. No seré yo quien descubra a Stephen Curry o el tridente formado por Messi, Suárez o Neymar. Pero ya sea en baloncesto, fútbol o aquello que queráis desarrollar parece bastante claro que una de las grandes claves para alcanzar la cima es simplemente disfrutar de lo que haces. Y este es el denominador común en el caso de Curry con los Warriors o la famosa ‘MSN’ del FC Barcelona. Ambos gozan de reconocimiento mundial, mueven cifras mareantes de dinero, nunca les faltarán aduladores allá por donde caminen pero en el juego, a la hora de saltar a una pista o un terreno de juego el objetivo sigue siendo el mismo que cuando Stephen, Messi o Neymar comenzaban a descubrir los secretos del baloncesto y el fútbol a edades tan tempranas como las de aquellos a los que hoy muchos de nosotros tenemos en nuestras manos en tantos y tantos equipos de barrio.

Se divierten, disfrutan, se solidarizan, son insaciables y saben qué necesitan de sus compañeros para ser los mejores. El otro día leía una entrevista a Neymar donde le preguntaban acerca de cómo gestionan los egos tres cracks mundiales de la talla como los que forman la actual delantera azulgrana. La respuesta fue: “No hay egos. Solo queremos divertirnos”. Y discrepo. Ego sí hay, todos lo tenemos en mayor o menor medida, pero si el ego no te deja disfrutar plenamente de lo que haces jamás alcanzarás una plenitud de rendimiento. Precisamente por eso nada de lo que les ocurre es casualidad. Y no deja de ser curioso que en la complejidad de un mundo repleto de focos y presión diaria extrema sea lo más simple la receta para triunfar e, incluso en sus casos, para DOMINAR. Tienen talento, han trabajado pero se lo pasan bien. Y ahí está su verdadero motor. El famoso “Sal y disfruta” de Johan Cruyff antes de la final de la Copa de Europa de 1992 o como le dijo Guardiola a Simeone en pleno apogeo del Pep Team con el ‘Cholo’ visitando técnicos de alto nivel para completar su formación: “Tengo la gran suerte de tener un grupo de jugadores a los que les enloquece jugar a la pelota”. Y no seré yo quien le quite méritos a la labor de Pep Guardiola al frente del Barça pero impacta que, al final, una de las grandes claves para dibujar al mejor Barça de la historia sea que simplemente a Iniesta, Xavi o Messi les apasione reencontrarse cada mañana con el balón.

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Y llegados a este punto dejénme hacer un pequeña reflexión. Si los más ‘grandes’ simplifican – entendido como la imperiosa necesidad de disfrutar y divertirse – el día a día en el deporte de élite para triunfar hasta ese mínimo punto… ¿Por qué en un porcentaje muy elevado el resto de terrestres nos empeñamos en hacer de los más pequeños jugadores de élite donde el GANAR pasa por encima de lo más elemental? El ego del entrenador es grande (enorme, en ocasiones) pero no olvidemos que nuestros jugadores/as necesitan pasárselo bien y conectar con el juego de la misma manera que Curry o Messi lo hacían y, lo más importante, lo siguen haciendo. Y esto no es precisamente lo mismo que pretender que aquellos a los que intentamos formar hagan las cosas como Curry o la ‘MSN’  para – no nos engañemos – únicamente saciar nuestro hambre (personal) de victorias y palmaditas en la espalda. Preguntémonos si hacemos que nuestros jugadores/as disfrutan a la vez que les ayudamos a crecer deportivamente. Y que nadie me malinterprete, la competición no es incompatible con la diversión. Como jugador he disfrutado como nadie compitiendo, sufriendo, trabajando y sinténdome exigido. Es imprescindible saber trazar la línea donde no encorsetar a los jugadores y ahogarles alejándoles de la propia esencia del juego. Una pelota, una canasta. Cinco contra cinco. Tan fácil pero tan complicado. Que nuestro ansia por querer controlarlo todo jamás les corte las alas a aquellos que quieren volar. Ahí estará nuestro éxito… ¡y el suyo! Ahí reside el maravilloso secreto de los dos entes que dominan hoy el baloncesto y el fútbol mundial. Siéntense y sobre todo… ¡Veánles divertirse! El día que dejen de pasárselo así de bien será el día en que no vibraremos viéndoles jugar. Que les dure por mucho tiempo.

Sergio Vera

Entrenador y periodista

@sergio_vera87

 

Míster ¿cuándo entrenaremos nuestra mente?

Todo entrenador distribuye el tiempo de entrenamiento del que dispone para trabajar todos los aspectos que lo engloban. Pensamos en el tiempo destinado al trabajo físico, al trabajo técnico, al trabajo táctico y también al trabajo mental. Pero realmente ¿cuándo trabajamos este último?

El que más o el que menos sabe de la importancia de la mente en el momento de aprender y mejorar en los entrenamientos y también en los momentos competitivos. Eso quiere decir que la mente también debe entrenarse. ¿Pero lo hacemos? Y lo que es más, ¿tenemos claro cómo lo hacemos?

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Vaya por delante que no pretendo proporcionar una fórmula mágica para hacerlo. Existen pautas, necesidades básicas, aspectos clave,… que todo el mundo debería trabajar o preocuparse de ellas para que el jugador pueda desarrollarse al máximo, competir, rendir… Y existen diversas formas de aplicarlas, transmitirlas y ponerlas en práctica. No hay una única manera.

Pretendo hacer reflexionar. Una de las quejas más recurrentes de los entrenadores a prácticamente cualquier edad es que los jugadores y jugadoras no han estado concentrados, activos mentalmente, lentos en reacciones, distraídos…en definitiva el nivel de la mental del jugador no ha estado a un nivel óptimo.

¿Cuánto tiempo trabajamos estos aspectos? Para los aspectos tácticos, técnicos y físicos les otorgamos un volumen de tiempo de forma metódica (depende del entrenador). ¿Y a los aspectos de la psique? Algunos de ellos se integran en los otros aspectos por supuesto, pero ¿los tenemos en cuenta en los ejercicios o sólo nos acordamos de ellos al notar su ausencia?

Pensando en la competición y si cogemos como ejemplo a un deporte como el baloncesto, ¿cuánto tiempo real debe estar activo físicamente un jugador? ¿Y activo mentalmente? Esté jugando o en el banquillo, ¿la mente descansa? Las particularidades de los deportes pueden hacer variar las conclusiones pero me atrevería a decir que no existe el deporte en el que no se necesite más tiempo de actividad mental que del resto de apartados que conformen el deporte.

Son preguntas básicas, y faltarían algunas más pero no quiero extenderme. Lo importante es tenerlas presentes y darles respuesta en función de las necesidades individuales y/o colectivas. Para ver esas necesidades es preciso estar pendiente de percibirlas y de esta forma poder atender esas demandas para incrementar la mejora y para prevenir una caída de ella. No es fácil, pero es esencial.

Daniel Barreña

Coach deportivo y educativo

@dbarresi5

Época de cambios. De minibasket a baloncesto, la etapa de la frustación

Con 12 años o casi, los niños y niñas se encuentran con diversos cambios en su vida. El principal es claramente, el paso de la educación primaria a la educación secundaria. Incluso para los que no cambian de centro escolar ya que pueden seguir cursando los estudios en el mismo centro, este es un cambio muy importante. En los deportes también hay un cambio. En baloncesto se acaba la etapa de mini o alevín para pasar a preinfantil o infantil. Se acaba el minibasket y se pasa al baloncesto más común, el de los mayores como se suele decir.

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Cambia la canasta y puede que también cambien las dimensiones del balón, según se compita en preinfantil o infantil. El baloncesto cambia en muchos aspectos, el juego varia y la importancia de algunos jugadores puede variar simplemente tras el paso del verano que hay entremedio de una temporada y otra. Eso es duro, muy duro. Y si sumas el resto de aspectos de la vida de este niño/niña preadolescentes que cambian como el académico, la influencia de los amigos y amigas y la aparición de nuevos intereses, puede tratarse de un año tremendamente complicado.

Además y en función del nivel competitivo que tenga cada jugador o equipo, el paso a esta nueva categoría es algo extraño. El último año de minibasket es un año de disfrute máximo con multitud de torneos y de gran competitividad en los máximos niveles de la categoría. De toda esta vorágine se pasa a un año puro de formación en todos los niveles. Un año imprescindible para la evolución de todo jugador o jugadora y su futuro rendimiento.

La frustración está muy presente durante gran parte de la temporada por diversos motivos. Jugadores referencia hasta ese momento que tienen dificultades para adaptarse a las nuevas circunstancias que lo rodean, ver como un jugador inferior en todos los niveles pero con un punto de maduración más avanzado es capaz de superarte una y otra vez, acciones que hacías con los ojos cerrados ahora te cuestan por falta de físico y tampoco puedes aprovechar todo lo que ves y te gustaría hacer ya que se transforma en una pérdida de balón tras otra.

A esta frustración sobre aspectos individuales, se suma la que producen ciertas situaciones de juego que cada vez más equipos realizan. Planteamientos tácticos colectivos que en principio forman parte de un repertorio correspondiente a una edad más avanzada o por lo menos con un nivel técnico/táctico individual superior al que tienen los jugadores que lo realizan.

Seguramente es la temporada en la que más se convive con el error. Además se tratan de unas equivocaciones que fácilmente el jugador había dejado atrás en su etapa de minibasket y que ahora vuelven a su vida como si le persiguieran.

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En esta etapa es clave valorar el procedimiento por encima del resultado. Enseñar a valorar ese esfuerzo diario por aprender y mejorar muy por encima del meter o no canasta. Disfrutar de los avances que se realizan. Conseguir adquirir hábitos de trabajo, disciplina, autoexigencia, autoevaluación, etc. Tomar consciencia de la importancia de cometer errores para poder ajustar las ejecuciones y dotarlas de mayor calidad sin que eso conlleve iniciar una cadena de errores que nos desquicie. Tener retos y objetivos asumibles para cada momento y entender que cuando consigo algo debo seguir trabajando en ello para perfeccionarlo y buscarle la vuelta de más para hacerlo propio y seguir avanzando apuntando a mayores retos.

Todos estos aprendizajes son necesarios para que el jugador y la jugadora de baloncesto puedan llegar a desarrollar todas las aptitudes que conforman su talento y traducirlo en la máxima expresión de su forma de entender ese deporte con el que disfrutan y rendir lo más alto que puedan. Valorar el presente y el proceso que vivo para poder conformar el futuro y superar los límites que surjan ante uno.

Una temporada dura de formación personal y deportiva que puede marcar el desarrollo de este niño o niña si sigue viviendo en el pasado (lo que hacía la temporada pasada) o está excesivamente presionado por el futuro (la siguiente temporada de infantil A y la competitividad que en ella hay). Vivir el presente, valorar ese momento y disfrutar de las nuevas experiencias que el cambio de categoría te ofrece. Asumir ese reto y demostrar la pasión por el baloncesto jugando, trabajando y divirtiéndose. Aprender sin parar para ponerlo en práctica y mejorar. Incorporar el error como una información para pulir algo y seguir adelante. Esa es la clave.

Daniel Barreña

Coach deportivo y educativo

@dbarresi5

Se quieren llevar mi ilusión por delante

El baloncesto forma parte de mi vida, o formaba hasta ahora. Ya no tengo muy claro qué pensar y qué hacer. De repente me han dicho que todo lo que he hecho hasta ahora para ser considerado como entrenador no sirve o sirve en parte y que tengo más por hacer para que unas personas sentadas en sus despachos me reconozcan como tal. No se interesan por mí para reconocerme mi labor. Lo hacen para tener en un registro y poder cobrarme por ello. En realidad ni yo, ni el baloncesto, ni el deporte en si les importa.

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Desde bien pequeño el baloncesto llamó a mi vida. El pequeño de tres hermanos y todos hemos jugado a baloncesto. Con alegrías y tristezas, la desastrosa experiencia con un personaje que se pensaba que era entrenador la última temporada de junior, me hizo dejar las pistas como jugador federado. Incluso esta experiencia me hizo alejarme un tiempo del baloncesto y ese mismo año empecé como entrenador de futbol sala de unos amigos. Pese a ello, al poco el baloncesto volvía una y otra vez a mi cabeza. Y al poco, volvió a mi vida.

Gracias a un compañero en la universidad un octubre empecé a ayudar en un cadete. Ese mismo diciembre, durante las vacaciones de Navidad de 2000 realicé el primer curso, iniciación. Gracias a un compañero de curso y a una subvención del Consell de l’Esport del Barcelonés Nord en febrero de 2001 empecé con el curso de primer nivel. Le siguieron clínics diversos e ir conociendo a gente con la que cada charla era un aprendizaje continuo. Me sentía crecer como entrenador y la ilusión por ver crecer a mis jugadores y jugadoras era enorme.

Llegó 2004 y con un grupo de personas excepcionales, durante ese verano cursé segundo nivel. La experiencia me encantó, principalmente por la gente, y junto con el hecho de que la vida laboral pudiera ser un problema en breve, me llevó a decidirme por ir a Málaga 2005 para el curso superior. Allí había muchos con la ilusión y ganas de llegar a la ACB. Alguna vez lo he pensado, pero la verdad es que siempre me ha llamado mucho más trabajar con jóvenes y ayudarles a potenciar su talento.

20141124_101233Ya con el superior en la mano he seguido con los clínics, las charlas con gente del mundo, la parte autodidacta potenciada últimamente por Youtube y Vimeo. Nuevas experiencias, unas buenas y otras no tanto, pero siempre con la sensación de crecer. Viendo a los jugadores con los que estaba esa ilusión por mejorar, divertirse, competir y ganar que te contagian sin quererlo evitar. Decido continuar con mi formación ahora en coaching deportivo para poder aportar un plus. Todo bien, cada día más contento con lo que hago.

De repente unos señores ajenos al deporte deciden que todo lo que he hecho no sirve para nada. Si tengo suerte me convalidan una parte y me obligan a hacer otras que según ellos me faltarán porqué ahora la formación es así. Como si a un médico le dicen que el bachillerato ha cambiado y que con el que tiene no le vale, que pague según de qué año sea o que vuelva al instituto para hacer unas materias si es de otra generación y que a partir del 1 de enero ya no será médico porqué no tendrá el bachillerato. ¡Pero estamos locos! Por supuesto que todo esto es pagando por todo, lo que validan y lo que me falta a su criterio. Todo para que me pueda registrar y así profesionalizarme. Profesionalizar el deporte de formación. No tienen ni idea de qué es el deporte de formación.

Estimados señores y señoras que deciden en mi beneficio para que tenga unos derechos (sobre todo que tenga unas obligaciones retributarias) y para mejorar el deporte. Cuándo se carguen el deporte de base, ¿cuál será su siguiente objetivo? Con la de veces que tienen es su boca ustedes y sus otros amigos políticos aquello tan bonito de los valores del deporte, ¿con qué valores deportivos están tratando a los más de 10000 afectados directos?

El deporte de formación, y el baloncesto concreto que es el caso, tiene problemas. Se puede mejorar en muchas cosas. Todos los estamentos implicados podemos mejorar. Pero lo que acaban de hacer Generalitat de Catalunya, Departament d’Ensenyament, Secretaria General de l’Esport con el beneplácito de la Federació Catalana de Basquetbol, la Federación Española de Baloncesto, la Unió de Federacions Esportives Catalanes, la Associació Catalana d’Entrenadors de Basquetbol y la Asociación Española de Entrenadores de Baloncesto es un ataque en toda regla a todo espíritu deportivo y a toda la ilusión que envuelve cada pista de baloncesto en la que entrena o disputa un partido un niño o niña. Todos, unos por decidir, otros por acatar a la espalda de los clubes (sus clubes, los que le dan poder) u otros por omisión (no me sirve que ahora se apoye a los entrenadores cuando de inicio se lavaron las manos), son culpables de esta situación.

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Yo soy entrenador y vivo como tal. Rectifiquen y mejoren todo lo posible la formación del futuro pero no menosprecien la mía y encima me llamen ilegal amenazándome con posibles sanciones. Simplemente con esta forma de actuar todos han demostrado que no les importa para nada el deporte. A mi sí. Y a todos los que han firmado también.

No se llevarán mi ilusión. Soy entrenador y ya tengo ganas del siguiente entrenamiento, del siguiente partido, de la siguiente charla con uno de mis jugadores o con algún entrenador. Nosotros los entrenadores nunca hubiésemos actuado así. No somos santos ni mucho menos, pero esos valores deportivos forman parte de nuestra forma de entender la vida.

¡Yo soy entrenador! Algo que por su forma de actuar nunca podrán decir.

#NoPayNoCoach #jojasocentrenador

Daniel Barreña

Coach deportivo y educativo

@dbarresi5

Las pasiones que condicionan nuestras vidas

¿Por qué no puedes desconectar del baloncesto? ¿Por qué no aprovechas tu tiempo libre en otra cosa? ¿Pero qué tiene el baloncesto que te engancha tanto?

El otro día, hablando con unos amigos que también son entrenadores de baloncesto como yo, llegamos a una conclusión; cuando algo te gusta y es tu gran pasión, cuesta mucho que personas de fuera de ese entorno lo entiendan, y más cuesta entender si se trata de pasiones amateurs, que no te dan para vivir, que haces por puro placer.

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La charla venía por el típico tema previo al fin de semana para los entrenadores, eso de… «me gustaría ir a ver este partido, pero tengo que ir al cine con mi pareja, o tengo un compromiso familiar, o un cumpleaños de un amigo». De eso hablábamos, nos gusta ir al cine con nuestra pareja, estar con nuestra familia y celebrar cumpleaños con amigos, pero nos puede más el ir a ver ese partido. No es nada malo pensar así, en definitiva, se trata de nuestra pasión y muchas veces se confunde con no querer hacer cosas con los demás. Y es inevitable, estamos en ese cine, fiesta o compromiso, y nuestra cabeza tiene visitas continuas mentalmente a ese partido al que queríamos ir. Cuesta explicarlo, cuesta hacerse entender y cuesta decirlo sin «represalias» (entiéndase represalias como las preguntas que he puesto al inicio del artículo).

He tenido la suerte de irme de viaje dos veces durante un año entero cada vez, y a mi vuelta, lo normal es que te pregunten muchas cosas, y en general, una de las más recurrentes es la de… ¿Qué es lo que más has echado de menos? Lo habitual y normal es decir que la familia, amigos… que en parte es así, pero no del todo cierto. Recuerdo que cuando ya llevaba meses fuera, de las pocas cosas que me hacían pensar en volver era el «mono» por el baloncesto, la necesidad de estar en un polideportivo, de entrenar a un equipo, de ver partidos en directo, de compartir con los colegas de pasión. Siempre he dicho que es el principal motivo para regresar o para no seguir más tiempo fuera de viaje. La familia la puedes ver, los amigos también, puedes ir y venir, pero esa necesidad de disfrutar de tu gran pasión, de meterte en un submundo difícil de entender para los demás, es muy fuerte.

Es curioso que, cuando un10723629_10152479657773528_1445259516_no tiene una gran pasión, al final, sin darte cuenta, esa pasión condiciona tu vida, terminas acomodando todo tu día a día alrededor de ese hobby«esta semana tengo entreno tal y tal día, más este partido, esta cena con entrenadores, más estos dos partidos que quiero ir a ver más los 3 que dan por la televisión, entonces, libre tengo este, este y este otro ratito», no lo haces queriendo, pero uno ya tiene su plan de ruta semanal, luego ya vendrán los encajes de bolillos para socializarlo con el resto de actividades diarias.

A nadie que se encuentre en una situación así le sonará raro eso de llegar tarde a una cena, de no poder asistir a una quedada de amigos, de fallar a un compromiso familiar, al final, como digo, todo gira alrededor de eso, tus horarios funcionan en función de cuando quedas libre de tu hobby, y para mí es muy bueno, buenísimo diría. Si hay algo que considero básico en esta vida es tener una gran pasión que te haga ser capaz de ocupar tus pensamientos, tus espacios vacíos, que te haga llenar esas horas totalmente perdidas tirado en el sofá, y ocuparlas en pensar, en crear, en solucionar, en mejorar, en definitiva, en sentirse vivo.

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Conclusión (mi conclusión, claro está): llámese baloncesto o llámese cualquier otra actividad, es muy importante tener una pasión, es sano y hace no caer en una rutina que te puede adormecer o incluso pasar a ser dependiente de otras personas para ocupar las horas libres. Igual los dependientes son los que tienen un hobby se puede pensar, y puede ser, pero no hay nada como tener una actividad que te llene y complazca por sí sola.

Iván Faure

Fotógrafo y viajero

www.ivanfaure.com

¿Qué fomentamos?

Temporada tras temporada, curso tras curso voy observando algo que por lo menos a mi me preocupa. Entre otras cosas, me preocupa porque está aceptado como algo habitual e incluso considerado como algo bueno. Me refiero a disculparse ante un compañero o más de uno después de cometer un error en un pase, fallar una jugada clara, etc.

Vaya por delante que lo que me preocupa no es que esta situación se reproduzca en entrenamientos y partidos de equipos de deportes de equipo de formación o en la práctica de deportes colectivos en las clases de educación física o en los momentos de patio en los que se juega a estos deportes. Lo que me preocupa es que esta forma de proceder esté extendida y otras no. Otras que, en mi opinión, son por lo menos igual de importantes y que pienso que serían más beneficiosas socialmente.

Por ejemplo, un jugador de un equipo de fútbol que pide perdón a sus compañeros por fallar una situación clara de gol. Sin embargo, no lo hace al compañero al que le recrimina lo que él considera un mal pase. O una jugadora de baloncesto que se disculpa por no ver a una compañera en una clara ventaja pero no lo hace ante la compañera a la que le ha gastado una “broma” en el vestuario. O un niño que juega en el patio y se disculpa e incluso pone una cara de sentirse muy mal por no haber sido capaz de controlar un balón pero segundos más tarde es capaz de pelearse con un contrario por si ha sido fuera de uno o de otro.principal-EMPATÍA

Comentando casos como estos con compañeros, una respuesta que suelo escuchar es que es una cuestión de empatía: una cosa es reaccionar ante los sentimientos de uno mismo y otra con los de las personas de nuestro entorno y relacionarnos con ellos. Pienso que existen otros factores, pero estoy básicamente de acuerdo en que probablemente en la mayoría de los casos, este sea el principal.

Realmente pienso que la sociedad se llena la boca con la palabra empatía pero no hace todo lo que tiene en su mano para fomentarla y de verdad crear una sociedad empática real. ¿Alguien podría decirme ejemplos de acciones o personalidades que transmitan un modelo claro de actitud empática que se hayan fomentado últimamente? Puede que alguien sea capaz de decir alguno…

Lo que no paramos de observar por demasiados sitios son ejemplos de egoísmo. Miremos a donde miremos no paran de salir de debajo de las piedras. ¿Alguien podría decirme ejemplos de acciones o personalidades que transmitan un modelo claro de egoísmo, de cubrirse sus espaldas y darle igual las del resto? Seguramente, muchos sean capaces de enumerar unos cuantos…

Esto no es bueno y debe cambiar. Nuestro margen de actuación en según qué aspectos no es grande pero es exclusivo cuando se refiere a nuestra forma de actuar y fomentar las actitudes que más beneficiosas socialmente nos pueden interesar. Las personas e interesarnos por ellas, ponernos en su lugar de verdad es imprescindible para nuestro crecimiento social.

Daniel Barreña

Coach deportivo y educativo

@dbarresi5

Gen proactivo: Belgrado BasketBall

Llega un momento en la vida en el que la sociedad te obliga a decidir tu futuro. En ese momento, yo tuve claro que quería ganarme la vida con algo que me gustara. El deporte y principalmente el baloncesto ha llenado mi vida. Pero todos sabemos que conseguir lo que quieres y deseas nunca es fácil.jordi samprieto

El día a día muchas veces te lleva de un lado para otro, trabajas hoy aquí y mañana allá. En uno de ellos te das cuenta que la rutina social no te aporta gran cosa y para los que tenemos el gen proactivo dentro, en ese instante se produce un clic que te hace replantearte aspectos y dar un giro a tu vida. Decidido. Iba a ganarme la vida y a vivirla plenamente con mi pasión: el baloncesto.

A partir de ahí necesitaba abrir la mente y dotar mi vida de nuevas experiencias. Pasando por EE.UU. al final llego a Belgrado y descubro una cultura baloncestística y una ciudad que me apasionan. Diferentes puestos de trabajo y nuevas experiencias en Nigeria para volver a Belgrado y tener claro que tenía que dar rienda suelta a esa proactividad en un proyecto propio. Así nace Belgrado BasketBall.

El Belgrado BasketBall (BBB) es un proyecto de y para el baloncesto, que nace con la intención de dar la oportunidad de conocer otra manera de ver baloncesto y el día a día en un entorno simplemente diferente. En función de lo que se demande, se organizan viajes, entrenamientos, campus y asistencia a partidos, tanto para jugadores, entrenadores o aficionados en general. Este fue el primer paso, pero no podía quedarse ahí.

El segundo paso era exportar esos campus de baloncesto. Traer a entrenadores serbios de primer nivel y organizar los campus en España. Acercar la experiencia de una cultura baloncestística de primer nivel a las puertas de tu casa. Y en eso seguimos con la nueva propuesta de campus de cara al verano 2014 con ofertas en Barcelona y Madrid para poder trabajar con entrenadores del Estrella Roja de Belgrado, entrenamientos en inglés y trabajar la mejora de la técnica individual basada en su metodología de trabajo. En el siguiente video y aquí toda la información.

Aquí no acaba todo. El proyecto crece y seguirá creciendo. Paso a paso.

Jordi Sampietro

Director y fundador de BelgradoBasketBall

Baloncesto y emprender

Hace tiempo que mi amigo Dani Barreña me propuso escribir sobre un tema a libre elección relacionado con el baloncesto. AGRADECER que pensara que podría escribir algo que os resultara interesante. Después de estar meditando os hablaré del paralelismo que encuentro entre ser entrenador y emprender en un negocio.

1291387_10151850699634736_45750598_n Desde los 16 años he estado entrenando y a los 18 años después de acabar las prácticas de electrónica tomé la decisión que yo quería tomar decisiones al igual que hacia con el equipo que entrenaba. Quería ser “primer entrenador” en el mundo laboral y tomar mis propias decisiones, cometer mis propios errores para poder evolucionar hacia donde fuera capaz gracias al esfuerzo y al empeño que cada meta se puede conseguir focalizando los esfuerzos hacia la prioridad. El negocio que dirijo en la actualidad es un comercio de MUEBLES. La facturación año tras año la hemos incrementado así como los beneficios. He tenido que renunciar y apostar por lo que realmente creía. Tiene que haber pasión.

Cuando nos centramos en conseguir un objetivo debemos ser muy conscientes que las decisiones comportan consecuencias y por lo tanto renuncias a cosas que te gustarían pero que no son compatibles…el famoso “FOCO” y la “DISCIPLINA.”.  Yo considero la disciplina uno de los valores que marcan la diferencia en que una persona demuestre con su ACTIUD si realmente esta dispuesto o no en llegar a donde realmente se propone.

Recuerdo de los inicios como entrenador el compromiso que yo adquirí con cada uno de los miembros del grupo que formaba el equipo.  Con el primero que me comprometía era conmigo mismo ya que no podría exigir esfuerzos a ningún componente del grupo si yo no lo hacia. La experiencia me cambió la vida y estoy convencido que fue la “chispa” que removió el liderazgo que tengo dentro de mi cuerpo.

Al igual que como entrenadores –pedagogos nos provoca una satisfacción inexplicable ver la mejoría en el juego durante la temporada y esa autorrealización personal provoca la compensación a las renuncias que durante los 9-10 meses hemos ido haciendo…lo mismo pasa con una persona que decide emprender y toma sus decisiones en un negocio propio. El día a día plantea dificultades que sólo la persona que esta al frente lo sabe pero… ¡Qué bonito es ver crecer la semilla que vas regando en el día a día!

Dicen que la zona de confort es la toma de decisiones cómodas, las que difícilmente nos provocan mejora y crecimiento personal.

¿Crecimiento personal = dificultades? Literalmente no, pero si que le veo un paralelismo. Después de conseguir un objetivo que nos lleva hacia la meta no podemos permitir el estancamiento. Hemos asimilado un concepto-objetivo…pero debemos ir haciendo pasos pequeños y firmes hacia la meta que hemos dibujado y ello nos comportará un nuevo esfuerzo en ir por un camino con mayor dificultad. ¡Subimos de nivel! ¡NO PODEMOS ESTANCARNOS! Si cuando estamos en ese proceso de elevar y sentir el crecimiento personal no damos con la fórmula correcta…no es motivo para decaer y no creer que LO VAMOS A LOGRAR, la disciplina y el “FOCO” nos llevará a esa perseverancia para no decaer y conseguir.

Como entrenador tuve mis inicios  el BQ MARTINENC, alternando posteriormente con el SESE para acabar recalando con 19 años en el CB SANT JOSEP BADALONA.

Con 19 años estaba en un club donde iba a ver partidos de pequeño, allí jugaban como vinculados MUMBRÚ, OLIVER, CARLES MARCO… ¡Yo quería entrenar allí! Estaba empeñado en conseguir mi plaza como entrenador. Delante tenía entrenadores como: Raül Laita, Enric Cairó, Quim Solà…era un gran oportunidad para aprender. Tuve que esperar 3 años para la oportunidad de llevar un primer equipo de competición. Dentro del club lo hice lo mejor que supe y me sirvió para seguir creciendo como persona. La presión de saber que esperan un buen resultado con 22 años me hizo mejorar y trasladar al negocio mayores exigencias.

Estuve 6 años. Infantiles y cadetes y ayudante del sénior  con resultados deportivos como un subcampeonato de Catalunya o la final ganada contra el subcampeón de Francia por 2 puntos…pero lo que yo remarcaría es los valores que inculqué a mis jugadores…actualmente amigos. Cuando un entrenador toma decisiones honestas dirigir a un grupo es mucho más fácil.  Mi triunfo ha sido no modificar mi filosofía y mi línea de valores mediante la Humildad. Estoy Orgulloso de ellos.1167985_10151850649794736_1290243218_n

 Humildad…la grandeza de ser humilde, no por tener mejor coche, ni mejor piso, ni más dinero eres mejor que nadie.

Actualmente estoy entrenando al JÚNIOR de primer año del SESE, me han vuelto a dar la oportunidad de volver a las pistas de donde intentaré seguir aprendiendo para el día a día, para emprender y sentir mi inseparable AUTORREALIZACIÓN.

Debemos ser positivos, quedarnos con las cosas positivas que vamos PROVOCANDO para que sucedan y aprender a no cometer los mismos errores que hemos superado para evolucionar. Yo de mis clientes aprendo en el día a día igual que pasa con los jugadores.

En Octubre empezaré la representación, trabajo que compatibilizaré con el negocio que dirijo. Es un nuevo inicio hacia un reto, hacia un objetivo..visualizo una meta y la quiero conseguir, la voy a conseguir.

Como dice el genio de Xesco Espar “LA EXCELENCIA NO ES SUFUCIENTE”

Xavier Gutierrez

@xavierguti6