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Estoy bien (aunque bueno…)

Algo habitual en las conversaciones que tenemos todos los días es aquella típica pregunta de “¿Cómo estás?”. La respuesta suele ser otro tópico “Estoy bien”. Si la pregunta es sincera y no una mera cordialidad, en demasiados casos podremos detectar que la historia no acaba en el bien y que por desgracia lo que falta por explicar no suele ser bueno o positivo.

Se puede considerar normal no ir publicando las preocupaciones propias a los cuatro vientos (por más que sea habitual hoy día hacerlo a través de las redes sociales). También suele influir bastante la persona que genera la pregunta y la consideración personal que tengamos sobre ella.

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Otro aspecto, y pienso que este es el preocupante, es no ser consciente de las propias necesidades de uno mismo. Contestar que uno está bien pese a que no duerma por las noches, coma compulsivamente o necesite de una pastilla que lo o la relaje cada cierto tiempo. Este es el verdadero problema que para darle aún mayor importancia, en demasiadas ocasiones no se detecta hasta que ya se trata de un problema grave.

Hoy día muchas personas se llenan la boca con palabras bonitas, citas de todo tipo, las virtudes de tener o poseer según que características personales y demás. Hay muchas palabras de moda que muchos no utilizan de la forma adecuada para el peso que tiene la palabra. Esto nos lleva a malinterpretaciones sobre lo que es o no es tal cosa.

Una de estas palabras es resiliencia. Ser resiliente o tener la capacidad de superar la adversidad de aquello que nos surja en la vida es una capacidad muy útil para el día a día y para conseguir vivir el presente de una forma productiva. Pero ser resiliente no es no tener dolor o malestar emocional. Es asumirlo, aceptarlo, aprender de él y saber gestionar todo lo que este me produce.

Para lograrlo debo ser consciente de estas dificultades y ver mis necesidades ante ellas. De esta forma podré buscar cómo superarlas e incluso extraer un aprendizaje. No valorándolas o negándolas lo único que consigo es cubrirlas y que, por lo general, poco a poco se vayan haciendo más grandes hasta que dominen mi vida y le otorgue al hecho de no dormir por las noches la etiqueta de normal cuando no lo es.

Recursos para afrontar estas situaciones tenemos todos y nacen de una actitud adecuada ante estas situaciones, aquella que me lleve a la acción, y de una gran autoconfianza. Puede ser algo que tengas que aprender, pero no lo disfraces u ocultes. Toma consciencia de tus necesidades y actúa.

Daniel Barreña

Coach deportivo y educativo

@dbarresi5

Debe ser muy aburrido

Aprender, curiosear, investigar, analizar, experimentar, decidir, equivocarme, asumir las consecuencias de lo que hago,…es algo presente en mi día a día. Procuro trabajar mi imaginación para que esta vaya creciendo y desarrollándose todo lo posible. Aún y así, no puedo imaginarme un día sin realizar todas las acciones que antes he escrito y algunas otras que no he puesto para no alargar la lista.

Existen personas que transmiten que todas estas acciones que enriquecen la vida de la mayoría, las tienen superadas y no le son necesarias para nada. Nacieron sabiendo o eso es lo que parece. Son esas clásicas personas que cuando alguien nuevo llega a su entorno, principalmente el entorno profesional/laboral, y se trata de una persona con poca o nula experiencia, lo primero que hacen es recalcar todo lo que esta persona no sabe hacer y el trabajo le exigirá, sus carencias profesionales.Sabelotodo

Aportaciones del tipo ¿Esto no lo has hecho nunca?, ¿No sabes cómo funciona este …?, ¿Nunca has trabajado en un sitio como este? Y otras por el estilo. Declaraciones que no pretenden ayudar precisamente a la persona recién llegada. No tengo claro que objetivo persiguen expresando estas opiniones. ¿Reafirmarse en su posición? ¿Alertar al nuevo para que valore la dificultad del puesto? Si que tengo claro que no se trata de una posición empática con el nuevo o la nueva y que claramente olvidan que ellos se encontraron en la misma situación. En algún momento, también fueron los nuevos, los recién llegados.

¿Qué puede pasar si, en estas situaciones, la persona acabada de llegar no tiene un buen nivel de autoestima y autoconfianza en sus capacidades y posibilidades de adaptación? Nada bueno. Lo que esta persona recibe no es una agradable bienvenida y esto se suma a las posibles dudas, presión sobre uno mismo para demostrar su valía profesional,…que toda nuevo en un sitio tiene.

Existen conceptos que no se pueden mezclar. No haber hecho una cosa nunca no quiere decir que no seas capaz de hacerlo bien hecho. Esta idea sobrevuela sobre la cabeza de estas personas que lo saben todo. La capacidad de aprendizaje de una persona no es algo de lo que se pueda dudar sin razones fundadas. Es más, en muchas ocasiones y en según qué situaciones, esta capacidad de aprendizaje es capaz de sorprender hasta a los propios protagonistas.

Cuando se produce un cambio, una nueva situación, todos los implicados deben afrontarla. Cada uno decide la forma. Te puedes oponer al cambio, resistirte, pero en la mayoría de ocasiones si el cambio ya se ha iniciado o producido en su totalidad la opción de volver a la situación anterior no es una posibilidad. Otra opción es percibir el cambio como una nueva oportunidad. Una opción de aprender cosas nuevas, crecer, desarrollarse, descubrir posibles nuevas sinergias. Para esto es necesario disponer de una mente abierta a estas situaciones. Desde este enfoque, lo que ocurra en la nueva realidad se percibirá como una nueva ocasión de mejorar y enriquecerse, no como una amenaza a mi status.

Vivir diariamente sin querer incorporar nuevas experiencias, sin asumir riesgos, percibiendo toda novedad desde un punto de vista negativo, debe ser como mínimo aburrido. Y claro, cuando el nuevo o la nueva, hacen caso omiso de sus negros pronósticos y simplemente acepta la nueva realidad y la aprovecha para aprender, desarrollarse y poner en práctica sus aptitudes e incluso aprender nuevas, genera sorpresa. Incredulidad por asumir de forma natural lo que para otro era imposible por no haberlo realizado antes.mentoring

Existen demasiadas personas que viven y se relacionan desde esta postura, lo saben todo y han olvidado como lo aprendieron ellos. Seguramente si fueran más abiertos al cambio, incluyeran más flexibilidad a sus pensamientos y conductas, confiaran más en la gente, todo sería más enriquecedor. Puede que hasta más divertido.

Daniel Barreña

Coach deportivo y educativo

@dbarresi5

Quiero la pelota

Tener jugadores decisivos es algo que todo entrenador desea. Seguramente, en función de la forma de pensar y jugar que cada uno disponga y del deporte en que se compita, la cantidad deseada por cada entrenador de tener jugadores decisivos en sus plantillas variará. ¿Pero cuántos jugadores son realmente decisivos?images (3)

Muchas veces hemos escuchado o leído aquello de “no rinde en los momentos importantes”. Es una información muy fácil de encontrarse en los momentos cumbre de las diferentes competiciones. Jugadores importantes a lo largo de la temporada, básicos en los esquemas de juego que incluso han decidido partidos, pero que hacen el peor partido en el momento clave, en ese cruce, en esa final. Casi ni aparecen en el partido o sus aportaciones positivas al conjunto del equipo son inferiores a las habituales.

Por el contrario también existen los jugadores que siempre aparecen en esos momentos y que rinden por encima de lo que suele ser habitual. Al margen de aspectos económicos o contractuales que también pueden influir, ¿qué es lo que pasa?

Las respuestas son múltiples. Una de las primeras que se suele escuchar es la capacidad de liderazgo del jugador. Pero para que alguien pueda liderar de una forma positiva primero debe estar en unas condiciones psicológicas propias adecuadas que le permitan transmitir al resto ese liderazgo del que puede o no disponer. Un líder excelente pero que no controla en un momento puntual su propia ansiedad, ¿qué transmite a su equipo?

Expectativas, ansiedad, estrés, responsabilidad, autoconfianza, presión, miedos,… Todos estos aspectos influyen. Cierto es que hay personas que de forma natural saben afrontarlos, convivir con ellos y seguir consiguiendo un rendimiento alto o incluso óptimo. Una gran mayoría no es capaz de realizar este trabajo. También existen los que son capaces de rendir cuando todo transcurre de forma positiva, fluye de forma natural, hasta que en un momento se encuentran cometiendo errores de forma consecutiva por más que se esfuercen.

La capacidad de vivir en el presente es la base para poder superar estos momentos. El presente es el único momento en que uno puede actuar, mostrar su talento y todas sus aptitudes y actitudes. Este es un aspecto entrenable y que se puede mejorar trabajándolo de diversas formas.  Con tiempo, de forma preventiva y como un aprendizaje, una competencia imprescindible para todo jugador. De esta forma la cantidad de jugadores decisivos, resolutivos, se podrán incrementar o por lo menos mejorar la capacidad competitiva de todos.

Puede que igualmente, en momentos cumbre, no todos quieran la pelota pero por lo menos si les llega estén preparados para poder contribuir de forma positiva.

Daniel Barreña

Coach deportivo y educativo

@dbarresi5