Entradas

Cambio de paradigma en minibasket

Después de 10 temporadas, volvía a entrenar en minibasket. Pese a que llevaba tiempo sin entrenar directamente, nunca he perdido el contacto del todo. Veía más de un partido cada temporada y hablaba con más de un entrenador. Pero es verdad que este año me he podido empapar mucho más de lo que hoy día existe en el minibasket.

Esta reflexión también se produce después de una corta conversación que tuve aproximadamente hace un mes con un informador arbitral, árbitro de reconocido prestigio que vino a observar al árbitro que dirigía mi partido. Transcribo una parte:

– Muchas gracias Dani por no comerte al árbitro por más que te ha dado opciones para hacerlo y ayudarle en todo lo que has podido.

– No hay de qué, es una de mis funciones como formador.

– Y sobre todo gracias por darle la mano al final del partido.

– Es lo mínimo y es lo habitual, ¿no?

– No. Te sorprendería cuántos entrenadores y entrenadoras de minibasket no lo hacen. Yo me sorprendía en octubre pero ahora en marzo ya no.

9ec5addc67447038d196a2fc30522c2d_XL

Esto me chocó e intercambiamos dos o tres frases más sobre el tema. Después pensando bien, al entrenar esta temporada en minibasket he visto más partidos de esta categoría, no me sorprendió tanto. Y es una auténtica pena.

Se ven jugadores que únicamente piensan en meter puntos sea como sea, con acciones técnicas mal realizadas y que cuando se lo comentan, en los casos en que eso pasa, claramente se ve que les da igual. Sólo les preocupa el resultado del partido y si este no es visible no paran de buscar como saberlo. En los casos en que los entrenadores no se lo dicen, preguntan directamente a la grada sin ningún inconveniente.

Se ven entrenadores que avanzan cuestiones tácticas impropias de la edad como son situaciones de mano a mano, bloqueos indirectos e incluso directos. La forma de dirigir los partidos está centrada exclusivamente en ganar no en que los jugadores y jugadoras mejoren. Aprietan de forma indiscriminada a los árbitros y la mayoría, si conocen el reglamento, se lo intentan saltar de cualquier forma, principalmente pidiendo tiempos muertos después de canasta recibida y si la mesa amateur no se lo da, protestan de tal forma que el árbitro al final para el partido por el escándalo. En ese momento no les concede el tiempo y cuando el juego se reanuda, anulan el tiempo. Ya han parado el partido. También están los que en su campo y con su mesa les van indicando cuando tienen que dejar correr el tiempo o pararlo en función del interés y los que camuflan zonas de todo tipo (aunque algunos ni las camuflan y se ofenden cuando se lo dicen).

Los árbitros que muchas veces se complican el partido con situaciones que podían ahorrarse como entrenadores con ficha de delegado que les montan un show minuto tras minuto. Normalmente, también ellos están en formación pero cuando se encuentran con entrenadores que les miran de ayudar, no son muy receptivos.

Las familias se merecerían unos cuantos artículos para ellas solas. Simplemente, muchas deberían verse en vídeo. Confío en que una mayoría reflexionaría. El resto, las que gritan a los contrarios, insultan a los árbitros y en general se olvidan de que un padre y una madre no dejan de ser un modelo para sus hijos, simplemente deberían no asistir a los partidos por el bien de sus hijos.

Es necesario y urgente un cambio de paradigma. Pasar de esa obsesión por el resultado a valorar el proceso de mejora y aprendizaje que se vive en el minibasket.

Entre todos nos estamos cargando el minibasket. Me incluyo porque todos somos responsables: jugadores/as, entrenadores/as, familias, clubs/colegios, federaciones. Todos de una forma o de otra hacemos que la realidad sea esa, también cuando vemos situaciones que no tocan y las catalogamos como normales.

Algo hay que hacer para que el minibasket vuelva a ser lo que toca. Un espacio de aprendizaje y disfrute máximo y que cuando esta etapa se acaba, haya jugadores en formación con una base deportiva, competitiva, técnica, táctica, coordinativa, etc. pero sobre todo una base humana que enriquezca al resto de categorías que a esos deportistas aún les queda por vivir.

Daniel Barreña

Coach deportivo y educativo

@dbarresi5

Excusándose en el talento y en el reglamento

Os expongo tres casos para poneros en situación.

Caso 1: Chico premini de segundo año (8-9 años) muy grande en todos los sentidos,  muy alto para la edad y muy ancho, con las dificultades de movilidad que todo esto conlleva. En defensa esta a mucha distancia del suyo y persigue la pelota a la mínima que puede siempre que se acerca a su aro. En ataque hace lo mismo, juega alrededor del aro. Si recibe la pelota fuera de esa zona no mira la canasta, no bota nunca ni tampoco pasa, sus compañeros cogen la pelota en un mano a mano. Una vez que la pasa, su entrenador le dice: “Espera a que vengan a cogerla y luego a tu zona, en la que estás cómodo”. Ante la cara de sorpresa del árbitro y del entrenador rival, dice: “Tengo que proteger su talento”.

dia-del-minibasket-todo-exito-plasencia-1398879534454

Caso 2: Chico mini de primer año (10-11 años) con una estructura corporal normal para la edad. Tira de una forma muy rápida para edad y con una efectividad bastante elevada, desde una distancia como mucho de 5 metros. No bota. En una ocasión recibe en un contraataque y da un bote para finalizar en una entrada no muy bien hecha. Su entrenador le dice: “Bien pero recuerda que eres tirador y que desde fuera de la zona vale de 3. Tira siempre”. Se gira y le dice a su ayudante “Es lo que sabe hacer y además nos beneficia por el reglamento, pues que tire”.

Caso 3: Chico mini de segundo año (11-12 años) algo grande y con una buena movilidad, pero bastante discontinuo en su esfuerzo. En defensa casi no defiende y en ataque si tiene la pelota tira de cualquier sitio o intenta hacer un 1 contra 1 de la forma que sea. No pasa ni una a los compañeros. Las veces que no tiene la pelota, hace directamente un bloqueo directo a su compañero para que este penetre o se la pase en la continuación. El árbitro le comenta al entrenador que no debería hacer bloqueos ya que el reglamento no lo permite. La respuesta del entrenador es: “El reglamento no dice nada de eso (es cierto), no están prohibidos. Además yo no se lo he enseñado, es su forma jugar”. Una persona de la mesa le comenta que podría decir al niño que no los hiciera y su respuesta es: “Yo no voy a cohibir su talento si esa es su forma de jugar y además mete puntos”.

Después de estos casos, dos que me explicaron y uno que lo viví como entrenador contrario, empecé a pensar. Últimamente se lee y se publica mucho sobre proteger el talento y dejar que los jugadores se expresen libremente. Es algo en lo que estoy de acuerdo y sobre lo que yo también escribo. Existen muchas personas que sólo valoran esto en función del resultado obtenido y del beneficio que pueden obtener. De igual forma que otras pasan de un extremo a otro, rígidos al máximo como robots (haz sólo lo que te he dicho que hagas) o libertad que realmente es libertinaje (me da igual lo que hagas si consigues canasta). Además buscan lo que les interesa del reglamento para que los ayude a darle mayor credibilidad a esta farsa que los disfraza de defensores del talento.

Debemos poner todos de nuestra parte y tener claro que al margen de las distintas formaciones para los entrenadores, el día a día es el principal centro de aprendizaje. Todos tenemos nuestra función para ayudar a formar sin matar la creatividad de los noveles ni actuar con prepotencia por tener más experiencia. Humildad entre los entrenadores para que de esta forma todos nos podamos centrar en crear el marco idóneo para que todos los jugadores y jugadoras se desarrollen en su máximo potencial. Para eso deben mantener y mejorar/perfeccionar lo que les es natural y aprender e ir puliendo lo que más les cuesta, menos les gusta.

El equilibrio no es fácil, pero esa es la gracia.

Daniel Barreña

Coach deportivo y educativo

@dbarresi5

¿Qué sería del deporte sin ellos?

Se trata de un deporte universal. Además se trata de uno de los deportes que se practica durante más tiempo seguido. Puede durar días, semanas e incluso en algún momento hasta meses. También se trata de un deporte que llena páginas y páginas en diarios, blogs o webs y minutos en las noticias televisivas o en incluso horas en las tertulias televisivas o radiofónicas. Vamos, que también es rentable económicamente aunque los protagonistas no sean los que reciban ese beneficio económico. El deporte en cuestión se puede llamar de diferentes formas. Algunas de ellas podrían ser: machacar al árbitro, el culpable siempre es el del silbato, el que pita que no se equivoque o que se atenga a las consecuencias, etc.

1404571796_0

Una de las cosas que más fácil es de observar durante los partidos del deporte que sea es esa falta de respeto hacía la persona que ejerce una función básica para poder disputar ese partido. Entrenadores, jugadores, clubes, espectadores y todos estamos implicados, también los propios árbitros. Da igual la clase de partidos que sean. Entre equipos de formación o entre equipos profesionales o semi.

No soy capaz de discernir cuál es el origen de todo esto. Aunque sí que tengo claro que la falta de educación deportiva, la falta de respeto hacia las personas y el inmovilismo de algunos estamentos y la poca capacidad de autocrítica real por los protagonistas y sus superiores, sí que son partes importantes en este problema convertido en hábito y que ya es un vicio.

La falta de respeto a la persona es un clásico. Como educador no entiendo que una sociedad conciba como “algo normal” insultar y faltar a una persona y a su familia por el simple hecho de desarrollar una actividad profesional o amateur. Se olvida muy fácilmente a la persona, mujer u hombre, que decide que su granito de arena para que un deporte se desarrolle en función de su reglamento es aplicar este lo mejor posible.

images (13)

Considero que un problema individual que tienen bastantes árbitros es su falta de autocrítica. Están habituados a que sus respectivos comités les realicen informes y a que estos en ocasiones se dediquen más en apuntar sus debilidades que en apreciar sus fortalezas. Esto provoca que lo que en ocasiones debiera ser una conversación normal y corriente entre un entrenador o jugador y un árbitro, no sea tal. Llegan con un escudo protector y autoritario que les hace perder una de las que debería ser sus fortalezas, la capacidad empática. De esta forma no participan de forma activa en la conversación y las posibles críticas constructivas, que podrían incluir o corregir en ese mismo momento en su toma de decisiones si así lo consideran, se interpretan como ataques a su capacidad. Se olvidan que como personas que son se equivocan y prefieren escudarse tras su poder a admitir un error.

Sus dirigentes por lo general no les ayudan precisamente. En algunos deportes las ayudas tecnológicas son mal vistas. En otros, su principal actividad es la de juzgar a los árbitros y no ofrecerles las suficientes opciones formativas adecuadas para su mejora. En otras ocasiones no valoran la capacidad actual del árbitro o árbitra en cuestión y lo valoran por su pasado o por su posible futuro. Esto segundo no ayuda a la formación de estos implicados. Personalmente, en cuanto a la formación arbitral se refiere, últimamente veo errores de reglamentación básicos que no deberían producirse, que además se repiten, y que pueden ser trabajados fácilmente. En esto sí que deberían ser implacables, asegurarse de una formación inicial de alta calidad. Otro aspecto a tener en cuenta es cuando se realizan cambios reglamentarios. Los dirigentes de mayor rango serán consultados pero esas normas afectan a todos y algunas de ellas en contextos formativos por ejemplo, son de difícil aplicación.

Llegamos a la falta de educación deportiva. Por desgracia existen muchas personas que no entienden que ver un partido del deporte que sea por la tele y uno de su hijo o hija de 10 años en directo el sábado por la mañana son dos situaciones distintas. Igual que insultan al de la tele, lo hacen con el que arbitra a su hijo, faltando a la persona como ya he comentado anteriormente. Pero además se olvidan de algo básico que con un poco de cultura deportiva sabrían. Cuando un deporte tiene árbitro es porque para la aplicación de su reglamento es lo que se considera mejor. Es más, en muchos casos sin árbitro no se podría practicar ese deporte.

arda-tira-botaNo negaré que como entrenador he tenido mis diferencias con algunos árbitros aunque por lo general me suelo llevar bien con ellos. Recuerdo hace años que en un partido como visitante, un árbitro conocido mío paró el partido y estuvo a punto de irse por la actuación de los padres de ambos equipos. Hablamos ambos entrenadores con él, yo hablé con los padres de mis jugadores, el otro entrenador no, y el partido continuó con alguna queja excesiva de algún familiar local y finalmente concluyó. Ese día mis jugadores comprendieron la indefensión que viven muchos árbitros cada fin de semana. Algunos no lo olvidaron, otro sí.

Ese día decidí incorporar una frase que me acompaña en mis funciones de entrenador y que suelo decirles a mis jugadores: el árbitro es la única persona imprescindible para poder jugar un partido. Algo que todos deberíamos tener en cuenta y no olvidar jamás, siempre y cuando de verdad queramos un deporte de nivel, competitivo, formativo y con valores.

Daniel Barreña

Coach deportivo y educativo

@dbarresi5

 

El banquillo como escenario

En toda profesión, lo que uno transmite al resto es un apartado esencial para el desarrollo de su actividad. Si quieres ser realmente bueno en algo debes conseguir dominar los diferentes escenarios en los que tu actividad se desenvuelve o por lo menos una gran mayoría de ellos y de las diferentes situaciones que se pueden producir en cada uno de esos escenarios a lo largo del desarrollo de dicha actividad.

Cuando voy a ver partidos, principalmente de baloncesto, además de disfrutar o no del juego en sí y de lo que realizan los jugadores, no puedo dejar de observar los banquillos y lo que sucede en ellos. Y claro está, por extensión, a los entrenadores.

images (12)

Tradicionalmente se ha dicho que el hábitat natural de un entrenador de baloncesto es la pista de entrenamiento y el banquillo durante el partido. Hoy día sigue siendo así aunque otros escenarios en los el entrenador se relaciona con su staff técnico, con los jugadores o con miembros del club también deberían serlo e incluso llegan a tener más peso o influencia en su trabajo del que más de uno piensa. Y de estos dos, por lo general, el que tiene más peso y es más visible es el banquillo y lo que allí pasa durante el partido.

Existen ocasiones en las que además conozco la forma de entrenar de ese entrenador. Ya sea por método o características que lo definen durante la semana que forman parte de su esencia de entrenador o por la dinámica y forma de entrenar concreta a un determinado equipo. Esto me permite ver la coherencia o no entre esos dos escenarios principales.

Cada entrenador tiene su personalidad y su forma de comportarse. En un partido pueden producirse muchas situaciones distintas y en todas ellas se deben tomar decisiones, por lo general rápidas y en algunas situaciones muy rápidas. El entrenador que de verdad domina este escenario en el que se convierte un banquillo de baloncesto durante un partido se basa en aspectos muy claros y que todos ellos son trabajables.

Lo controlable es todo aquello que depende exclusivamente de la persona y de cómo se relaciona con el entorno. Pienso que esta es la base de todo buen entrenador: procurar llevar todo lo que sucede o pueda suceder a terrenos que uno mismo reconozca. De esta forma podrá transmitir de forma consciente lo que desee transmitir en cada momento.  Aunque muchos piensan que esto se acaba cuando el balón es lanzado al aire, realmente existen más momentos que son controlables. Muchos de ellos se basan en tener un buen conocimiento de uno mismo y un excelente control emocional que en los que son excepcionales llega a situaciones de transmitir una emoción pero realmente tener otra.

images (11)Lo previsible no deja de ser una ramificación de lo controlable. En este caso se basa más en lo que puede suceder o las acciones que pueden realizar los rivales o los propios jugadores. Si la relación, conocimiento y comunicación con tus jugadores es de alto nivel, se pueden prever y actuar para ayudar de la forma adecuada en un número alto de las situaciones que se producen a lo largo de un partido. Lo mismo de los rivales, ya sea de los jugadores o de los entrenadores.

Lo reactivo. Este ya es un tema más delicado. Depende de la interpretación que realizamos de lo que vivimos y nuestra reacción ante ello. Más acciones de las que nos pensamos son realmente previsibles con lo que se puede actuar de forma proactiva y anticiparse así a que nos afecte de forma emocional y reaccionemos de una forma más instintiva…menos racional. Estas reacciones menos racionales en ocasiones son buenas y aporta esa imprevisibilidad propia del deporte. De igual manera, la necesidad de educar las emociones de los entrenadores es un punto básico en su progresión y evolución, junto con los otros aspectos más tradicionales.

 

Lo transmitido une todo esto en la puesta en escena segundo tras segundo. Aquí es donde se observan todos estos aspectos y las virtudes y/o defectos en cada apartado para que todo esto fluya de una forma natural que no dificulte la expresión del talento de los jugadores. También se podrá observar en las relaciones que el entrenador tenga con el árbitro o árbitros así como con la mesa anotadora.

Mantener bajo control todos estos detalles no es fácil. Sí que es fácil observar entrenadores que pierden por momentos el control del partido o mejor dicho sobre sí mismos (a todos nos pasa) y otros que viven de forma constante en un limbo sin orden que provoca el caos en todo su entorno. Algunos de estos últimos, dicen crear este caos perpetuo y constante de forma voluntaria… Aunque incluso estos, cuando se observan grabados, pocos se reconocen y tampoco perciben lo que en principio ellos dicen que transmiten.

“No hay viento favorable para el que no sabe a dónde va”

Séneca

Daniel Barreña

Coach deportivo y educativo

@dbarresi5