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No he probado el tabaco, el alcohol, el café ni las drogas… ¿y el raro soy yo?

Tengo 38 años cuando escribo esto, y sí, aunque cueste creer, a día de hoy no he tomado una gota de alcohol, no he dado una calada a un cigarro, ni un sorbo a una taza de café y ni mucho menos he ingerido droga alguna. Todo lo he tenido en las manos, todo me lo han puesto delante (dudoso llamar a alguien amigo cuando te insiste en probar algo de esto), todo lo he olido porque me lo han puesto en mis narices literalmente. Salía al patio del colegio en mis años adolescentes y en mi grupito tenía de todo, uno que fumaba porros, otro que fumaba tabaco, otro que prefería la cervecita y otro que de vez en cuando se metía “harina” por la nariz, y tras compartir recreos y miles de horas con ellos, a mí me provocaba cero tentación, y eran mis amigos porque en ningún momento me preguntaron una y otra vez si quería probar algo. Por eso no he creído mucho en las malas compañías, que sí que puede influir, está claro, pero creo más en la personalidad de cada uno y en cómo nos han educado.

He tenido la misma conversación cientos, diría que miles de veces. Reunión familiar, cena de amigos, encuentro con gente nueva, siempre toca dar explicaciones de mi “caso”: “Este es el chico que te decía que no ha probado nada”, “eso es imposible, eso no existe”, “que sí, de verdad”, “pero… ¿nada de nada, cero?”, “no”, “pero para brindar, en una boda aunque sea”, “que no”, “y… ¿por qué? no entiendo… ¿por religión?“, “no, soy ateo”. ¿Curioso no? Yo no pregunto por qué la gente sí toma algo, ni por qué empezaron con ese gasto a fondo perdido de salud y dinero, pero yo siempre tengo que contar el “cuento” de por qué no lo hago, me cuesta entender que yo sea el raro.

No soporto el olor del alcohol y el café, el humo del tabaco me incomoda muchísimo desde pequeño y el tema drogas, siempre he pensado que gastarse dinero en algo tan perjudicial y peligroso no entra en mis planes y sé que cualquiera de estas cosas pueden crear adicción y no lleva a nada bueno, entonces… ¿por qué tengo que probarlo? ¿qué lógica tengo que utilizar para probarlo? Entiendo que mucha gente cuando una comida no le entra por la vista, el olfato o la procedencia ya ni la prueba, al final, utilizo ese razonamiento como única norma para no probar nada y nunca he tenido el más mínimo problema para decir NO.

Que haya menos gente que no beba, no fume o no tome drogas no significa que esté mal, y siempre he tenido la sensación de que me consideran el equivocado en esta sociedad. Si bien con el tiempo voy viendo que hay mucha justificación de por medio. Igual es más fácil unirse al grupo fuerte de la multitud que quedarse en el lado oscuro de la minoría. Al final son conclusiones mías, todo puede estar bien y todo puede estar mal.

¡¡¡La vida son dos días… disfruta!!! o ¡¡¡déjate ir que no pasa nada… suéltate!!! o “sin el café no soy nadie” o “no sé divertirme sin tomarme algo” y muchas frases típicas de este estilo. En definitiva, he escuchado de todo, miles de invitaciones a probar sustancias insanas, miles de justificaciones de por qué es bueno, o no es malo, o un poquito no hace daño o de algo hay que morir. Luego resulta curioso ver a la gente decir que ya no volverá a emborracharse, o hacer mil intentos de dejar de fumar, o que quieren reducir la toma de cafés al día o que no tiene dinero para esto y lo otro gastando en estos vicios. Los veo temas delicados que pueden ser peligrosos como para ir invitando-incitando a la gente a probarlo.

“Nos vemos en el camino” (pero no me invitéis a nada ni me preguntéis por qué lo hago…)

Iván Faure

Fotógrafo y viajero

www.ivanfaure.com

¡Me subo por las paredes!

Por lo general, me gusta encontrarme con gente por la calle o en los sitios a los que voy y poder charlar un momento con estos conocidos o incluso que la charla se alargue tomando algo en algún sitio para poder hablar tranquilamente. Los días que la gente suele tener menos cosas que hacer, estas situaciones suelen ser más fáciles (fines de semana, puentes, vacaciones,…). Esos momentos en los que todos tenemos menos actividades, para muchas personas son sus momentos más tensos, más estresantes. Más de una vez la frase “cuando no hago nada me subo por la paredes” o alguna de similar, sale en la charla.

¿Por qué ocurre esto? Respuestas hay muchas y cada uno tendrá sus motivos, tanto personales como profesionales. Los dos casos que más me he encontrado en estas situaciones son los que comentaré a continuación, aunque hay otras opciones.

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El primero de ellos es la clásica rutina. Enfocada de la siguiente forma según cuando se suba el protagonista por las paredes. En fines de semana o puentes se rompe la dinámica establecida para muchos en cuanto a horarios (laborales y personales) y según tu situación personal o familiar se pueden romper también los momentos de espacio personal. Por otro lado, si hablamos de en vacaciones… aquí muchos perciben que los horarios y el espacio personal no es que se rompa, se destruye directamente.

El segundo es qué hacer en esos momentos libres. Es más, puede que no os hayáis dado cuenta pero hay bastantes personas que no utilizan la palabra tiempo libre. Utilizan tiempo de ocio, en familia, para estar con los amigos, para leer, para…lo que sea. Pero no dicen libre. Le dan un enorme poder a la palabra libre. Simplemente porque entienden que en esos momentos están forzados a decidir qué hacer. Vamos, a tomar decisiones ellos mismos. Algo que me ahorro si digo que es tiempo para la familia (ya decidirá la familia) o los amigos (siempre habrá alguno que tenga alguna idea válida).

Estás dos situaciones, junto con otras, pueden crear esos momentos en los que de repente quieras huir de donde estés al margen de lo que tengas delante, sea una pared o cualquier otra cosa que para ti lo represente.

Respira, relájate y quítale importancia a esos momentos. Vívelos en presente y disfrútalos como te venga en gana en ese momento, sin juzgarlos. Dejarás de ver paredes donde en realidad lo que tienes es el inmenso placer de poder decidir qué hacer.

Daniel Barreña

Coach deportivo y educativo

@dbarresi5

Tengo un problema: no soy guay

  • ¡Hola Dani! ¿Qué tal todo? ¿Se porta bien mi hermano contigo?
  • ¡Hola! ¿Qué haces por aquí si normalmente no vienes a buscar a tu hermano? Se porta más o menos como tú a su edad.
  • Pero yo era bueno… a días ¡jeje!
  • Bueno…a días ¡jeje!
  • Dani, ¿qué puedo hacer para que me respeten mis compañeros?
  • ¿Por qué dices que no te respetan tus compañeros?670px-Become-Popular-at-a-New-School-Step-1
  • Es lo que siento. Cuando estamos hablando es como si no me escucharan. Ya puedo decir lo que sea que parece que ninguno me escuche.
  • ¿Quién te ha dicho que no te escuchan?
  • Pero es lo que veo. Actúan así. Después otro dice casi lo mismo que yo he dicho o lo mismo y a todos les parece una idea genial. Claro, como es él y él es, como decirlo, es guay. Yo no y lo intento, pero nada de lo que cuelgo gusta.
  • Vaya palabra. ¿Qué es para ti ser guay?
  • Pues eso. Que me escuchen, que me respeten, que me aprecien,… Cómo a él. Todo el mundo le quiere, todo lo hace bien, sabe de todo, le piden consejo,… Deberías ver su Insta o su Face. Cualquier cosa que haga y cuelgue, un montón de likes, de comentarios. Todos le abren Whats a todas horas para hablar con él…
  • Eso es para ti ser guay, que te pongan likes, que hablen contigo por Whats…
  • Bueno no. Es respeto, que guste lo que haces.
  • ¿Es eso lo que entiendes por respeto?
  • Bueno, que mis amigos me tengan en cuenta. Nunca hacemos lo que yo digo.
  • Que te obedezcan.
  • No, no. No es eso. Que me tengan en cuenta, que me escuchen.
  • ¿Tú te tienes en cuenta?
  • ¿Qué quieres decir?
  • ¿Qué opinas sobre lo de colgar tu vida en Instagram o Facebook?
  • No me gusta. Cuelgo cosas que no pondría, pero las pongo porqué pienso que a mis amigos les gustará verlas. Algunas sólo las hago para poder poner la foto. Y ni así.
  • ¿Y te lo dices a ti mismo?
  • Si claro. Pero también me digo que a los otros les gustará seguro.
  • Tampoco parece que te escuches mucho a ti mismo…
  • Pero Dani… Yo… Entonces… ¿Me escucho?
  • ¿Qué pasaría si lo hicieras?
  • Seguiría sin ser guay seguro. Como ahora.
  • ¿A ti te gustarían más las cosas que haces? ¿Las cosas que colgases en las redes?
  • A mi si, seguro. Colgaría menos cosas y serían cosas que me gustaría compartir con mis amigos. Me escucharía a mí mismo y decidiría.
  • Y fuera de la redes, ¿cambiaría algo?
  • Estaría más contento conmigo mismo seguro. Me respe… Me respetaría.
  • Tu cara ha cambiado, hasta medio sonríes.
  • No me estoy respetando mucho. Si lo hago podré comportarme como yo quiero. Y seguro que el resto me escuchan y valoran lo que proponga.
  • ¿Y si no les gusta?
  • Pues bueno, si se dice otra cosa también yo puedo decir que no. No pasa nada.
  • ¿Te gusta lo que estás diciendo?
  • Sí, mucho. Me gusta lo que oigo.
  • ¿Y entonces serás guay?
  • No sé. Para mi si y eso me sirve.
  • Muy interesante todo lo que has dicho.
  • Porqué me has querido escuchar. Gracias Dani. Me voy que veo que mi hermano está allí esperándome. ¡Hasta otra!
  • ¡Hasta otra!

Esto no fueron más que dos o tres minutos en la puerta de un colegio con un exalumno. Se pueden sacar muchas conclusiones. Yo saqué las mías. Espero que vosotros saquéis las vuestras y actuéis en función de vuestras posibilidades.

Daniel Barreña

Coach deportivo y educativo

@dbarresi5