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¡Quiero aburrirme! Aburrirse es bueno.

Los niños y niñas de hoy día no pueden aburrirse. Esta es una de las máximas que rigen la vida de muchas familias. Todo debe ser divertido. Bueno, puede que esto no siempre. Pero si que deben estar ocupados. Llegando a lo que muchas veces se conoce como la tiranía de la ocupación. Esta tiranía es la que para muchos expertos mata la creatividad de las nuevas generaciones. Vayamos por partes.

¿Qué problema hay en que un niño o niña se aburra? Me refiero al problema que esto es para las familias. El principal es que reclama nuestra atención. Solución: darle algo para hacer, algo para que pase el tiempo. Puede que se le ofrezcan diferentes actividades a escoger o directamente se le dé una. La cuestión es que durante un rato este ocupado.

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Si esto lo puedo anticipar… puedo establecer las actividades con antelación. Pasar de una actividad a otra en el mínimo tiempo posible. Ocupar el tiempo para que no sea consciente de que en algún momento no está haciendo nada. Incluso puedo planear qué hacer entre una actividad y otra si existe un desplazamiento. Todo controlado.

Eso es. Todo controlado, planificado de cabo a rabo. No vaya a ser que en algún momento se aburra, piense, cree y decida hacer algo inesperado. ¡Qué no se salga del  plan!

Cuando una persona se aburre, busca alternativas. Es lógico que para un niño o niña una de las primeras sea que el adulto de turno me solucione este problema. Bueno, para él o ella no es un problema realmente. Es una situación a cambiar. Somos los adultos los que vivimos la situación como un problema.

Pero si esto no pasa. ¿De verdad alguien piensa que se van a quedar ahí sentaditos, en silencio, mirando al vacío, sin hacer nada? Está claro que no, pensarán que hacer si tienen ganas de hacer algo. Buscarán que pueden hacer. Crearán su actividad. Y a medida que vayan creando más actividades, irán generando nuevas relaciones entre ellas, nuevas ideas, etc. Desarrollarán la creatividad. El aburrimiento, aburrirse en sí, es uno de los motores de la creatividad.

Pero esto crea un nuevo problema para las familias. Lo que aún no ha sido creado, no puede ser controlado. Es decir, si no sé lo que va hacer mi hijo o hija, ¿cómo voy a saber que no le va a pasar nada y que va a estar bien? No lo vas a saber. Tú decides como vivir estos momentos de incertidumbre.

¡Quiero aburrirme! Esta frase me la ha dicho más de un niño. De igual forma que más de uno me ha dicho que a lo que tiene miedo es a aburrirse.

Enfoquemos el aburrimiento como una forma de crecimiento no como una molestia a evitar.

Daniel Barreña

Coach deportivo y educativo

@dbarresi5

A mitad del camino

Las competiciones llegan prácticamente a su ecuador. En estos momentos, una gran cantidad de equipos, de clubs, de entrenadores, de jugadores y de familias se están planteando como enfocar lo que queda de temporadas. Había unos objetivos a inicio de temporada y ahora ya puedes hacer un análisis con bastante información de cómo has funcionado hasta ahora y lo que se ha logrado de esa forma. También puedes hacer otra proyección al futuro, puede que más ajustada de la que realizaste en a inicios de temporada.

Hablo de toda clase de objetivos. Seguramente los que tienen que ver con los resultados son los más claros de todos. Pensar en lograr ganar unos partidos que te permitirán competir a un nivel y puede que incluso optar a excelentes clasificaciones y encontrarte con derrotas que no esperabas y que te han alejado de las metas a las que pensabas que llegarías. Pero también de otros objetivos como el estilo de juego, la evolución individual de los jugadores, la cohesión del equipo, etc. Todos estos también vistos desde el otro extremo: lo ganamos todo, jugamos como nunca, cada día soy mejor jugador,…

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Cada uno lo afronta como considera oportuno, pero pienso que hay tres enfoques básicos que pueden marcar lo que queda de temporada. Estos tres aspectos están presentes cada día en las acciones que realizamos continuamente. En los momentos de evaluación salen a la superficie pero a todo el mundo le iría mejor si los tuviera presentes de forma más continua, cada uno en su justa proporción.

Enfocado al pasado. Como la temporada va mal, cometemos errores que nos cuestan partidos, no evoluciono con este entrenador,… todo lo que hago me recuerda aquella acción que nos costó un partido, la lesión de un jugador, aquella explicación que no comprendí y sigo sin entender. La mochila pesa y me frena y no paro de añadirle peso porqué me es fácil encontrar situaciones que me las confirmen. Teníamos un objetivo a principio de temporada y como este se ha complicado en exceso o ya es imposible ya todo está hecho. No soy capaz de generar nuevos objetivos adaptados a la nueva realidad. Las responsabilidades se diluyen o se aceptan sin oponer resistencia, sin ofrecer alternativas.

O al revés. Todo lo que ha pasado hasta ahora me reafirma. Doy por hecho que los objetivos se lograran por lo que ya hemos hecho a día de hoy. Hay que seguir igual sin salirse para nada del camino que llevamos. No hago nuevas aportaciones ya que así nos va bien.

Enfocado al presente. La realidad con la que me encuentro no cumple con las expectativas que tenia. Ya no podemos luchar por el campeonato, sigo siendo el jugador o jugadora que era a principio de temporada o incluso algo peor, cada día jugamos peor y además hay mal rollo. Pero ante esto actúo. Admito que los objetivos ya no se pueden cumplir o están muy complicados y genero otros más adaptados a la realidad. Esto no quiere decir que sean objetivos más fáciles de cumplir. Ahora dispongo de información nueva y puedo modificar mis acciones para que estas me lleven a lograr estas metas.

La realidad es la imaginada o superior. Valoro lo realizado hasta ahora y busco los aciertos y los errores para generar el aprendizaje que pueda aplicar en este momento y que ayude a que la realidad se mantenga e incluso mejore. Busco enriquecer desde la base de trabajo ya creada.

Enfocado al futuro. Proyecto lo que hemos hecho hasta hoy a lo que queda por delante y todo esto se repetirá hasta final de temporada. Los partidos igualados que tengamos por delante los perderemos y la situación que hoy tenemos será cada semana peor. Entro en un bucle de profecía autocumplida que no hará más que confirmar todo lo que sé que pasará. Y también en positivo. Si todo nos ha salido bien hasta hoy, ¡vamos a por todo!  La ambición crece y añado nuevas formas de jugar, adelanto pasos de la planificación y le aporto nuevos contenidos, mi nivel de exigencia aumenta cegado por lo que podemos lograr. Las alas que me aporta lo logrado hasta hoy me impulsan con tanta fuerza que perdemos la esencia de lo construido hasta ahora.

Por lo general nadie enfoca al 100% en una sola de estas opciones pero una suele predominar en todo lo que hacemos.

Lo más importante es que ahora estás a mitad del camino, queda la otra mitad. No lo olvides. Tampoco olvides que no sólo existe un camino pero que sí tendrás que tomar decisiones para saber cuál te llevará a donde quieres y cómo tu quieres llegar allí.

Recuerda que el camino es tu día a día y que todo el proceso para lograr el objetivo que deseas, en definitiva, es lo que te construye, construye tu equipo, te hace mejorar.

Daniel Barreña

Coach deportivo y educativo

@dbarresi5

Dicen por ahí… Digo yo…

Dicen por ahí  que aceptes lo que tienes y luches para no perderlo pero no trates de cambiar nada a mejor ya que te arriesgas a perder lo que tienes.

Dicen por ahí que más vale pájaro en mano que ciento volando.

Dicen por ahí que contra lo que no puedes luchar lo que tienes que hacer es agachar la cabeza y seguir sin mirar hacia atrás, no vaya a ser que veas alternativas que podrías haber hecho y te arrepientas de algo.

Dicen por ahí que si esa voz estridente y torturadora que a veces escuchas dentro de tu cabeza te dice algo, algo habrás hecho tú para que te lo diga y que lo que te toca es aguantarte y hacerle caso.

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Dicen por ahí que esforzarse al máximo es muy importante siempre y cuando te esfuerces en lo que ellos te han dicho que tienes que lograr.

Dicen por ahí que el que no llora no mama.

Dicen por ahí que dónde fueras haz lo que vieras.

Dicen por ahí que si todos te dicen algo, por algo será.

Dicen por ahí que te dejes llevar por la corriente, si todos hacen lo mismo eso es lo bueno.

Dicen por ahí que los resultados son lo que hablan de tu trabajo, da igual las formas, los resultados son lo que la gente recuerda.

Dicen por ahí….

Dicen sin parar de decir y tú tienes que escuchar sin pararte a pensar,  ya que ya lo han hecho ellos por ti.

Y digo yo, ¿por qué no hablar uno mismo en lugar de escuchar lo que otros dicen por ti?

Digo yo que cada uno piensa y actúa en función del contexto de lo que vive y como lo percibe, así que no existe respuesta, acción, sentimiento o pensamiento perfecto para cada situación.

Digo yo que como todos somos diferentes, todos tenemos derecho a decidir en función de nuestros pensamientos, valores y sentimientos y que lo que tengo que hacer es ser congruente con ellos, con los míos, y si puede ser con lo del resto mejor ya que no dejo de ser un animal social.

Digo yo que si no me gusta lo que veo puedo mirar de cambiarlo y si para ello me equivoco, ¿dónde está el drama? Pruebo otra forma.

Y también puedo decir yo sin parar, pero lo que puede resumirlo todo es:

Digo yo que si cada uno se centra en su proceso de vivir y se dice a sí mismo lo que quiere escuchar, seguro que encontrará alternativas para crear sus propias estructuras acordes a los diferentes contextos y ser él mismo en todo lo que haga.

¡Digo yo que es así de fácil!

Daniel Barreña

Coach deportivo y educativo

@dbarresi5

La evolución de la defensa natural

Si miramos los inicios de cualquier niño/a que juegue a básquet a la edad  comprendida entre 5-6 años deberíamos ver un barullo de niños detrás del único centro de atención que es la pelota. Los entrenadores intentamos ir dando pautas para estructurar toda esa energía y vamos diciendo en ataque que los niños se desmarquen para poder mover el balón a través de pases y que sea posible el bote. En defensa vamos haciendo lo que el ataque nos pide y lo primero que decimos es que cada uno defienda a uno para poder estructurarlo.la foto (1)

A partir de ahí vemos como los niños corren detrás del que le ha dicho su entrenador sin mirar la pelota  y por todo el campo aunque su jugador corra en círculos. En ese momento intentamos que aparte de defender al suyo intente no perder de vista la pelota. Pero una vez conseguimos que cada uno defienda al suyo y que no pierdan de vista la pelota introducimos el concepto de defender la canasta. Hasta aquí todo perfecto. Los niños, sean como sean, defienden al suyo, la pelota y el aro todo el campo.

El problema creo empieza cuando en un partido un equipo es muy superior al otro y de repente los entrenadores decimos eso de: “media pista” con lo que los jugadores se miran entre ellos y miran al entrenador contrariados ante la nueva consigna y allá van ellos a la línea exacta del medio campo formando una barrera inexpugnable esperando a su presa que no es otra que la pelota. El juego se torna caótico y los pobres niños que intentan atacar ven como cada vez que llegan a medio campo le roban el balón y meten canasta fácilmente, con lo que optan muchas veces por quedarse parados como si pudieran acabar el partido en ese mismo instante.

Des de mi modesta opinión, creo que debemos aprovechar a toda costa este carácter innato de los niños de defender toda la pista a sus jugadores y no echarlos atrás a esperar y descansar, ya que después cuando un entrenador de cadete, por ejemplo, les pide ese trabajo muchos niños ya no se ven capaces. Si vemos partidos de alto nivel los jugadores después de meter canasta no corren atrás sin más. Hacen un balance al jugador e intentan que nunca un jugador esté cómodo en el campo.

la fotoPor tanto, creo que podemos ofrecer desde los banquillos a esos niños que empiezan a jugar alternativas entre la muralla del medio campo y asfixiar a aquellos que están empezando a jugar. Unas buenas fórmulas que he experimentando es decirle a los niños que no pueden robar balón hasta medio campo o línea de 3…Los niños deben seguir a sus jugadores y estar siempre cerca de ellos defendiéndolos pero sin robar. También se les puede decir que no roben los pases, o que roben sólo al pasar, o al entrar en la línea de triple… Vamos en definitiva, cada equipo evoluciona a su nivel.

Para la mayoría de clubes su identidad es muy importante, y esta es una manera quizás de crear una identidad de club. Conseguir que en el ADN del jugador de ese club sea ser agresivo a balón, ser intenso y constante. Todos firmaríamos por que nos llegaran jugadores así. ¡Un saludo a todos!

Mario Lousame

Entrenador de baloncesto