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¿Qué es ser competente básico?

No me voy a esconder. No me gustan las pruebas de competencias básicas. Por lo general no me gustan las pruebas estandarizadas. Así que el hecho de que a los centros se los evalúe en función de los resultados obtenidos en estas pruebas me parece ridículo. Que se evalúe a los maestros y profesores por los resultados de sus alumnos en dichas pruebas es algo esperpéntico. Y ya por último, que no paren de ponerse sobre la mesa metodologías alternativas en busca de actualizar la educación pero que sin embargo esto se evalúe con una prueba que mete a todos los alumnos en un mismo saco, es algo que no merece ni siquiera un calificativo.

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Pero todo esto es normal en una sociedad en la que las personas que deciden lo que es importante y lo que no lo es en el ámbito educativo, por lo general, no han pisado un aula en su vida (más allá de como estudiantes) ni tampoco han vivido el día a día en un centro educativo. Cierto es que cuando han tenido peso e incluso han mandado personas que sí lo han hecho, han tomado decisiones que tampoco han ayudado.

Por más que una prueba esté hecha a la perfección (algo ya de por sí muy discutible) ¿cómo se puede pretender que un papel para todos igual determine el grado de competencia en los aprendizajes de toda la población estudiantil? Se obvian muchos aspectos, demasiados, y entre ellos uno de básico para que los centros escolares de verdad funcionen. Este es la adecuación a su contexto. Aunque algunos lo pongan en entredicho, y estas pruebas así lo constatan, el contexto socio-educativo y económico en el que se desarrolla un alumno o alumna marca este proceso.

Ante esto, marcar que es ser una persona competente también es diferente. El nivel de lo que es básico en un contexto, puede ser ínfimo en otro o al revés. Además lo que genera no tenerlo en cuenta no lo veo positivo. Crear los grupos en los institutos en función de los resultados obtenidos en dichas pruebas sin tener en cuenta prácticamente nada más, por ejemplo.

Hoy día vivimos en un mundo en el que las competencias necesarias para poder vivir en él se desarrollan de forma vertiginosa. La adaptación al cambio es constante y tus competencias deben ir evolucionando prácticamente sin parar. Lo que hoy es básico, mañana puede ser algo obsoleto.  Algunos pretenden evaluarlas mediante una prueba escrita… simplemente es anacrónico. ¿Qué necesidad hay de todo esto?

Daniel Barreña

Coach deportivo y educativo

@dbarresi5

 

Generar adicción: dependencia emocional en el deporte de formación

Empiezan las temporadas, la competición oficial, y sea el deporte que sea empiezas a observar acciones, puede que simples detalles. Jugador/a que tenía unas acciones o gestos plenamente adquiridos y que de repente no los realiza en el momento adecuado o parece que ya no los recuerde. Equipos que tenían una identidad, reflejo de la suma de las características individuales más otros aspectos, que no parecen para nada un equipo. En ambos casos el rendimiento esperado no es el observado. ¿Qué ha cambiado?

Si hablamos de formación, puede que un aspecto que haya cambiado sea el paso de una categoría a otra. Puede tratarse, simplemente, del proceso de adaptación habitual a un cambio. En etapas adultas los cambios en la situación personal o profesional que se hayan producido pueden ser las claves a analizar para la recuperación, mejora y superación de este momento de bajo rendimiento.

Otra fuente a estudiar son los cambios de entrenador. La relación entre un entrenador y su jugador o sus jugadores marcará su rendimiento. A inicios de temporada en el momento de poner las bases de estas relaciones individuales y colectivas que son los cimientos de la construcción de equipos.image_gallery

En etapas de formación el entrenador es el adulto, o eso se supone, y el encargado directo de gestionar este proceso. Por más que los directores deportivos puedan estar muy al día de cada jugador y/o equipo, es prácticamente imposible que puedan controlar todo lo relacionado con las relaciones personales dentro de un equipo. Es aquí donde el entrenador muestra muchas más cosas de las que muchos se piensan y no hablo de temas relacionados con el deporte en cuestión. También es aquí donde surgen una clase de entrenadores nocivos para el deporte de formación (me atrevería a decir para el deporte en general). Son los entrenadores adictivos o que crean adicción.

La mayoría de estos entrenadores no son conscientes de que crean esta clase repercusión en sus pupilos. Existen diferentes clases y formas de actuar. La que más veces me he encontrado es la de entrenadores que van de un extremo a otro, sin término medio en nada. En nada me refiero incluso a aspectos personales o familiares (aquí las familias también tienen su responsabilidad como siempre que hablamos de formación). A esta forma de actuar, se le une el hecho de ser una referente idolatrado por el jugador (incluso por la familia). De esta forma se otorga naturalidad a estos comportamientos extremos.

Entrenadores con un desproporcionado nivel de exigencia por un lado, mostrado en público con explosiones de gritos y gestos espectaculares que incluso son capaces de llevar errores de aprendizaje en pista a la vertiente personal: “me estás fallando”… Generando así un complejo de culpa no formativo. Eso sí, después los invitan a algo, los llevan a algún sitio, organizan algún acto colectivo con las familias,…que acaba grabando en la mente de los jugadores un “me ha perdonado”, “cómo le he podido fallar…”, “todo lo hace por mi bien”, etc. De esta forma consiguen un grado de adicción extrema, los exprimen a nivel de rendimiento, generando una falsa sensación de evolución como deportista y obteniendo unos resultados que a nivel externo, por desgracia, les ayuda a hacer crecer su aura de “grandes entrenadores”.009_l002_lamas

Cuando el deportista pasa a otro entrenador/a, el cambio es enorme. Incluso con otro entrenador adictivo los resultados no son iguales. Los jugadores y equipos que provienen de un entrenador así necesitan mucho más tiempo para poder adaptarse al cambio de entrenador, si consiguen hacerlo. También es habitual que en esos momentos el deportista empiece a notar esa sensación tan común y tan nociva en el deporte de formación, estar quemado. Normalmente se atribuye al entrenador de ese momento, cuando el problema se ha generado anteriormente.

Las emociones y los sentimientos son aspectos básicos para el aprendizaje de todo. Van ligados a algo indispensable que es disfrutar de aprender y de equivocarte. Cuando el error te somete una presión extra y sentimiento de culpa, la señal de alarma debe encenderse rápidamente.

El deporte formativo también debe asegurarse de que no se generen estas dependencias emocionales nocivas para la evolución personal y deportiva de la persona. El objetivo fundamental del deporte de base es generar personas deportistas que disfruten practicando deporte no generar profesionales de ese deporte.

Daniel Barreña

Coach deportivo y educativo

@dbarresi5