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Esto no va como esperaba

Todo ya está en marcha. Ya lleva un tiempo en acción y puedes analizarlo. Te habías hecho unas imágenes, unos pensamientos, unas expectativas durante el verano. Pero la realidad no se parece mucho a lo que ahora veo, tengo, percibo.

Pero es que aún queda mucho para que se acabe… Sí esto sigue así… Me esperaba otra cosa… No sé si lo aguantaré… No sé sí quiero aguantarlo…

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¡STOP! ¡ALTO! ¡PARA!

¿Estás seguro que esta forma de hablarte es la mejor para ti? ¿Qué pretendes con ella? ¿Es ese tu objetivo? ¿Cómo actúas cuando te hablas así?

Estas y otras preguntas te pueden ayudar a analizar la situación. Son fáciles y, si quieres, puedes darle una respuesta que te ayude mucho a tomar decisiones. Aunque para mí la clave es otra.

Cuando en verano te creabas esas imágenes y esas expectativas, ¿también te creabas o veías lo que tú tendrías que hacer para que se cumplieran? Porque digo yo que algo dependerá de ti para que lo que tú quieres se pueda hacer realidad. ¿Lo hacías?

Espero que sí lo hicieras pero es posible que no. Sólo vieras o te crearas el final, el resultado que tanto deseas. Entonces, si  no te habías planteado cómo y qué hacer, pensar, sentir… ¿exactamente cómo  ibas a colaborar para qué todo lo que querías percibir hoy se hiciera realidad?

Veo un poco difícil conseguir cosas que uno desea y si uno mismo no pone todo de su parte para que se haga realidad. Bueno, quien dice un poco… puede decir también que es imposible que esto pase.

Te propongo otra opción. Plantéate qué puedes hacer tú para que eso ocurra, se haga real. Piensa bien el cómo y encuéntrate a gusto con esa forma de hacerlo. Por último, hazlo.

Puede que se haga real o no, pero por lo menos sabrás bien lo que has hecho y puede que encuentres algún punto de mejora. Y si no lo ves, puede que veas cómo mejorar la relación que tengas con aquello que no te ha ayudado o directamente dejado que lo que querías se hiciera realidad, para que haya más opciones.

¡Ya me dirás cómo te ha ido!

Daniel Barreña

Coach deportivo y educativo

@dbarresi5

Artículo originalmente publicado en  Daniel Barreña Coaching

Esa sensación que invade tu cuerpo

Unos dicen que la vida es una colección de objetivos…otros que se trata de una continuidad de acciones…o una acumulación de vivencias… Definiciones hay muchísimas. Seguramente tantas como personas en el mundo. En lo que seguramente una mayoría estarán de acuerdo es en que uno de los mejores momentos que podemos experimentar es cuando vemos que avanzamos hacia algo que deseamos.

Ese deseo  bajado a la realidad como objetivo de la forma que se predica y enseña en multitud de sitios o artículos con unas pautas que te ayudan a verlo más factible. Ese deseo convertido en objetivo, en definitiva con las palabras e ideas que cada uno decide por su forma de ser, pensar y actuar, que has ido desgranando paulatinamente en pequeños objetivos, acciones a realizar, puede que también en pequeñas acciones, simples detalles vistos desde fuera pero que para ti no lo eran. Y ahora, ese deseo, ese objetivo, esas acciones desmenuzadas… ves que se están haciendo realidad…

Entonces, sientes que algo llena tu cuerpo. Lo invade de manera que no lo puedes evitar y aunque ahora que lees esto te pueda parecer mentira, es muy probable que alguna vez hayas intentado detenerlo. No sabes cómo llamarlo. Es algo distinto. Algo que notan todas las personas, no de la misma manera, pero si lo notan, lo perciben, lo percibimos todas. Algo que rompe con tus esquemas en ese momento… una sensación que te inunda, que activa tu cerebro y que hace que la dopamina te desborde.

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Esas pequeñas acciones se juntan y forman una acción que probablemente veías como muy complicada o lejana en el tiempo y resulta que ya está ahí. Ya la puedes tocar, notas ese gran avance. Como el siguiente paso que parecía estar en un horizonte muy lejano, resulta que está ahí, casi lo puedes tocar. El deseo, ese deseo que incluso en algunos momentos te producía vértigo por lo que suponía para ti, para tu vida, resulta que ya no está tan lejos, ha cambiado. Lo ves de otra forma, más grande, más cercano, más vivo, más real. En definitiva lo ves posible y cerca de ser conseguido. Y todo esto te llena, te aporta más energía que tu diriges a ese foco convirtiéndolo en algo aún más cercano todavía. Quedan pasos, pero afrontas su dificultad con unas ganas, ilusión, expectativas renovadas que te permiten ser flexible y buscar soluciones alternativas, generarlas y ponerlas en práctica.

Todo porqué en un momento concreto, una sensación invade tu cuerpo de la cabeza a los pies.

¿Tan difícil es sentir esto? Hay de todo, pero lo que está claro es que si no la buscas, esta sensación no vendrá a buscarte. Nace de tu trabajo, de tus pasiones, de tus deseos y de cómo lo haces para que se cumplan o por lo menos exista alguna opción de que se hagan realidad. No nace del dejarse llevar y que pasen los días que ya estoy bien como estoy.

Seguro que en algún momento la has sentido. ¿De verdad no quieres volver a sentirla?

Daniel Barreña

Coach deportivo y educativo

@dbarresi5