Transmitir emociones como idea de equipo

Para que un deporte pueda tener repercusión es básico que sea capaz de transmitir emociones. Sin ellas no engancha. No sólo es básico para un deporte, lo es también para cualquier cosa que quiera subsistir hoy día. Sin transmitir emociones, algo que te diferencie y que aporte un toque de distinción y diferenciación respecto al resto, estás muerto.

Si nos centramos en el deporte pienso que todo esto se ve con muchísima claridad. Además de por la imagen o por los seguidores de su deporte o de su equipo, los deportistas más seguidos son aquellos/as capaces de transmitir emociones diferentes  a cualquiera. Los que rompen la barrera del aficionado cercano (de su club, equipo o incluso deporte) son los que consiguen llevarlo más allá de las sensaciones habituales.

Ejemplos hay muchos y en muchos deportes. A nivel individual seguro que os han venido multitud de ejemplos a la cabeza. Espero que incluso os haya aparecido la imagen o el recuerdo de alguna persona fuera del deporte.

Foto de Sport

Pero equipos completos que por su forma de jugar consigan transmitir emociones distintas hay menos. Equipos para los cuales conseguir eso forme parte de su idea de equipo, de los valores que los hacen ser equipo, hay muy pocos. Como entrenador siempre he intentado que eso forme parte del ADN de los equipos en los que he estado y he recurrido a ejemplos para transmitir la idea. Los Lakers de Magic (aunque yo los he disfrutado en vídeo), el Dream Team, etc.  Últimamente el ejemplo más claro es el Real Madrid de baloncesto.

Prácticamente en cada uno de sus partidos pasan cosas. Pero sobre todo transmiten diferentes emociones sin parar. Casi todos sus jugadores lo hacen, no siempre para bien. Su entrenador también transmite. Asumen riesgos y se equivocan pero siguen con su idea de juego o incluso buscan una vuelta más de tuerca. Han conseguido trascender de sus aficionados y los de otros equipos también desean verlos. No por su nombre, que ayuda, por lo que consiguen transmitir y las sensaciones que se generan en sus partidos.

En otros niveles y deportes también existen equipos así. Equipos que tienen a su Sergio Llull particular, acompañado de su Nocioni, Felipe Reyes, Ayón y Rudy. Incluso alguno tiene lo que vendría a ser su Luka Doncic. Pero el deporte sigue necesitando más ejemplos así  y la sociedad necesita que estos ejemplos positivos se transmitan a otras situaciones cotidianas.

Transmitir emociones como base, idea sobre la que crecer como equipo me parece una de las más atractivas para que un equipo, en el campo en el que realice su actividad, desarrolle el máximo potencial de todos sus elementos y se generen las asociaciones, sinergias imprescindibles para ofrecer todo el máximo rendimiento del grupo.

Daniel Barreña

Coach deportivo y educativo

@dbarresi5

 

En contra del cambio… ¿a favor del aprendizaje?

El cambio, cambiar, una de esas palabras en boca de muchos en los últimos tiempos. A la par con el aprendizaje, aprender, otra palabra que llena muchas conversaciones. Lo curioso es como auténticos y fervientes defensores del aprendizaje resulta que después no paran de buscar problemas a los cambios o posibles cambios. ¿Esto tiene sentido? Ninguno.

Uno de los aspectos ligados al aprendizaje es el enriquecer puntos de vista. Así que cuando aprendes, puedes tener diferentes perspectivas de un mismo hecho. Esto hace que te plantees las situaciones de diversas formas que antes puede que te fueran desconocidas. También es posible que gracias a estos aprendizajes pienses que para afrontar de la mejor forma para ti una situación, sea necesario un cambio. Para mí, tiene sentido.

Pero también están los que no lo ven así. Te animan a aprender pero no a cambiar nada. Esto no es del todo así. Tú no cambies nada, ya lo haremos nosotros. Vamos, que te animan a aprender para que veas que ellos tienen razón y te dejes llevar por su inmensa sabiduría.

Este ellos puede ser cualquiera que piense que está en una posición de superioridad respecto a otro. Dile gobernantes, políticos, medios de comunicación, jefes, padres-madres, entrenadores, maestros,…

Pienso que el aprendizaje es la base de la evolución de una sociedad, de la evolución humana. En definitiva, de la evolución de cada persona. Existe una relación estrecha entre aprendizaje y cambio. Pero ambos deben surgir del pensamiento crítico de la persona. Es esto lo que generará las ganas de aprender, de cambiar, de probar, de enriquecer.

Si estás a favor de uno pero en contra del otro… pienso que realmente no estás a favor de ninguno, como mucho de una versión muy reducida y controlada del aprendizaje o del cambio.

El aprendizaje conlleva cambio. Que ese cambio te guste o no es otro tema. Pero eso no le da permiso a nadie para mirar de controlar el aprendizaje o el cambio.

Aprende. Cambia. Aprende. Cambia.

Daniel Barreña

Coach deportivo y educativo

@dbarresi5

El cuento de los propósitos de año nuevo

“¡Familia! Estos son mis propósitos para este nuevo año… Esta es la forma en la que mi tía empezaba todos los años desde que tengo memoria. El brindis y después los propósitos.

He escuchado de todo: cambiar de trabajo, crear una empresa, hacer deporte, dejar de fumar, comer de forma más saludable, aprender inglés,… y un sinfín más. Bueno, la verdad es que tampoco tantos porque muchos se repetían año tras año. En la familia hacíamos apuestas a ver quien acertaba los de este año.

Durante enero y febrero todo iba bien. Cumplía sus propósitos a rajatabla. Sin excusas de ningún tipo. Marzo ya era distinto alguna que otra excusa caía algún día. En abril tres cuartos de lo mismo. En mayo miraba de forzarse un poco para seguir cumpliéndolos. Esto duraba hasta San Juan. El verano era la etapa de relax para llegar al otoño, recordar los propósitos, ver que no se estaban cumpliendo y con el invierno y el año nuevo volverlos a decir. Esos u otros que le pasaran por la cabeza.

Lo malo es que esto pasaba con toda clase de propósitos y eso para el resto ya no era divertido. Para ella sí.”

Con los cambios que queráis, este cuento encaja con muchas personas que realizan estos tan conocidos y publicitados propósitos de año nuevo. Yo no creo en ellos. Es más, lo peor que veo en ellos es que para muchas personas son un simple juego de año nuevo. Sin darse cuenta de lo que eso puede conllevar.

Aunque el cuento anterior tiene poca magia, a veces parece que muchas personas consideran que los propósitos de año nuevo sí que tienen ese algo especial que hará que mágicamente se hagan realidad… Incluso las personas que tienen experiencia en fracasar con sus propósitos de año nuevo, o mucha experiencia, siguen pensando y actuando de la misma manera…

Lograr hacer realidad algo no es mágico. Necesita de un plan de acción bien construido y adaptado a cada persona. La realidad de cada uno de nosotros es distinta a la que tiene la persona que tenemos al lado. Cada plan es personal e intransferible en su conjunto.

Además de un plan, lograr un propósito, ya sea realizar un cambio, instaurar un hábito o lo que cada uno decida, nos costará algo. Sin estar dispuestos a pagar el precio que eso conlleva es imposible. Por otro lado, si ese propósito no es ecológico con lo que somos o queremos conservar de lo que somos ahora mismo, tampoco será posible.

Con estos y algún otro aspecto que cada persona determina, lograr tus propósitos es mucho más factible. ¡Ah! Y por supuesto lograrlos cuando tú decidas, no cuando el calendario te “obligue” a plantearte algo.

La magia de hacerlos realidad la aportarás tú con tu esfuerzo y tu forma de actuar.

Daniel Barreña

Coach deportivo y educativo

@dbarresi5

Juego menos minutos de los que me merezco

El reparto de los minutos de juego de los jugadores de un equipo es algo que siempre crea polémica. Personalmente, no conozco el deporte de equipo, o por lo menos ahora no caigo en ninguno, en el que no pase. Y cada día más.

A lo largo de la temporada, es habitual que algún jugador considere que se está siendo injusto con su participación. Sí, no me he equivocado. He dicho injusto. La justicia, entendida de muy diversas formas, es una palabra que suele salir en estas conversaciones.

Otro aspecto que me gustaría dejar claro es que a veces puede ser verdad. Es posible que algún jugador o jugadora pueda estar jugando menos de lo que su nivel de juego merece o incluso cumpliendo con lo que se le exige. Puede ser, es una posibilidad.

El problema es cómo se afronta esta situación. Cada uno lo ve desde su perspectiva. El entrenador de una y, por lo general en estos casos, el jugador de otra bastante distinta. Sin una comprensión del punto de vista y, sobre todo, de cómo está viviendo la situación ambas partes, el entendimiento es imposible.

Hablo de entender la situación y mirar de encontrar puntos en común. El jugador quiere jugar más. Personalmente no quiero en un equipo a nadie que no lo quiera hacer (siempre consciente de sus posibilidades actuales). El entrenador quiere que todos sus jugadores puedan aportar lo máximo posible por el bien del equipo. Se trata de gestión de personas, de equipo, para lograr un objetivo común cumpliendo también con los individuales de cada componente del grupo.

Esta parte la entiendo, la respeto. Hay otra que no me gusta y que cada vez conlleva más problemas en el deporte formativo. Aquí entran en juego las familias y esto complica la situación.

Se pueden producir en todas las edades pero suele haber un momento en las que estas se disparan. Es la temporada en la que, por edad o nivel competitivo, el reglamento varia y ya no existe una obligatoriedad en el tiempo mínimo y máximo de juego. Aunque un jugador que antes estuviera obligado a jugar 10 o 15 minutos, juegue la misma cantidad, el hecho de hacerlo con otra distribución, ya genera un problema. Podríamos hablar de crispación familiar incluso.

La solución a esto es más complicada y viene acompañada de diferentes puntos sobre los que todos debemos reflexionar cuando esto pasa. Algunos de estos puntos son el papel de las familias en el deporte, cómo transmitimos los valores deportivos dentro del club, la relación de los equipos y clubes con el entorno familiar y muchos otros que por sí solos ya dan para una gran cantidad de artículos.

Lo importante es el jugador y la jugadora. Conocer cómo vive la situación, a qué lo atribuye, buscar puntos de conexión y soluciones reales y aplicables. Claro, todo esto se puede hacer si existe una relación de confianza entre ambas partes y si el jugador cree que de verdad el entrenador quiere contar con él. De lo contrario el conflicto no servirá para crecer e irá a peor.

Daniel Barreña

Coach deportivo y educativo

@dbarresi5

Todo lo que envuelve un torneo

Un torneo es especial en muchos sentidos. Para los que lo organizan es un esfuerzo enorme, la culminación de muchos días de trabajo. En caso de existir un equipo anfitrión, es algo especial poder disfrutar de una actividad así creada por el club al que perteneces. Para el resto de participantes también es algo especial ya que es un evento que rompe la rutina competitiva a lo largo de la temporada. Por último, asistir como espectador suele darte la opción de ver partidos igualados, competitivos,… en un ambiente distinto a una jornada de liga habitual.

He asistido a muchos y en general me encantan. Acabas muy cansado si haces un seguimiento exhaustivo de toda la competición que allí se desarrolla o si participas en él. Pero por lo general los he disfrutado. Observar las relaciones que se establecen entre los distintos participantes y el buen rollo que suele haber también es muy agradable de ver. Son esos momentos que te hacen ver de primera mano la importancia del deporte y sus valores.

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Claro que también son eventos donde puede existir una gran carga emocional concentrada en pocas horas. Malos partidos que se encadenan y que todos ellos suceden en el mismo día por ejemplo. Más las habituales gestiones que se tienen que ir solventando habitualmente en los equipos (juego poco, este no la pasa, no entiendo el cambio,…). Son momentos en los que la gestión emocional del jugador por parte de los entrenadores sale a la luz. La gestión colectiva también, por supuesto.

También hay que sumar algo que particularmente pienso que antes no era tan visible. Ves a muchos scouts mirando jugadores, a padres/ madres entablando relaciones con otros clubs con intenciones de cambiar en un futuro, etc. Esas cosas que pervierten un poco el espíritu de los torneos. Seguramente siempre han existido, pero hoy día son muy visibles y se producen de forma descontrolada.

Todo torneo tiene de todo. Yo prefiero quedarme con la parte competitiva, las relaciones que se establecen y en definitiva vivir los torneos como experiencias puntuales que pueden proporcionar un plus en el aprendizaje general de toda la temporada.

La otra parte, siempre está ahí e incluso se puede decir que forma parte del juego. Con que no lo condicione tengo bastante.

Un torneo es una fiesta. No conozco ninguno que no desee que todos los participantes lo vivan así. Disfrutemos de ellos y valoremos todo el esfuerzo que hay detrás.

Daniel Barreña

Coach deportivo y educativo

@dbarresi5

Esto no va como esperaba

Todo ya está en marcha. Ya lleva un tiempo en acción y puedes analizarlo. Te habías hecho unas imágenes, unos pensamientos, unas expectativas durante el verano. Pero la realidad no se parece mucho a lo que ahora veo, tengo, percibo.

Pero es que aún queda mucho para que se acabe… Sí esto sigue así… Me esperaba otra cosa… No sé si lo aguantaré… No sé sí quiero aguantarlo…

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¡STOP! ¡ALTO! ¡PARA!

¿Estás seguro que esta forma de hablarte es la mejor para ti? ¿Qué pretendes con ella? ¿Es ese tu objetivo? ¿Cómo actúas cuando te hablas así?

Estas y otras preguntas te pueden ayudar a analizar la situación. Son fáciles y, si quieres, puedes darle una respuesta que te ayude mucho a tomar decisiones. Aunque para mí la clave es otra.

Cuando en verano te creabas esas imágenes y esas expectativas, ¿también te creabas o veías lo que tú tendrías que hacer para que se cumplieran? Porque digo yo que algo dependerá de ti para que lo que tú quieres se pueda hacer realidad. ¿Lo hacías?

Espero que sí lo hicieras pero es posible que no. Sólo vieras o te crearas el final, el resultado que tanto deseas. Entonces, si  no te habías planteado cómo y qué hacer, pensar, sentir… ¿exactamente cómo  ibas a colaborar para qué todo lo que querías percibir hoy se hiciera realidad?

Veo un poco difícil conseguir cosas que uno desea y si uno mismo no pone todo de su parte para que se haga realidad. Bueno, quien dice un poco… puede decir también que es imposible que esto pase.

Te propongo otra opción. Plantéate qué puedes hacer tú para que eso ocurra, se haga real. Piensa bien el cómo y encuéntrate a gusto con esa forma de hacerlo. Por último, hazlo.

Puede que se haga real o no, pero por lo menos sabrás bien lo que has hecho y puede que encuentres algún punto de mejora. Y si no lo ves, puede que veas cómo mejorar la relación que tengas con aquello que no te ha ayudado o directamente dejado que lo que querías se hiciera realidad, para que haya más opciones.

¡Ya me dirás cómo te ha ido!

Daniel Barreña

Coach deportivo y educativo

@dbarresi5

Artículo originalmente publicado en  Daniel Barreña Coaching

Demasiada ambición. No por más será mejor

Existen expertos en evolución humana que consideran que la ambición ha sido y es uno de los grandes motores de la humanidad. Algunos le otorgan un papel fundamental dentro de la selección natural. Lo dicen desde un punto de vista de generarse metas a lograr para mejorar. Lo que hoy conocemos como metas motivadoras. La ambición también es una de esas palabras etiquetadas dicotómicamente como si esto fuera posible. ¿Buena o mala? Ni una cosa ni la otra.

Cuando nos encontramos en una situación que deseamos mejorar, nuestra ambición es uno de esos motores que nos ayudan a pasar a la acción y actuar. Pero como todos los extremos, cuando esta ambición se desboca nos puede surgir algún inconveniente no previsto.

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Esa ambición desbocada nos puede llevar a introducir cambios sin fin, que modifiquen nuestra forma de pensar, sentir y actuar, en esos escenarios que queremos cambiar. Esto provocará en la mayor parte de las ocasiones que la situación varíe pero es posible que lo haga de forma brusca e incluso que todos los cambios que se producen nos cojan de improviso, por sorpresa, no pudiendo asumirlos y…

¿Y entonces qué? Pues aparecen diferentes sensaciones y emociones que nos sobrepasan y nos pueden llevar a conclusiones que no tienen porqué estar relacionadas. Se podría generar algún tipo de resistencia de cara al futuro.

Una forma de no llegar a estas situaciones es aplicar el principio clásico “no por más será mejor”. Es muy sencillo. Está claro que para cambiar cosas debo variar o cambiar algo para obtener resultados distintos, como decía Einstein con otras palabras. ¿Pero qué cantidad de cambios?

Cada persona decide. Pero al aplicar el principio antes mencionado, me doy cuenta que un cambio ya puede generar resultados diferentes. Es más, en muchas circunstancias, un cambio no va sólo e directa o indirectamente produce (provoca) otro. Esto variará el resultado y me proporcionará nueva información que puede serme útil para introducir nuevos cambios, si son necesarios.

No olvido que puede haber situaciones que necesiten cambios drásticos. Ahí, que nuestra ambición se desboque,  nos puede proporcionar un flujo de energía espectacular para lograr cambios. Pero en situaciones menos extremas, la ambición es uno de los motores y debe actuar en la medida que nosotros decidamos de forma consciente. Aplica el principio. No por más será mejor.

Daniel Barreña

Coach deportivo y educativo

@dbarresi5

Aturem la llei de la selva

Fa uns anys, veient com a entrenador de categories de formació com funcionava el món del bàsquet per a nens menors d’edat, reflexionava en un article sobre el concepte de pedrera al món de l’esport (Què és la pedrera? L’autèntica veritat). Doncs bé, després d’aquest temps, he comprovat com la tendència dels clubs de bàsquet de fitxar nens no només s’ha mantingut sinó que s’ha potenciat, arribant a desfer-se equips fins i tot en edat premini per aquest motiu.

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No entraré, altre cop, a analitzar la situació ni a debatre si els culpables són uns pares cada cop més disfressats de mànagers dels seus fills en lloc d’adults realistes com convindria o bé uns clubs amb un afany de protagonisme i de fama absolutament desaforats. Però la situació final és que ens trobem amb unes víctimes, els nens (recordem, nens), que canvien de club de forma constant i perden més i més temps recorrent desenes de quilòmetres per fer el que els agrada, jugar a bàsquet. I em consta que això passa també al món del futbol (segurament de forma encara més acarnissada) i probablement també en altres esports.

El que hauríem de pensar ja, doncs, és en intentar trobar solucions. Vist que el codi ètic implementat fa uns anys no ha tingut resultats, crec els toca a Federacions, Consejos i organismes varis encarregats de dirigir aquest món amateur, assentar-se i acordar amb els clubs noves formes d’intentar aturar i controlar el món de la selva en que s’ha convertit tot això. Sé que no és fàcil, més si s’han de conjugar els factors legals afegits tan farragosos, com llibertats personals, etc., però crec que estem arribant a un punt surrealista i fins i tot diria que fastigós. Però estic segur que poden sorgir noves idees i fórmules que facin canviar aquesta tendència i tornin a fer d’aquest esport de base un món més sa.

Espero, doncs, pel bé dels clubs i del bàsquet en general però sobretot dels nens, que aquests organismes s’adonin de lo greu de la situació i tinguin ganes de posar-s’hi de veritat.

Albert G. Samaranch

Entrenador de Bàsquet

Cooperar en Educació Física?

En aquest article faré una reflexió sobre algunes de les coses que em passen pel cap quan penso en educació física cooperativa.

Primer potser parlar d’on prové el meu interès per ella. Doncs de les ganes de prova coses noves,de no quedar-me amb el que he fet sempre, i de les meves dues parelles, la de feina i la de casa, que resulta que es van apuntar a un curs d’educació física cooperativa juntes. Un cop fet, tot va canviar, allò els va obrir nous horitzons i em van arrossegar a provar allò tan genial que havien fet. I, resulta que en ganxa.

D’allò en fa 5 anys, ara els dubtes del principi (que més endavant us descric), són simplement, incerteses d’allò que no coneixes i poc a poc vaig impregnant la meva forma de ser educador d’una filosofia que ara mateix és per mi, indispensable .

Jo entenc  la cooperació com un procés( i no com el producte), és quelcom aplicable a qualsevol moment o activitat, és diàleg, és anar posant contínuament gotes dins el got de l’alumne per desenvolupar, bàsicament, dues de les competències bàsiques més importants: la que ens permet viure i conviure amb els altres, social i ciutadana; i la que ens proporcionarà creixement personal en l’àmbit que vulguem en un futur, aprendre a aprendre.

El meu procés de transformació com a mestre ha estat, com he dit, ple de dubtes, amb fracassos i èxits, però sobretot m’ha ajudat a desenvolupar una educació física (al meu entendre) on l’alumne i el seu procés d’aprenentatge són inclosos sigui quin sigui el nivell, el ritme o les capacitats, ja que ells són el centre.

DUBTES inicials

dubtesEls alumnes xerren molt, però on milloren? L’evolució existeix en tots els casos. Pot donar-se el cas que. Per aquells que ja dominen l’activitat, se’ls fa indispensable revisar contínuament el que saben per poder-ho explicar (passar del no-sé-que-sé al sé-que-sé) als companys que tenen més dificultats. I aquells que no dominen, tenen un camí tan gran per recórrer que la millora està assegurada, i reben els estímuls dels companys, aprenent dels teus iguals, sempre és més fàcil. A més a més, el diàleg que es produeix, és l’autèntic aprenentatge i la forma de desenvolupar les competències d’aprendre a aprendre i social i ciutadania.

Aquell tipus d’alumnat que distorsiona queda amagat dins el grup o bé acaba fent treballar malament al grup. Que funciona amb les metodologies habituals? Quan el castiguem fora de classe, aprèn algo (si més no, no molesta) i quan crida l’atenció davant el silenci de la classe, aporta algo. Doncs perquè no provar, una metodologia on seran els companys amb qui es repartiran la feina (i no serà el pesat del profe), on podran tenir importància les seves aportacions i on estarà inclòs dins un petit grup que dependrà també del que ell faci per assolir l’objectiu? Es sentirà important, estarà només en petit grup, tindrà les feines que es pactin amb els altres, agafarà responsabilitat.

I la competició què? En les nostres classes la competició segueix existint, en els esports d’oposició bé has d’enfrontar-te a un altre. El fet és convertir l’objectiu. Deixar de banda guanyar i arribar fer allò que més ens  convingui per la millora personal i de l’equip, de manera que si es guanya bé i si es perd haguem millorat el màxim possible.

 

FRACASSOS

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He començat i no hi ha manera. El diàleg és una habilitat que no és fàcil de dominar, només cal veure els polítics o els claustres de moltes escoles que són un galliner i on costa que s’escoltin uns als altres. Aquesta és la base, escoltar el que diu l’altre i no voler imposar la teva raó, pensant que és absoluta. Això, evidentment, requereix temps i pràctica, però l’alumnat és molt més flexible del que pensem i s’adapten.

No tinc temps d’omplir l’avaluació del dossier. He creat un superdossier per cada sessió amb un munt d’aspectes motivacionals i d’autoavalaució, coavaluació o avaluació de la feina del grup. He acabat descobrint que el més important de l’avaluació és la reflexió que l’alumne fa sobre l’acció, i que és això el que provoca aprenentatge. Si aquesta reflexió és en grup aporta el plus dels companys. Així que, no cal buscar la fórmula definitiva, sent capaç de provocar reflexió en els alumnes i reformulació de les accions per fer-les millor ni ha prou.  Una de les moltes formes de fer-ho: el dossier de treball senzill.

ÈXITS

exits-cooperatiusL’alumnat té una flexibilitat molt gran, en tots els sentits i això afavoreix el nostre treball. Amb el pas del temps vas veient que molts dels problemes del principi ja no existeixen, s’han habituat a parlar, a pactar tasques, a revisar i millorar accions, a organitzar-se i realitzar les feines assignades, amb participació de tots, acceptant les capacitats de tots siguin quines siguin… això per mi no té preu. Evidentment, que no tot són flors i violes, però creure en el que fas és bàsic i tinc la sort, com he dit al principi d’estar envoltat de gent que també creu en l’educació física cooperativa i tot és molt més fàcil.

LA MEVA EDUCACIÓ FÍSICA COOPERATIVA

Finalment, exposar el que jo intento transmetre en les sessions de l’àrea d’educació física:

  • Diàleg intergrup i el pacte constant. Per realitzar les tasques tots hem d’estar-hi d’acord i tots hem de poder-les realitzar en el màxim grau personal. Així que cal conèixer i acceptar les possibilitats pròpies i les dels altres, alhora que construir accions inclusives on tots aportem i tots evolucionem.
  • Avaluació constant de les accions individuals i de grup, per buscar noves maneres de fer, i millorar les properes execucions.
  • Fer que l’alumnat cregui que la seva millora, afecta al grup, fent-lo crèixer. I que qualsevol millora de l’equip o d’algun membre del grup, desenvolupa algun aspecte seu.
  • Interiorització del concepte compromís personal i de grup, fent molt visibles les conseqüències de mantenir-los o trencar-los.

Des que estic treballant amb aquesta filosofia, he pogut observar com l’aprenentatge cooperatiu és una forma d’incloure capacitats diferents entorn un mateix objectiu, ja que la interdependència positiva i la responsabilitat individual i grupal  fan que les diferències siguin vistes com a possibilitats no com a barreres.

Segurament , la fórmula no s’acull als canons definits per Johnson y Johnson (1997) y Johnson, Johnson y Holubec (1999), però si que aporta als alumnes el valor de la cooperació, a partir del treball de diàleg, acceptació dels altres, assoliment de responsabilitats individuals i grupals i la lluita per assolir de la millora manera possible un objectiu comú.

Xevi López

Mestre d’Educació Física i Entrenador de Bàsquet.

Una detrás de otra. Encadenar acciones

En la actualidad, principalmente debido a la evolución tecnológica constante, parece que todo lo que hagas debe ir acompañado. Vamos, que no puedes hacer sólo una cosa y que debes de hacer varias acciones a la vez. He dicho debes conscientemente. Parece una obligación, incluso una necesidad en algún caso.

Todo esto te permite escribir un email mientras escuchas música, consultas otra página de internet, atiendes los WhastApps entrantes o envías alguno, escuchas y hablas a la persona que tienes al lado y…sumadle todas aquellas acciones que queráis. Podemos debatir sobre lo que realmente es hacer diferentes acciones a la vez y lo que no lo es, incluso de la calidad con las que las hacemos (¿realmente estamos escuchando a esa persona?) pero además hay otro problema. ¿Y después?

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Hay un problema con el hecho de encadenar acciones una detrás de otra. Antes de la explosión tecnológica ya se observaba. Personas que podían hacer actividades simultáneas pero al acabarlas les costaba realizar la siguiente, necesitaban su tiempo. Ahora se observa muchas veces de forma más clara. Somos capaces de realizar esas acciones a la vez, pero cuando acaba ese grupo de actividades nos sigue costando a horrores pasar a las siguientes.

En el deporte y en la educación todo esto es observable claramente. Un jugador o una jugadora defiende teniendo que realizar una serie de multitareas y necesita su tiempo para pasar al ataque (al revés suele ser más notorio, pasar de atacar a defender). En este lapso de tiempo suelen cometerse muchos errores.

En educación se ve de distintas formas en función de las actividades. Pero es observable tanto en las clases como en los patios o espacios donde se realiza la educación física. Yo lo observo muy claramente en mis clases de educación física. Miran de hacer muchas acciones a la vez y eso no les permite aprovechar la actividad al 100%.

Por eso procuro hacer actividades secuenciales para ayudarles a tomar consciencia de todo lo que hacen de forma automática en multitud de ocasiones. Que quede claro que hacerlo automático no es malo. Lo que puede ser malo (aunque no me gusta la palabra pero deja más claro el concepto) es la poca consciencia que tienen sobre lo que hacen y eso no les permite, en ocasiones, apreciarlo, valorarlo e incluso buscar formas de mejorarlo.

Con las actividades secuenciales eso no pasa. Detectan dónde han cometido el error, mejoran cada proceso de forma consciente, etc. Pero además, todo esto permite que cuando pasas de grupos de acciones de un tipo a otro distinto (de atacar a defender como he dicho antes, aplicado a juegos como la bandera por ejemplo) la calidad global mejora.

Y lo mejor es que, poco a poco, te dicen que piensan más rápido antes de empezar a moverse. Saben que lo han hecho pero ha sido tan rápido que casi ni lo notan. Y también piensan mejor, deciden mejor, cuando ya están en movimiento y los estímulos se incrementan.

A veces olvidamos que, aunque ya se haga de forma automática, puede que separar las acciones para poder unirlas después y encadenarlas a las siguientes, ayude mucho más a integrarlo globalmente y transferirlo a otras actividades.

Daniel Barreña

Coach deportivo y educativo

@dbarresi5

Gestionar la derrota. ¿Perder o ganar de cualquier forma?

Soy consciente que voy a tocar un tema delicado. Perder un partido, una derrota es algo que no gusta ni a entrenadores ni a jugadores. Muchas veces nos llenamos la boca con frases típicas estilo “unas veces se gana y otras se pierde” para no afrontar la derrota de forma directa. Es más, si hablas y escuchas atentamente a muchos entrenadores y jugadores (da igual el deporte) lo ves claramente. Unos de forma más directa y otros menos, te transmiten la idea de que es mejor ganar jugando a la peor versión tuya o de tu equipo que puedas imaginar que perder. Se podría entender en categorías senior o profesionales, pero también pasa en formación.

Diría que ya se empieza a ver mi opinión. No me gusta perder pero tampoco me gusta ganar cuando mi equipo no lo merece. Entiendo que tanto la victoria como la derrota en un partido son uno de los aspectos a tener en cuenta para valorar el trabajo, la trayectoria, etc en función del objetivo. No son el aspecto determinante generalmente. Admito que cambiar según qué aspectos de los grupos puede ser más fácil con las victorias que con las derrotas. Pero no me gusta la huida de muchos entrenadores o jugadores de la derrota.

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¿Qué es lo que me he encontrado muchas veces? Varias situaciones de las que voy a comentar las más habituales o las que más me llaman la atención.

La primera sería algo así como la trascendencia. Se le otorga a toda derrota, a todo partido perdido, un grado de importancia que supera el estándar establecido. Eso hace que todo lo que ocurriera de negativo allí, sea aún más grave. Además, en muchas ocasiones, lo positivo se olvida o relativiza entre el resto de aspectos negativos. Esto muchas veces es a nivel interno e individual. Pero también existe un factor externo. Tanto dentro del grupo, entre jugadores, entrenadores y jugadores, como con el entorno: familias, club, otros equipos, redes sociales,… ¿Qué dirán….de mi/de nosotros?

Otro aspecto es qué exige de mí. Ahora que hemos perdido, tengo que exigir más o exigirme más. De este enfoque se puede extraer el siguiente: tú exigencia depende del resultado. Pero para los que la palabra exigencia no guste (y hoy día parece que está mal vista) voy a poner otras ideas. Tu nivel de trabajo, de mejora, de implicación, de compromiso depende de un resultado. A mí esta no me gusta ya que se aleja de algo para mi ligado al deporte que es la trasmisión de valores.

Por otro lado están los que se mueven casi exclusivamente por alejamiento de la derrota. Sus planteamientos individuales o de grupo se nutren de alejarse de ella. Incluso su forma de hablar o charlas. La utilizan como el lobo con el peligro que eso tiene. Muchas veces, sin darse cuenta, están sembrando ideas que, cuando el lobo llega, son las que realmente pueden llegar a crear una crisis de un solo día.

Perder un partido es una posibilidad. Saber gestionar la derrota, así como la victoria, es un aprendizaje fantástico que seguramente no siempre conseguirás con los mismos resultados. Entran muchas cosas en juego a nivel de liderazgo, tanto personal como grupal. Una clave para mí es que el grupo no sea un grupo, sea un equipo. Si es un equipo de verdad, ¿una derrota lo puede destruir? Puede ser, aunque en general no. Enfócate en el proceso, en tu objetivo y lo que no puedas controlas, no dependa de ti, recógelo, sé flexible, aprende de ello y aprovéchalo.

Daniel Barreña

Coach deportivo y educativo

@dbarresi5

¡Y uno más! ¡Ya son 4!

Cuatro años ya desde aquel 24 de septiembre de 2012 en el que me atreví, con bastante respeto a lo que me esperaba, a hacer público este blog. A partir de ahí, la idea de blog colaborativo ha ido creciendo año tras año. Sin prisa pero sin pausa.

Hace un año os presentaba con la mayor de las ilusiones la renovación del blog y su página de Facebook. Y tengo que admitir mi alegría por el paso dado. Los artículos del blog y las publicaciones en la página de Facebook se complementan muy bien.

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Por supuesto, agradecer a todas las personas que han colaborado en que esto siga siendo posible. Colaboraciones regulares como las de Albert Valldosera pero también otras más puntuales como la de Àlex Heras o Sergio Vera. Pero también a las personas que me han sugerido temas, inspirado, aportado documentales o reportajes. Sin la ayuda de todas estas personas esto no sería posible.

Seguirán las colaboraciones. De todo tipo y todo tema como siempre. Pero también miraremos de aportar alguna novedad.

Aprovecho este cuarto aniversario para animar a todos aquellos y aquellas que se han ofrecido a colaborar en alguna ocasión o a los que yo personalmente se lo he ofrecido a que venzan aquello que le frena y publiquen. Todos tienen muchas cosas a aportar y espero que podáis disfrutar de ellas y leerlas (o cualquier otro formato) como yo disfruto al hablar con estas personas.

De nuevo gracias a todos por participar en que esta idea siga creciendo y que cada vez más personas conecten con nosotros.

¡Ah! Y por supuesto, ¡no os olvidéis de seguir jugando!

Daniel Barreña

Coach deportivo y educativo

@dbarresi5