Valorem el silenci com una dimensió necessària de la nostra vida?

A la teva millor versió d’aquesta setmana ens fem aquesta pregunta: valorem el silenci com una dimensió necessària de la nostra vida?

Hi ha molt moments a la vida i moltes situacions ens les que el millor que podem fer és restar en silenci. Un silenci eloqüent que expressa la nostra proximitat a una persona que pateix o la nostra necessitat de pair allò que anem vivint i experimentant perquè molts aspectes de la vida humana no deixen de ser un misteri.

El silenci ens permet obrir els ulls, les orelles i tots els nostres sentits però sobretot ens permet escoltar el cor; i el cor entès com a centre d’operacions, com el lloc on guardem els sentiments i els valors més profunds, més autèntics, més reals…

Sense silenci, la superficialitat queda a flor de pell i la nostra capacitat d’anàlisi i reflexió esdevé fàcilment dirigida per aquell que fa més soroll sigui qui sigui; i tots tenim els nostres sorolls. Sense silenci anem fent amb la inèrcia dels nostres hàbits i creences ja siguin potenciadores o limitants.

El silenci ens permet aprofundir, reflexionar, centrar-nos en allò realment important i necessari, corregir el rumb, tornar-lo a corregir, rectificar, fer memòria, recordar, trobar la serenitat, progressar, retrobar la il·lusió original, prestar atenció, obrir la mirada, contemplar el misteri… i sobretot, sobretot: escoltar-nos a nosaltres mateixos i escoltar el nostre cor.

Com deia l’endevinalla de la gran pel·lícula “La Vida és Bella”: “Quan ho pronuncies desapareix, què és? El silenci.”

Podeu trobar aquesta reflexió al següent enllaç del programa Fórmula Estel de Ràdio Estel (11:18- 14:11)

Albert Valldosera

Coach

Cuando no ganan los de siempre

Siempre hay favoritos. Para todo. Al ser humano le gusta jugar y también apostar de diferentes formas. Y cuando entras en estos juegos, entran las predicciones, los análisis, la estadística,… y todo tipo de información que te ayuda a clasificar las opciones y que obtengas tu favorito.

ACB Photo

En el deporte esto se ve en toda competición, ya sea amateur o profesional y da igual la edad. Las competiciones profesionales de los diferentes deportes no van a ser distintas. Los favoritos son Barça y Real Madrid. Si alguno no está uno de los dos, puede que tengamos un favorito único como en balonmano o que haya una alternativa de un club clásico del deporte como en fútbol sala. Otra opción es que no esté ninguno de los dos como en waterpolo tanto masculino como femenino pero haya los que ocupen su lugar como favoritos. En general, con estas opciones están todas cubiertas.

¿Qué pasa cuando esto no pasa? Drama. ¿Para quién? ¿Para los  aficionados? Pues no, el drama es mediático principalmente. A mi modo de ver las cosas, para el aficionado de los equipos favoritos es más fácil encajar y aceptar deportivamente la opción de no ganar que para los medios de comunicación. Ejemplos hay muchos. Ahora podremos ver y analizar todo lo que pase por la victoria de Valencia BC en la final de la liga ACB.

Pero ya se han podido observar reacciones clásicas buscando culpables y, en breve, saldrán las que, por decirlo de una forma fácil, menospreciaran esta temporada en la competición. Otra reacción clásica.

No quiero decir que no se valore lo realizado por Valencia BC esta temporada o por otros en otras competiciones. Se hace y en función del medio y del periodista, mucho y bien. Pero la dimensión del fracaso de los favoritos, por lo general, se vende más. Se habla más de lo que han hecho mal los favoritos que no de lo buen trabajo de los ganadores. Otro caso fue el Leicester la temporada pasada.

Para mi forma de entender el deporte, debe ganar el que se lo merezca, juegue mejor y compita mejor. Hay veces que el talento individual decide y echa por tierra todo lo anterior, es cierto.

No es un drama que ganen diferentes equipos y clubs. Para mí enriquece, crea opciones de replantear los enfoques de las competiciones, genera ilusión, etc. Y esto no debería chocar con la exigencia a los favoritos, que normalmente lo son por algo (presupuesto en general), para que logren sus objetivos. ¿Sólo ganar? Es un planteamiento pobre.

Cuantos más ganen mejor, mejor para el espectador sobretodo.

Daniel Barreña

Coach deportivo, educativo y de desarrollo personal

@dbarresi5

 

Fem grans els nostres problemes habituals?

A la teva millor versió d’aquesta setmana ens fem aquesta pregunta: fem grans els nostres problemes habituals del nostre dia a dia?

Hi ha una tendència bastant freqüent que és la d’utilitzar prismàtics d’augment per mirar els problemes i els conflictes. Fer-ho tot gros, magnificar-ho, fer-nos les víctimes, dramatitzar tot el que passa… 

Deixant de banda situacions que realment són molt doloroses, moltíssim! I sobre les que cal tenir un gran respecte; la majoria de les situacions en les que ens trobem no són tan dramàtiques com ens pensem: un canvi de plans inesperat, un dinar que no ens ha sortit tan bé com haguéssim desitjat, una averia al cotxe, un oblit que ens ha fet quedar malament, algú que no ens ha prestat tota l’atenció que esperàvem, una petita frustració, indecisions que s’allarguen, un dit trencat…

Tot això és la vida! Una gran font d’experiències que ens fan créixer; un entrenament gratuït que ens fa forts, que ens enriqueix i que ens ajuda a valorar el que tenim; una inspiració constant de la nostra creativitat i una ocasió de posar en pràctica el millor del nostre sentit de l’humor i de la nostra paciència.

I no diguem quan en aquests “grans problemes” entre cometes hi ha algun responsable! Llavors sí que carreguem les tintes…

Davant d’aquestes situacions tenim dues opcions que des del meu punt de vista ens poden ajudar: una, girar els prismàtics i veure-ho tot més petit. I una altra per si aquesta no ens convenç, mirar les coses tal com són en la seva justa mesura. És qüestió de perspectives!

Podeu trobar aquesta reflexió al següent enllaç del programa Fórmula Estel de Ràdio Estel (13:49- 16:42)

Albert Valldosera

Coach

 

Cocina del siglo XXI. Liderazgo del siglo XX

Me gusta la cocina. En muchos momentos, cocinar me relaja y me permite liberar la creatividad y aplicarla allí o en otros proyectos. Más de una vez me han visto remover algo y salir corriendo a apuntar una idea.

A nadie se le escapa que en este siglo, el boom culinario es espectacular. En muchos aspectos se ha producido una revolución de conceptos acompañada de una evolución en técnicas y tecnología. La alta cocina se ha convertido, pienso que ya lo era pero no para el gran público, en un sector muy importante a nivel económico.

La hostelería no es un mundo desconocido para mí ni para mí familia. Gracias a ello, he tenido contacto con diversas cocinas de distintos niveles y visto en primera persona diversas formas de funcionar. Cierto es que no he tenido contacto con ningún equipo de cocineros y staff de una cocina con estrellas Michelin ni he podido observarlos trabajando, algo que por mi actual profesión me encantaría poder hacer.

Imagen de https://pericomactualidad.wordpress.com/

En televisión siempre han existido programas relacionados con la cocina. Desde “Con las manos en la masa” hasta el archiconocido Karlos Arguiñano. Dos programas, distintos, se llevan hoy la atención culinaria en TV: Top Chef y MasterChef.

En ambos se ven recetas espectaculares, seguramente más en Top Chef ya que los protagonistas son profesionales de la cocina. Y en ambos se ve una ejecución del liderazgo y de la gestión de equipo más propia del siglo pasado que de la cocina de este.

Gritos por doquier (en situaciones en las que no es necesario por exceso de ruido) y muchas frases que hacen referencia a la persona que manda dejando claro que el otro obedece o debe obedecer sin chistar, son habituales en cada programa. ¿Necesarios?

La respuesta habitual en estos casos es que sí ya que la presión que existe en estas cocinas es muy elevada. Algo en lo que estoy de acuerdo, es una presión enorme. Pero pienso que hay muchas circunstancias que se deberían gestionar de otra manera. El liderazgo impuesto tal y como se ve, choca con la idea de originalidad, creatividad, pulcritud, vanguardia y otras muchas etiquetas que se asocian a esta alta cocina.

Me encantaría poder observar a un equipo real de este nivel y poder tener mejores conclusiones, además de poder ver puntos de mejora, que seguro que los hay. El famoso ABaC de Jordi Cruz es el más cercano a mí casa y La Lluerna de Victor Quintillà, ya que soy colomense, son los dos que más me llaman.

Hasta que tenga esa opción de estudio, si la tengo algún día, me gustaría que en estos dos programas se reflejaran más estilos de liderazgo que los que se observan hoy día. Ayudarían a extender en la sociedad cambios a nivel empresarial que son necesarios en este siglo y que lo serán cada día más.

Daniel Barreña

Coach deportivo, educativo y de desarrollo personal

@dbarresi5