Sin el equipo es imposible

Para ser mejor jugador tengo que mejorar muchas cosas. Mi bote con la izquierda no es tan bueno como con la derecha, el primer paso puedo hacerlo más explosivo y mejor técnicamente para que no me piten pasos, puedo pasar mejor sobre todo con una mano y el tiro, en casi todas las situaciones pero tras bote y en salidas de bloqueos lo puedo mejorar mucho.

Todo esto depende de mí. Hay más cosas a mejorar ya sean técnicas, tácticas, físicas o mentales. También hay otra que quiero perfeccionar para que aún aporten mucho más a mi juego y así poder disfrutar cada día más. Pero no practico un deporte individual. Juego a un deporte colectivo, un deporte de equipo.

Por más que yo mejore para poder disfrutar más, para pasarlo lo mejor posible y que todo esto se traduzca en que juegue a mi máximo nivel necesito de mi equipo. Ellos son los que están a mi lado, me animan cuando algo sale mal, me ayudan a ver lo que puedo mejorar y lo que ya hago bien, me exigen para que dé lo máximo que puedo dar, compiten conmigo para que los cinco que estén en pista lo den todo y todos salgamos ganando, los que me hacen reír, pensar,… ¡Me hacen sentir el baloncesto al 100%!

Así que, también tengo que mejorar y perfeccionar lo que puedo aportar para devolverles todo esto. Relacionarme mejor con todos, ser más empático, saber lo que cada uno necesita en cada momento, dejar espacio para que cada uno tome sus propias decisiones pero que sepa que estoy ahí apoyando,…

Hay muchas cosas a mejorar. Cada uno somos un mundo totalmente diferente pero compartimos muchas pero muchas cosas, muchos momentos, muchas experiencias increíbles que recordaremos. Siempre hay dos o tres momentos especiales a lo largo de la temporada, ¡o más!

Quiero y voy a mejorar individualmente. Quiero y voy a mejorar como compañero, como jugador. Sí, eso es lo que voy a hacer. Sin el equipo es imposible que cuando acabe la temporada la recuerde como algo excepcional. Y yo tengo que colaborar para que eso sea realidad, darlo todo por el equipo.

Daniel Barreña

Coach deportivo, educativo y de desarrollo personal

@dbarresi5

Artículo originalmente publicado en  Daniel Barreña Coaching

Quin tipus de persones som?

A la teva millor versió d’aquesta setmana ens fem aquesta pregunta: quin tipus de persones som?

Hi ha persones que creen unió i cohesió allà on es troben: família, veïns, companys de feina, grups… I quan ens trobem una persona així és un goig tractar amb ella. Hi estaríem parlant hores i hores perquè ens fan estar bé, còmodes, tranquils… Altres en canvi sempre creen divisió i enfrontaments.

Voldria fixar-me en les que uneixen. Són persones que valoren a cada persona, que es preocupen perquè ningú quedi aïllat i sol. Respecten, estimen, van de cara, accepten les diferències, tenen una il·lusió que es contagia i saben elogiar els èxits dels altres.

Les persones que uneixen es fixen en l’important i passen per alt detalls que podrien suposar conflicte; van al nucli de les qüestions i s’alegren amb els altres perquè tenen el convenciment que quan creix el bé, tots hi guanyem.

La crítica no és el seu fort i menys a les esquenes de ningú. El seu interès és millorar, però millorar tots i en seu llenguatge hi ha paraules que quasi estan desterrades: odi, enveja, mentida, llistes negres…

Les persones que uneixen no et parlen des d’una posició superior i saben reconèixer els propis errors. No tenen pressa per escoltar-te, no imposen, no criden per tenir més raó, no dramatitzen, respecten sempre, accepten idees diferents a les seves, no volen vèncer sinó convèncer, són equilibrades, sense “fílies” ni “fòbies” irracionals. Per això tenen molts amics que els aprecien sincerament.

Una frase de la Mare Teresa de Calcuta pot resumir el que practiquen aquestes persones: “Que ningú no s’acosti a vosaltres sense que se’n torni millor i més feliç”.

Podeu trobar aquesta reflexió al següent enllaç del programa Fórmula Estel de Ràdio Estel (13:08- 16:33)

Albert Valldosera

Coach

El timo de las Rental Cars

¿Timo o robo? La verdad es que he dudado mucho sobre la palabra que tenía que ir en el título. Las dos son buenas para calificar sus prácticas habituales. Puede que no todas, pero si InterRent, la marca blanca de Europcar. Hay otras que también por experiencias que me han llegado.

Por cierto, una duda que me surge es la implicación que en este timo tienen las aseguradoras. ¿También son víctimas? ¿Conocen estas prácticas pero miran hacia otro lado ya que les sale más a cuenta tener a estas empresas como clientes? Tengo dudas.

El timo se produce sobre  todo cuando no contratas el seguro a todo riesgo y tienes una franquicia, pongamos de 1000 euros. Este seguro, en algunas ocasiones, con gestores de por medio, puede no ser una opción. Seguramente, en casos normales y con personas y empresas honestas, la franquicia sería suficiente. No es así.

Cuando hay franquicia, te dicen que habrá que hacer un check in a la entrega del coche. En principio te dicen que si contratas el seguro, no es necesario. Con franquicia sí y que hagas el check out y comuniques lo que veas. Empieza el timo.

La zona de recogida, por ejemplo en el Aeropuerto de Palma de Mallorca, es un sitio con la luz justa para que veas los coches pero no para hacer una inspección detallada del coche. Aunque te ayudes de la linterna del móvil. Esta inspección la haces tú y si ves algo, saldrá contigo un empleado para hacer la comprobación y tomar nota. Lo primero que no debería ser así.

En estos casos, muchas personas ya van con prisa ya que las colas en estas oficinas son importantes y todos los trámites se alargan. Hasta cierto punto, confías en que el coche estará en un estado óptimo para su uso. ¿Quién va a poner al servicio de sus clientes coches con golpes o abolladuras? Ellos sí, a no ser que sean muy grandes, no las vas ver.

Utilizas el coche, con cuidado y con tranquilidad durante el tiempo que lo hayas alquilado y vas a devolverlo. Llegas al check in con la tranquilidad de que todo ha ido perfecto. La zona te deslumbra. Todas las luces que no están en la zona de recogida están en la zona de entrega. Es fácil diferenciarlas a distancia: zonas oscuras las de recogida, zonas más luminosas que un día de verano, las de entrega.

Empieza la revisión y la segunda parte del timo. Una raya por aquí otra por allá, aquí está hundida la carrocería, etc. Cosas que por supuesto no has visto y que ves cuando te las señalan y marcan (cómo si ya supieran que están ahí…). El siguiente paso del timo es la oficina de entrega.

“Hay marcado un daño y tienes franquicia” te comentan. Poco después te dicen que el daño sube a 400 euros. Pides una lista de los daños y su respuesta es que tienen tres tipos y que este sube eso.  Timo completado.

Sí y no. Porque este es el inicio del siguiente. ¿Van a realizar dicha reparación? No. El siguiente que coja franquicia y ese coche, es muy posible que vuelva a pagar 400 euros más. Y así sucesivamente.

Un TIMO en mayúsculas. Lamentable forma de actuar para conseguir beneficios. Beneficios hoy. De cara al futuro, espero que no les sea rentable. Espero que en algún momento alguien haga algo al respecto para que estas empresas se dejen de reír de la gente y te fastidien el final de un viaje.

Daniel Barreña

Coach deportivo, educativo y de desarrollo personal

@dbarresi5

Normalizando lo anormal

¿Qué es normal y qué es anormal? Por sí sola, esta pregunta ya nos daría un tema de debate largo y profundo. Bueno, algunos lo acabarían rápido ya que para estas personas, lo normal es lo que ellas opinan y lo anormal el resto. Puede que todos seamos un poco así…

En general, la conversación sería interesante y se pondrían en juego las distintas formas de pensar que tenemos todos. Lo que también es cierto, es que en una de las cosas que podríamos estar de acuerdo es que hoy día hay situaciones que de inicio no nos sorprenden pero que si nos ponemos a pensar en ellas sí. Hemos normalizado una situación anormal.

De este tipo de acciones o conductas que no deberían ser normales pero que nos lo parecen existen muchas. Es más, alguna de ellas, de inicio, nos pueden parecer ridículas y sin importancia.

Poner el intermitente mientras se conduce es uno de estos actos. Recuerdo que en la autoescuela me dijeron que existía la costumbre en ciertos conductores de cambiarse de carril y poner el intermitente cuando ya han efectuado el cambio de carril. Hoy día, supongo que ante la inutilidad de esta conducta anterior, es muy fácil ver cambios de carriles, giros y cualquier situación al volante que debería indicarse con los intermitentes, realizarla sin ellos. Lo que era anormal hoy es normal y ahora lo anormal es ver funcionar los intermitentes.

Otra situación normal hoy día es hablar con alguien sin mirarle. No digo a los ojos o a la cara, mirarle en general. Lo habitual es estar hablando con alguien pero estar mirando el móvil. Ver un grupo de personas sentadas en una mesa, intercambiando frases entre ellos (no lo considero charlas o conversar) mientras todos miran sus correspondientes móviles es habitual en cualquier terraza o bar.

Y si te paras a pensar detenidamente, aceptamos muchos comportamientos que en una sociedad civilizada no se deberían aceptar. Entre nosotros, de los políticos, de los medios, etc. Pero ahí están y ya no nos sorprenden.

Aunque pensándolo bien, puede que haya abierto otro debate sin querer. ¿Realmente somos una sociedad civilizada cuando te pones a observar y analizar cosas que suelen pasar de forma cotidiana?

Esto mejor lo dejamos para otro día. Aunque podéis hacerme llegar vuestras opiniones y así saldrá un artículo más completo.

Daniel Barreña

Coach deportivo, educativo y de desarrollo personal

@dbarresi5