Fomentar la entrenabilidad

Una de las características que cada vez se tienen más en cuenta en la selección de personal, supongo que esto está influido por el auge del coaching, es lo que se ha denominado como ser entrenable. Es algo que puede que en empresa no se tuviera muy presente o por lo menos con ese nombre, pero para los que estamos en el mundo del deporte la entrenabilidad es una característica indispensable.

Que un jugador sea entrenable tiene diferentes matices y muchos de ellos están directamente relacionados con los valores personales de cada persona. Muchas veces se iguala la entrenabilidad con la capacidad de aprender, que es un aspecto indispensable. Pero esto se deja ahí, a ese nivel, sin bajarlo al nivel diario, a las actitudes y comportamientos habituales de la persona. Lo dejamos en la teoría, capacidad de aprender cómo si fuera un aspecto académico tradicional, pero no lo atendemos en la práctica, en esas acciones que vemos un día de entrenamiento o partido. Esos hábitos que nos muestran valores individuales que tienen incidencia sobre el aprendizaje.

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Aspectos a tener en cuenta pueden ser muchos y cada uno lo puede enfocar desde numerosos puntos de vista. Yo los voy a ligar a tres valores indispensables que considero que todo jugador que de verdad quiere llegar a aprender lo máximo posible en el deporte que practica debe tener y practicar de forma constante. Estos no son otros que compromiso, respeto y humildad. Habrá comportamientos que se mezclen entre los tres y, por supuesto, hay muchos más que se verán reflejados, pero estos probablemente son de los tres que más se nombran al tratar este tema.

Trabajando correctamente estos tres valores se puede influir sobre actitudes básicas como puede ser la puntualidad, escuchar con atención, la comunicación con el entrenador/a  o con los compañeros/as si se trata de un deporte de equipo, la honestidad con uno mismo y su entorno, la generosidad, la constancia, la flexibilidad, la iniciativa, el autocontrol, la paciencia, el optimismo, la creatividad, la empatía o el liderazgo.

Todos ellos aspectos importantísimos que podrían, y muchas veces deben, tratarse por sí solos en más de un caso. Pienso que una posible forma de actuar para mejorar esta indispensable capacidad y que los jugadores, principalmente los que están en edades de formación (aunque con este enfoque, esta nunca acaba), puedan ser cada vez más entrenables y desarrollarse individualmente formando su personalidad propia y única es esta. Crear la base de una pirámide (como la de John Wooden pero aplicada a este aspecto) con el compromiso, el respeto y la humildad, juntamente con otros dos valores básicos como son la curiosidad y la confianza. Una muy buena y sólida base sobre la que edificar, todo unido con la inteligencia emocional.

Estos valores que he mencionado están presentes en lo que se conoce como los valores del deporte. En esta ocasión, enfocados a algo concreto y siempre viendo cómo se pueden transmitir de la mejor forma posible, adaptada a cada deporte y a cada jugador, para que por lo menos reflexione sobre si los adopta o no, pero que los conozca, reconozca y valore.

Daniel Barreña

Coach deportivo y educativo

@dbarresi5

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