Venirse arriba

La planificación personal es algo en lo que una gran mayoría de las personas podemos mejorar. Algunos lo intentamos e incluso en algunas cosas lo conseguimos. Otros directamente se excusan en el “yo soy así” cuando se dan de bruces con un problema ocasionado por una pésima organización personal. Un problema que cuando alguien se lo razona, ve que era muy fácil de evitar, pero claro… admitir que la otra persona tiene razón…

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Hay momentos clave a lo largo del año y alguno de ellos es cuando empiezan determinadas formaciones (cursos, postgrados o másters) o actividades de diferente índole. El quererse formar de manera continua es algo básico en mi forma de entender mi vida. Tener ilusión por aprender diferentes cosas, algunas propias de tu rama laboral o académica u otras que pueden no estarlo, y por realizar actividades nuevas o no, que te gusten o puedan llegar a gustarte, es algo que aporta vitalidad y energía a la vida, siempre y cuando lo lleves a la realidad y finalmente lo hagas. Pero muchas veces esa ilusión nos desborda. Nos venimos arriba de una forma espectacular.

Te plantas ante diversas opciones, todas ellas te gustan y como el tomar decisiones y priorizar es algo que por desgracia nos cuesta horrores… ¿Que levante la mano el que en algún momento de su vida no ha tenido un subidón y se ha apuntado a más cosas de las que podía hacer? Entonces priorizas por narices y si el máster es más caro, después de trabajar vas al máster, pero al gimnasio o a las clases de inglés de la academia pues va a ser que no vas a ir tanto como pensabas. De inicio en lugar de 3 días irás 2, luego 1 y después ya veremos. Te convertirás en el cliente estrella del gimnasio y la academia, que paga pero no va. Porque la mayoría siguen pagando, no vaya a ser que un día pueda ir y ya no pueda.

Todo esto no es más que una mala planificación personal. Una sobrestimación de lo que puedes hacer y un menosprecio  hacia actividades básicas (limpiar tu casa o comprar comida) y que necesitan un tiempo y espacios libres y flexibles para que uno haga lo que desea o pueda afrontar con calma imprevistos. Olvidamos que los imprevistos existen y sólo nos acordamos de ellos en medio del ataque de ansiedad que nos producen cuando aparecen.

Controlar la euforia y conducirla hacia la cantidad de actividades que realmente uno puede hacer sin estresarse en función de los compromisos y obligaciones que tenga. Elegir y priorizar para aprovechar esa euforia en la actividad, ya sea un postgrado o desestresarse con una partida de pádel a la semana con los amigos, y sacarle partido integrando el beneficio.

Así, el venirse arriba lo disfrutas y no te genera nada que no apetezca tener en tu vida.

Daniel Barreña

Coach deportivo y educativo

@dbarresi5

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