Cultivar la gratitud

Las colonias, convivencias o como cada uno las quiera llamar son un cúmulo de experiencias positivas o muy positivas para los alumnos y las alumnas que las realizan. Las primeras siempre son especiales ya que para la gran mayoría es la primera vez que pasan alguna noche fuera de sus casas sin sus familias y rodeados de sus compañeros.

Hace poco volví de las de la escuela en la que trabajo y comentando con compañeros de mi escuela y de otras que también acababan de volver de las suyas, descubres que la gratitud está menos extendida de lo que sería recomendable. Seguramente a muchos no les sorprenderá esta información, entre los que me encuentro. Pero no deja de ser descorazonador ver como se extiende por toda clase de colegios y con alumnado procedente de todo tipo de familias.

Te encuentras con ejemplos distintos, en situaciones de todo tipo y protagonizadas por toda clase de alumnos. Personalmente, los que más me sorprenden son los alumnos y alumnas que dentro de la escuela son ejemplares o casi en este aspecto pero que fuera de ella se comportan radicalmente distinto.

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Podría escoger muchísimas situaciones que se producen en esos días de convivencia entre los alumnos, compañeros y amigos de clase sin tener que cortar la diversión para ir a comer o cenar cada uno a su casa o al comedor de la escuela y luego volver a conectar. Todo se sucede casi de forma ininterrumpida, algo que de por sí ya excita y descontrola a más de uno. Me centraré en una que se repite a lo largo del día: la hora de la comida.

Ya sea el desayuno, el almuerzo donde toque (aunque menos), la comida, la merienda o la cena son momentos en los que, sin ninguna clase de esfuerzo, observas como hábitos educativos y de gratitud básicos están mucho menos adquiridos de lo que deberían estar. Y más cuando hablamos, como es este el caso de mi experiencia y la de mis compañeros, de niños y niñas que acaban la etapa de primaria.

Al margen del bullicio que se origina, te encuentras de todo. Primero asistir a todas las alergias y limitaciones alimentarias fruto de las distintas religiones. Por lo general también se debe hacer una distinción entre “esto no lo puedo comer” y “esto no me gusta”. Del primero, aunque las familias te hayan informado, siempre aparece algo más… Del segundo… no existe fórmula mágica…aunque siempre recordaré a una alumna en las primeras colonias a las que asistí como maestro. Viendo a un compañero que no quería comer nada de lo que se le ponía porqué decía que no le gustaba nada o sólo dos cosas muy concretas, soltó en voz alta: “En casa, si algo no me gusta puede que a veces haga lo mismo, pero mi mamá me ha dicho siempre, que fuera coma lo que me pongan en el plato, me guste o no, que agradezca la comida que me pongan”.

Después observas cómo se piden las cosas entre ellos como el pan o el agua. Incluso cómo se las piden a los adultos que les atienden, sean quienes sean. Los podrías pasarme, me gustaría, necesitaría…brillan por su ausencia. Ya no digo nada de los por favor y gracias.

gracias

 Pienso que las diferentes comidas son espacios imprescindibles para cultivar la gratitud dentro de las familias. En realidad, cualquier espacio de tiempo familiar debería ser el adecuado para cultivarla, pero seguramente es demasiado pedir a muchos padres y madres de hoy día. Pero en muchos casos, los momentos en los que se come son más relajados que otros que pueden existir a lo largo del día. En estos momentos es más fácil y más natural aprender una gratitud sincera. No esa que se disfraza de “buenos modales” en los que realmente no se cree.

Como sentimiento, emoción y actitud que es, la gratitud debe ser comprendida y también potenciada para que de forma natural sea adquirida y utilizada en todos los aspectos de la vida.

“La gratitud da sentido a nuestro pasado, trae paz al presente y crea una visión para el mañana”.

Anónimo

Daniel Barreña

Coach deportivo y educativo

@dbarresi5

 

Entrenamiento de la comunicación defensiva en baloncesto

El baloncesto, como otros deportes de equipo, tiene la necesidad imperiosa de conseguir un objetivo común. Para llegar al éxito la herramienta de la comunicación es básica para una buena sincronización.  La comunicación es el proceso por el cual se transmite un mensaje. Por tanto, se establece una relación muy valiosa entre los participantes al producirse esa interacción.

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Fotografía cedida por @scotty0054

Comunicarse entre los jugadores en la pista es clave ya que ellos son la extensión del entrenador y el reflejo de lo trabajado por el equipo.

Es normal que se produzcan errores en la competición; pero con una buena comunicación se puede minimizar ,ya que prevalece la fuerza del grupo frente al individuo.  Los puntos débiles individuales pueden quedar atenuados por el resto del grupo si son capaces de ayudarse.

En nuestros equipos un factor al que le damos mucha importancia es que hablen entre ellos en el campo. Pero eso que pedimos a nuestros jugadores también tenemos que intentar tenerlo entrenado y hemos querido hacer una recopilación de palabras que usamos que obviamente se pueden cambiar al gusto del consumidor.

A. Defensa individual

Pedir “Ayuda” cuando no hay opción de recuperar jugador.

El que está en situación de ayudar grita “Ayudo” para que se sepa que está montada la 1ª ayuda.

Objetivo idílico es que haya otro grito de un compañero que grite “” refiriéndose a que ayude que él le hace la 2ª ayuda.

Defensa a un jugador que no queremos ninguna ayuda gritamos “Nada”. Hay que apretar líneas de pase.

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Fotografía cedida por @scotty0054

Recuperar jugador “Estoy

Defensa pívot por delante:

  • El que está por delante grita “Por delante
  • El que está en ayudas grita “Ayudo

Si decantamos gritamos “Fondo” para que se monte un sistemas de ayuda por línea de fondo.

Ante situaciones de desventaja que arreglamos el que llega grita “Vete” para cambiar. Por ejemplo en el PB cuando hay un miss-match…

* BD

Pívot avisa Bloc Dcha o Bloc Izq y seguidamente qué defensa:

  • BD Flash
  • BD Push
  • BD 2
  • BD Blue
  • BD pasa (3º)
  • BD Cambio
  • Cuando el exterior tiene que recuperar y llega tarde el pívot le grita “Llega” para poder marcharse a por su par.

El exterior tiene que comunicar con el pívot:

  • Paso” si pasa de 1º sin necesidad de ayuda
  • Cuando el exterior recupera a su par para avisar al pívot que se vaya con “Estoy
  • Si quiere que se quede al 2c1 se grita “Dos

* BI

El que recibe el bloc habla

  • Cambio
  • Si persigo gritamos “Flash”
  • Recortar gritamos “Push”

B. Defensa en Zona

Avisamos “Esquinas” para que el responsable vaya directamente. Suele avisar el 5

Avisamos que hay “Taco”  (suele avisar el 5) y el que lo coge enseguida dice “Mío”.

C. En defensas presionantes

Gritamos “Medio” cuando hay lado débil para que los jugadores lado débil se acerquen al balón dejando pase lado contrario y congestionando zona de balón.

Gritamos “Otro” si repetimos un 2c1.

Con este pequeño artículo sólo esperamos que los entrenadores seamos conscientes de la importancia de la comunicación y se crea en ella y se ENTRENE porque seguro que en el futuro nos ahorrará trabajo.

Cada uno tiene sus manías y preferencias. Adaptarlo a vosotros. Mucha suerte a todos.

Mario Lousame

Iván Corrales

Fotografías realizadas y cedidas por @scotty0054

35 anys fent el mateix

Recordo converses de mons pares amb familiars quan jo era petit i els meus germans i d’altres familiars  anaven a començar a estudiar a la universitat o s’apropaven a aquesta etapa de la vida. Tots deien més o menys el mateix i tenien les mateixes expectatives. Estudiar alguna cosa que després els proporcionés una feina al acabar el estudis i poder viure la resta de la vida tranquil. Aquesta és la forma de pensar habitual de la seva generació.

Avui dia això no és així. Poques són les feines que poden assegurar una estabilitat al llarg de molts anys, al llarg d’uns 35 anys com a mínim (per norma general) fins arribar a la jubilació. La societat canvia sense parar i sense tenir gaire clar cap a on va. Les necessitats de les persones i les feines que aquestes realitzen també ho fan, per descomptat.

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Davant d’aquesta situació, potser plantejar-se un objectiu com trobar una feina per la resta de la vida passa a convertir-se en un objectiu massa ambiciós o fins i tot pràcticament impossible. Tenir aquest desig pot originar fàcilment situacions d’estrés i/o ansietat.

És cert que una persona pot treballar tota la seva vida al mateix lloc de feina, segons el sector al que es dediqui. També és cert que segons l’activitat professional que sigui i sobretot si aquesta és una de constant desgast psicològic, pensar que serà per la resta de vida professional tampoc ajuda gaire.

L’activitat professional d’un és una part de la seva vida, important com a mínim en quant al temps que li destinem. Viure-la en present és imprescindible per poder-la valorar sense magnificar-la ni menystenir-la. S’ha de projectar en el futur però aquesta projecció dependrà de la feina i el seu sector laboral. En general, projectar-la més enllà de 10 anys és molt arriscat ja que els canvis es produeixen contínuament.

Els canvis a la situació laboral són habituals. La forma d’afrontar-los és la que ens marcarà el nostre futur professional. No s’ha de tenir por d’ells però tampoc canviar per canviar generant-te un excés d’incertesa que finalment pugui amb tu i acabis acceptant qualsevol feina per tal de respirar econòmicament.

Els canvis són reptes i s’han de valorar i viure com a tals. Sabent que existeix un risc i sent conscient d’ell. Però per sobre de tot, prenent la decisió amb seguretat per afrontar tot el que pugui esdevenir-se. D’aquesta forma tot serà més assumible.

Sempre que sigui possible, és un el que ha de decidir si s’està 35 anys fent el mateix o si en aquests anys fa 5 feines diferents. Si el canvi es provocat, no serveix de res viure en el passat. Qui sap, potser t’han donat l’empenta que necessitaves per canviar la teva vida laboral. Tot dependrà de la teva percepció i de com decideixis afrontar la situació. Solucions sempre n’hi ha.

Daniel Barreña

Coach esportiu i educatiu

@dbarresi5

Míster ¿cuándo entrenaremos nuestra mente?

Todo entrenador distribuye el tiempo de entrenamiento del que dispone para trabajar todos los aspectos que lo engloban. Pensamos en el tiempo destinado al trabajo físico, al trabajo técnico, al trabajo táctico y también al trabajo mental. Pero realmente ¿cuándo trabajamos este último?

El que más o el que menos sabe de la importancia de la mente en el momento de aprender y mejorar en los entrenamientos y también en los momentos competitivos. Eso quiere decir que la mente también debe entrenarse. ¿Pero lo hacemos? Y lo que es más, ¿tenemos claro cómo lo hacemos?

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Vaya por delante que no pretendo proporcionar una fórmula mágica para hacerlo. Existen pautas, necesidades básicas, aspectos clave,… que todo el mundo debería trabajar o preocuparse de ellas para que el jugador pueda desarrollarse al máximo, competir, rendir… Y existen diversas formas de aplicarlas, transmitirlas y ponerlas en práctica. No hay una única manera.

Pretendo hacer reflexionar. Una de las quejas más recurrentes de los entrenadores a prácticamente cualquier edad es que los jugadores y jugadoras no han estado concentrados, activos mentalmente, lentos en reacciones, distraídos…en definitiva el nivel de la mental del jugador no ha estado a un nivel óptimo.

¿Cuánto tiempo trabajamos estos aspectos? Para los aspectos tácticos, técnicos y físicos les otorgamos un volumen de tiempo de forma metódica (depende del entrenador). ¿Y a los aspectos de la psique? Algunos de ellos se integran en los otros aspectos por supuesto, pero ¿los tenemos en cuenta en los ejercicios o sólo nos acordamos de ellos al notar su ausencia?

Pensando en la competición y si cogemos como ejemplo a un deporte como el baloncesto, ¿cuánto tiempo real debe estar activo físicamente un jugador? ¿Y activo mentalmente? Esté jugando o en el banquillo, ¿la mente descansa? Las particularidades de los deportes pueden hacer variar las conclusiones pero me atrevería a decir que no existe el deporte en el que no se necesite más tiempo de actividad mental que del resto de apartados que conformen el deporte.

Son preguntas básicas, y faltarían algunas más pero no quiero extenderme. Lo importante es tenerlas presentes y darles respuesta en función de las necesidades individuales y/o colectivas. Para ver esas necesidades es preciso estar pendiente de percibirlas y de esta forma poder atender esas demandas para incrementar la mejora y para prevenir una caída de ella. No es fácil, pero es esencial.

Daniel Barreña

Coach deportivo y educativo

@dbarresi5