Época de cambios. De minibasket a baloncesto, la etapa de la frustación

Con 12 años o casi, los niños y niñas se encuentran con diversos cambios en su vida. El principal es claramente, el paso de la educación primaria a la educación secundaria. Incluso para los que no cambian de centro escolar ya que pueden seguir cursando los estudios en el mismo centro, este es un cambio muy importante. En los deportes también hay un cambio. En baloncesto se acaba la etapa de mini o alevín para pasar a preinfantil o infantil. Se acaba el minibasket y se pasa al baloncesto más común, el de los mayores como se suele decir.

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Cambia la canasta y puede que también cambien las dimensiones del balón, según se compita en preinfantil o infantil. El baloncesto cambia en muchos aspectos, el juego varia y la importancia de algunos jugadores puede variar simplemente tras el paso del verano que hay entremedio de una temporada y otra. Eso es duro, muy duro. Y si sumas el resto de aspectos de la vida de este niño/niña preadolescentes que cambian como el académico, la influencia de los amigos y amigas y la aparición de nuevos intereses, puede tratarse de un año tremendamente complicado.

Además y en función del nivel competitivo que tenga cada jugador o equipo, el paso a esta nueva categoría es algo extraño. El último año de minibasket es un año de disfrute máximo con multitud de torneos y de gran competitividad en los máximos niveles de la categoría. De toda esta vorágine se pasa a un año puro de formación en todos los niveles. Un año imprescindible para la evolución de todo jugador o jugadora y su futuro rendimiento.

La frustración está muy presente durante gran parte de la temporada por diversos motivos. Jugadores referencia hasta ese momento que tienen dificultades para adaptarse a las nuevas circunstancias que lo rodean, ver como un jugador inferior en todos los niveles pero con un punto de maduración más avanzado es capaz de superarte una y otra vez, acciones que hacías con los ojos cerrados ahora te cuestan por falta de físico y tampoco puedes aprovechar todo lo que ves y te gustaría hacer ya que se transforma en una pérdida de balón tras otra.

A esta frustración sobre aspectos individuales, se suma la que producen ciertas situaciones de juego que cada vez más equipos realizan. Planteamientos tácticos colectivos que en principio forman parte de un repertorio correspondiente a una edad más avanzada o por lo menos con un nivel técnico/táctico individual superior al que tienen los jugadores que lo realizan.

Seguramente es la temporada en la que más se convive con el error. Además se tratan de unas equivocaciones que fácilmente el jugador había dejado atrás en su etapa de minibasket y que ahora vuelven a su vida como si le persiguieran.

Partido Infantiles

En esta etapa es clave valorar el procedimiento por encima del resultado. Enseñar a valorar ese esfuerzo diario por aprender y mejorar muy por encima del meter o no canasta. Disfrutar de los avances que se realizan. Conseguir adquirir hábitos de trabajo, disciplina, autoexigencia, autoevaluación, etc. Tomar consciencia de la importancia de cometer errores para poder ajustar las ejecuciones y dotarlas de mayor calidad sin que eso conlleve iniciar una cadena de errores que nos desquicie. Tener retos y objetivos asumibles para cada momento y entender que cuando consigo algo debo seguir trabajando en ello para perfeccionarlo y buscarle la vuelta de más para hacerlo propio y seguir avanzando apuntando a mayores retos.

Todos estos aprendizajes son necesarios para que el jugador y la jugadora de baloncesto puedan llegar a desarrollar todas las aptitudes que conforman su talento y traducirlo en la máxima expresión de su forma de entender ese deporte con el que disfrutan y rendir lo más alto que puedan. Valorar el presente y el proceso que vivo para poder conformar el futuro y superar los límites que surjan ante uno.

Una temporada dura de formación personal y deportiva que puede marcar el desarrollo de este niño o niña si sigue viviendo en el pasado (lo que hacía la temporada pasada) o está excesivamente presionado por el futuro (la siguiente temporada de infantil A y la competitividad que en ella hay). Vivir el presente, valorar ese momento y disfrutar de las nuevas experiencias que el cambio de categoría te ofrece. Asumir ese reto y demostrar la pasión por el baloncesto jugando, trabajando y divirtiéndose. Aprender sin parar para ponerlo en práctica y mejorar. Incorporar el error como una información para pulir algo y seguir adelante. Esa es la clave.

Daniel Barreña

Coach deportivo y educativo

@dbarresi5

5 comentarios
  1. miguel ángel gómez
    miguel ángel gómez Dice:

    Desde la distancia que tengo que marcar por el tiempo que hace que no entreno un equipo de formación, suscribo toda la reflexión Dani. Formar parte de algo tan importante como es todo lo que rodea a ese cambio es, además de un reto, una gran responsabilidad. Gran artículo compañero, no solo para entrenadores, también para jugadores,padres….

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  2. José Manuel Burgos
    José Manuel Burgos Dice:

    Magnifica reflexión. Por cierto la foto es de un equipo infantil que entrene en la temporada 2009/2010 y el jugador que entra a canasta era aún Minibasket pero jugaba con los infantiles. Este se adaptó de lujo y próspero en los años sucesivos. A pesar incluso de cambiar de club. Un saludo

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