Pronto y ya

Era algo observable y constatable ya en los años de bonanza económica. Los años de crisis no han hecho más que acentuar la misma dinámica. Es algo que pasa en todos los ámbitos. No podemos decir que la paciencia sea una de las virtudes sociales más extendidas y practicadas hoy día.

Toda esta impaciencia generalizada tiene un objetivo. No es otro que la búsqueda de resultados. Todos sabemos que existen diferentes resultados y que una clasificación sencilla es la que los diferencia a corto, medio y largo plazo. El peso de cada uno de estos es discutible, pero la tendencia es a que los resultados a corto plazo, incluso se podría decir a muy corto, sean los que tengan más peso en las decisiones, mucho más peso incluso. Tanto peso que no permiten ver el resto de objetivos.

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Esto pasa en todos los sectores. Empresas que se organizan y reorganizan una y otra vez cambiando de jefe o director de una determinada sección para cambiar unos resultados pero a los que no se les concede el tiempo suficiente para que los cambios que introducen puedan ofrecer rentabilidad.

Padres que pretenden que sus hijos o hijas sean los mejores a nivel académico y que acometen para que aprendan contenidos para los que no están preparados y crean excusas para dirigir la responsabilidad a su antojo, exigen de formas irresponsables a sus hijos y a los colegios, etc. no contribuyendo a la creación de un verdadero entorno educativo. Es cierto que en educación también se está expandiendo en la sociedad lo opuesto a todo esto. Los extremos nunca son buenos.

Emprendedores que una vez han dado una gran cantidad de pasos para poder empezar a hacer crecer su propio negocio, ante una mínima contrariedad no esperada cambian su forma de proceder. Redistribuyen su energía hacia destinos no relacionados con la actividad profesional, aparcando todo lo que han hecho o incluso llegando a abandonar su iniciativa emprendedora.

Gobiernos y empresas que se olvidan de la importancia que tiene la investigación en su desarrollo a medio-largo plazo y la tratan basándose en la inmediatez. Un sinsentido sin más y un enfoque erróneo. Investigación e impaciencia son incompatibles en una misma frase.

¡Y qué voy a decir del deporte! El profesional no para de dar ejemplos de destitución de entrenadores o cambios de jugadores. El amateur tampoco otorga mucha estabilidad a la mayoría de los proyectos. Y el formativo…se juntan algunos dirigentes y algunas (según el caso muchas) familias que no tienen muy claros los objetivos a lograr ni cómo conseguirlos.

pacienciaLos resultados a corto plazo que provienen de los correspondientes objetivos deben existir, igual que el resto. Es posible que sean los que más directamente puedan afectar a la motivación de las personas. Pero si la base de confianza en uno mismo y lo que hace es buena esto no tiene porqué ser así e incluso pueden estimular un mayor crecimiento en ese mismo ámbito.

La paciencia es una virtud que llevados por la inmediatez del día a día nos hace menospreciarla. Pero aún podemos recuperarla y otorgarle el justo valor que se merece en función de la situación.

Daniel Barreña

Coach deportivo y educativo

@dbarresi5

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