Trabajo cooperativo en educación física: crear una coreografía

Aunque en alguna ocasión esporádica me había tocado preparar danzas para alguna fiesta escolar, desde un par de años es algo fijo en mi programación anual. En el colegio en el que trabajo, los alumnos de quinto y sexto de primaria no bailaban una danza tradicional de algún lugar del mundo. Ellos bailaban una coreografía de alguna canción conocida o actual. Coreografía creada con más o menos ayuda directa del profesor/a.

Decidimos seguir con esta tradición que los alumnos ya daban por segura. Pero decidí cambiar el enfoque: en lugar de trabajar un baile para una fiesta del colegio realizaríamos un trabajo cooperativo todo el grupo clase que consistiría en crear una coreografía sin mi ayuda.

Las primeras reticencias a esta propuesta me llegaron por parte de algunos compañeros y compañeras más preocupados por la imagen que se podría dar el día de la fiesta ante las familias que por lo que podrían aprender los alumnos. Poco a poco fueron superadas al ver mi tranquilidad ante el proyecto, pasando del miedo inicial al apoyo sin reservas.

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Los alumnos reaccionaron con ilusión y miedo. Ilusión por poder crear y dar rienda suelta a la creatividad. Miedo por la responsabilidad que eso conlleva. La ilusión nos ayudó a implicar al grupo en todo momento. El miedo nos dio ocasión de trabajar individualmente y en grupo aspectos de autoconfianza, confianza en el grupo, respeto y otros aspectos y valores importantes a nivel educativo.

A partir de ese año, contando con las aportaciones de los distintos grupos que han ido realizando la actividad, hemos establecido el procedimiento en el que todo esto se desarrolla. Un procedimiento flexible en el que lo más importante es procurar que todo el mundo pueda exponer su talento y su creatividad,  contribuir, sentirse respetado y, por encima de todo, sentir que están creando algo propio y que el reto, trabajando en equipo, es asumible y realizable.

Primer paso. Propuestas de canciones. Los alumnos proponen canciones bajo las normas y consejos siguientes:

  • Letras adecuadas para un colegio.
  • Se recomiendan canciones que tengan una duración máxima de 4 minutos o que en su defecto se puedan cortar de forma que la canción no pierda su protagonismo.
  • Deben imaginarse a ellos y a sus compañeros bailando esa canción. En este aspecto, se nota una gran diferencia entre las canciones que proponen los de quinto y los de sexto que ya tienen la experiencia del curso anterior. Las de estos últimos se adaptan más a sus posibilidades.
  • No se pueden copiar las coreografías que aporte la propia canción o su vídeo musical.
  • Prohibido Esta norma está básicamente por mi salud mental.

Segundo paso. Elección de la canción. De todas las canciones propuestas, escojo entre 8-10 de las de los alumnos en función de las que cumplan los anteriores requisitos. Yo les aporto entre 4-6 canciones más hasta un máximo de 15 canciones. Mis propuestas aportan variedad a las que ellos has proporcionado y también ofrecerles la opción de conocer algún grupo o canción que por su edad se les pueda escapar.

Se escuchan las canciones y se les otorga un tiempo de reflexión individual máximo de una semana. Después de ese tiempo, se escuchan de nuevo en formato abreviado y se procede a la primera votación en la que cada uno de los alumnos debe votar dos canciones. En función del reparto de los votos, se procederá a otra votación hasta quedarnos con las dos canciones finalistas.

La votación final se realizará en la siguiente clase de educación física para facilitar otro pequeño intervalo de reflexión. De esta forma en la votación final todo el mundo puede formular su voto. Así se consigue que todos acepten la decisión final ya que todos han podido expresar su opinión durante todo el proceso, hecho que ayuda a la implicación en el proyecto.

 

Tercer paso. Crear la coreografía: Una vez escogida la canción y conocida la fecha para la que la coreografía debe estar finalizada, mis funciones son de mero facilitador. El tiempo del que suelen disponer es de unas 8 semanas. Durante ese tiempo, en las clases de educación física se seguirán trabajando otros contenidos, que se combinaran en la distribución del tiempo. Existe la opción de ensayar de forma voluntaria durante 10 minutos durante el recreo algún día de la semana en los que yo pueda estar presente, pero deben avisarme con anterioridad y ser un mínimo del 50% del grupo para poder realizar dicho ensayo.

Con todos estos aspectos claros, yo me dedico a poner y quitar la música y aconsejar la distribución del tiempo en las partes que van trabajando de la canción, para ayudar en la focalización de su energía creativa. También les hago muchas preguntas durante todo el proceso, principalmente orientadas al proceso de creación y las aportaciones de todos ellos.

Un aspecto muy enriquecedor se produce cuando en un ensayo voluntario del recreo se juntan los grupos de quinto y sexto y cada uno opina sobre el proceso del otro. A partir de ese feedback, la unión y cooperación de cada grupo se incrementa de forma espectacular.

Cuarto paso y final. Ensayo general: Pocos días antes de la fiesta, se realiza un ensayo general. Ese día, generalmente sin margen para la corrección posterior antes de la fiesta, se muestra por primera vez la coreografía por completo a otros grupos o maestros.

aprendizaje-cooperativo-1-638Aquí concluye el trabajo. El día de la fiesta es un día de disfrute que yo no tengo en cuenta para valorar el trabajo que han realizado.  Para mí ya han cumplido y se lo he hecho saber para qué aún valoren más lo que han creado y se sientan más orgullosos del esfuerzo invertido. Llegan con el trabajo hecho y, al margen de la calidad de la coreografía, todos y todas disfrutan de mostrar su creación.

Esta actividad también se convierte en un punto de inflexión en las dinámicas de los grupos. Si con anterioridad al proyecto y durante su creación existen conflictos relacionales entre ellos, estos se reducen considerablemente a partir del día de ensayo general. Incluso cuando los alumnos de quinto, llegan a sexto, lo primero que hacen es preguntarte si este año podrán crear otra coreografía y ahí ya nace otra nueva conexión entre ellos que los hace crecer como colectivo.

Daniel Barreña

Coach deportivo y educativo

@dbarresi5

El banquillo como escenario

En toda profesión, lo que uno transmite al resto es un apartado esencial para el desarrollo de su actividad. Si quieres ser realmente bueno en algo debes conseguir dominar los diferentes escenarios en los que tu actividad se desenvuelve o por lo menos una gran mayoría de ellos y de las diferentes situaciones que se pueden producir en cada uno de esos escenarios a lo largo del desarrollo de dicha actividad.

Cuando voy a ver partidos, principalmente de baloncesto, además de disfrutar o no del juego en sí y de lo que realizan los jugadores, no puedo dejar de observar los banquillos y lo que sucede en ellos. Y claro está, por extensión, a los entrenadores.

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Tradicionalmente se ha dicho que el hábitat natural de un entrenador de baloncesto es la pista de entrenamiento y el banquillo durante el partido. Hoy día sigue siendo así aunque otros escenarios en los el entrenador se relaciona con su staff técnico, con los jugadores o con miembros del club también deberían serlo e incluso llegan a tener más peso o influencia en su trabajo del que más de uno piensa. Y de estos dos, por lo general, el que tiene más peso y es más visible es el banquillo y lo que allí pasa durante el partido.

Existen ocasiones en las que además conozco la forma de entrenar de ese entrenador. Ya sea por método o características que lo definen durante la semana que forman parte de su esencia de entrenador o por la dinámica y forma de entrenar concreta a un determinado equipo. Esto me permite ver la coherencia o no entre esos dos escenarios principales.

Cada entrenador tiene su personalidad y su forma de comportarse. En un partido pueden producirse muchas situaciones distintas y en todas ellas se deben tomar decisiones, por lo general rápidas y en algunas situaciones muy rápidas. El entrenador que de verdad domina este escenario en el que se convierte un banquillo de baloncesto durante un partido se basa en aspectos muy claros y que todos ellos son trabajables.

Lo controlable es todo aquello que depende exclusivamente de la persona y de cómo se relaciona con el entorno. Pienso que esta es la base de todo buen entrenador: procurar llevar todo lo que sucede o pueda suceder a terrenos que uno mismo reconozca. De esta forma podrá transmitir de forma consciente lo que desee transmitir en cada momento.  Aunque muchos piensan que esto se acaba cuando el balón es lanzado al aire, realmente existen más momentos que son controlables. Muchos de ellos se basan en tener un buen conocimiento de uno mismo y un excelente control emocional que en los que son excepcionales llega a situaciones de transmitir una emoción pero realmente tener otra.

images (11)Lo previsible no deja de ser una ramificación de lo controlable. En este caso se basa más en lo que puede suceder o las acciones que pueden realizar los rivales o los propios jugadores. Si la relación, conocimiento y comunicación con tus jugadores es de alto nivel, se pueden prever y actuar para ayudar de la forma adecuada en un número alto de las situaciones que se producen a lo largo de un partido. Lo mismo de los rivales, ya sea de los jugadores o de los entrenadores.

Lo reactivo. Este ya es un tema más delicado. Depende de la interpretación que realizamos de lo que vivimos y nuestra reacción ante ello. Más acciones de las que nos pensamos son realmente previsibles con lo que se puede actuar de forma proactiva y anticiparse así a que nos afecte de forma emocional y reaccionemos de una forma más instintiva…menos racional. Estas reacciones menos racionales en ocasiones son buenas y aporta esa imprevisibilidad propia del deporte. De igual manera, la necesidad de educar las emociones de los entrenadores es un punto básico en su progresión y evolución, junto con los otros aspectos más tradicionales.

 

Lo transmitido une todo esto en la puesta en escena segundo tras segundo. Aquí es donde se observan todos estos aspectos y las virtudes y/o defectos en cada apartado para que todo esto fluya de una forma natural que no dificulte la expresión del talento de los jugadores. También se podrá observar en las relaciones que el entrenador tenga con el árbitro o árbitros así como con la mesa anotadora.

Mantener bajo control todos estos detalles no es fácil. Sí que es fácil observar entrenadores que pierden por momentos el control del partido o mejor dicho sobre sí mismos (a todos nos pasa) y otros que viven de forma constante en un limbo sin orden que provoca el caos en todo su entorno. Algunos de estos últimos, dicen crear este caos perpetuo y constante de forma voluntaria… Aunque incluso estos, cuando se observan grabados, pocos se reconocen y tampoco perciben lo que en principio ellos dicen que transmiten.

“No hay viento favorable para el que no sabe a dónde va”

Séneca

Daniel Barreña

Coach deportivo y educativo

@dbarresi5

 

No tinc cap desig

El plaer que s’experimenta davant d’una conversa segurament és de les sensacions més satisfactòries que es poden tenir al llarg de la vida. A més, és tracta d’un plaer de connexió amb una o més persones del que podem gaudir a pràcticament qualsevol lloc i/o situació que ens trobem.

Per poder gaudir d’una gran conversa es necessita formar part plenament d’ella. No em refereixo a tenir una participació o aportacions constants. Aquest pot ser un punt a tenir present. Però moltes vegades pots assaborir aquest plaer i ni tan sols dir res durant tot el temps en el que transcorri xerrada. Per això m’afecta tant quan escoltes a algú que et diu que no té cap desig. I més quan això ho escoltes de la boca d’un nen o una nena.

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Una de les millors parts de més d’una de les meves professions és aquesta interacció amb nens i nenes de diferents edats. I quan al llarg d’una tranquil·la conversa surt de forma directa o indirecta aquesta manca de desig… una gran gerra d’aigua freda, més aviat glaçada, cau sobre meu.

Per molts motius, molts no estan podent viure la seva infantesa i també l’adolescència dins del que hauria de ser. Són tants aquests motius que podria escriure dedicat exclusivament a ells. Costa molt classificar-los i ordenar-los per importància així que només n’escriuré de quatre. Els quatre que més m’he trobat.

Dificultats econòmiques: Moltes famílies en atur i que han perdut les poques ajudes socials que rebien i que més que viure, sobreviuen com poden a dia d’avui. Hi ha pares i mares que aconsegueixen crear una bombolla protectora sobre els infants per atenuar els efectes de tot el que pateixen i tard o d’hora això acaba per esclatar.

Desestructuració familiar: Problema amb gran quantitat de possibles situacions i que fàcilment és captat pels infants o adolescents, alterant la seva vida de formes pràcticament imperceptibles o amb transformacions espectaculars en espais breus de temps.

Pressió familiar: Bàsicament es tracta de la intervenció clara, descarada i impositiva de la família o d’algun component concret de la família en algun aspecte on segurament no hauria d’intervenir i simplement hauria de recolzar i respectar la decisió presa pel nen o adolescent. Actualment comença a veure’s una altre vessant que té l’origen en la absoluta falta de límits i valors transmesos per la unitat familiar.

Pressió social: Existent des dels primers moments de socialització, ja sigui per adults o per iguals. Cada cop és més forta i les xarxes socials i la TV no fan més que incrementar-la. Models de comportament que només mostren la part atractiva per cridar l’atenció dels fans. Transmeten una idea del que s’estima a nivell social només enfocada a fer actes que serien considerats innocents o per voluntat pròpia a partir d’una edat però que per sota d’aquesta et poden arribar a marcar de per vida.

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Tot això i més, fa que massa nens i adolescents no tinguin cap mena de desig o il·lusió. Desig que pugui motivar-los per transformar-lo en objectius que puguin anar assolint i els ajudi a viure realment l’experiència de viure la vida. Es dediquen a viure tal i com els diuen o deixen i anar fent segons puguin sense cap mena d’intenció de crear-se la seva pròpia vida.

Això ha de canviar. Tots tenim dret i hem de tenir il·lusions i que algunes d’aquestes o totes es facin realitat. Però si els adults no procurem que els infants i adolescents tinguin els seus propis anhels estarem matant l’energia de viure la vida d’aquestes persones. Aquesta energia s’ha de potenciar perquè no ens hem d’oblidar que aquestes il·lusions infantils o puberals normalment són més pures que les dels adults. Les coses pures ens transmeten energia a tots i en algun moment, tots necessitem d’alguna aportació d’energia.

Daniel Barreña

Coach esportiu i educatiu

@dbarresi5

Pronto y ya

Era algo observable y constatable ya en los años de bonanza económica. Los años de crisis no han hecho más que acentuar la misma dinámica. Es algo que pasa en todos los ámbitos. No podemos decir que la paciencia sea una de las virtudes sociales más extendidas y practicadas hoy día.

Toda esta impaciencia generalizada tiene un objetivo. No es otro que la búsqueda de resultados. Todos sabemos que existen diferentes resultados y que una clasificación sencilla es la que los diferencia a corto, medio y largo plazo. El peso de cada uno de estos es discutible, pero la tendencia es a que los resultados a corto plazo, incluso se podría decir a muy corto, sean los que tengan más peso en las decisiones, mucho más peso incluso. Tanto peso que no permiten ver el resto de objetivos.

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Esto pasa en todos los sectores. Empresas que se organizan y reorganizan una y otra vez cambiando de jefe o director de una determinada sección para cambiar unos resultados pero a los que no se les concede el tiempo suficiente para que los cambios que introducen puedan ofrecer rentabilidad.

Padres que pretenden que sus hijos o hijas sean los mejores a nivel académico y que acometen para que aprendan contenidos para los que no están preparados y crean excusas para dirigir la responsabilidad a su antojo, exigen de formas irresponsables a sus hijos y a los colegios, etc. no contribuyendo a la creación de un verdadero entorno educativo. Es cierto que en educación también se está expandiendo en la sociedad lo opuesto a todo esto. Los extremos nunca son buenos.

Emprendedores que una vez han dado una gran cantidad de pasos para poder empezar a hacer crecer su propio negocio, ante una mínima contrariedad no esperada cambian su forma de proceder. Redistribuyen su energía hacia destinos no relacionados con la actividad profesional, aparcando todo lo que han hecho o incluso llegando a abandonar su iniciativa emprendedora.

Gobiernos y empresas que se olvidan de la importancia que tiene la investigación en su desarrollo a medio-largo plazo y la tratan basándose en la inmediatez. Un sinsentido sin más y un enfoque erróneo. Investigación e impaciencia son incompatibles en una misma frase.

¡Y qué voy a decir del deporte! El profesional no para de dar ejemplos de destitución de entrenadores o cambios de jugadores. El amateur tampoco otorga mucha estabilidad a la mayoría de los proyectos. Y el formativo…se juntan algunos dirigentes y algunas (según el caso muchas) familias que no tienen muy claros los objetivos a lograr ni cómo conseguirlos.

pacienciaLos resultados a corto plazo que provienen de los correspondientes objetivos deben existir, igual que el resto. Es posible que sean los que más directamente puedan afectar a la motivación de las personas. Pero si la base de confianza en uno mismo y lo que hace es buena esto no tiene porqué ser así e incluso pueden estimular un mayor crecimiento en ese mismo ámbito.

La paciencia es una virtud que llevados por la inmediatez del día a día nos hace menospreciarla. Pero aún podemos recuperarla y otorgarle el justo valor que se merece en función de la situación.

Daniel Barreña

Coach deportivo y educativo

@dbarresi5