Quan podré deixar d’estudiar?

No podràs deixar d’estudiar mai.

Normalment aquesta és la resposta que acompanya a la pregunta que serveix de títol per aquest article. A més, segons com es digui i tot el context de la conversa, fàcilment pot caure com una llosa a sobre de la persona que rep la resposta.

No puc ni recordar les vegades que m’han fet aquesta pregunta. Alumnes, jugadors, pares i mares d’alumnes o de jugadors, coneguts, veïns… La resposta anterior surt a la conversa de moltes i diferents formes però no és la protagonista de la resposta. El protagonista de la resposta ha de ser la persona que la realitza.

Què entens tu per estudiar?

Estudiar

Personalment em sento incapaç de respondre la famosa pregunta si no tinc ni idea de què entén aquesta persona per estudiar. Normalment hi ha una enorme confusió entre estudiar i formar-se. L’escola, en general, ens transmet la idea de que estudiar es seure a una cadira i amb un llibre, llibreta, apunts o el que sigui a sobre de la taula i estar-te una quantitat de temps aprenent el que allà es diu. Per sort, aquesta concepció tradicional a la majoria de les escoles ja està enriquida amb moltes altres formes d’aprenentatge. Però socialment es continua pensant que això es estudiar i d’altres coses no.

Formar-se és diferent. Necessites tenir curiositat, il·lusió, actitud crítica, ment oberta, un objectiu o més d’un i moltes altres coses. Però sobretot necessites proactivitat. Tu ets el protagonista i tu li dones valor a allò que fas. Quan més valor li donis, més profit trauràs.

Què vols ser en un futur? (o alguna variant d’aquesta pregunta en funció del context)

Què vol ser el protagonista. No que li diuen que serà o que li han dit tota la seva vida que serà. Com es veu d’aquí a un temps, quina és la seva il·lusió. El més important és com la veu. Ho té idealitzat? És bastant realista amb la idea d’allò que vol? Té la idea però no sap gaire cosa més? Aquestes i alguna altre pregunta més són bàsiques per poder establir, juntament amb la primera pregunta, la realitat de la persona i poder arribar a ella de forma individualitzada.

Però, què és formar-se? On puc fer-ho?

Les possibles respostes són infinites i segurament totes tenen una part de raó. Una d’elles podria ser aprofitar cada experiència que un viu per extreure algun profit.

Et formes arreu, a qualsevol lloc. Cada activitat que fas és una opció de formar-te. També hi ha altres formacions més reglades com els estudis de diferents tipus. Un aspecte que trobo essencial i que ajudaria molt a entendre que la formació és quelcom continu seria que els mestres i professors poguessin anar a formar-se durant el període escolar, compaginant-lo o no amb la feina, però que fos una activitat natural. Ja no dic que estigui subvencionada però com a mínim que no et costés els diners de la formació i també el teu sou.

Llavors, quan podré deixar de formar-me?

Vols viure la teva vida al màxim de les seves possibilitats? Cada dia? Cada segon? Vols viure aquesta experiència en la plenitud de les seves potencialitats? Si la teva resposta es si, llavors a cada activitat que visquis t’estaràs formant i no pensaràs que la formació és alguna cosa diferent a viure la teva vida al 100%, gaudint-la i aprofitant-la per aprendre de tot el que visquis. La teva vida és la teva principal font d’aprenentatge i ni et plantejaràs deixar d’aprendre d’ella.

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Amb totes les persones amb les que he parlat del tema i hem aconseguit encarar aquestes preguntes o semblants d’un forma responsable, s’ha produït un canvi en com enfocar la qüestió. Ara el que he de fer ja no és un càrrega, és una oportunitat de decidir la meva vida i a poc a poc crear-me noves oportunitats, noves experiències que ara si, s’aprofiten des del començament fins al final.

Daniel Barreña

Coach esportiu i educatiu

@dbarresi5

Las pasiones que condicionan nuestras vidas

¿Por qué no puedes desconectar del baloncesto? ¿Por qué no aprovechas tu tiempo libre en otra cosa? ¿Pero qué tiene el baloncesto que te engancha tanto?

El otro día, hablando con unos amigos que también son entrenadores de baloncesto como yo, llegamos a una conclusión; cuando algo te gusta y es tu gran pasión, cuesta mucho que personas de fuera de ese entorno lo entiendan, y más cuesta entender si se trata de pasiones amateurs, que no te dan para vivir, que haces por puro placer.

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La charla venía por el típico tema previo al fin de semana para los entrenadores, eso de… «me gustaría ir a ver este partido, pero tengo que ir al cine con mi pareja, o tengo un compromiso familiar, o un cumpleaños de un amigo». De eso hablábamos, nos gusta ir al cine con nuestra pareja, estar con nuestra familia y celebrar cumpleaños con amigos, pero nos puede más el ir a ver ese partido. No es nada malo pensar así, en definitiva, se trata de nuestra pasión y muchas veces se confunde con no querer hacer cosas con los demás. Y es inevitable, estamos en ese cine, fiesta o compromiso, y nuestra cabeza tiene visitas continuas mentalmente a ese partido al que queríamos ir. Cuesta explicarlo, cuesta hacerse entender y cuesta decirlo sin «represalias» (entiéndase represalias como las preguntas que he puesto al inicio del artículo).

He tenido la suerte de irme de viaje dos veces durante un año entero cada vez, y a mi vuelta, lo normal es que te pregunten muchas cosas, y en general, una de las más recurrentes es la de… ¿Qué es lo que más has echado de menos? Lo habitual y normal es decir que la familia, amigos… que en parte es así, pero no del todo cierto. Recuerdo que cuando ya llevaba meses fuera, de las pocas cosas que me hacían pensar en volver era el «mono» por el baloncesto, la necesidad de estar en un polideportivo, de entrenar a un equipo, de ver partidos en directo, de compartir con los colegas de pasión. Siempre he dicho que es el principal motivo para regresar o para no seguir más tiempo fuera de viaje. La familia la puedes ver, los amigos también, puedes ir y venir, pero esa necesidad de disfrutar de tu gran pasión, de meterte en un submundo difícil de entender para los demás, es muy fuerte.

Es curioso que, cuando un10723629_10152479657773528_1445259516_no tiene una gran pasión, al final, sin darte cuenta, esa pasión condiciona tu vida, terminas acomodando todo tu día a día alrededor de ese hobby«esta semana tengo entreno tal y tal día, más este partido, esta cena con entrenadores, más estos dos partidos que quiero ir a ver más los 3 que dan por la televisión, entonces, libre tengo este, este y este otro ratito», no lo haces queriendo, pero uno ya tiene su plan de ruta semanal, luego ya vendrán los encajes de bolillos para socializarlo con el resto de actividades diarias.

A nadie que se encuentre en una situación así le sonará raro eso de llegar tarde a una cena, de no poder asistir a una quedada de amigos, de fallar a un compromiso familiar, al final, como digo, todo gira alrededor de eso, tus horarios funcionan en función de cuando quedas libre de tu hobby, y para mí es muy bueno, buenísimo diría. Si hay algo que considero básico en esta vida es tener una gran pasión que te haga ser capaz de ocupar tus pensamientos, tus espacios vacíos, que te haga llenar esas horas totalmente perdidas tirado en el sofá, y ocuparlas en pensar, en crear, en solucionar, en mejorar, en definitiva, en sentirse vivo.

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Conclusión (mi conclusión, claro está): llámese baloncesto o llámese cualquier otra actividad, es muy importante tener una pasión, es sano y hace no caer en una rutina que te puede adormecer o incluso pasar a ser dependiente de otras personas para ocupar las horas libres. Igual los dependientes son los que tienen un hobby se puede pensar, y puede ser, pero no hay nada como tener una actividad que te llene y complazca por sí sola.

Iván Faure

Fotógrafo y viajero

www.ivanfaure.com

Juegos de siempre y sus múltiples opciones

Muchas veces ves a muchos maestros de educación física montar sus clases con multitud de material y si no utilizar deportes o adaptaciones encubiertas para la edad si son muy pequeños. El utilizar material, si lo tienes, me parece bien principalmente para aportarles experiencias con objetos que seguramente no suelen utilizar y para poder trabajar otros hábitos ligados como el cuidarlo, respetarlo, recogerlo,… Sin pasarse y sin dejar de olvidar que el material es un instrumento para ayudar a lograr un aprendizaje no una distracción. Los deportes forman parte de la educación física pero la educación física no es exclusivamente deporte.

Opino que juegos que se han utilizado y jugado en la calle o en los parques (aunque estos cada vez más se llenan de aparatos y dejan menos espacio libre) toda la vida deben estar más presentes en el día a día. Prácticamente todo el mundo tiene la clásica unidad didáctica de juegos tradicionales con las variantes necesarias que incluyen los juegos de otras culturas. ¿Y al acabar la unidad qué? Pienso que nos pueden aportar muchos aspectos positivos al margen de los clásicos y generan muchas variantes a poder utilizar o que puedan crear los mismos alumnos.

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Una de las virtudes que me gustan más es la poca necesidad de material y la multitud de opciones que te pueden ofrecer para que, incorporando mínimos objetos, los propios alumnos creen diversas variantes. Dar opciones para que trabajen su creatividad e imaginación no está de más.

Otra de ellas es la rápida variabilidad de espacio con la que puedes abordar aspectos de limitaciones del campo de juego, distribución de este, etc. que por separado o unido a diferentes opciones de agrupación del alumnado participante, enriquecen enormemente las experiencias y aprendizajes de los que pueden disfrutar mientras se lo pasan en grande.

Existen otras pero probablemente la que más aprecio sea el tiempo que te hace ganar para poder aprovechar al máximo la clase. Toda la preparación con explicación incluida es muy rápida y con el poco tiempo que en la educación actual se le otorga a la educación física, te permiten rápidamente poner en la nueva situación al grupo (salir de la clase para llegar al patio) y centrarlos en la clase.

El Pilla Pilla y una de sus posibles evoluciones ya tienen su post en el blog. Pero el juego de siempre te facilita muchas opciones por sí mismo. Simplemente variando el espacio o poniendo a más de un perseguidor al mismo tiempo el trabajo de percepción del espacio y de atención a la situación que se está viviendo ya incrementa su dificultad de una forma lógica que permite seguir disfrutando del juego.

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Jugar al Escondite limitando espacios, que paren dos personas, todos los participantes vayan en parejas o que las personas que sean descubiertas se queden por el espacio de juego proporcionando nuevos escondites o formas de avance a los que aún siguen activos incrementan las formas de afrontar el juego y la toma de decisiones. Si además lo juegas en formatos Esconpille aún más.

El Mataconejos o Bola de fuego o el nombre con el que cada uno lo conozca (es un Balón prisionero individual con limitación de movimientos de la persona que tiene la pelota) y todas las opciones que te da para trabajar lanzamientos y recepciones, espacios, juego en parejas, trabajo de atención, velocidad de reacción que además se incrementa si juegas con más balones (he llegado a jugar con 50 niños y niñas y 8 pelotas en una pista fútbol sala en una de las experiencias más divertidas que he tenido como maestro), la toma de decisiones, etc.  Generan un marco excelente para poder experimentar todos estos aspectos e ir evolucionando en ellos de forma progresiva.

Los protagonistas del proceso de aprendizaje no somos los maestros y en estos juegos el margen que tiene el alumnado para hacerlo suyo aportando nuevas opciones es enorme y además lo pueden hacer en un marco que les proporcionar seguridad ante el error y poder aprender de este sin problemas.

En los centros que conozco que se han propuesto ir recuperándolos de forma más permanente los beneficios han sido claros. Estos juegos acaban llegando a utilizarse también en el recreo y cuando esto pasa y el fútbol pasa a ser una opción más, no la opción exclusiva, los conflictos en ese momento lectivo disminuyen. Esto no es problema del fútbol en sí, si no de como se vende el fútbol por lo general.

Opciones sencillas de juego pueden aportar multitud de opciones, posibilidades, experiencias favorables para el desarrollo pese a ser juegos clásicos. ¡Aprovechémoslas!

Daniel Barreña

Coach deportivo y educativo

@dbarresi5

Necessitem més bons exemples

L’esport i l’educació van de la mà a pràcticament tot. Això és així malgrat que hi hagi gent que digui que l’esport professional és una altra cosa. Puc estar d’acord en que l’esport professional té uns valors diferents a la resta però continua essent esport. Això significa que la base de valors que tenen per definició les activitats esportives s’ha de mantenir, tot i que n’afegeixi altres valors propis de la categoria professional.

Trobo que cada cop més l’esport professional s’allunya de l’educació, com si volgués marcar una diferencia amb la resta. Ja té un status diferenciat i no necessita ratificar-ho per fer-ho visible. A més té una sèrie de mitjans de propagació que l’ajuden respecte a la resta. Alguns d’aquest mitjans ajuden a crear aquesta barrera entre l’esport professional i la resta relaxant l’exigència social sobre aquest. Penso que això ha de canviar. Totes les parts han de ser més exigents.

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Els propis esportistes i clubs, societats anònimes, etc. han de ser molt més conscients de la seva repercussió vers la societat i acceptar-la, respectar-la i amplificar-la temporada rere temporada. És necessari que hi hagi més esportistes exemplars, a tots nivells, més clubs exemplars.

Els mitjans de comunicació són els que fan arribar aquests exemples a la societat. Malgrat siguin empreses amb uns objectius econòmics, també tenen una responsabilitat social de la que no poden fugir i han d’exigir als esportistes i als clubs que responguin com a bons models. Fer-los veure que ser-ho forma part de la seva professionalitat.

La societat també té el seu paper. Cert és que la població té altres preocupacions i que majoritàriament utilitza l’esport com a mitja d’evasió. Això és una excusa per no fer-nos responsables de la nostra influència social. Molts esportistes i alguns clubs són referents en els quals els infants es volen reflectir. Per molt que un esportista pugui ser exemplar en un aspecte, si en un altre no ho és no pot ser defensat a ultrança per ser qui és. No deixa de ser una persona i com a tal també té responsabilitats socials a complir.

Existeix una quarta part que també hauria de ser més exigent. Són les empreses, els patrocinadors. Totes elles haurien de tenir més presència a l’esport en general però la majoria  es decanten com a molt per l’esport professional. Pura qüestió de visibilitat i marketing fàcil. I la responsabilitat social on queda? Generalment queda oblidada o tapada pel llibres de comptes. Es necessari que també guanyin pes social.

 

Els models, els exemples, la repercussió d’aquests, l’exigència davant actituds que no toquen són indispensables per una millora social. Però també ho són per poder mantenir aquella bonica idea que a tots els esportistes, persones que ens dediquem a l’esport i també a l’educació ens agrada sobre els valors que transmet l’esport.

“Donar exemple no és la principal manera d’influir sobre els demés, és l’única manera”

Albert Einstein

Daniel Barreña

Coach esportiu i educatiu

@dbarresi5