Quiero la pelota

Tener jugadores decisivos es algo que todo entrenador desea. Seguramente, en función de la forma de pensar y jugar que cada uno disponga y del deporte en que se compita, la cantidad deseada por cada entrenador de tener jugadores decisivos en sus plantillas variará. ¿Pero cuántos jugadores son realmente decisivos?images (3)

Muchas veces hemos escuchado o leído aquello de “no rinde en los momentos importantes”. Es una información muy fácil de encontrarse en los momentos cumbre de las diferentes competiciones. Jugadores importantes a lo largo de la temporada, básicos en los esquemas de juego que incluso han decidido partidos, pero que hacen el peor partido en el momento clave, en ese cruce, en esa final. Casi ni aparecen en el partido o sus aportaciones positivas al conjunto del equipo son inferiores a las habituales.

Por el contrario también existen los jugadores que siempre aparecen en esos momentos y que rinden por encima de lo que suele ser habitual. Al margen de aspectos económicos o contractuales que también pueden influir, ¿qué es lo que pasa?

Las respuestas son múltiples. Una de las primeras que se suele escuchar es la capacidad de liderazgo del jugador. Pero para que alguien pueda liderar de una forma positiva primero debe estar en unas condiciones psicológicas propias adecuadas que le permitan transmitir al resto ese liderazgo del que puede o no disponer. Un líder excelente pero que no controla en un momento puntual su propia ansiedad, ¿qué transmite a su equipo?

Expectativas, ansiedad, estrés, responsabilidad, autoconfianza, presión, miedos,… Todos estos aspectos influyen. Cierto es que hay personas que de forma natural saben afrontarlos, convivir con ellos y seguir consiguiendo un rendimiento alto o incluso óptimo. Una gran mayoría no es capaz de realizar este trabajo. También existen los que son capaces de rendir cuando todo transcurre de forma positiva, fluye de forma natural, hasta que en un momento se encuentran cometiendo errores de forma consecutiva por más que se esfuercen.

La capacidad de vivir en el presente es la base para poder superar estos momentos. El presente es el único momento en que uno puede actuar, mostrar su talento y todas sus aptitudes y actitudes. Este es un aspecto entrenable y que se puede mejorar trabajándolo de diversas formas.  Con tiempo, de forma preventiva y como un aprendizaje, una competencia imprescindible para todo jugador. De esta forma la cantidad de jugadores decisivos, resolutivos, se podrán incrementar o por lo menos mejorar la capacidad competitiva de todos.

Puede que igualmente, en momentos cumbre, no todos quieran la pelota pero por lo menos si les llega estén preparados para poder contribuir de forma positiva.

Daniel Barreña

Coach deportivo y educativo

@dbarresi5

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