¿La compartimos?

El ser humano es un ser social y en una gran parte de las acciones que realiza existen diversos factores que influyen en la consecución de estas. Lograr o no algo, básicamente depende de uno mismo pero no puede dejar de tenerse en cuenta la influencia del entorno.

En todo proceso formativo existes tres factores básicos: la persona protagonista del proceso, la persona u organización que ofrece el proceso formativo y el entorno de la persona que recibe la formación. Cierto es que este tercer factor depende del primero, pero en casos como niños/as o adolescentes principalmente, por mi experiencia, prefiero separarlos. Los adultos somos responsables de nuestro entorno pero un niño…

La persona que realiza una formación es el protagonista de la misma y en mi opinión todo el resto de implicados deben tenerlo claro. Ese protagonismo también otorga una responsabilidad, que en función de la edad puede variar, pero siempre existe. El alumno tiene responsabilidad sobre su aprendizaje.images3

Los centros u organizaciones que ofertan la formación y la personas o personas que directamente la imparten deben hacer patente su máxima implicación en favor de todos los protagonistas de sus formaciones. Tienen la responsabilidad de ofrecer sus mejores servicios en función de las demandas del protagonista o de los que ellos como profesionales puedan detectar que ayudará más en su evolución al alumno o aprendiz.

El entorno de la persona, principalmente en casos de menores de edad, es clave. Pienso que principalmente como modelo de conducta y asumiendo su responsabilidad que pasa por poder facilitar el acceso a los procesos formativos y colaborando con los expertos que la ofrecen. Otro aspecto es ayudar a hacer comprender al alumno su responsabilidad en su aprendizaje.

Resumiendo: en todo proceso de aprendizaje, todos los implicados tienen su responsabilidad para la consecución de la formación. Y este aspecto por lo general se olvida.

Si hablamos de la escuela, a esta se la carga de un porcentaje de responsabilidad más elevado del que le corresponde y principalmente a los maestros, a los profesores algo menos. Pero resulta que los medios de los que disponen estos no son los que se necesitan para atender y ofrecer lo mejor y más adaptado a las características individuales de cada niño/a.

alberto-berrocal-620-001Si pensamos en aspectos de formación deportiva, y aunque hay casos de toda clase, los entrenadores asumen en muchos casos, un porcentaje más elevado del que les corresponde. Si en la escuela se puede observar la sobreprotección del entorno, esta es aún superior en actividades lúdico-competitivas. Sobre todo cuando se olvida el carácter lúdico y se centra en exclusiva en la competición, dejándose de pasada la formación y el aprendizaje por el camino. Existen muchos jugadores y equipos que no asumen su parte de responsabilidad, su compromiso con su propia evolución.

Un buen amigo me explicó una experiencia de este tipo. La temporada que estaba realizando con su equipo entraba dentro de lo previsto, aunque una parte de los jugadores y sus familias esperaban mejores resultados. No existía un compromiso con su propio trabajo para mejorar esos resultados que ellos consideraban pobres y también hubo problemas ajenos a la dinámica del equipo que afectaron al equipo.

Una situación puntual en un partido, retrató la falta de respeto existente a la labor realizada por el entrenador y este les propuso que se plantearán sus objetivos hasta final de temporada y qué les impedía conseguirlos. Si él era un obstáculo, no había problema. El objetivo era hacerles ver la realidad y aunque algunos la veían, otros no y aprovecharon la ocasión para centrar las culpas en el entrenador, decidiendo como equipo que lo mejor era que hubiera un cambio de entrenador. Dejó el equipo. Al salir de la instalación se encontró con un grupo de padres y madres de los que se despidió y a continuación pasó esto:

–          ¿Cómo? ¿No sigues?- dijo una madre.

–          No. Ellos lo han decidido.

–          Pero a ellos no les corresponde. Les has pasado la responsabilidad.

–          ¿Les he pasado?

–          Sí, sí. Se la has pasado.

–          Ese es el problema –intervino otro padre que hacía funciones de delegado-. Ellos no han cogido su parte en toda la temporada. Y nosotros los hemos dejado excusarse en él. Todos tenemos nuestra parte de responsabilidad y ni nosotros ni ellos la hemos cogido y se la hemos pasado toda a él. Ahora se quedan sin escudo y nosotros también.

Al margen de compartir o no la resolución del problema (puso en práctica muchas posibles soluciones durante la temporada y la comunicación individual y colectiva era fluida) es un claro ejemplo de una mentalidad social muy extendida y muy fácil de realizar: excusarse. Buscar excusas es muy sencillo y mucho más fácil que aceptar y asumir la propia responsabilidad.

Todo sería mucho más enriquecedor y productivo para todas las partes si se asumieran las responsabilidades de cada elemento presente en el proceso. En definitiva si se compartiera la responsabilidad. Soy responsable de mis conductas y si realizo acciones con otras personas, todos somos responsables de algo, el grado de responsabilidad de cada uno es variable.

Entonces, con el mejor de los propósitos y de que todo sea más positivo para todos (win-win)… ¿La compartimos?

Daniel Barreña

Coach deportivo y educativo

@dbarresi5

Control d’expectatives

Aquest escrit intenta reflexionar sobre les diferències que hi ha sobre aquest component psicològic entre un jugador «novell» i un «expert». A vegades, o normalment, passa molt desapercebut, però la seva influència en el futur del jugador pot arribar a ser molt important, fins al punt de poder arruïnar la carrera de l’esportista, tan per les expectatives personals com per les del seu entorn. Ens centrarem en les expectatives personals, ja que ho faré des de la pròpia experiència que em donen els 17 anys de carrera esportiva dins d’un equip de primer nivell.

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Quan el jugador «novell» aspira a formar part d’un primer equip, s’obre un món d’expectatives:

  • Primera convocatòria.
  • Debutar amb l’equip.
  • Formar part de la plantilla.
  • Jugar amb normalitat.
  • Jugar minuts importants.
  • Formar part de l’equip titular.

Entre d’altres aspectes que passen pel cap del jugador. En aquesta etapa, és essencial estar rodejat de gent que generin un clima, que controli totes aquestes variables, i que de manera natural es vagin responent. El jugador s’ha de centrar en millorar dia a dia, ja que una mala gestió d’aquestes expectatives, pot arribar a generar frustració i que aquest no pugui desenvolupar les seves habilitats amb normalitat.

La millor manera de controlar les expectatives, és l’objectivitat i la sinceritat, el jugador jove, entén les decisions si s’expliquen amb objectivitat, i se li mostra quin és el camí que ha de seguir per aconseguir complir les seves expectatives, aquestes han de ser consensuades amb l’equip de treball, ja que no podem deixar que jugador «novell» es generi unes expectatives més elevades del normal.

bdef4bb0214a7849247da0b200d18332_XLPel que fa al jugador «expert» o «veterà», és igual d’interessant tenir el suport d’un equip tècnic que plantegi uns objectius individuals realistes, i alhora que s’adaptin al jugador. El component de rol dins l’equip adquireix molta rellevància, ja que potser s’haurà d’assumir que els minuts que disputaràs en competició, no són els que esperava, ja que en el cas de que hi hagi jugadors joves amb projecció, aquests necessitaran minuts per formar-se i ell hauria d’ajudar en aquest procés.

En aquest cas les expectatives passen per:

  • Jugar minuts (si no els juga, pot veure la seva retirada a prop)
  • Estar dins el cinc inicial (continua essent necessari per l’equip)

Com es pot pensar, les expectatives de tot jugador «veterà» o com a mi m’agrada més «expert» passa per demostrar que encara li queda corda, i allunyar aquella temuda o no desitjada retirada. Per això mateix, és important que l’equip tècnic, sàpiga motivar i controlar les expectatives del jugador, per millorar el rendiment personal, que ajudarà al jugador a mantenir-se en forma, i el rendiment de l’equip.

Està clar doncs, que les expectatives personals, del cos tècnic i entorn, és un factor important pel rendiment d’un equip esportiu. Aquí he valorat, des de la meva experiència, les expectatives personals.

«Res ajuda tant a perseverar en l’esforç com assolir les teves pròpies expectatives»

Pep Marí

Mia Ordeig

Diplomat en Fisioteràpia

Llicenciat en CAFE

Màster en Psicologia de l’Esport

On queden els valors?

M’agrada anar a veure partits de bàsquet quan disposo de temps. Els dissabtes al matí són un bon moment per fer-ho. Normalment miro partits de categories petites, com a molt infantils. Veus moltes coses interessants i penso que sempre pots aprendre arreu. A vegades et trobes conductes sorprenents que no encaixen amb el concepte d’esport que tinc. El passat dissabte va ser així.

mafaldamiguelito-copia-2Estava assegut tranquil·lament a l’espera del començament del partit. Tot estava preparat i els equips finalitzaven el seu escalfament. Un nen llençava un triple quan el seu entrenador els crida cap a la banqueta. En aquell moment un home baixa per les escales de la grada situades al meu costat. Crida al nen i li :

–          Eh! I recorda! No li donis la mà a ningú!

Igual de sorprès que vaig quedar-me jo, va quedar-se una mare de l’equip contrari que ho comentava amb la resta de pares que l’acompanyaven.

Finalitza el primer quart del partit i un nen li fa un gest al seu pare perquè no tenia aigua. El pare va ràpidament a comprar-li un parell d’ampolles petites i el crida per passar-li desde la grada. Se les passa i de cop crida:

–          DIGUES ALS TEUS COMPANYS QUE TE LA PASSIN QUAN ESTÀS SOL!!!

Va fer-se un silenci molt incòmode a la grada entre els familiars i acompanyants del mateix equip i del contrari. Per sort no va passar res més destacable durant la resta del partit.coach-yelling

Vaig canviar de camp per veure un altre partit que em cridava l’atenció. Segons vaig entrar al pavelló el primer que vaig escoltar va ser un crit esfereïdor. El crit va resultar ser la forma de comunicar-se de l’entrenador visitant amb els seus jugadors a pràcticament totes les situacions que es van viure durant el partit. Tot el partit va ser un continu de comunicació verbal i no verbal amb una agressivitat desproporcionada que va generar un estat d’ansietat entre els seus jugadors i en l’àrbitre que feia temps que no veia. Ansietat, nervis que van passar-se també a la grada.

Tot just a falta de pocs segons perquè conclogués el partit, l’àrbitre va xiular una falta a favor seu. L’entrenador va posar-se a aplaudir descaradament a l’àrbitre. En aquell moment tots els seus jugadors de banqueta i la gran majoria dels pares acompanyants van posar-se de peu i van aplaudir mirant a l’àrbitre imitant a l’entrenador. Va semblar-me tant lamentable que vaig marxar del camp.

Tota aquesta gent, coneixen els valors de l’esport? Està clar que no i això no es pot permetre dins del nostre esport formatiu. Penso que la gent associa competició a aquestes actituds. Això no és veritat. La competició forma part de la formació i s’ha d’entendre que és un espai indispensable per aconseguir la millor formació possible.  Per mi, la gent que té aquestes conductes no són competidors, ni molt menys formadors. Aquestes conductes són contràries als valors de l’esport.

És un problema greu la manca d’educació esportiva que es veu a la gran majoria de competicions de les diferents disciplines esportives. Però sobretot el més greu és que els principals incidents no els protagonitzen els nens i nenes que estan en formació. Són els adults que els envolten els primers que perden els papers.

L’esport formatiu és una gran tasca, molt enriquidora i generalment agraïda. Però moltes vegades tot el que l’envolta no té gens a veure amb els valors esportius que aquesta iniciació/formació esportiva vol oferir als seus practicants. Això també provoca que l’ambient d’una competició que hauria d’afavorir les bones experiències dels seus practicants i l’exposició del seu talent, es vegi enterbolit per conductes impròpies de gent civilitzada.

On queden els valors? Els valors que no es practiquen no s’assoleixen.

Daniel Barreña

Coach esportiu i educatiu

@dbarresi5

«La vida puede ser maravillosa»

Estoy seguro que la gran mayoría de aficionados al deporte y principalmente al baloncesto reconocen está frase de Andrés Montes. Cuando somos niños y empezamos a jugar nuestra vida es así, simplemente maravillosa. Por desgracia esto suele perderse con el tiempo y es algo que no podemos permitirlo ni los jugadores ni los entrenadores.

Como entrenador tengo siempre en mi memoria un día concreto en que esta sensacional frase se lleno por completo de significado. Entrenaba a la escuela de iniciación al baloncesto de un colegio vinculado al club donde también ejercía de entrenador. Niños de primero y segundo de primaria. Un día, justo antes de empezar, una madre vino a hablar conmigo ya que sabía que hasta primero no podía ser pero su hijo de P5 quería apuntarse a la escuela de baloncesto. Le dije que no se preocupara y que un día se quedarán y su hijo probará tranquilamente. “Pues ahí lo tienes” me dijo señalándome a la pista. Lo que vi al girarme fue un peque con un balón de minibasket casi tan grande como él y su sonrisa de oreja a oreja tirando a la canasta de minibasket (y metiéndolas dicho sea de paso) sin parar. Entro en la escuela y nos lo pasamos genial lo que quedaba de temporada. Lamentablemente la temporada siguiente, yo dejé la escuela de iniciación y esta cambió de días lo que hizo que este niño no pudiera seguir asistiendo. Una pena.sergio-chacho-rodriguez_0

Seguramente el ejemplo más claro de jugar, divertirse y divertir es Sergio Rodríguez  el Chacho. Cada vez hay más fans del Chachísmo  o del Chachowtime. Su juego ha evolucionado de manera exponencial pasando ya hace tiempo de un estado de forma óptimo como muchos decían y José Díaz explico tan bien en uno de sus fantásticos artículos. Admito que soy de los que pensaba que botaba demasiado y quería acaparar demasiado protagonismo (no digo que de forma consciente). Pienso que ha encontrado un equipo, unos compañeros y un entrenador que le han permitido evolucionar y destapar aún más su talento, quitar botes a su juego por el dinamismo de sus compañeros y las situaciones que se generan para él o para ellos e incluso poder dar más pases no sólo asistencias (algo básico en mi opinión para un base), dinamizando aún más a todo su equipo. Todo esto suma adeptos a su causa. Un excelente programa como es Informe Robinson ha realizado un fantástico reportaje sobre él y su vida.

Sergio Rodríguez también es un ejemplo de flow. Hay un momento en el reportaje que hace referencia a eso, no querer que el segundo cuarto acabe. Fluir, algo básico para la felicidad que te da el juego. La expresión máxima del talento se produce en esos momentos en los que simplemente juegas.

Los entrenadores y los clubes deberíamos ser capaces de poder canalizar todo el talento del que disponemos y hacerlo fluir. Estar en la competición adecuada también es algo importante y que la reglamentación ayude no estaría de más. El baloncesto, y todos los deportes, necesitan más gente feliz practicándolos. No sólo jugadores, también equipos. Como también decía Montes: “¿Por qué todos los jugones sonríen igual?”. Aunque la barba no deje verla del todo, se necesitan más sonrisas como las de Sergio Rodríguez.

Daniel Barreña

Coach deportivo y educativo

@dbarresi5