Algo más que baloncesto

Es innegable que la Copa del Rey se ha convertido en un evento capital para cualquier aficionado al baloncesto que se precie. Cuatro días de emociones, adrenalina y diversión que convierten esta cita en una fiesta mayúscula de este deporte. Pero más allá de la competición, ¿Qué tiene La Copa para ser tan especial?

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Fue en 2006 cuando tuve mi primer bautizo copero. Fue en Madrid, y por desgracia mi equipo, el Joventut, no pasó de cuartos ante un a la postre campeón TAU Cerámica. Para ser sinceros, poco o nada recuerdo de aquel partido, quizás la fugaz imagen de un imberbe Huertas claudicando ante el juego de Prigioni; pero no importa. La Copa del Rey es mucho más que baloncesto, mucho más.

Pese a la crisis institucional en la que la ACB vive inmersa, el conocido como Torneo del KO sigue siendo un producto más que fiable para vender nuestro baloncesto. Con una cobertura que llegará a 107 países y periodistas de nueve nacionalidades distintas informando del evento, la competición ha traspasado sobradamente las fronteras del básquet español. El formato de la competición, inamovible desde 1986, es una de las razones principales de este éxito: partidos donde sólo vale ganar: Tres victorias te llevan al cielo, una derrota te condena al olvido.

Este tipo de encuentros genera un mayor seguimiento mediático, algo de lo que la liga ACB adolece, básicamente porque la estructura de liga regular y playoffs es menos atractiva para el gran público. Además, las posibilidades de que se produzcan sorpresas durante los cuatro días de competición son mucho mayores y obliga a los equipos en la mayoría de ocasiones a no poder reservar energías. Este cóctel, que no siempre garantiza partidos de gran espectáculo, si que proporciona una tensión competitiva que hace que cada encuentro sea especial.

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Pero sin ningún lugar a dudas lo más especial de este torneo es su ambiente. Puede parecer algo exagerado pero aquellos que, como yo, lo han vivido, saben perfectamente de lo que hablo. Desde el primer momento que entras en el campo notas algo distinto. Algo que ni durante la temporada, ni siquiera en playoffs, puedes notar. Cuando te das cuenta ves un pabellón repleto, donde todo el mundo anima sin descanso, donde todo el mundo se da el capricho de soñar. En definitiva, estas en la Copa.

Cada año, miles de aficionados venidos de cualquier rincón de España dibujan un escenario único, donde el deporte y el respeto caminan de la mano. Ese es el espíritu de la Copa, ver como las ocho aficiones comparten un mismo espacio, todas ellas animando a su equipo pero a la vez disfrutando unos de otros, limando asperezas con un abrazo y un intercambio de bufandas, picándose a base de ácidos cánticos pero siempre con un trasfondo festivo y con una sonrisa por delante. Ver a la afición de Madrid y Barcelona compartir la misma grada antes de un partido crucial con una naturalidad impropia de un deporte de masas pone la piel de gallina. Este es solo un ejemplo, pero reúne la inmensa mayoría de los valores que transmite el baloncesto y que durante cuatro días al año una ciudad los vive en su máxima expresión. Para mí, esa armonía es la que marca la diferencia, es lo que te hace disfrutar al máximo. Comprobar que, como tú, hay miles de locos de la canasta que quieren divertirse, ver buen baloncesto y compartir de ese buen rollo que lo inunda todo. Año tras año, el baloncesto, y especialmente los aficionados de la Copa del Rey, dan un ejemplo al mundo del deporte.aficiones-copa-del-rey-baloncesto-622x622

Al final, poco importa si tu equipo se clasifica o no, si ganas la final o en cuartos estas eliminado, si ves el partido en el palco o en la última grada del pabellón. Al final el recuerdo que sacas de cada Copa del Rey es una suma de grandes momentos que quieres repetir año tras año. Para todos aquellos que somos unos enamorados de este gran deporte, acudir, aunque sea,  un año a la Copa del Rey debería ser casi obligatorio. Probadlo, a ver cuántos no repetís. Y para los que queráis ir haciendo planes sólo os puedo decir una cosa: Canarias 2015 es la siguiente estación de la Copa. ¿Suena bien no? Yo no pienso perdérmelo por nada del mundo. Espero que todos aquellos que, como yo, no pueden vivir sin baloncesto, tampoco se lo pierdan.

Rubén Herrerías

Periodista y entrenador de baloncesto.

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