Días de alegría

Serán las luces, el frio  o alguna de las cientos de cosas que se pueden alegar pero estos días se respira más alegría en el ambiente. Existe una actitud diferente ante diversas cosas que nos podemos encontrar paseando por la calle.tufet-011

En estos días nos es más fácil aceptar según que situaciones que observamos cómo puede ser ver a alguien cargando con paquetes envueltos en papel de regalo, ver a un hombre adulto junto a peluche esperando a que lo recojan, encontrarnos con personas disfrazadas por la calle que en lugar de pedirnos cosas nos ofrecen buenos presagios y algún dulce…

Todo esto es cuestión de actitud y durante este corto lapso de tiempo la predisposición general es positiva ante prácticamente todo, pienses lo que pienses sobre estos días. Incluso ante las cosas negativas (según lo que sea) te lo tomas con otra filosofía de vida. Siguen existiendo cosas a mejorar o situaciones complicadas pero es más fácil observarlas desde diferentes perspectivas.

¿Y después qué? Todo vuelve a la gris realidad y la actitud general fluctúa a nivel personal en función del momento que atraviese cada uno. Si buscas ejemplos por la calle te encontrarás cosas positivas y negativas por igual y cada uno las valorará bajo su perspectiva, el ambiente general será neutro y no irradiará esa positividad, ilusión, magia,…

La actitud, esa es la cuestión. Cada uno elige la actitud con la que vive y esa actitud favorecerá y marcará su presente. Con actitud sólo, sin un trabajo, una perseverancia que la acompañen, pocas veces se llega a algún sitio. Pero sin actitud seguro que la meta queda lejos e incluso muchas veces es complicado avanzar y dejar atrás la salida.

Cada uno decide cuántos días de alegría tiene a lo largo del año o si se conforma con los que la sociedad le obliga a tener. Personalmente, no me gusta que me obliguen a nada y prefiero decidir yo. No me bastan estos 15 días como máximo. Decido tener más y tener la actitud necesaria para que este deseo se convierta en realidad. ¿Y tú?

Vendiendo motos

Esta frase popular tiene un significado de sobras conocido. Se utiliza para referirse a las personas que engañan o mienten para lograr un beneficio y luego no se preocupan de hacer realidad lo dicho o prometido. A lo largo de la historia numerosas profesiones han basado su éxito en estas artimañas. Hoy día los principales que nos venden motos de forma constante son los políticos.

Por desgracia en el deporte también existen. Se suele decir que los principales son los managers o representantes de los jugadores. En según qué categoría es cierto. En otras los principales son los directores técnicos, coordinadores o entrenadores. Hay de todo en todos sitios y por suerte también hay gente honrada, con ética y valores.

Dos son las principales situaciones en las que estas personas realizan sus funciones. La primera es para poder fichar a un jugador o jugadora y la segunda para retenerlo en el club o equipo en cuestión. Dicho sea de paso, no tienen por qué estar relacionados y hay muchos que son capaces de fichar pero no de retener o al revés, por más que haya bastantes factores comunes en ambas.

El objetivo es fácil: decir, prometer, asegurar,…cualquier cosa más o menos creíble que pueda hacer que se consiga el objetivo y valerse de lo que sea necesario como capacidad o potencial económico (facilitar transporte) o deportivo (fichar por el nombre que tienes), la figura de alguien respetado en el deporte, la categoría, la zona,…, realzar el ego propio (contigo seremos….) o de los familiares (con su hijo daremos un salto de calidad que…) y un largo etcétera. También entran las clásicas promesas de promoción como que estarás en dinámica sénior o entrenarás y jugarás con tal equipo que compite en la misma categoría del equipo al que quieres ir y que además son mejores.

El problema es cuando todo esto se olvida una vez firmada la ficha al empezar la temporada. De inicio se mantienen las apariencias pero llega un momento en que todo queda al descubierto. Jugadores que se quedan en un club o fichan por uno pensando que también entrenarán y jugarán en el inmediatamente superior y se encuentran que ese equipo tiene 12 jugadores o que los horarios directamente se lo impiden, se encuentran jugando en unas posiciones que no les habían dicho, los servicios que tendrían no son tal y como les habían vendido, etc. Hay otras veces que las exigencias sobre esos jugadores se incrementan hasta que se crea un conflicto en alguna situación. Fácilmente, tarde o temprano, aparece una sensación de engaño bastante visible.

Todo esto podría desaparecer si simplemente todo el mundo tuviera presente que trata con personas. No estaría de más que los dirigentes correspondientes cortaran las alas a estos vendedores y dejaran de mirar los resultados deportivos (o en algún caso los miraran y valoraran si les merece la pena).

Para que esto sea posible, pienso que algo necesario es pensar en soluciones ganar/ganar. En estas situaciones suele predominar el pensamiento gano/pierdes (yo te ficho a un jugador, yo gano y tú pierdes), o al revés (intentas ficharme un jugador que puede ser clave para ti e incluso puede ser lo mejor para él, yo lo retengo a cualquier precio, tu pierdes y yo gano). Aunque pueda parecer lo mismo, no lo es. Los egos están por encima de todo. Muchos entrenadores cuando se enteran que un jugador quiere irse a un club o equipo mejor, si no es de los poderosos, se toman la noticia como algo personal y generalmente como una ofensa, con lo que he hecho por ti…

Por experiencia, se que comprendiendo al otro de forma racional y emocional y buscando soluciones en las que todos nos podamos sentir ganadores se llega a situaciones donde los aspectos positivos surgen de una realidad positiva provocando una sinergia que hace empequeñecer tus mayores aspiraciones, expectativas ante esta situación. Sea para fichar o para retener, aunque en este caso la palabra retener no es la adecuada, me parece que el deporte saldría ganando. Y entonces sí, podríamos estar orgullosos de estos valores deportivos en los que el bienestar de los deportistas y su progresión y evolución humano deportiva están por encima del resto de las cosas.

L’esport d’avui dia

L’esport professional, i quant més professional encara més, és la llei de la selva. L’únic que importa és guanyar, per sobre dels valors suposadament lligats a l’esport com esportivitat, salut de l’esportista, respecte a l’àrbitre i al rival, etc. Apareixen llavors, tristament, el dopatge, les primes a tercers, les picabaralles entre rivals o companys d’equip, els insults, la violència i un llarg etcètera.technical_foul

Ara bé, un altre cosa és (o hauria de ser) l’altre esport, que en realitat és el majoritari: el no professional. La naturalesa d’aquestes competicions hauria de fomentar els valors positius que hem dit, però veiem com s’estan encomanant de l’esport superprofessional i la seva competitivitat mal entesa. S’està transformant també en una sèrie de competicions on l’únic que importa és guanyar, bé sigui fent trampes, passant per sobre del rival i insultant i pressionant a qui calgui, tant se val.

Aquest és, per exemple, el dia a dia que visc com a entrenador de bàsquet. I el cas és encara més greu perquè em refereixo ara a l’esport no només no professional sinó de categories inferiors, aquell que practiquen nens i adolescents. Aquí tractem d’esportistes que s’estan formant a més i per sobre de tot com a persones, i per això és encara més important inculcar aquells valors que dèiem. Per experiència, he vist com des del primer any que competeixen, els partits dels més petits desborden tensió, picabaralles entre pares i entre nens i insults a l’àrbitre.

Per tot això, crec que a la gent de l’esport en general ens cal una reflexió i un replantejament en el nostre punt de vista vers la competició. Personalment, crec que hauríem de primar el fet d’aprendre, de ser cada dia millors, de pensar més en l’equip, de respectar les lleis i les persones. Perquè, no hem d’oblidar-ho, l’esport és una disciplina enquadrada al Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. I avui en dia, el nostre esport genera de tot menys cultura.

Albert G. Samaranch

Entrenador de Bàsquet

La porta!

M’agrada estar atent a petits detalls sobre el comportament humà. La veritat és que em surt de forma natural. No ho veig tot i tinc clar que puc millorar aquesta percepció i faré tot el que pugui per fer-ho ja que no paro d’aprendre.

Si et fixes una mica es veuen moltes situacions habituals on es podria actuar de forma preventiva però al final s’acaba actuant de forma reactiva, un cop ja ha passat. Parlant de petits detalls, potser no sembla del tot important. Però això també passa a d’altres situacions o accions més importants. Com es diu sovint i de forma fàcil perquè tothom ho pugui entendre, petites coses fan grans coses. Opino que si prestéssim més atenció a segons quins detalls, alguns d’aquests no és convertirien en hàbits amb tot el que això comporta.

Una situació habitual a les escoles és entrar a una aula quan estan realitzant alguna activitat. Pot ser l’alumne que arribi tard a primeres hores o vingui més tard de forma justificada o el que ve a buscar algun material, fer alguna consulta o transmetre un missatge de part del seu mestre o fins i tot pot ser un company que entri a fer algun encàrrec personalment. Cada cop més, aquesta acció és fa pitjor.porta-classe

Picar a la porta, saludar abans d’entrar o tot just entrar, tancar la porta o no segons el cas, transmetre el missatge o l’objectiu de la teva visita de forma clara, respectuosa i entenedora, etc. són accions que es fan menys o cada cop pitjor. Alumnes que arriben un quart d’hora tard i entren directe a la classe per seure i com a molt diuen Bon dia! tot i que generalment de forma poc audible. Missatgers que entren i comencen directament amb un Diu la …. sense dir res més ni semblar que els importi tallar la classe dels seus companys. Mestres que capficats a les seves coses i pensant que les seves necessitats són molt urgents entren directament, picant o sense, per comunicar alguna cosa tallant l’acció del grup sense miraments. Hi ha més exemples però penso que no es necessari per fer-nos una idea del que vull transmetre.

El que més em sobta de tot és la falta de comprensió quan algú els recrimina la seva acció. En això, alguns adults per sort si que ho veuen i rectifiquen, alguns altres no. Però els nens i nenes moltes vegades es queden perplexes i no comprenen perquè una persona els recrimina una conducta que fa sovint i que d’altres li consenten. Aquests és un dels problemes, la falta de consonància que moltes vegades tenim els adults en segons quines situacions. No veiem que algunes d’aquestes petites accions, amb un criteri compartit i aplicat per tothom, a la llarga aporten molts beneficis a totes les parts.

Aquest curs m’he trobat situacions que, tot i que ja les havia viscut, ara són més sovint. Cada setmana es repeteixen. Fa poc, una nena va entrar a la classe on jo estava. Va picar a la porta però sense esperar resposta va obrir la porta i va començar a xerrar per tal de comunicar el seu missatge tallant a una nena que m’estava explicant una cosa. Quan va acabar li vaig dir que surtis, piqués a la porta i quan se li digués entres i després de saludar, si no estava ningú parlant, parlés ella. Va sortir però va tornar a fet exactament el mateix que abans, no va esperar, no va saludar ni res de res. Així dues vegades més. Quan per quart cop li vaig dir, va posar-se a plorar tot dient “Jo sempre ho faig així”. Li vaig explicar tot de nou fins que ho va entendre i ho va posar en pràctica. Al dia següent va tornar a passar el mateix amb la mateixa nena i al preguntar-li per què ho tornava a fer així va dir “És la tercera classe i fins ara ningú m’ha dit res”.

Si entre tots no prenem consciència sobre què és realment important no s’aconseguirà donar-li valor als aprenentatges reals pel desenvolupament dels infants. Al marge de la incoherència política sobre l’educació, els primers coherents hem de ser nosaltres. Tenint clar fins a on podem arribar i fins a on no i aplicar el que es decideixi. D’inici segurament és més cansat però hi ha pocs canvis que donin bons resultats immediats, tot té el seu temps.

Daniel Barreña

Coach esportiu i educatiu

@dbarresi5